visita

MUJER SIN CADENAS es un blog de "Crisálida Perenne", que es una marca registrada de acuerdo a las leyes mexicanas.

México

México

Página Web Crisálida Perenne

Mostrando entradas con la etiqueta "mujeres asesinadas" feminicidios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "mujeres asesinadas" feminicidios. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de enero de 2012

BALANCE 2011: ¿La antesala al genocidio del género femenino?


El genocidio es un delito internacional, ya sea en tiempos de paz o de guerra,  que comprende cualquier   acto perpetrado con la intención de:

1)  Destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal;
2)  Causar la matanza de miembros del grupo, o la lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo
3)  Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial
4)  Generar medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo
5)   Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Que todos los hombres del mundo sepan que nuestro género luchará por sobrevivir. Las mujeres rechazamos a los violentos,  estamos dispuestas a denunciar, a no quedarnos calladas y hacer pagar a quien desfigure la cara de una mujer, a quien deje un solo moretón en nuestros brazos, a quien se tome la libertad de propasarse y dañar nuestra integridad sexual (de la forma que sea), a quien deforme nuestra alma con heridas psicológicas, a quien pretenda violar nuestros derechos, a quien sea capaz de asesinar a una de nosotras...en resumen, a todo aquel que se atreva a tocarnos, así sea con el pétalo de una rosa...


Para Raquel todo comenzó como una típica historia de amor. Sin darse cuenta, de pronto aparecieron los celos de su pareja, las prohibiciones, los controles, el aislamiento, los gritos, los insultos, las amenazas... No pasó mucho tiempo cuando  esa violencia psicológica que vivía de forma habitual, se transformó, "abruptamente", en golpes que derivaron en la pérdida del  hijo que llevaba en su vientre.. estaba embarazada.

Con 19 años trabajaba en una tienda de calzado, se enamoró de un empleado 10 años mayor que ella, y que la convenció de irse a vivir con él.

“Cuando éramos novios nunca pensé que sería así, era como muy celoso pero se me hacia normal porque pensaba que era porque me quería”, recordó la joven.

Al año y medio de vivir juntos ya discutían por cualquier cosa...hasta que llegó el primer golpe.

“Lo primero eran gritos, indiferencia, amenazas y de repente yo le contestaba, pero ya luego cuando empezaba a aventarme cosas me aplacaba porque sí me daba miedo cómo se ponía”, dijo.

“Cuando no supe qué hacer fue una vez que peleamos porque no le gustaba la comida; se puso como loco y fue la primera vez que me jaloneó y me dio una cachetada, hasta me tumbó al suelo”, agregó Raquel.

Después perdió a su bebé y tuvo complicaciones de salud que la marcaron para toda la vida.

“Me dio miedo decirle, pero era peor si me callaba, así que decidí decírselo, y como que cambió. Se portaba mejor,  pero un día se puso borracho y fue cuando pasó todo, se puso peor y pensé que me iba a matar”, comentó.

Raquel recibió varios golpes en el vientre que la hicieron ir al hospital, donde le dijeron que su bebé había muerto a consecuencia de los traumatismos recibidos.


Esta historia se repite de forma cotidiana en miles de lugares del mundo. Es un caso real que puede ejemplificar la deplorable y riesgosa situación que muchas mujeres sufren...en sus propios hogares.



La violencia hacia las mujeres es un mal que aqueja a diversas sociedades en el mundo, muchos hombres han creído que la manera para “domesticar” a una mujer es a punta de fuerza bruta, de golpes, amenazas, daños emocionales y psicológicos, heridas visibles e invisibles.

¿Cómo se explica que, pese a las leyes contra la violencia en todos los países siga habiendo tantos hombres que golpean a las mujeres hasta desfigurarlas y las ultimen con cuchillos, armas de fuego, con sus propias manos o quemándolas con alcohol, ácido o mutilándolas?


Ningún tipo de amor incluye violencia. El amor es paz, es armonía, es con palabras dulces y tratos suaves. Ningún amor verdadero debe doler, sólo duele el inestable, el desequilibrado, es mentira que el amor para que sea amor debe lastimar, es la peor mentira que nos han vendido porque todo lo que implique amar con el alma automáticamente desecha cualquier clase de herida que nos haga llorar.

La violencia y muerte de mujeres a manos de sus esposos, amantes, padres, novios, pretendientes, conocidos o desconocidos no es el producto de casos inexplicables o de conducta desviada o patológica. Por el contrario, es el producto de un sistema estructural de opresión. Estas muertes son femicidios, la forma más extrema de violencia sexista, motivado, mayoritariamente, por un sentido de posesión y control sobre las mujeres

Aún hoy, hay quienes consideran que los celos pueden ser un atenuante en estos casos, y se siguen utilizando conceptos como el de "crimen pasional",  "provocación" de la mujer o la "emoción violenta" para justificar la barbarie. 
Los medios de comunicación tienen un gran aporte por hacer, como consultar especialistas en temas de género o hablar de femicidios para denominar este tipo de violencia, dejando de lado los términos  “crímenes pasionales” (y similares), que solo ocultan la violencia sistemática contra las mujeres. Sería una forma de generar conciencia y hacer visible la problemática.

La violencia contra las mujeres es un fenómeno social de múltiples y diferentes dimensiones. Es la expresión de un orden social basado en la desigualdad, como consecuencia de la asignación de roles diferentes a los hombres y a las mujeres en función de su sexo.

Jóvenes, ancianas, niñas, maduras, casadas, solteras, embarazadas, viudas, separadas, en unión libre, divorciadas, con hijos e hijas u otros familiares a cargo. Muchas mujeres acabaron el bachillerato, otras ni siquiera tuvieron educación preescolar o hicieron sólo la primaria o terminaron la secundaria… Algunas siguieron una carrera técnica o universitaria. Son naturales del país donde viven, extranjeras documentadas o sin papeles.

Las hay con todo tipo de trabajos: amas de casa, meseras, campesinas, celadoras, políticas, desempleadas, funcionarias, ejecutivas, militares, policías, obreras, periodistas, defensoras de derechos humanos, académicas, otras son indigentes, prostitutas, esclavas sexuales...

… muchas de ellas son violentadas, agredidas, discriminadas o asesinadas, simplemente, por ser mujeres.


No hay país ni región del mundo que esté libre del fenómeno de las agresiones y muerte de mujeres por razón de su sexo.

La violencia contra las mujeres es una constante en todos los países de América Latina (y del mundo) donde a pesar del crecimiento económico de los últimos años, las cifras se mantienen en registros muy altos, con una incidencia de entre un 30 a un 60%, según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas.

Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU, ha expresado que una de cada tres mujeres en el mundo sufre algún tipo de violencia. Hay 603 millones de mujeres y niños en donde la violencia doméstica aún no es considerada un delito. Seis de cada 10 mujeres han sufrido violencia física o sexual alguna vez en su vida. 70 millones de niñas son obligadas a contraer matrimonio y 140 millones de niñas y mujeres sufren de la mutilación femenina. Más de 600 mil mujeres y niñas son traficadas en las fronteras a través de todos los países del mundo. Esa es la respuesta a cómo está la violencia contra las mujeres.

ORIGEN: MISOGINIA Y PATRIARCADO

Es importante destacar que violencia contra la mujer es todo tipo de agresión ejercida contra la mujer por su condición de tal. De manera que no se limita al maltrato físico, sino que presenta numerosas facetas que van desde la discriminación y el menosprecio hasta la agresión física o psicológica, sexual, económica, institucional, social... hasta el asesinato.

Existe una gran dosis de odio en contra de las mujeres, además de un Estado que en general no se preocupa por estos crímenes y, por lo tanto, una impunidad fragrante que fomenta este tipo de ataques.

Especialista explican que ese odio por las mujeres se debe a una cultura que ha definido que lo femenino es de segunda categoría. También que las mujeres ni siquiera pertenecen a la especie humana y, que en ese sentido, la misoginia es lo que identifica el por qué este nivel de antipatía.

Este odio hacia las mujeres debe combatirse principalmente con una verdadera transformación social, en donde se reconozca, en toda la gama de derechos, que la mujer es tan humana como el resto de los hombres.

Un hombre que golpea es un hombre débil, que necesita demostrar su fuerza como un cavernícola porque no tiene la suficiente fortaleza en el alma para brindar protección a su hembra o a su familia. Los golpes demuestran la pobreza de espíritu y es la única forma que tienen para comunicarse quienes se sienten vacíos y piensan que la manera para ser escuchados es cerrando los puños.  

Un macho violento se dedica a bajar la autoestima de su pareja para hacerla sentir necesidad de él y que por nada en el mundo, ni porque la golpee, lo dejaría; un hombre golpeador tiene pánico de ser abandonado, tiene terror de verse sólo sumergido dentro de su propia agonía espiritual.


Muchos hombres, si ven que ella es la que triunfa, la que estudia, a la que le salen las cosas bien, crecen en ese grado de frustración de que ella es mucho mejor que él. Y es entonces cuando tienen que hacer uso del poder para afianzarse.


Una mujer golpeada se convierte en un ente desvalido que no tiene salida, o por lo menos no la encuentra y con tal de no ver el océano de diarrea en el que naufraga, prefiere justificar las marcas en su piel y en su corazón. Una mujer violentada es una mujer enferma por las mismas garras de su pareja que la golpea y con cada golpe la hunde y la asfixia más. La mujer dependiente de estas relaciones patológicas no se da cuenta que lo que vive es un infierno, pues piensa que peor sería el infierno si aquel macho se fuera de su vida. Está en un error.

La mujer violentada no escucha razones, se aleja de su familia, de sus amigos por miedo a ser más juzgada, en el fondo sabe que las cosas no están bien pero teme que todo termine peor. Una mujer temerosa de su pareja se aisla y se concentra en no ocasionar los episodios que la tienen así, se culpa una y otra vez por causar su desdicha, por tentar a su yugo a que la maltrate más.

Esto le puede suceder a cualquier mujer, todas estamos expuestas, y debemos actuar. Debemos  abandonar y denunciar a quien lo haga.

El feminicidio es extrema violencia contra las mujeres y las múltiples manifestaciones de violencia que lo preceden constituyen una grave violación a los derechos humanos de las mujeres.

Los crímenes se ejecutan con saña. Son acuchilladas o tiroteadas, estranguladas, atropelladas, desnucadas, quemadas, ahogadas, cercenadas... Varias de ellas vienen sufriendo desde hace tiempo amenazas, golpes, persecución, hostigamiento… Otras, antes de morir, son torturadas, violadas, atadas, amordazadas. Algunas de ellas son vejadas luego de ser asesinadas: descuartizadas, colgadas, encajueladas, calcinadas, entambadas... Los cuerpos son encontrados en sus casas, en lugares de trabajo y en espacios públicos habitados: calles, plazas, edificios en construcción, bares, prostíbulos; los cadáveres también son hallados en espacios deshabitados: descampados, carreteras, basureros, ríos, bosques, desiertos... Algunos de esos cuerpos nunca son encontrados y esas mujeres permanecen desaparecidas.

Los asesinos son hombres en la inmensa mayoría de los casos: maridos, novios, ex-parejas, padres, hermanos, hijos, tíos, primos, amigos y desconocidos, de todas las clases sociales, distintos niveles de estudio y de diversas ocupaciones o profesiones.

Es imposible que esta violencia arraigue en una sociedad, permisiva. Su caldo de cultivo es la cultura patriarcal que produce machismo y misoginia. Es decir, menosprecio o desprecio a las mujeres por ser mujeres; sobreentendidos de una supuesta superioridad de parte de los varones para estar en el mundo, ejercer el poder, decidir por sí mismos, afectar con sus decisiones a otras y la sujeción de éstas a la voluntad y cánones de aquellos que deciden qué es bueno y qué no; cuáles espacios son correctos y cuáles les están reservados a ellos; qué actividades conviene tener y cuáles les son prohibidas –a ellas–.

Todo esto asfixia la autonomía femenina, hace imposible la vida independiente para mujeres y niñas, convierte a los varones en perpetuos controladores, cobradores de cuentas, depositarios de la verdad, jueces públicos y privados, administradores de patrimonios, sueldos, conceptos de belleza, clasificaciones sociales, ministros de estereotipos y un largo etcétera.



En una sociedad patriarcal, el machismo violenta y eso pasa en Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, República Dominicana, Panamá. En el fondo hay un tema del poder, es un manejo que hacen los hombres del poder, para determinar quién manda en la casa.

Esto sucede porque tenemos un enemigo muy grande que son los patrones culturales que manejamos. Hay cosas como que las mujeres necesitan el permiso de los hombres para ir a ver a su familia o amigos, que no se pueden vestir de determinada manera porque eso es provocar o que la violación se daba porque las mujeres provocaron. Hay que trabajar en la reconstrucción de estos patrones y en romper los roles y estereotipos que se les ha asignado a las mujeres.

