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domingo, 19 de junio de 2016

Y hablando del Día del Padre....






Hoy se celebra el Día del Padre: 

¡A TODOS LOS PADRES RESPONSABLES, AFECTIVOS, CONSCIENTES DEL EJEMPLO QUE DEBEN DAR Y QUE ESTÁN SIEMPRE PRESENTES EN LA VIDA DE SUS HIJ@S EN TODOS LOS ASPECTOS... FELICIDADES DE TODO CORAZÓN!

De mi padre podría decir muchas cosas, pero confieso que NO le diré ¡felicidades!.... 

Viví con mis padres toda mi infancia, adolescencia y parte de mi adultez y fue con mi padre con quien conocí, desde muy pequeña, lo que es el machismo en sus expresiones más extremas. Reconozco que siempre ha sido un hombre carente de demostrar afecto, respeto, comprensión y empatía. Durante mucho tiempo nos enseñó a tenerle miedo más que preocuparle enseñarnos el concepto de amor o de apoyo incondicional; siempre expresó sus ideas misóginas de muchas maneras, haciéndonos sentir que al ser mujeres (fuimos tres hijas) ya éramos parte de un grupo de perdedoras; con él aprendí, duramente, la diferencia entre una reprimenda y una ofensa letal. Su enorme soberbia le impiden, aún hoy en día, darse cuenta del dolor que durante muchos años causó, y argumenta cosas como "así me enseñaron en mi casa" o "nunca les pegué", o "fue culpa de mi alcoholismo", y luego de su abstencionismo, y cosas así en las que nunca acepta sus culpas ni sus carencias ni sus ofensas. 

No, definitivamente no puedo presumir de haber tenido un padre ejemplar. Pero hoy, siendo una mujer hecha y derecha, entiendo que nunca debí ser tratada así, y que el respeto y la dignidad deben gobernar mi vida. 

Y debido a que mi padre, después de tantas cosas vividas y, sobre todo, a pesar de tantas oportunidades que por amor ha tenido para demostrar que él también ha evolucionado, sigue sin cambiar su forma de ser, por lo que confieso que hace un par de meses opté por alejarme de él, pues he aprendido que la gente tóxica (sea quien sea) nunca dejará de hacer daño, y lo ideal es mantenerse alejada emocional y físicamente por bien de todos, sobre todo, el mío. 

LEER: "EN EL DÍA DEL PADRE: Los buenos, los ausentes, los tóxicos..."



Dicen que "los patrones suelen repetirse", y cuando llegué a una edad adulta, sin darme cuenta, opté por elegir una pareja aún más destructiva. Tomé la peor decisión: casarme con un ser despreciable, insensible, petulante y misógino, de esos que ninguna mujer merece. 


Este sujeto tampoco ha sabido (ni querido) ejercer su rol de ser un verdadero PADRE. Solo cooperó conmigo para engendrar a una niña hermosa, hoy toda una mujercita responsable, trabajadora y eterna luchadora. 

Sin embargo, el susodicho tipejo va por la calle con su eterna máscara de hombre responsable, honesto, trabajador y con dinero, cuando en realidad es un tipo falso, irresponsable, deshonesto, avaricioso y sin el mínimo amor por nadie, porque quien no ama a un hij@, no ama a nadie. 


No obstante, a pesar de todo, agradezco a mi padre y a mi ex marido, pues gracias a todo lo que viví con cada uno de ellos, en cada etapa y en cada momento, hoy soy una sobreviviente indiferente a los golpes que ellos, o cualquier otro igual, suelen dar de formas diversas; soy una mujer fuerte que ha entendido los conceptos de respeto, dignidad y amor por una misma; soy una luchadora que no se cansará de conscientizar a otras mujeres para alejarse de todo aquello que les cause un daño mental, emocional o físico.




¡¡GRACIAS A QUIENES NO SUPIERON SER PADRES, 
Y A LOS QUE SÍ LO SON DE VERDAD, MUCHAS FELICIDADES!!