Hay muchas parejas en donde el hombre y la mujer están trabajando y el hombre tiene menos ingresos, y la mujer está más preparada y ha logrado un excelente trabajo. Sin embargo, el que toma las decisiones del salario es el hombre. Estas son situaciones que persisten. Son discriminatorias.

Hace poco, Newsabout-women, de Women’s Views on News, servicio de noticias de mujeres por y para las mujeres, transmitía una nota de The Telegraph, de Nueva Delhi, India, según la cual el gobierno del estado de Madhya Pradesh investiga que más de 300 niñas fueron sometidas a cirugías por sus padres para parecer hombres, por una suma promedio por operación de 3.150 dólares.

En India se practica la selección de hijos de sexo masculino mediante el aborto de fetos femeninos, debido, entre otras cosas, a los altos costos de bodas y dotes.

Defensores de los derechos de las mujeres y de la niñez han denunciado esto como una enfermedad social y como un signo de desprecio a las mujeres.

Esta muestra, que con variables podemos ver reproducido en muchos países de todos los continentes, habla de una cultura donde es posible que el feminicidio prospere: niñas vendidas para ser dadas en matrimonio servil; trata de mujeres y niñas con propósitos de explotación sexual o para formas análogas de esclavitud; abandono de mujeres en prisión por parte de sus familiares; violaciones masivas a mujeres y niñas en guerras o conflictos internos; calvarios de abuso sexual para mujeres y niñas que intentan emigrar a Estados Unidos a lo largo de Centroamérica y México, reflejan el nulo o escaso valor reconocido a la vida de una mujer.


AMÉRICA LATINA:
El feminicidio es la cara más visible del machismo en América Latina, pero no la única. La violencia de género es un mal endémico, enraizado en la sociedad latina y, sobre todo, en la educación y en las familias. Las cifras que llegan a difundirse, son espeluznantes y abrumadoras. Por ejemplo, en un país como Nicaragua el 40% de los delitos denunciados tienen que ver con la violencia machista.

Las mujeres son violentadas física, sexual, económica y psicológicamente en todos los países, independiente de su origen social, racial o étnico.

La violencia es un tema que afecta a cientos de millones de mujeres en el mundo, pero América Latina es la única región del mundo que cuenta con una convención especial sobre la violencia contra las mujeres.

No existe una cifra global de violencia en contra las mujeres en la región de América, ya que la falta de información y denuncia es uno de los principales obstáculos a la hora de evaluar el impacto de las agresiones. No hay cifras sistematizas de la violencia en contra de las mujeres. Los pocos datos que hay no son comparables.

Las mujeres de América Latina y el Caribe no son más ni menos víctimas que el resto de las mujeres del planeta. La violencia comparte los principales rasgos que se identifican en otros lugares del mundo. Uno de los mitos en torno a la violencia es que se la asocia a la pobreza. La educación tampoco es un factor de protección contra la violencia. La violencia amenaza a todas las mujeres, independiente de su origen social, racial y étnico y se ha incrementado de forma alarmante.

Además de la violencia doméstica, las mujeres latinoamericanas son también violentadas en el ámbito laboral, donde reciben un salario un 30% menor al de un varón realizando el mismo trabajo.

Entre las mujeres existe además una mayor preeminencia del desempleo. En promedio en América Latina, el desempleo femenino alcanza al 12,7%, mientras que el de los varones es de un 9,2%.

La desigualdad también se expresa en el inequitativo acceso de las mujeres a la justicia, la disparidad de trato en los servicios públicos y las evidencias de impunidad.

Merece nuestra especial atención un aspecto de esta violencia: la violencia sexual. Esta existe desde que la cultura de dominio patriarcal se instaló en nuestro mundo y sus principales víctimas son las mujeres y niñas.

El 90 por ciento de las violaciones envuelven amenazas de golpes o la utilización de la fuerza y muchas veces conlleva una doble victimización, pues se hace responsable a la mujer de lo sucedido, acusándola de provocar la violación con su forma de vestir o sus acciones.

Además, la violencia sexual parece haberse convertido en una de las herramientas predilectas de tortura, en distintos hechos de violencia y conflictos armados.

Otras facetas preocupantes de la violencia de género son la prostitución y la explotación sexual.

Hoy asistimos a un grave proceso de cosificación de las mujeres que las convierte en mercancías o prestadoras de un servicio, situación que naturaliza y banaliza las prácticas prostituyentes. Esta situación se manifiesta incluso en el lenguaje. Al decir que una mujer “ejerce la prostitución” la cosificación aparece relativizada e incluso negada, dando a entender que “ellas se prostituyen”, “ellas eligen” y olvidando que es una frase sin sentido pues, equivale a decir que “el esclavo ejerce la esclavitud”, o que “el trabajador ejerce la explotación”. El hombre es el que prostituye y la mujer es el “objeto” de esa acción. No es posible que alguien se prostituya a sí mismo.

Sin embargo, la prostitución ha tomado en la actualidad una dimensión más importante: la trata de personas con fines de explotación sexual. Se trata de un delito transnacional que, en la actualidad, supera en todo el mundo al tráfico de armas en cuanto al volumen de dinero que maneja, y que quedó solo un escalón por debajo del narcotráfico.

Las mujeres son secuestradas y trasladadas hacia los centros de prostitución en contra de su voluntad, con el claro objetivo de comercializar con ellas. Desaparecen, nadie las encuentra, no tienen documentos porque se los quitan, están encerradas y aisladas, y son torturadas e incluso asesinadas.

La estadística no da tregua en ningún país latinoamericano. En todo 2010 murieron 89 mujeres. En Guatemala, la impunidad alcanza al 96% de los homicidios por violencia de género, según la Comisión Internacional contra la Impunidad de dicho país y México, el país de la región con la tasa más alta de violencia machista, fue el primer estado en ser condenado por feminicidio por la Corte Internacional de Derechos Humanos (CIDH) en una sentencia de abril de 2009.

FEMINICIDIOS:
La visibilidad de lo que hoy se conoce como femicidio, o feminicidio según algunas autoras, es relativamente reciente, y corresponde a un aporte de la experta Diana Russell, quien colocó el necesario acento en las muertes violentas de mujeres como el resultado final de un contínuo de violencias diversas que puede afectarlas en distintas etapas de su vida y con distinta intensidad, y sin diferencias en cuanto a su condición social, edad, nivel educativo, raza/etnia, opción sexual o cualquier otra variable.

A pesar de lo extendido del fenómeno, sin duda los casos que han cobrado mayor relevancia pública han sido lo ocurrido en Ciudad Juárez, México, y Guatemala, donde las mujeres asesinadas por razón de su sexo suman ya varios centenares en los últimos años. Incluso en México no se limitan a Ciudad Juárez, sino que cual epidemia, se han extendido a otras zonas del país. Pero es un hecho que no hay localidad que esté exenta de este tipo de muertes las que, hasta hace poco, no eran identificadas como violencia sexista sino que se incluían dentro de una gran cifra total de muertes violentas, sin desagregación de sexo ni de otros factores tales como edad, oficio o condición social.

Con gran preocupación se han identificado en diversas partes, asesinatos de mujeres que, con características distintas relativas a la edad, la etnia, las relaciones de parentesco o las condiciones particulares de cada país, tienen en común su origen en relaciones desiguales de poder entre hombres y mujeres que genera una situación de mayor vulnerabilidad y de limitación para las mujeres en el disfrute de sus derechos humanos, en especial el derecho a la vida, a la integridad personal, a la libertad y al debido proceso.

Feminicidio es una palabra fuerte y alude a una realidad triste y ha sido mucho más explorado sociológica que jurídicamente, aunque algunas entidades en México, entre ellas el Distrito Federal, hayan comenzado a tipificarlo en sus códigos penales.

Para Marcela Lagarde, académica feminista y ex diputada federal, y, en Ciudad Juárez, Julia Monárrez, académica feminista de El Colegio de la Frontera Norte, “se ha definido como el asesinato de mujeres por hombres en un continuo de acciones de violencia sexual, por el solo hecho de ser mujeres o no serlo de una manera ‘adecuada’. Este fenómeno se inscribe en condiciones de desigualdad entre los sexos en lo económico, político y social”.

La explicación del feminicidio se encuentra en el dominio de género: caracterizado tanto por la supremacía masculina como por la opresión, discriminación, explotación y, sobre todo, exclusión social de niñas y mujeres. Todo ello, legitimado por una percepción social desvalorizadora, hostil y degradante de las mujeres.

El feminicidio no solo es perpetrado por extraños, sino por personas del círculo íntimo de las víctimas.

Monárrez ha dicho: “Todo crimen de género contra una mujer es sexual porque el sexo de la mujer y su sexualidad son las construcciones culturales sobre las que el machismo, la misoginia, el patriarcalismo, ejercen su discriminación”.

Es hora de aportar recursos para trabajar, lo mismo que el tema de la impunidad. No se puede permitir que se sigan cometiendo feminicidios de manera alarmante. Hay que resaltar los compromisos de organizaciones de mujeres. Toda la sociedad, los medios de comunicación y las autoridades debemos cooperar poner un tope.

El problema de feminicidios, lejos de disminuir va en aumento y cada vez la crueldad se manifiesta en forma más extrema, como marcas en los cuerpos, mutilaciones, abuso sexual y muestras de torturas, entre otras.

Es necesario que se exija la tipificación del feminicidio como delito y que el Estado se responsabilice de castigar a los responsables.
La única manera de acabar con la violencia a las mujeres es lograr que los hombres paguen, que los denuncien con las pruebas suficientes para que los castiguen y no les queden ganas de lastimar a otra mujer. No denunciar, dejarlos libres y sin ningún castigo es permitir que sigan infringiendo violencia a otras mujeres, es seguir fomentando una cadenita de golpes como si fuera una gran pelota rebotando sobre una multitud, nunca sabemos en dónde va a caer, no podemos asegurar que no sea cerca de nosotras.

CARENCIA DE DATOS:
En general, hablando de violencia contra las mujeres, existe una importante carencia de datos confiables y con valor comparativo a lo largo del tiempo, ya que la mayoría de los países no recopilan datos con regularidad, lo que permitiría la medición de los cambios con el tiempo, y los avances de las medidas implementadas contra la violencia hacia las mujeres. Del mismo modo, el problema relacionado con el insuficiente número de denuncias es otro factor que complica la recopilación de datos.

Sin embargo, se puede afirmar que América Latina es la segunda región con los índices más altos de muertes de mujeres por violencia, tanto en el ámbito rural como en el urbano, y que la mayoría de los abusos físicos y psicológicos provienen de parejas o personas con las que se ha mantenido alguna relación.

De manera que la violencia contra las mujeres es un flagelo que persiste en el tiempo y que, peor aún, se agrava. Además, su peligrosidad radica en que no distingue fronteras, culturas, etnias o clases sociales.

La documentación y el registro detallado de cada una de las mujeres asesinadas, es útil y necesario en la construcción de la memoria histórica de las mujeres. La investigación documentada resulta imprescindible para que la denuncia pública conduzca a la creación de una categoría jurídica internacional y posibilite la sanción a los Estados responsables o cómplices del feminicidio-femicidio.

El registro de cada uno de los asesinatos de mujeres y niñas impulsará a todos los Estados a que legislen, sancionen y tipifiquen el feminicidio-femicidio en sus ordenamientos jurídicos internos.

Países:
En el caso de Ecuador, según el Informe del Plan de Erradicación de la Violencia, 8 de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia. En el caso de Bolivia, del Instituto Nacional de Estadísticas, 9 de cada 10 mujeres sufren por la violencia. En el caso de Venezuela, en donde la inseguridad es realmente alta, hay un dato de una cobertura que se hace en el área metropolitana de Caracas y dice que 2 de cada 5 casos de lesiones que se atienden, corresponden a casos de violencia intrafamiliar. Y 9 de cada 10 casos son reincidentes.

En el caso de Perú se habla de un 64 por ciento de mujeres que sufren de violencia, pero el problema es que se habla muy claramente de feminicidio, es decir, de la muerte de mujeres por el hecho de ser mujeres. En el caso de Colombia, la violencia de pareja, la que se da dentro del ámbito intrafamiliar, es la que deja mayor número de víctimas. Es preocupante porque tenemos una amplia concentración de casos entre los 20 y 34 años de edad. Las mujeres están siendo agredidas por su compañero permanente, su esposo, en todo caso, personas cercanas.

Mexico:
Tan sólo en 18 meses, de enero 2010 a junio 2011, se registraron mil 235 asesinatos de mujeres; en ocho entidades de la República: Estado de México (320), Tamaulipas (169), Sinaloa (168), Jalisco (142), Nuevo León (138), Distrito Federal (125), Oaxaca (102) y Sonora (71).

Que sólo aparezcan estos ocho estados en el informe “Una mirada al feminicidio en México: 2010-2011”, realizado por el OCNF (Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio), no quiere decir que sean los únicos donde haya mujeres asesinadas; “lo que sucede es que los otros 24 no proporcionaron información al respecto”, denunció una integrante del Observatorio.

De acuerdo con este monitoreo, de los mil 235 feminicidios, 41 por ciento de las víctimas eran jóvenes de 11 a 30 años de edad; 35 por ciento tenía de 31 a 50 años, y 13 por ciento más de 50.


Si los datos son “reveladores”, la respuesta de las autoridades sobre estos crímenes lo es aún más, pues aunque 60 por ciento de las investigaciones están todavía en trámite, 25 por ciento de los asesinatos son adjudicados al crimen organizado.

“No entendemos cómo la autoridad puede catalogarlos como crimen organizado, cuando las investigaciones ni siquiera están consignadas”, cuestionó la también integrante de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, quien exhortó al Estado Mexicano a no excusarse en el crimen organizado para no investigar.

Con base en el informe, sólo 4 por ciento de los asesinatos son casos ya sentenciados; un porcentaje menor, similar al que se observa en cuanto a desapariciones de mujeres, otro de los rubros que se monitorearon.

De enero de 2010 a junio de 2011, se registraron 3 mil 282 mujeres desaparecidas en Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Quintana Roo, Hidalgo, Estado de México, Sinaloa, Coahuila y Veracruz; las únicas entidades que tuvieron esta información.

El caso más “alarmante”, según el OCNF, es el de Veracruz, que reportó 747 casos, de los cuales, sólo 108 mujeres han sido encontradas, aunque no especifica si fueron halladas vivas o muertas.

EDUCACIÓN Y DENUNCIA
La violencia contra las mujeres es responsabilidad de todos. Pero las mujeres siguen callando…

Debe trabajarse en campañas para romper el silencio. El tema de la violencia cruza todos los sectores económicos, no se salva nadie. Los sectores de mujeres que no han tenido el acceso a la educación muestran el mayor número de violencia, pero no es determinante, cruza todos los espacios. En los estratos más altos las mujeres tienen mucho miedo de denunciar, por eso se colocan una peluca, unas gafas, no quieren dar su nombre. Deben denunciar, asumir que tienen un problema para que haya un proceso de reconstrucción.

Los expertos señalan que educar a los más pequeños en igualdad es fundamental. “Educación, educación y educación. Esa es la clave. Pero no sólo en los colegios, sino a través de las familias, los medios de comunicación o, para el que tenga creencias, el ámbito religioso", señaló Rashida Manjoo, la relatora especial de Naciones Unidas para la Violencia de Género.

Detener la violencia contra las mujeres, principalmente, la feminicida, supone un arduo cambio cultural que compromete los ámbitos públicos y privados, la educación formal y todos los espacios donde se educa más allá de las aulas: los medios de comunicación, cine, espacios de política, hogares, iglesias, universidades, sindicatos, empresas, cooperativas rurales. En la vida personal y comunitaria, es preciso romper con la idea de que la violencia contra las mujeres es normal, pues cuando se ha vivido como normalizada en la familia de origen, es más probable que el esquema de víctima y victimario se reproduzca después.

Para combatirla es necesario abordar cada caso de violencia contra la mujer, no como un hecho aislado, sino como parte de una problemática generalizada, de manera que la sociedad entienda que es un problema de todos y todas.

En este sentido, debemos seguir alentando las campañas de sensibilización, que ponen en el tapete la problemática y crean conciencia sobre la magnitud de esta que es la violencia contra la mujer, que hasta ahora sigue siendo el crimen más permitido en la historia de la humanidad.

BALANCE APROXIMADO 2011: VIOLENCIA Y FEMINICIDIOS EN ALGUNOS PAÍSES:
España:









Estados Unidos:

Panamá:

Cuba:


Fuentes:




MUJER:

¡¡NO PERMITAMOS LA EXTERMINACIÓN DE NUESTRO GÉNERO!!

La situación de niñas, adolescentes y mujeres  en Latinoamérica y en el resto del mundo, es de riesgo para sus derechos humanos. Las organizaciones feministas y de mujeres son cada día más activas e imprescindibles, sin embargo,  su presencia pública es una amenaza. E
n México, por ejemplo,  las activistas son referencia en la lucha por los derechos humanos… la voz y la acción de las mujeres es una amenaza latente y se paga con la muerte.

No obstante,  la paz mundial no podrá lograrse sin las mujeres, sustento y raíz de toda comunidad. Somos nosotras, las niñas y las mujeres, las que más lastimadas estamos por la violencia que se vive, como víctimas directas o indirectas, pues mucho arriesgamos en los vínculos que producimos y por los que apostamos y damos la vida, no solo biológica. Esto debe llamar a reforzar las políticas públicas que garanticen nuestro derecho a vivir una vida plena y SIN violencia.

Las mujeres nos tenemos que unir para acabar con los golpes, la violencia en todas sus formas,  los feminicidios, la discrimiación y la impunidad.


martes, 1 de noviembre de 2011

¡NO LAS OLVIDEMOS!: Los feminicidios en el altar de muertos


El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre, comienza el 1 de noviembre, y coincide con las celebraciones católicas de Día de los Fieles Difuntos y Todos los Santos.

Es una festividad mexicana, que se celebra también en algunos países de América Central, así como en muchas comunidades de los
Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. La Unesco ha declarado la festividad mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
(Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_Muertos)


El ritual.
Día de muertos, una tradición cultural, emotiva, mágica y una ocasión en la que México dedica a la celebración de sus muertos. Llena de colorido, poemas, frases, recuerdos, altares, ofrendas con dulces, comida, papeletas picadas y decoradas, veladoras, fotografías y un sin fín de símbolos que, amorosamente, enmarcan estas fechas tan significativas para quienes hemos perdido a gente cercana, importante y querida.

Sin embargo, ¿qué sucede con las muertes de aquellos seres que por cuestiones “culturalmente retrógradas”, como el machismo, han sido asesinadas y, en muchos casos, quedando en la absoluta impunidad?.

Quitarle la vida a cualquier mujer es injustificable, y no es motivo de ninguna celebración, sino de exigir justicia y un cese rápido y definitivo a la violencia que se comete contra el sexo femenino.

Este artículo pretende recordar a aquellas mujeres que han caído en las garras de la violencia, pagando absurdamente con su vida, un prevaleciente e inexplicable machismo, ante la sórdida indolencia de la sociedad y la ineficiencia e impunidad de la justicia.

Está dedicado a todas y cada una de las féminas, valiosas y únicas, que han visto interrumpida su vida por atravesarse con sujetos detestables en algún momento desafortunado, quienes motivados por odio e insignificancia, han creído que “ser superiores” es abusar de ellas y decidir cuándo y cómo deben morir.

Los feminicidios NO deben formar parte de una tradición social ni cultural.
Caravanas, consignas, manifestaciones, mítines, ofrendas en diferentes espacios, aquí, allá, en todas partes, voces que se alzan al unísono, las mismas voces que se oyen desde hace una década y que hoy por hoy no logran su objetivo: acabar con el fenómeno de horror que destruye la vida de las mujeres.

El feminicidio se está extendiendo por el país como una plaga. Miles de mujeres que han sido asesinadas por sus parejas, ex parejas, familiares, conocidos y extraños. Muchas mujeres han sido maltratadas, agredidas de múltiples formas, torturadas, violadas, vejadas, anuladas y ultimadas. ¿La causa?...¡Ser mujeres!!



Feminicidios en México:
Según el reporte “La situación del feminicidio en México” , al menos 83 feminicidios se registraron en Sonora de enero de 2009 a junio de 2010, casi el diez por ciento de un total registrado de 890 casos en ese periodo en el país. El estado se situó en la cuarta posición entre once entidades monitoreadas, incluidas Quintana Roo, Jalisco, Sinaloa y el Estado de México.

Se destaca que el 41 por ciento de las víctimas tenía entre 11 y 30 años, y persiste un alto grado de impunidad, pues apenas en el 4.49 por ciento de los casos registrados se había logrado obtener una sentencia.

Se añade que la mayoría de las mujeres asesinadas desarrollaban sus actividades diarias en espacios públicos; esto las colocó en mayor riesgo y vulnerabilidad ante los victimarios.

Los datos fueron registrados por el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio (OCNF) y confirman que un gran número de mujeres son asesinadas con el uso excesivo de la fuerza física y crueldad. Esta organización civil denuncia la violencia brutal cometida en contra de las mujeres y tiene presencia en la mitad de México, pero sólo ha podido dar seguimiento al fenómeno en once entidades federativas.

De la mayoría de los estados no se tienen registros porque ni siquiera las procuradurías locales aportan información, lo cual provoca indisponibilidad de estadísticas para establecer una metodología y cuantificar adecuadamente el feminicidio, lamentó el OCNF.

Número de homicidios dolosos de mujeres de enero de 2009 a junio de 2010(Según OCNF)
1.- Estado de México: 309
2.- Sinaloa: 125
3.- Tamaulipas: 109
4.- Sonora: 83
5.- Jalisco: 83

En total fueron 890 feminicidios en once estados

(FUENTE: “La situación del Feminicidio en México” 2010)


Violencia de género en cifras:
* 30% de las víctimas desarrollaban actividades económicas fuera del hogar
* 58% de los casos implicaron un alto grado de violencia
* 5 de cada diez mujeres son encontradas en la vía pública
* 20.22% de los casos la víctima conocía, o tenía una relación con su agresor
* 50% de los casos las procuradurías no proporcionaron información

Estados con más incidencia según Inegi en 2009

Chihuahua: 13.09
Baja California: 10.11
Guerrero: 10.07
Durango: 7.10
Sinaloa: 6.00
Sonora: 5.09

Feminicidios a la alza
Datos de la PJEM indican que durante 2009 el primer lugar en feminicidios absolutos lo ocupó el Estado de México, pero en el cuarto por proporción poblacional se situó Sonora.

Víctimas Por cada 100 mil habitantes:
1.- Quintana Roo:  13.7
2.- Baja California:  3.2 3
3.- Sinaloa:  2.6
4.- Sonora:  2.3
5.- Michoacán:  78 1.9

Feminicidios en el mundo:
En el informe "Carga global de la violencia armada", de la organización Small Arms Survey, presentado en la sede de la ONU en Ginebra, llama la atención el gran número de feminicidios que se cometieron en todo el mundo, que en 2009 llegaron a representar más del 17% de todos los homicidios ocurridos en el planeta.

El Caribe y Centroamérica ocupan el tercero y cuarto puesto en el mundo en cuanto a la tasa de feminicidios, aunque por países, El Salvador, Jamaica y Guatemala son los tres primeros, con tasas superiores a los 10 por cada 100.000 mujeres. En estos países el número de asesinatos de mujeres es cinco veces más elevado que en Norteamérica y Europa occidental.

Según el informe, los altos niveles de feminicidios a menudo van acompañados por los altos niveles de tolerancia respecto a la violencia contra las mujeres y a una cultura de la impunidad, y señala que alrededor de la mitad de estos asesinatos se producen en la esfera doméstica, a manos de la pareja o ex pareja.

¡No  debemos acostumbrarnos ni considerar  los asesinatos femeninos como un fenómeno social...son crímenes cometidos por delincuentes!

La violencia se convierte en el vehículo perfecto para la impunidad e injusticia y finalmente la muerte… por el simple hecho de ser mujeres.


En este espacio se encuentra algo de la presencia de las mujeres de Juárez, del Estado de México, de Jalisco, de Veracruz, de Michoacán, de Monterrey, de Campeche, de Morelos, inclusive de Guatemala, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua, Ecuador, Panamá, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Colombia, Brasil, Venezuela, Argentina…España, África. Afganistán, India, China… y de cada rincón del planeta donde se cometen feminicidios.

Mujeres de todo el mundo que son parte de gruesas estadísticas, donde cientos, miles, cientos de miles (nunca sabremos el número exacto), han muerto de forma brutal.

Ofrenda simbólica para todas las mujeres asesinadas:
Alí Dessiré, Maricela, Rubi, Susana, Nadia Alejandra, Fátima, Guillermina, Claudia, Mindy, Cristina, Sarah, Yesenia, Mónica, Ana, Rosa, María, Clara, Carolina, Miriam, Estefanía…y tantos nombres como muertes hay.



¡NO DEBEMOS OLVIDARLAS!

…Ni olvidar nunca que la violencia contra las mujeres debe erradicarse con urgencia. No más postergaciones. Si no se habla del tema, las cosas se pierden cómodamente en el tiempo; no debemos borrar de la memoria que la discriminación, el estigma y la violencia nos matan, lenta y cruelmente, también a quienes, hoy, seguimos vivas.



MUJER:

Aunque la justicia parece no llegar, debemos seguir luchando.
Las mujeres debemos saber cuáles son nuestros derechos y exigir respeto a nuestra dignidad, a nuestra integridad y a nuestra vida.


domingo, 16 de octubre de 2011

CASO: Ana


Ana

Ana Padilla falleció en la madrugada del 22 de diciembre de 2005, cuando su ex pareja, Bismarck Pérez presuntamente acudió a su domicilio y le asestó hasta 66 puñaladas con un cuchillo de cocina. La noche del crimen los niños, que han sido víctimas de malos tratos, se encontraban en la vivienda, situada en la Colonia de Santa Inés.

NOMBRE DE LA VÍCTIMA:

Ana padilla García

VICTIMARIO:

Bismarck Pérez

LUGAR DE LOS HECHOS:

Málaga, España

HECHOS:

Durante el Juicio, el  hijo de Ana Padilla manifestó que esa noche, la del 22 de diciembre, llegó a casa sobre las 21.00 horas con su hermano. Su madre aún no había salido del trabajo. Bismarck estaba en el piso, pese a que tenía una orden de alejamiento e incluso -aseguró el joven- había llegado a un acuerdo con su madre y su tía para no volver a la vivienda.

El testigo relató que su hermano y él se durmieron antes de que su madre llegara. Les despertaron los gritos: «A las dos, escuché, como siempre, que le estaba pegando. Mi madre estuvo 20 minutos defendiéndose [...] Sólo se la oía gritar y decir que no le hiciera nada, que estábamos nosotros en el cuarto».

El joven afirmó que, entonces, se levantó de la cama, fue a la cocina y cogió dos cuchillos de grandes dimensiones. Observó que faltaba el más grande, el que su madre solía usar para cocinar. «Sabía que estaba pasando algo más grave. Fui al cuarto y le dije que saliera o lo mataba». Luego, añadió: «Cuando abrí la puerta, vi que tenía el cuchillo en la mano con sangre y escuché a mi madre gritar [...] Ella estaba en el suelo y tenía una herida en el cuello». Declaró que Bismarck lo empujó, apartándolo de la habitación, y cerró los dos pestillos de la puerta.

El menor acudió a la casa de su tía, que vive muy cerca, con los dos cuchillos en la mano. «Llamaron al portero a las 2.20 horas», manifestó María Isabel Padilla, hermana de la fallecida. «Era mi sobrino. Me dijo: 'Tita, corre, mi padre ha metido a mi madre en el cuarto y ella tiene mucha sangre en el cuello».

Tardó cuatro o cinco minutos en llegar a la casa. María Isabel Padilla contó que golpeó la puerta de la habitación con un radiador. «Él me decía: 'Cuñada, abre tú la puerta, que está atrancada'». Él salió rápido y María Isabel se fue tras él. «Bismarck, qué has hecho», recuerda que le dijo.

La testigo declaró que, al entrar en el dormitorio, se quedó bloqueada. Halló a su hermana en medio de un charco de sangre y en una posición muy extraña, con el pelo sobre la cara. «Toda la habitación estaba muy revuelta. Mi hermana luchó por su vida mucho tiempo».

Los dos hijos de Ana -sólo el menor, de seis años, es hijo natural de Bismarck- y su hermana relataron episodios cotidianos de malos tratos que la víctima reflejó en dos denuncias. La primera, en 2003. «Él le metió la cabeza en la bañera porque ella le recriminó sus modos con los niños», contó María Isabel. La segunda, un par de semanas antes de su muerte, por amenazas.




SEGUIMIENTO:
Los peritos que comparecieron como testigos en el juicio relataron la agonía que había pasado la víctima, que tenía heridas en la cabeza, el tórax y los brazos, que utilizó para defenderse del ataque. Destacaron también la situación de indefensión de la mujer, que medía 1,50 metros de altura y pesaba 38 kilos, frente a la robustez de su asesino. La puñalada mortal, la que acabó con su vida, se hincó en el cuello y fue de las últimas.

En la vista, la representante de la acusación pública insistió en que este caso tiene una clara "perspectiva de género". En este sentido, explicó que la relación que la víctima mantenía con su ex marido estaba "basada en el miedo", mientras que el procesado, al que calificó de "maltratador", mostraba su carácter agresivo, incluso la amenazó de muerte.


La fiscal consideró que el acusado creó "una atmósfera de terror familiar" por los continuos maltratos a su mujer e hijos.

Por su parte, el encausado, de nacionalidad boliviana, aseguró en la vista estar "muy arrepentido" y pidió "de nuevo" perdón a la familia y a los menores por los hechos. Luego reconoció que ella opuso gran resistencia. «Nunca pensé hacerle eso. La quería mucho, era mi mujer», dijo.

Casi dos años después del terrible suceso, el círculo se cerró. Bismark Pérez fue condenado por la Sección Octava de la Audiencia Provincial a 27 años y medio de cárcel por el asesinato de Ana Padilla en su casa, ocurrido la madrugada del 22 de diciembre de 2005. El penado, que tenía prohibido acercarse a la mujer a menos de 500 metros, estaba en casa cuando ella llegó del trabajo y tras iniciar una discusión, le asestó hasta 66 puñaladas que acabaron con su vida. Los dos hijos de la víctima estaban en el domicilio.

Pérez fue condenado a 22 años y medio de cárcel por asesinato con el agravante de parentesco; a tres años de prisión por un delito de malos tratos habituales; a un año y tres meses por un delito de amenazas (fue reclamado por la acusación particular ejercida por la familia de la víctima); y a nueve meses de prisión por quebrantamiento de medida cautelar, ya que el procesado tenía una orden de alejamiento.

El fallo de la Audiencia malagueña también fija una indemnización total de 400.000 euros para los dos hijos de Ana Padilla (una de 225.000 euros y otra de 175.000).

La noche de autos, la víctima llegó a su casa sobre la una de la madrugada y hora y media más tarde estaba muerta. Su ex marido la esperaba y acabó con su vida a puñaladas. En noviembre de ese mismo año, Ana Padilla lo había denunciado por amenazas de muerte y el juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Málaga dictó el día 24 una orden de alejamiento. A mediados de diciembre, tras la celebración de un juicio rápido, Pérez fue condenado a un año de prisión.

No obstante, dos días antes de Navidad, Ana Padilla llegó de trabajar y vio que su ex marido estaba en casa con los dos niños. Entabló una discusión con ella y en un momento determinado se dirigió a la cocina, cogió un cuchillo de grandes dimensiones, se encerró de nuevo en la habitación con su ex mujer y le provocó hasta 66 heridas de arma blanca.

REPORTAJE  SOBRE EL CASO:









Fuentes:

jueves, 6 de octubre de 2011

¡¿Dónde está Cristina?!... El silencio estremecedor de la impunidad responde



Ante el desesperado grito de impotencia, la impunidad responde con su estremecedor  silencio.


Hace algunos meses escribí un artículo sobre la valentía de una mujer: Grettel, una mexicana, sobreviviente de un feminicidio. Hace dos años, ella vivió en carne propia el salvajismo de un sujeto agresor, quien la dejó marcada de por vida. Hoy, Grettel continúa padeciendo los estragos de aquella vivencia, así como con su lucha por evitar la impunidad y alcanzar la justicia anhelada y merecida. Por decisión del destino, Grettel logró conservar su vida y, gracias a su valentía, ella pudo contar su amarga experiencia.

Sin embargo, lamentablemente, no todas las mujeres que son víctimas de sus parejas, corren con la misma suerte. 

Admito que desde hace varias semanas había tenido la seria intención de escribir sobre este caso, el de una mujer guatemalteca víctima de la violencia machista de su esposo, quien, supuestamente, ejercía contra ella cualquier cantidad de abusos y agresiones de forma cotidiana. Y digo supuestamente, porque él desapareció "misteriosamente" y, lo peor de todo: ella ya no puede contar su historia. 

Este artículo forma parte de la sección MUJER con J de ¡JUSTICIA!, pero opté por escribirlo de forma independiente, debido a varias razones: 

La cantidad de información que regularmente circula por múltiples medios de comunicación, los inexplicables sucesos, al carente y lejano esclarecimiento del caso, a los raros manejos que se han presentado durante el proceso, a sus complicaciones desde que comenzó hasta la fecha, a la aparente complicidad y protección del principal sospechoso y a las ocultas e injustificables razones que, hasta el día de hoy, existen sobre lo que en verdad sucedió con una mujer que, repentinamente, desapareció de la faz de la Tierra.

Todo lo anterior me obliga a compartirlo individualmente, convirtiéndolo en un artículo específico, con la firme convicción de analizarlo y reflexionar sobre la situación que padecen miles de mujeres. Como siempre, esta entrada está documentada y fundamentada con fuentes de información fidedignas, tales como artículos informativos, noticias en la red, periódicos, videos, entrevistas y demás información al alcance de cualquier persona que desee saber sobre el caso.

Es un grito desesperado por difundir y denunciar el sufrimiento de un ser humano que, injustamente, ha sido víctima de violencia de género… es un grito por exigir justicia y un alto a la violencia que todas las mujeres merecemos.

Las nacionalidades de las mujeres, víctimas de violencia, es lo de menos. No importa que sean mujeres maltratadas o asesinadas de orígenes y culturas distintas, pueden ser guatemaltecas, salvadoreñas, hondureñas, españolas, argentinas, uruguayas o mexicanas. Lo que importa es que somos mujeres, y por lo tanto, somos vulneradas, ignoradas y discriminadas en cualquier sentido. Tampoco interesa la posición social, la educación, el nivel socioeconómico, la profesión ni la edad. Los nombres pueden variar: Mindi, Cristina, Grettel, Norma, Paula, Jennifer, Marisela, Rubi, Graciela, Fátima, Alí, Uly, Karen o cualquier otro. Lo que importa, una vez más, es que somos mujeres.

El 7 de Octubre se cumplen 3 meses de su desaparición, y hasta el día de hoy se desconoce lo que pudo ocurrir con ella. Su nombre:
Cristina Siekavizza.



Su historia, como la de miles de mujeres alrededor del mundo, se ha convertido en un estandarte, un emblema para exigir justicia por ella y por todas las demás que diariamente sufren maltratos, viviendo en constante peligro en sus propios hogares y con sus propias parejas.

Yo no conocí a Cristina, ni siquiera soy guatemalteca, aunque insisto, la nacionalidad en estos casos se convierte en una característica sin importancia. Mi país es México, una nación donde las mujeres también conocemos de injusticia, de impunidad, de asesinatos y de violencia en todas sus expresiones en contra del género femenino. Tristemente, en mi país como en muchos otros de América (y del mundo), la tasa de violencia y de feminicidios es elevada y recurrente…y por lo visto, las medidas, campañas, leyes nacionales y tratados internacionales que se firman, no sirven de nada, pues la violencia, los abusos y los crímenes continúan de forma incontrolable.

JUSTICIA vs. IMPUNIDAD= IMPOTENCIA
¿Qué significan esas palabras con las cuales las mujeres estamos tan familiarizadas cuando se habla de violencia?

Según el diccionario RAE:

JUSTICIA: Virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde. (Ecuanimidad, imparcialidad, honestidad)

IMPUNIDAD:  Falta de castigo. (Exención, liberación)

IMPOTENCIA:  Falta de poder para hacer algo. (Imposibilidad, incapacidad)

Este artículo está escrito precisamente con ese sentimiento de impotencia, de indignación, de sorpresa absurda al ver la indolencia, ineficacia, corrupción y tolerancia de las autoridades, así como de la quietud de la misma sociedad. Alrededor del caso, todo son sospechas, ocultamiento de información, obstrucción de justicia de los principales implicados, complicidades, tráfico de influencias, mentiras…y mientras todos esos ingredientes se mezclan y confunden, Cristina sigue desaparecida. 

Convenientemente, su principal sospechoso y un par de inocentes víctimas, los hijos de ambos, también lo están.


Resulta increíblemente absurdo que la violencia contra las mujeres en este siglo, se incremente y se ejerza cada vez con mayor saña y odio mientras que los avances tecnológicos, sociales, culturales y jurídicos, supuestamente, se imponen con el paso del tiempo.

La misoginia y el machismo de los agresores, de la cultura y, muchas veces, de las mismas autoridades, impulsan a que los insultos sean perdonados hasta volverse incontrolables y llegar al feminicidio.

Ceder, perdonar, complacer y anular la voluntad de las féminas son estereotipos de género, cuyo único objetivo es el de mantener y favorecer los caprichos, la felicidad y el progreso de los demás, menos el de ellas mismas. 

Hacer a un lado los sueños, la propia voluntad y los proyectos personales en nombre de la “unión familiar” y del amor a los seres queridos es un reflejo de egoísmo y abuso hacia quienes están educadas como seres dependientes y sumisos. Desde los primeros síntomas de violencia sutil que se ejerce contra las mujeres, se comienza a destruir la autoestima, la dignidad y el equilibrio emocional, culminando con la salud mental, física y hasta con la vida de muchas mujeres. Los micro machismos y controles solo buscan someter y comprobar la superioridad del más fuerte, del más abusivo, del más inseguro... del más cobarde.

Los estigmas que prevalecen , obligan a las mujeres a quedarse calladas, a no hablar y, mucho menos, a denunciar situaciones inverosímiles que padecen en sus hogares y a manos de verdugos con quienes las une un vínculo legal, sentimental, económico y los mismos hijos.

El presente artículo está escrito en base a fuentes de información digitales de medios cibernéticos conocidos por todos. Es una recopilación de datos, desde el inicio de la desaparición de Cristina hasta el día de hoy. Pretendo ser objetiva, clara y real al presentar una compilación de los hechos que se han presentado a lo largo de estos tres meses. 

La información está estructurada para contar la historia de Cristina… La que ella jamás podrá contar.

LA BREVE VIDA DE CRISTINA:
Cristina Siekavizza Molina de Barreda nació el 9 de diciembre de 1977. Sus ojos almendrados es la característica física que más resalta. En su adolescencia, fue campeona nacional de natación.

Es egresada del colegio Monte María. Profesional universitaria, graduada de la Universidad Francisco Marroquín, trabajó en Bancafé por cuatro años, desde que se graduó hasta que su primer hijo nació. Se caracteriza por ser una persona perseverante, que alcanza sus metas. 


Se casó el 15 de marzo de 2003 a los 25 años, con Roberto Eduardo Barreda de León. Mujer dedicada a su esposo y a sus hijos. 


Su primer hijo, Roberto José Barreda Siekavizza, nació el 5 de julio de2004. Actualmente tiene 6 años de edad. Su hija nació el 20 de octubre de 2007 y la sacó adelante, ya que nació prematuramente, de 6 meses y pesó 2 libras 15 onzas. María Mercedes Barreda Siekavizza, actualmente tiene 3 años de edad. 


Cristina Siekavizza no era una mujer que tuviera libertad de actuar. Dedicada a su familia, era muy reservada y cariñosa con sus hijos, se dedicaba a sus labores domésticas, siempre mantenía una rutina estricta, ordenada y planificada; porque se levantaba a las 7:30 de la mañana les daba el beso a sus hijos y se iba a realizar sus ejercicios.

Cristina, desapareció inexplicablemente  el 7 de Julio de 2011. En el transcurso de los días se han hecho investigaciones que dan base para sostener que Cristina Siekavizza era víctima que violencia intrafamiliar. El día que desapareció aparte del esposo, nadie más da razón de haberle visto. 

Norma Cruz, directora de Fundación Sobrevivientes, y familiares de Cristina Siekavizza, indican que Roberto Barreda de León, su esposo, es una persona violenta y con aires de superioridad. Hay antecedentes de una serie de problemas con vecinos del condominio Los Manantiales, donde residían. En tanto la desaparecida siempre se reservó los problemas que la aquejaban. 

Según Cruz, la hipótesis que manejan es de un Femicidio:

“Para nosotros es un femicidio, porque no es posible que una persona pueda desaparecer solo por sí, creemos que todo estos hechos se dieron por la violencia con la que vivía la pareja, hasta el hecho que ni los propios padres sabían la situación familiar de Cristina.” 

CRISTINA,  UNA MUJER MALTRATADA:

 Juan Luis Siekavizza Girón, padre de Cristina, afirmó que su hija era sometida a maltrato psicológico y económico por parte de su esposo, Roberto Eduardo Barreda de León. 

Según Siekavizza Girón, quien se presentó a la audiencia de primera declaración de Petrona Olga Say Velásquez, en el Juzgado Décimo Penal, afirmó que su hija era víctima de agresiones. 

Respecto de la violencia psicológica, Siekavizza Girón refirió que a Cristina le eran restringidos los movimientos fuera de su vivienda, ubicada en la carretera a El Salvador. 

En ocasiones solo le permitían movilizarse al centro de la ciudad, una vez por semana. “Si ya fuiste una vez, ¿por qué vas a volver a salir? Es mucho gasto de gasolina”, le decía Barreda de León a su hija, expuso.

Agregó que también tenía restringida las visitas de sus amistades. 

El padre de Cristina contó que a ella le daban muy poco dinero para asumir los gastos de la familia. “Le daba Q500 como gasto para adquirir las cosas de la casa, cada mes”, dijo. 

El esposo le entregaba esa cantidad a Cristina, ya que estaban en un plan de austeridad porque, según él, estaba ahorrando para comprar una casa. 

Sin embargo, en una ocasión compró unos boletos para viajar en un crucero. 

Eso generó una discusión, cuando ella se molestó con él y le reclamó que si estaban ahorrando, por qué había programado ese viaje. 

Al parecer, Barreda de León le respondió que no era “tan caro”. 

“Ella se fue a averiguar al internet y se dio cuenta de que el valor que le dijo era tres veces más caro de lo que le mencionó”, contó Siekavizza Girón.

Lo que descartó el padre de Cristina es que haya sido sometida a maltratos físicos. “Ella en ningún momento se quejó de una situación de esas”, afirmó.  Agregó que la relación que ellos mantenían con Barreda de León era distante y de respeto.

“Él mantenía mayor relación con sus padres, por lo que mi hija se mantenía con más frecuencia con la familia de su esposo”, manifestó Siekavizza Girón.

La farsa del esposo...

Roberto Barreda exigió la aparición de su esposa Cristina Siekavizza, el 8 de agosto pasado. 

Él relato que Cristina tuvo un aborto natural en diciembre de 2010 lo cual la hizo entrar en depresión, pero asegura que “la etapa más crítica ya había pasado. En abril, cuando se supone nacería nuestro tercer hijo, fue cuando a ella más le afectó”, comenta. De hecho, estaba bajo tratamiento psiquiátrico y el médico les había recomendado a ambos que viajaran juntos para superar el duelo del bebé.

“Nos fuimos solos a Belice”, relata Roberto, quien muestra un álbum fotográfico con momentos de ese periplo. “Mis hijos se quedaron con mis padres”, añade. 


Beatriz de León, madre del esposo de Cristina, dice con voz entrecortada: “Estamos muy afectados”. Ella y su esposo se encontraban en Moscú, cuando fueron informados de la noticia y tuvieron que regresar de inmediato.

Una semana después de que desapareciera Cristina, el 7 de julio recién pasado, el padre de ella discutió con Barreda de León por teléfono. En esta conversación, Siekavizza Girón le habría dicho que si no le entregaba a sus nietos, de 4 y 7 años, se los quitaría por la vía legal.

Esa situación motivó que Beatriz Ofelia De León, madre de Barreda de León, presentara medidas de seguridad a favor de su hijo, en un juzgado de Paz. 

El juzgador resolvió que el abuelo materno no podía acercarse a los niños por un período de seis meses. En caso de incumplir con esa disposición, sería procesado por el delito de desobediencia. 

Sin embargo, Barreda de León desapareció junto con los menores, pocos días después. 



Ante esa situación, el Ministerio Público ha efectuado más de ocho allanamientos en su búsqueda, pero hasta ahora han sido infructuosos.

Informaciones de prensa aseveran que desde el viernes 6 de agosto los hijos de Cristina están con paradero desconocido, igual que el esposo. Esto motivó que se activase una alerta Alba Kenneth, para poder dar con los menores.

Petrona Say,  pieza clave de la investigación:
Petrona Olga Say Velásquez, de 24 años, empleada de la familia Barreda Siekavizza por 6 años, fue capturada y quedó vinculada a proceso, el cargo: encubrimiento.




El proceso fue declarado en reserva por Verónica Galicia, jueza décima Penal. Según el Ministerio Público, Say Velásquez conoce el paradero de Roberto Eduardo Barreda de León y sus dos hijos.

Ella estaba con ellos el miércoles, el último día que fueron vistos. Afirma que su jefe sólo le dijo que iba a cenar con sus hijos, pero ya no regresó. Say Velásquez señaló que ha trabajado con la familia Barreda Siekavizza por más de seis años. 

En la búsqueda de Siekavizza se han cateado 14 viviendas y cinco más, en búsqueda de los menores, quienes habrían sido sacados del país el viernes último por Barreda de León, quien estaba arraigado.

Actualmente se hacen todos los esfuerzos posibles para conocer lo que sucedió con Cristina así como establecer la ubicación de los niños y su bienestar.


PERFILES: 
Es importante dar a conocer quién es la víctima en cada hecho de violencia que se da contra la mujer y evitar las estigmatizaciones de la afectada. Es necesario conocer los pefiles de cada uno de los involucrados (víctima y agresor).

En este caso, conocer quiénes eran Cristina Siekavizza y Roberto Barreda, es esencial para identificar el tipo de violencia que afectaba el hogar y los hechos de la vida diaria que indicarían que Barreda es una persona misógina. 

“La violencia intrafamiliar no tiene estatus social, porque vemos que ahora una joven mujer está desaparecida. Es difícil identificar la violencia, ya que Cristina era una mujer reservada, dedicada a su familia, pero, cuando algo no le parecía o le molestaba se lo decía a su esposo, pero en tanto jamás se supo que ella –Cristina- era objeto de violencia por parte de su esposo”, dijo Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes. 


Cristina:



La información que se tiene sobre el perfil de Cristina Siekavizza, indica una dinámica de mucho control en su vida, no era una mujer que tuviera libertad de actuar, dedicada a su familia, muy reservada y cariñosa con sus hijos, se dedicaba a sus labores domésticas siempre mantenía una rutina estricta, ordenada y planificada. El nacimiento de su hija María Mercedes, que fue prematura, ocasionó una lucha constante para lograr salir de la crisis. Desde entonces, Cristina trabajó en fundaciones de niños prematuros. 



Susana Siekavizza recordó que su hermana era una mujer alegre y dedicada a sus hijos, un niño y una niña.

Sus amigas comentaron que la última vez que se reunieron con Cristina, en abril último, la notaron distinta. Afirmaron que en esa ocasión les comentó que su esposo le exigía que se embarazara, pero por recomendación del médico, se negaba.

Roberto:
En tanto de Roberto Barreda de León se dice que es una persona misógina, ya que tenía preferencia por su hijo Roberto José; era violento con su esposa, ya que la tenía en una dinámica de opresión, de violencia psicológica, de violencia sutil,  que cualquier persona podría estar viviendo y no identificarla. 

Barreda tiene aires de superioridad, tuvo una serie de problemas con vecinos del condominio Los Manantiales, donde residían. Tuvo conflicto con un Policía Municipal de Tránsito al cual le sacó el arma, así también amenazó a los jardineros y a los que cuidan el sector, ya que habrían colocado veneno para matar ratas y les responsabilizó por si algo les pasaba a sus perros. 


Además, Barreda siempre se mantuvo bien vestido con ropa cara, en tanto Cristina, mantenía la misma ropa y zapatos, dándole un gasto mensual de 500 quetzales, para la comida. 



Según Rodolfo Díaz, abogado de la familia, Barreda trabajaba en una empresa de telefonía celular, que por mantenerse en reserva el caso no daría mayores datos. 

La infancia de Roberto
Su día comenzaba muy temprano, cuando el autobús del colegio lo pasaba a recoger por su casa, en pleno Centro Histórico, en las cercanías de la Hemeroteca Nacional. Corrían los años ochenta.


Era un niño risueño, muy noble, admiraba la cultura alemana y era amante de los perros. Una niñez sin preocupaciones, con viajes frecuentes y acompañado a todos lados por su gran amiga: Sandy, una perra collie (pelo largo), a la cual quería más que a nada. Así era la vida de Roberto Eduardo Barreda de León, esposo de Cristina Siekavizza. 

Él había comenzado el kinder en el Colegio Metropolitano, pero sus padres creyeron que la colegiatura era innecesariamente elevada, y optaron por trasladarlo al Liceo Javier, otro prestigioso colegio guatemalteco. 

Una bandera de Alemania colgaba en su habitación. Su círculo familiar, conformado por su hermana menor, Laura, y sus padres, Beatriz Ofelia de León y Roberto Barreda Valenzuela, ambos juzgadores con una larga trayectoria judicial, era poco cariñoso y distante, pero a la vez unido.

El fútbol era su juego preferido por las tardes. Como estudiante superaba al promedio, muy ordenado y meticuloso.

Al pasar los años, 2 cualidades destacaban y persistían en la personalidad de Roberto: era un niño tan ambicioso que a los 14 ya se había trazado una meta: ser millonario antes de los 30. Con los años, las personas que lo conocieron dicen que “el dinero era su obsesión”. 

La segunda: era un niño muy devoto de la religión católica, las procesiones ocupaban gran parte de su vida. Esta última cualidad era quizá la más fuerte, porque en una ocasión pagó con su dinero los turnos para que sus amigos acudieran a levantar andas. Mientras sus compañeros ya adolescentes tenían discos de rock, él escuchaba marchas de procesianales.

Según el círculo estudiantil que conoció a Roberto, no era un adolescente violento; al contrario, era un poco miedoso. Solo una vez sorprendió a sus compañeros cuando le devolvió un manotazo a un maestro de inglés que le pegó con una regla.


Su relación con Cristina:

Roberto Barreda se enamoró de Cristina desde el primer momento. Cuando la conoció, como ella tenía novio, él, muy inteligente, se hizo muy amigo de su hermano Juan Carlos. Frecuentaba la casa de los Siekavizza como su gran amigo; sin embargo, su objetivo era ver a su hermana. Roberto esperó que esa relación terminara para declararle su amor. 


Fueron novios durante un período menor de 6 meses y se casaron. Sus familiares estaban felices, porque el primer novio de ella no los convencía. Estaban contentos porque ya era amigo y su espera (de casi un año) había demostrado que realmente la quería.


Sin embargo, en la búsqueda de respuestas, en una reunión familiar, los seres queridos de Siekavizza cuestionaban que “nunca vieron a Roberto ofrecerle alguna expresión de cariño a su esposa”, detalle que ahora cobra relevancia. El círculo de la víctima no duda de que Roberto Barreda es culpable de su desaparición y posible muerte.

Una fuente cercana al círculo de la familia Siekavizza confirmó que hace algunos meses Cristina ya estaba decidida a ingresar una demanda de divorcio, solo estaba esperando que una amiga suya que era abogada, quien se encontraba en Costa Rica, regresara al país para asesorarla.


Algunos vecinos del Condominio Los Manantiales lo describen como una persona conflictiva, ya que afrontó diversos problemas mientras vivió en ese lugar hasta antes de la desaparición de su esposa.

Amigas de Cristina aseguran que la empleada doméstica Petrona Say Velásquez declaró en el juicio que la mujer murió la noche del 6 de julio debido a golpes propinados con un bate. Esto no ha podido confirmarse, porque el caso se encuentra en reserva.

Roberto, el padre y esposo tacaño:
No solo los familiares de Cristina Siekavizza afirman que Roberto era un hombre tacaño. “Cristina usaba una camioneta último modelo, pero no tenía gasolina para echarle, porque Roberto le restringía mucho los gastos”, dijo un familiar. 

En su juventud, en la Universidad Rafael Landívar (URL), mientras cursaba la carrera de Administración de Empresas, con sus compañeros fueron a “ tomar algo en El Reducto, un lugar que queda cerca de la U”. En esa oportunidad Roberto los acompañó, pero se fue sin pagar su cuenta. Esa actitud le valió algunos enemigos y muchos se alejaron de él. 

En su juventud, le decía a sus amigos: “No me gusta ir a gastar al cine, para eso estoy pagando cable”.


Personas allegadas a la familia cuentan que Roberto no tenía mucha paciencia con los niños. Con demasiada frecuencia se veía que “les jalaba las orejas o les daba de pellizcos”. Una persona que prefirió no dar su nombre y que le conoce, dijo: “Yo no creía que él hubiese hecho algo así, no era una persona violenta, pero desde el momento que se fue, se echó demasiado color de que él había sido el responsable de la desaparición de Cristina”.

Según Norma Cruz, representante de la Fundación, se determinó que Barreda de León desprecia a las mujeres y que estaba acostumbrado a llevar un ritmo de vida por arriba de sus posibilidades económicas. Además, lo identifican como una persona violenta, que en una ocasión amenazó con una pistola a un agente de la Policía de Tránsito. 

HECHOS:

La discreción con que se ha manejado el proceso permitió a los fiscales obtener información de cómo ocurrieron los hechos y efectuar varias capturas.



Uno de los detalles obtenidos por los fiscales es la confirmación de que la noche del 6 de julio último, vecinos de Siekavizza escucharon una fuerte discusión entre ella y su esposo, Roberto Barreda. 

Las pesquisas establecen que ella salió al balcón de su habitación a pedir ayuda, a gritos.

Cobardía colectiva. 
Es el término que viene a la mente ante la inacción de los vecinos y testigos que escucharon o vieron gritar desde su balcón a Cristina Siekavizza la noche de los sucesos que acabaron con su vida.

¿Cómo puede cualquiera permanecer impávido ante una situación similar?...  Por cobardía. 


Somos agresivos y abusivos para insultar a los demás; pero si se trata de auxiliar a otro, entonces “mejor no me meto”. “Me puede pasar algo”.

Excusas. Carecemos de la más mínima solidaridad. A quienes no quisieron intervenir pudiendo haberlo hecho, ¿podría señalárseles de corresponsabilidad o hasta silencio cómplice?



Desaparecida y sin pistas
Según la investigación, basada en el testimonio de Roberto, el jueves 7 de julio, la víctima salió de su residencia, ubicada en el condominio Los Manantiales, carretera a San José Pinula, a eso de las 6:45 horas. Nunca regresó a su casa.

Su esposo fue el último en verla. Los videos de la garita de seguridad del condominio registraron el ingreso de Cristina un día antes, a eso de las 14 horas, pero no registran ningún egreso. Oficialmente el residencial tiene un solo lugar para entrada y salida, aunque Roberto dijo haber identificado un punto ciego y otro portón donde no hay controles. La garita es monitoreada las 24 horas por cámaras de vigilancia.

“Nos vemos”, fueron las últimas palabras que Cristina le pronunció a su esposo. Las dijo sin mucho afán y sin mayor entusiasmo, con la actitud de quien regresará a casa minutos más tarde. Pero tal cosa no sucedió.

Los guardias de seguridad patrullan en bicicleta desde tempranas horas (el recorrido lo inician a las 5:30 horas), no le vieron. El condominio cuenta con 400 casas, 200 lotes baldíos y una área verde de 43 mil metros cuadrados. El residencial está compuesto únicamente por 7 avenidas y 10 calles.

Sus hijos tampoco le vieron esa mañana. Susana asegura que habitualmente ella se despedía de sus hijos, previo a que se fueran a estudiar. La empleada doméstica, responsable de preparar el desayuno de los infantes tampoco le vio.

¿Cómo se desaparece una persona a plena luz del día, sin ser vista por nadie en un lugar tan reducido? Esa es la pregunta que deben responder las autoridades.

Su padre Juan Luis comenta que a diferencia de lo que se ha publicado en los medios de comunicación, la conducta de Cristina, de ese último día en que fue vista con vida por su cónyuge, no responde a su verdadera rutina. Tal teoría es respaldada por su hermana, Susana, quien afirma que la víctima no solía levantarse antes de las 7 horas y mucho menos salir a caminar. Su esposo sin embargo comenta que por recomendaciones médicas ella recientemente había decidido salir a meditar a las áreas verdes de la colonia.

Según datos recabados por el MP, Cristina supuestamente visitó las áreas verdes del condominio durante esa mañana. La caminata de Cristina desde su casa a ese lugar debió haber durado unos 10 minutos a juzgar por la distancia. Lapso de tiempo que hubiese permitido que alguien la viera, pero eso no ocurrió.

Otra situación establecida por las pesquisas es que el cuerpo de Siekavizza fue sacado de su vivienda, en San José Pinula, el 7 de julio, y se presume que fue en el momento en que Barreda llevó a sus hijos al colegio. Durante la reserva se localizó el automóvil utilizado para el traslado del cadáver.

El Sistema de Posicionamiento Global (GPS, en inglés) demuestra que Barreda se movilizó por varios lugares, con la finalidad de deshacerse del cuerpo de su esposa, pero finalmente lo pudo haber lanzado en la ribera del río Motagua, cerca de El Progreso, en donde un grupo de buzos continúa la búsqueda.

INVESTIGACIÓN:
El día que Cristina desapareció, su hermano mayor, Juan Carlos, se apersonó a la Fiscalía de San José Pinula a presentar una denuncia verbal por la desaparición. Dicha queja consta en el expediente MP-001-2011-66170, el cual fue remitido a la Fiscalía contra el Crimen Organizado.

Preliminarmente, según comentan investigadores, se había manejado la tesis de que Cristina tenía problemas emocionales. No obstante, dicha teoría resulta ofensiva para la familia Siekavizza, pues aunque reconocen que la víctima acudía al psiquiatra también indican que ella se encontraba emocionalmente estable.

“Mi hermana no es de esas mujeres que serían capaces de abandonar su hogar. Es una mujer de familia dedicada al cuidado de sus hijos”, dice Susana. 

Algunos medios de información, intentaron consultar al médico tratante; sin embargo, este se negó a proporcionar información, aduciendo que no era ético trasladar datos sin el consentimiento de la paciente. “Lo haría solo por medio de orden de juez”, dijo el galeno.

Limpian evidencias
Los investigadores establecieron que Barreda contrató a una empresa especializada para limpiar la escena del crimen.

Además, cambió las alfombras al vehículo que utilizaba, propiedad de la empresa en que laboraba.

Negligencia de la fiscalía
Pese a que las primeras 72 horas son vitales para esclarecer un caso, el MP solicitó 3 semanas después de la desaparición de Cristina la prueba de Luminol (utilizada para buscar rastros de sangre u otros fluidos) en el interior de su casa.

“Cuando nos apersonamos a la fiscalía para apoyar en la investigación el 20 de julio, el MP no había pedido nada”, criticó Norma Cruz, presidenta de la Asociación Sobrevivientes.


Los resultados de la prueba de Luminol fueron contundentes: había rastros de sangre en uno de los cuartos. Además, un edredón había desaparecido y el esposo de Cristina no pudo explicar la razón de la ausencia. Cruz indicó que la fiscalía no ha solicitado las pruebas de ADN de los padres de Cristina para establecer si la sangre localizada en uno de los cuartos es compatible con la de ella. 

Primeras hipótesis:
Desde el 7 de julio, día en el que se presume fue vista por última vez, la vida de la familia Siekavizza dio un giro de 360 grados. “Uno nunca se imagina que pueda pasar por una situación así”, dice Susana, su hermana menor del mismo apellido. Juan Luis, padre de la víctima, luce agotado pero aún guarda fuerza y esperanza de encontrar a su hija con vida.

El progenitor hace un esfuerzo por mantener la calma y describe con detalle todas las acciones emprendidas, por él y su familia, para localizar a Cristina. Durante la investigación él y su esposo Roberto Barreda, contrataron a dos investigadores privados. Además contactaron a 10 psíquicos e impulsaron una serie de campañas mediáticas a través de medios electrónicos y alternativos, como distribución de volantes, para localizar a la joven madre.

A criterio de familiares, el primero de los investigadores resultó ser un charlatán y en contra de toda lógica, montó su base de operaciones en la habitación de Cristina, lugar donde durmió, comió y hasta se bañó. Los resultados obtenidos:

Una tesis sin fundamento referente a la vinculación del crimen organizado y el narcotráfico en el secuestro de Cristina. El segundo detective tuvo que retirarse del caso por descontento con el primero.

El investigador entregó toda la información al Ministerio Público (MP), institución que deberá determinar qué es útil y qué no. No obstante la tesis del detective privado fue rechazada por la Fiscalía, pues a criterio de los fiscales no existe ningún elemento que pueda sugerir que detrás de la desaparición de la víctima se encuentren capos del narcotráfico.

De hecho, según elementos de la Policía Nacional Civil (PNC) la tesis original de que la desaparición de Cristina responde a un secuestro fue descartada, casi en su totalidad. Así como la idea de que Cristina haya sido raptada por guardias de seguridad de un presunto narcotraficante, que se supone habita en el residencial donde desapareció.

Ante la pregunta de la posibilidad de que Cristina se encuentre sin vida, a Juan Luis, su padre, se le entrecorta la voz, desvía su mirada al suelo y visiblemente afectado admite que contempla ese escenario, pero reconoce que vislumbra una esperanza al final del túnel.

Lo cierto es que no hay ni una sola prueba que apunte a que la joven madre se encuentra viva. 

Pistas falsas
Mientras la familia Siekavizza busca desesperadamente tener noticias de Cristina y reparte volantes con datos de ella y organiza campañas a través de medios electrónicos para dar con su paradero, otros buscan lucrar con el dolor ajeno. En más de una oportunidad personas que han asegurado tener información de Cristina han presentado datos falsos e incluso han cobrado por la errónea información.

“Se dijo que ella (la víctima) se encontraba detenida en una casa. Nos pidieron una reunión y determinada suma de dinero para dar con mi hija, pero resultó ser un engaño. Ni siquiera fue necesario allanar, pues el inmueble se encontraba desocupado y el propietario permitió voluntariamente que se inspeccionara”, narró Juan Luis. De las 300 llamadas recibidas posterior a habilitar la línea para pedir información, el 80 por ciento era para molestar e incluso extorsionar.

...Y no aparece...
Hoy, Cristina Siekavizza es el nombre no sólo de una mujer sino de cientos que han sido víctimas del maltrato intrafamiliar. 

Cristina Siekavizza era una mujer joven de poco más de 30 años que había sido campeona nacional de natación y se había graduado como administradora de empresas. Era también la madre de dos niños, Roberto y María Mercedes, de 6 y 3 años respectivamente. Era una mujer, como tantas otras en nuestro país, de la que un día se perdió todo rastro. Ese día fue el 7 de julio de este año, nadie la vio salir del condominio. Nadie.

Los familiares desde el primer momento manejaron la hipótesis del secuestro, contrataron a un investigador privado y se quedaron a esperar la llamada en la que se pediría el "rescate". El teléfono no sonó.

Si no hubiera sido porque en los días siguientes tanto familiares como amigos se movilizaron para poner anuncios en los diarios solicitando información sobre su paradero y organizando manifestaciones para exigir de las autoridades rapidez en las investigaciones, su caso, como tantos otros, hubiera quedado archivado. 

Todos parecían estar conformes con la hipótesis del secuestro. Con los prejuicios de nuestra idiosincrasia parecía ser lo lógico, así que era fácil concluir que los Siekavizza-Barreda era una familia de buen apellido y como la madre de Barreda había sido parte de la CSJ probablemente alguien se quería vengar. 

Era fácil pensar en esto y difícil creer que alguien de ese estrato fuera víctima de violencia intrafamiliar, eso es común de las clases medias poco educadas, pensará alguno.

Tan seguros estaban todos de la hipótesis del secuestro que pasó casi un mes para que el MP realizara la prueba de luminol en la casa y se encontrara con rastros de sangre. Todos seguros hasta que de repente el esposo de la "secuestrada", Roberto Barreda, desapareció llevándose a sus dos hijos

Hasta ese momento las cosas cambiaron. Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes, denunció que el caso tenía todos los rasgos de un feminicidio y Siekavizza de ser otra víctima de violencia intrafamiliar. 

Entonces fue que se hicieron las pruebas que de oficio debió hacer el MP desde el primer instante. Entonces se dieron cuenta que la madre de Roberto Barreda, Beatriz de León, ex presidenta de la CSJ podría estar influyendo en el proceso y facilitado el escape de su hijo.

Entonces todo mundo sabía de qué forma Siekavizza era víctima del maltrato que le propiciaba su esposo. 

Tenía restringida la cantidad de salidas porque "la gasolina estaba cara". Tenía que mantener el hogar con Q.500 semanales y no pedir más por que su esposo se podía "enojar".

Había perdido un hijo y casi muere por un aborto natural mientras que su esposo se negaba a que se sometiera a una intervención quirúrgica de matriz. Cuando Siekavizza estaba encerrada por "depresión" en realidad lo estaba para que la gente no viera los moretones producto de los golpes de su esposo. 


Ahora todos sabemos que Siekavizza era víctima y nos golpeamos el pecho ante su desaparición y más que probable asesinato.

¿Por qué para las autoridades Roberto Barreda no fue el principal sospechoso desde un principio? Para que hoy se agilizara el proceso, el caso de Siekavizza tuvo la suerte de haber acaparado la atención mediática y aún así los resultados son pocos.

Otras tantas "Siekavizzas" no han contado con la misma suerte y su caso se pierde en la memoria de familiares y amigos y en los cientos de expedientes apilados en el MP o la Corte Suprema de Justicia.

ROBERTO BARREDA, PRÓFUGO Y PRINCIPAL SOSPECHOSO:
Roberto Barreda de León se convirtió en el principal sospechoso de la desaparición de su esposa, Cristina Siekavizza, vista por última vez el 6 de julio. Aunque el cónyugue había declarado ante la fiscalía que la vio por última vez el 7 de julio por la mañana, hasta la fecha no hay otro testimonio que indique que esa tesis es verídica. 

Según Barreda, Cristina salió ese día a eso de las 6:45 horas rumbo a las áreas verdes del residencial Los Manantiales, lugar donde supuestamente iba con frecuencia a meditar.

Rony López, jefe de la Fiscalía Contra el Crimen Organizado, indicó que el comportamiento de Barreda lo convierte en el principal sospechoso de la desaparición de su esposa. “Eso nos hace pensar que él está involucrado en alguna situación oculta”, dijo.

Según el informe elaborado por miembros del Escuadrón Guatemalteco de Perros de Rescate (EGPR), en un área verde del residencial se localizó un punto caliente, un sitio donde presume que pudo haber estado Cristina o alguna prenda de ella, pero no fue posible ubicar un rastro de continuidad. Esto quiere decir que la perra que realizó la búsqueda no pudo identificar el recorrido que llevó a Cristina hasta ese punto. Se conoce que Cristina habló con una amiga el 6 de julio a las 18:50 horas y que posterior a ello, nadie, excepto el esposo, da testimonio de haberle hablado o visto. Los infantes serán buscados por medio del sistema Alba Keneth (por medio del cual pone en alerta a los funcionarios de migración en todo el país), para evitar que sean sacados al extranjero.

Desaparición de Roberto Barreda
La familia de Roberto Barreda, esposo de Cristina Siekavizza, acudió al Ministerio Público (MP) para denunciar su desaparición. En su declaración, los familiares indicaron que se desconoce el paradero de Barreda y de sus dos hijos. Los menores de 4 y 7 años de edad  habían sido citados por el Juzgado Décimo del Ramo Penal para declarar en el caso.

“Supuestamente el MP había montado un operativo de vigilancia permanente a Roberto, esposo de Cristina, y los niños, por lo que no comprendo cómo es posible que él se haya escapado”, cuestionó Cruz. La activista dijo que el MP había evadido realizar otras diligencias. Ejemplificó el hecho de que la fiscalía no se efectuaron operativos de búsqueda en los lugares donde Barreda estuvo un día después de la desaparición de su esposa. Las ubicaciones fueron proporcionadas al MP por la empresa donde labora Barreda, pues esta le daba al sospechoso un vehículo con dispositivo GPS.



Del mismo modo, señaló que los familiares de Roberto Barreda estan en su derecho de presentar tal denuncia. Sin embargo, a Cruz le llama la atención que la familia de Barreda haya dejado pasar 15 días para denunciar legalmente su desaparición.




Esta reacción judicial de la familia Barreda, se da en el contexto planteado por la Fundación Sobrevivientes, en el cual, luego del análisis de diversos documentos (fotografías familiares, testimonios, etc) se plantea que la desaparecida Cristina sufrió violencia psicológica e intrafamiliar, provocada posiblemente por el cónyuge, quien ahora también está desaparecido.

FAMILIA BARREDA DE LEÓN... ¿CÓMPLICES?
Un detalle único es que el acusado, Roberto Barreda de León es hijo de los abogados Roberto Barreda y Beatriz Ofelia de León, expresidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), quien puede ser acusada de obstruir el proceso y de no brindar información sobre el paradero de su hijo y sus nietos.


Beatriz de León, madre del sospechoso, exmagistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), dijo no tener conocimiento de donde se encontraba su hijo. Su padre, Roberto Barreda, también fungió como magistrado de una sala de apelaciones del ramo civil. El MP lo buscó también en la casa de la hermana, Laura Barreda, en otro inmueble a donde se había mudado recientemente y en otras dos casas en el condominio Los Manantiales, pero no fue posible ubicarlo. 

En las últimas semanas, se ha incrementado la cobertura de prensa sobre la desaparición de Cristina Siekavizza y la creciente certeza de que ha sido asesinada por su esposo, Roberto Barreda de León, hijo de la expresidenta de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) 

Beatriz de León  consiguió que un tribunal le otorgara medidas de restricción contra su suegro, a fin de evitar que los abuelos maternos de los hijos de Cristina tuviesen contacto con los niños y pudieran tener la versión de esto sobre lo ocurrido la madrugada del 7 de julio en su vivienda.

Barreda de León también logró que oficiales de migración hicieran caso omiso de la orden de arraigo que había sobre éste y le permitieran salir del país para evadir, en principio, declarar sobre los hechos y ahora eludir la acción penal ante la sospecha de su responsabilidad. Logró también que la alerta Alba-Keneth, basada en la ley del mismo nombre y que genera acciones de protección para infantes en peligro, fuese suspendida en la primera oportunidad, situación que le permitió sacar del país a sus dos hijos. 

En esta operación de impunidad, la familia de Barreda de León, cuyo padre también está ligado al sistema de justicia, ha sido pieza clave para generarle anillos de impunidad ante un hecho consumado de femicidio.


Muchas hipótesis se generaron y, debido a que el caso está bajo reserva de investigación, nada público oficial se puede saber. Sin embargo, uniendo datos y testigos se conoce que el esposo de Cristina, Roberto Barreda, es el principal y único sospechoso de esa desaparición (que todavía no puede llamarse asesinato pues hace falta encontrar el cuerpo de Cristina). 

No cabe duda de la manipulación del caso por parte de la justicia y de los abogados contratados para desviar la atención del sospechoso. Roberto Barreda es hijo de ex - magistrados de la Corte Suprema de Justicia, su madre fue Presidente de la misma Corte; tienen familia trabajando dentro del sistema de justicia, tribunales y Ministerio Público; la escena del crimen fue manipulada desde el principio y los investigadores debieron de callar los hallazgos por fuertes presiones políticas. 

La jueza que estuvo a cargo del caso en su inicio hizo lo justo pero fue desligada del proceso y hasta humillada por parte de la misma Corte de Justicia cuando inició las medidas oportunas para que Barreda no huyera de la justicia… y Barreda ganó tiempo, ¡huyó con sus hijos¡. 

El caso está lejos de concluir, hay mucho por investigar, muchos cómplices por descubrir y desde luego conmociona a toda Guatemala y a la justicia en general, es un ejemplo de cómo podría quedar impune un crimen por el manejo de influencias. Muchos casos como el de Cristina suceden todos los días… y casi todos quedan en el olvido. 

Ahora es distinto, la necesidad de justicia, el dolor y la tenacidad de los padres y familiares de Cristina Siekavizza hacen la gran diferencia; toda la sociedad exige respuestas y deberán llegar.






LOS HIJOS DE CRISTINA:
Para la familia Siekavizza Molina, el tiempo parece una eternidad. Su añoranza por ver a Roberto y Mercy es inevitable.

Mercy salió de casa después de una semana de haber permanecido con amigdalitis, al cuidado de Cristina Siekavizza.

“No solo en este día, sino todos los días. Siempre estamos pensando en ustedes y deseamos de todo corazón poder abrazarlos, llenarlos de besos y cariños. Decirles cuánto los queremos y añoramos, que no vamos a descansar hasta encontrarlos”; este es el mensaje que la familia envía hoy a sus nietos, que desaparecieron al salir a luz la posible vinculación de su padre, Eduardo Barreda de León, en la muerte de su madre. 

Sonrisas, abrazos, juguetes, regalos, comidas especiales, pero sobre todo amor es lo que familiares de Roberto José y María Mercedes tienen preparado para cuando los niños regresen a su hogar.

Con voz entrecortada y abrazando varias fotografías, Ángelis Molina de Siekavizza abre las puertas de su casa y comparte los recuerdos de “hermosos momentos” con Roberto José y Mercy, como llama a sus nietos.

Familiares y madres de los compañeros de colegio de los pequeños los describen como “niños alegres, respetuosos, dinámicos, intrépidos, curiosos y con muchas habilidades”. 

Desde cuando los menores desaparecieron, el cuarto de juegos en casa de sus abuelos maternos no es el mismo. Los juguetes permanecían guardados hasta la tarde lluviosa del 28 de septiembre último, cuando siete amigos del colegio decidieron hacerlos propios, al tiempo que elaboraron tarjetas en donde les expresan a Roberto José y Mercy que los extrañan.


Cristina, mujer dedicada a sus hijos
Al hablar de Roberto José y Mercy hay un lazo en común: Cristina Siekavizza. Ella les enseñó a ser amigos, compañeros, y a compartir. Su relación como hermanos siempre ha sido buena. Sus parientes dicen que siempre se cuidan el uno al otro.

En las tardes, Cristina se encargaba de bañarlos. Al siguiente día los levantaba temprano, los uniformaba, desayunaban y su padre los llevaba al colegio. Al mediodía, Cristina los recogía y los llevaba a casa. 

En las tardes salían a caminar, manejar bicicleta o a pasear con sus mascotas, y a las 16 horas tomaban una siesta.

Hoy, en su cuarto de juegos, los esperan sus amigos y familiares, para celebrar sus cumpleaños, que se vieron interrumpidos. También los esperan bellos cuentos de hadas, hermosas princesas y caballeros que salen victoriosos de los problemas.

Roberto José
Roberto José, el primer hijo de Roberto y Cristina, cumplió 7 años el 5 de julio último. Su nacimiento fue muy añorado. Sus primeros pasos los dio al primer año, y a los 2 empezó el colegio.

Entre sus principales sueños está ser conductor de ferrocarril. Su pasión llega a tanto que tiene una colección de trenes de juguete. “Su gusto empezó desde muy pequeño. Crea grandes historias. Una de las películas que más le gusta es El Expreso del Polo Norte. Se puede sentar a verla tantas veces como pueda”, cuenta su abuela.

Sin embargo, una amiga de Cristina indica que Roberto José siempre dice que tendrá que ir a Disney World, porque en Guatemala no hay trenes.

También le gusta ver El Chavo del Ocho, jugar a policías y ladrones y a los bomberos. Además, se distrae con la natación y el futbol. En el colegio formó un “club de siembra”, imitando las actividades que Cristina hacía con ellos.

Estaba en la preparatoria, y su logro este año fue haber aprendido a leer y a escribir. “Sin faltas de ortografía”, se ufana su abuela materna.

Sus amigos esperan verlo pronto. De lo contrario, su lugar permanecerá vacío el 7 de octubre próximo, cuando festejarán el cierre de Preparatoria, y el 21, cuando clausuren el ciclo escolar.

Ana Siekavizza, tía de Cristina y psicóloga de los menores, refiere que Roberto José es curioso y que todo lo razona y cuestiona. “El año pasado, un mi hermano llegó a recogerlo al colegio. Como se había quedado mal estacionado, me dijo que lo apurara. Roberto José me contestó: ‘Estoy haciendo algo importante’. Había escrito en una hoja ‘Para mi mejor amigo’, y luego un dibujo. Uno de sus amiguitos que se iba de viaje”, agrega la profesional.

Uno de los casos que su abuela recuerda fue un día que Roberto José se sentía mal, y al ver recostados a sus padres se trepó hasta donde estaba la medicina y se sirvió solo. Cuando ellos se dieron cuenta él ya se había tomado su medicamento 

Mercy
María Mercedes, cariñosamente llamada Mercy,  nació a las 26 semanas de gestación y después de varias batallas en la incubadora logró sobrevivir. 

Ana Siekavizza señala que fue necesario ayudarla con terapias para ponerla al día de todo lo que no tuvo en el vientre materno.

“Cristina se encargó de hacerle todas sus terapias, al grado de que a sus 2 años tenía un lenguaje increíble”, resalta.



Sin embargo, todavía necesita fortalecer sus piernas, pues está en una etapa de correr y mejorar su equilibrio. “Ella no es para tenerla pasiva. Necesita que se le fortalezcan sus piernas”, insiste la psicóloga.

Mercy empezó a estudiar a sus 2 años y medio. Su ilusión de asistir al colegio surgió cuando veía las actividades que efectuaba su hermano. A la fecha sus actividades escolares son un éxito. Ángelis Molina de Siekavizza muestra fotos de su primer acto cívico, en junio último.

Las mamás de sus compañeras de colegio dicen que es muy coqueta y que le gusta modelar sus zapatos rojos de Minnie Mouse. También tiene afición porque la peinen como a las princesas, como Blanca Nieves.

En la primera semana de julio estuvo bajo los cuidados de Cristina, debido a una amigdalitis que le aquejaba.

Sus amigos no entienden por qué no la volvieron a ver en el colegio. Oran porque se recupere pronto, para que pueda regresar a clases.

Mercy cumplirá 5 años el próximo 20 de octubre. Sus familiares y amigos esperan celebrar con ella esa fecha. Su abuela dice que Mercy es “inteligente, sana, vivaracha, platicadora, intrépida, dinámica y muy sociable, pero sobre todo triunfadora”.




LO MÁS RECIENTE


La Interpol busca a Roberto Barreda en El Salvador 
La desaparición de Cristina Siekavizza trascendió las fronteras de Guatemala, pues la familia de la joven acudió a las autoridades de El Salvador para denunciar el caso ante la posibilidad de que ese país sea el paradero de Roberto Barreda, principal sospechoso del crimen.



Según el diario salvadoreño Prensa Gráfica, en ese país estuvieron algunos familiares de la joven desaparecida y señala que existe una orden de captura vigente contra Barreda por parte de Interpol.

La Prensa Gráfica señala en la publicación: “Ayer, la madre de Siekavizza, Angelis Molina, llegó a El Salvador para denunciar el caso. El país, por la cercanía, es un posible refugio de Barreda”.

Juan Luis Siekavizza, padre de la joven, explicó que en efecto los familiares de Cristina acudieron recientemente a los medios de comunicación de El Salvador como medida de prevención en caso que Barreda se haya refugiado en ese país junto con sus hijos menores. 

El padre de Cristina señaló que desde Guatemala ya existe una persecución penal contra Barreda a nivel centroamericano, por medio de órdenes de aprehensión que podrían ser ejecutadas en cualquiera de esos países. 

Explicó que el objetivo de esa declaración pública realizada en ese país es “que se difunda el hecho de tanto Roberto Barreda como los niños pueden estar allí y entonces se busca que se haga público por si hay información de su paradero”, señaló. 









Situación de la trabajadora doméstica:
El Juzgado Décimo de Instancia Penal autorizó al Ministerio Público (MP) un mes más para investigar a Petrona Say, trabajadora de la familia de Cristina Siekavizza, quien despareció desde el 7 de julio.


Petrona Olga Say Velásquez, de 24 años empleada en la casa de la familia Barreda Siekavizza, es capturada por agenetes de la PNC por ser sospechosa. 

El MP realizó la petición al juzgado debido a que es necesario realizar otras diligencias de investigación que lleven al esclarecimiento del caso de Cristina y la pronta aparición de sus hijos Roberto José y María Mercedes Barreda Siekavizza, de 7 y 4 años respectivamente.

Say, es sindicada de obstrucción a la justicia y encubrimieinto propio, y fue dejada en libertad bajo custodia del MP después que proporcionara información sobre los supuesta violencia intrafamiliar de la que era víctima Cristina.

Actualmente, la trabajadora ha permanecido en vigilancia de la oficina de protección a testigos del MP y mañana vencía el plazo para que la fiscalía presentara acusación formal contra ella, ahora se tendrá un mes mas para verficar el grado de participación en el caso.

Un emblema llamado...Cristina
El caso de Cristina Siekavizza ha conmovido las fibras más sensibles de una sociedad endurecida, que está muy acostumbrada a ver cuerpos desmembrados, sangre derramada en los asfaltos y cualquier tipo de vejámenes que se cometen contra de las mujeres. Somos una sociedad tan lastimada, que hemos creado una caparazón de frialdad y relativa indiferencia para soportar lo que ocurre cada día a nuestro alrededor y olvidar por un momento nuestra triste realidad. Casi todas las historias de violencia de género tienen un denominador común: “El crimen sin castigo”.

El caso Siekavizza, por su naturaleza y matices, debe convertirse en un emblema de la violencia intrafamiliar, que representa una dualidad en sí misma, primero la mujer que calla el maltrato constante de un “macho abusador”, se aísla y prefiere soportar en silencio los abusos verbales y físicos del victimario; y el segundo aspecto es cuando el maltratador ejecuta toda su ira y violencia física sobre su víctima. 


La justicia, en muchas partes del mundo, es una utopía, es inoperante, no se ejecuta, no sirve. En este caso particular es evidente la conspiración, el borrado de huellas, fuga de información en beneficio del presunto responsable, obstrucción de la justicia, tráfico de influencias y decisiones judiciales inexplicables al más alto nivel.

El caso de Cristina ha sido emblemático, por ser  una joven y bella madre, de clase media, profesional; ha captado la atención de todos los medios de comunicación nacional e internacionales, y aún así  vemos irregularidades en el sistema de justicia. 


Qué expectativas podrá tener una pobre mujer sin recursos, ni educación, mucho menos influencias, ni amigos, sin la cobertura mediática que ha recibido el caso Siekavizza. ¿Quién le pondrá atención? ¿Quién recibirá a su humilde familia para escuchar su caso? Cuántas mujeres  han padecido lo mismo o peores cosas y las autoridades y los medios solo dan cifras frías, sin nombres, sin rostros y sin historias conmovedoras. Por esta indiferencia llegamos a esta total deshumanización en la que vivimos.

Si en este caso, que tiene los ojos del mundo encima, no se logra ejercer justicia, y el supuesto agresor, anda por allí, teniendo consigo a dos inocentes niños, víctimas que están en un peligro inminente, si la justicia no logra encontrarlos y ponerlos en las manos seguras de sus abuelos maternos, entonces será indignante para los que supuestamente ejercen justicia. 

Las cifras son alarmantes en cada país del mundo. En Guatemala, solo este año se cometieron 517 crímenes contra mujeres, y en México ni siquiera existen cifras exactas. Los femicidios y la violencia intrafamiliar deben ser perseguidos y juzgados con todo el rigor de la ley.

VOCES POR CRISTINA:


https://www.facebook.com/#!/groups/vocesporcristina/


Detrás de cada nombre hay una historia, un rostro de mujer, una familia, un compromiso, una vida truncada por la violencia y la injusticia, porque en casi todos los casos la impunidad ha ganado y los responsables siguen sin ser juzgados.

Se nos llama a romper el silencio, ese que se nos impone desde pequeñas, porque hay que “aguantar calladitas” lo que se nos venga encima. Nos dicen que hay que movilizarnos y  enfrentar unidas un flagelo denigrante y cotidiano en cada país donde la violencia cobra la vida de miles de mujeres, ¿Acaso la impunidad se ha convertido en un paraíso para los asesinos y agresores?. 

“La violencia contra la mujer nunca es aceptable, nunca es perdonable, nunca es tolerable”, dijo la directora, Rosa Beatriz Castañeda de Larios. A lo que Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes, agregó: “El amor nunca es violencia. Quien te ama, no te golpea. Quien te ama, no te grita. Quien te ama, no te hace sufrir”. Sus palabras fueron coreadas por niñas y jóvenes de todas las edades, a quienes Norma invitó a denunciar cuando les dijo: “Si me pegan y me maltratan, yo denuncio, no por chismosa, sino porque estoy defendiendo mis derechos”.

Y es que mientras la violencia contra las mujeres se siga viendo como algo natural, se siga justificando de mil maneras y se nos culpabilice a nosotras “porque algo habrá hecho” o “seguro en algo estaba metida”, las cosas no van a cambiar. No se puede admitir como excusa o como explicación que la violencia es “una forma masculina de reaccionar”. Esa manera de pensar y de actuar sólo contribuye a que las mujeres sigamos callando y aguantando, y a que los hombres sigan asesinando, desapareciendo y agrediendo a las mujeres, porque las consideran objetos de su propiedad. 

La respuesta frente a la violencia no puede ser la indiferencia, tampoco la negligencia o el silencio cómplice. Las autoridades están llamadas a investigar, a capturar a los asesinos y a los agresores —sin importar quiénes sean o dónde se escondan— y a condenarlos, porque de lo contrario el mensaje sigue siendo que aquí no pasa nada. 


La ciudadanía está llamada a reaccionar, a movilizarse y a ser la voz de esas miles de mujeres asesinadas, cuyas muertes no pueden quedar impunes y en silencio. 



¡¡CONFIRMADO!!

Roberto Barreda asesinó a golpes a Cristina:

http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=1325753709330913788&postID=4736574727334469865


COLOFÓN:

La justicia no se ruega ni se implora, es un DERECHO  que se otorga, y en muchos casos,  se exige…

A pesar de que mi nacionalidad no es guatemalteca, salvadoreña ni peruana…soy mexicana, y soy mujer, ciudadana de este mundo. Esa es la razón por la que hoy exijo a las autoridades de todos los países que cese todo tipo de violencia contra las mujeres.



No basta gritar ¡YA BASTA! de maltratos y feminicidios.



Muchas mujeres, desde nuestros más recónditos lugares de origen, exigimos que se esclarezcan todos los casos de violenica y asesinatos, en este caso, el que se refiere a la desaparición de  Cristina Siekavizza



¿Dónde está Cristina?, ¿Qué pasó con ella y con sus hijos?, ¿Dónde está el cobarde que salió huyendo y que hoy se encuentra prófugo y protegido por sus cómplices?. Las autoridades deben esclarecer el caso; el sospechoso debe responder muchas preguntas, para que el silencio de la impunidad se rompa y se castiguen todos los actos de violencia contra las mujeres de manera ejemplar.


IMPUNIDAD E IMPOTENCIA... dos palabras que deben desaparecer del vocabulario de las mujeres, para ser  sustituidas por  RESPETO, EQUIDAD Y JUSTICIA.



FUENTES:

http://www.elperiodico.com.gt/es/20110807/pais/199140
http://cerigua.org/la1520/index.php?option=com_content&view=article&id=5012:caso-de-cristina-siekavizza-tiene-caracteristicas-de-terrorismo-patriarcal&catid=46:mujeres&Itemid=10
http://www.elperiodico.com.gt/es/20110926/cartas/201494/
http://www.plazapublica.com.gt/content/y-el-dinosaurio-todavia-sigue-aqui

¡No te pierdas esta historia!

¡No te pierdas esta historia!
PRÓXIMAMENTE

¿DIVORCIO A LA VISTA? ¡PREPÁRATE!

Nuestro perfil en Facebook

Nuestro perfil en Facebook
Noticias y Actualizaciones diariamente

Dale LIKE y ÚNETE

Dale LIKE y ÚNETE
Fan Page

Visita el blog Crisálida, una esperanza perenne...

Visita el blog Crisálida, una esperanza perenne...
Con más artículos informativos

GUATEMALA: ¡DENUNCIA!

ARGENTINA

CHILE

URUGUAY

ESPAÑA

No lo maquilles!

Cristina Siekavizza (Reportaje sobre su desaparición)

Mindy Rodas: ejemplo brutal de violencia contra la mujer

TWITTER

Artículo en Mujeres Publimetro

Mi colaboración en Mujer Af

Powered By Blogger