LECTURA SUGERIDA: La Herida Paterna

lunes, 12 de mayo de 2014

MUJER Y DINERO: Día de las Madres, Patriarcado y Capitalismo



El sábado fue Día de las Madres en México. Me atrevo a decir que, al menos en este país, no hay día – ni siquiera el 12 de diciembre – tan cargado ideológicamente pues, mientras el Día de la Virgen de Guadalupe celebra a un ser que, por unanimidad, es puro, amantísimo y noble, el que celebra a las madres terrenales es como un campo minado pues, a cada paso que das, te puedes encontrar desdepanegíricos que van de cursis a más cursis acerca de lo que es (o debería ser) una madre hasta aquellos discursos misóginos que ven a las mujeres como malvadas y estúpidas, culpables de todo lo que ocurre a sus querubines (como si los hubiesen tenido por clonación), todo con el respaldo “científico” de la medicina y la psicología. 

Está la necedad de que las mujeres nacemos con instinto maternal y que aquellas que no vienen equipadas con dicho instinto, son enfermas y moralmente sospechosas. Según la autora francesa Elisabeth Badinter, en su libro “¿Existe el instinto maternal?” Ed. Paidós, comenta que “El discurso psicoanalítico contribuyó ampliamente a hacer de la madre el personaje central de la familia…la madre no tardó en aparecer como la causa inmediata, si no la primera, del equilibrio psíquico del niño” ¡Horror!, todas las personas – madres incluidas – piensan, en automático, que si algo anda mal en la familia, las madres somos las causantes. Nadie piensa, ¡ni se te ocurra!, que el padre podría tener alguna participación en el asunto. 

Después de lo anterior ¿A alguien le extraña que las madres vivamos con la eterna culpa como compañera de nuestra maternidad? Si trabajo, ¡malo! Porque estoy abandonando a mis hijos; si no trabajo, ¡malo! Porque quiero vivir mi vida a través de ellos pues no tengo proyectos de vida propios. Si les doy cierta independencia, ¡malo! Porque no estoy haciendo mi trabajo y soy una irresponsable, pero si estoy muy cerca de ellos ¡malo! Porque soy una madre castradora, controladora y manipuladora. ¡¡¡¿¿¿Y el papáaaaa???!!! Ah, él está “partiéndose el alma” para que a las criaturas y a la madre no les falte nada. Al padre no se le cuestiona, ¡faltaba más!

Sigue, Elizabeth Badinter con su análisis de las “aportaciones” (¡gracias, eh!) del psicoanálisis: “Así que el psicoanálisis no sólo ha acrecentado la importancia otorgada a la madre, sino que además, ha medicalizado el problema de la mala madre, sin lograr anulas las declaraciones moralizantes del siglo XIX. Todavía hoy los dos discursos se superponen hasta el punto de que la mala madre es confusamente percibida como una mujer simultáneamente mala y enferma: el psicoanálisis no ha sido capaz de convencer de que el mal psíquico (de haberlo) sea independiente del mal moral” P 249. Capítulo 7 “El discurso médico heredado de Freud”. 

Lamentablemente, como soy maestra, no me puedo librar de los lacrimógenos homenajes a las madrecitas con el inveterado poema de “El Brindis del Bohemio” o la canción “Mi Madre” interpretada por Denise de Kalafe. Todos los años se celebra no a las madres de carne y hueso, diversas en sus formas de ejercer su maternidad, sino al mito: ese modelo único de madre eternamente buena, asexuada, incansable, sufrida que se inmola gustosa por sus hijas e hijos, que acepta con una sonrisa que abusen de su tiempo, sus saberes y su energía vital gratuitamente...esas homenajeadas madres de carne y hueso presencian las gracias de sus vástagos cansadas, con la cabeza llena de pendientes, un poco avergonzadas porque el disfraz no les quedó muy bien y en la mañana regañaron a sus hijos porque no se dejaban arreglar para el festival, fingiendo que el regalo – hecho por la maestra – les encantó, y culposas porque, por más que hagan, nada más no llenan el famoso mito de la madre abnegada. 

Esos días yo huyo de calles, centros comerciales, restaurantes y demás pues todo está abarrotado, caro y lleno de familias que homenajean a mujeres que llevan puestas sus mejores galas pues han sido invitadas a desayunar o a comer como producto de muy efectivos lavados de cerebro comerciales, cumpliendo así con el ritual mercantilista que aprovecha esa tan mexicana devoción por la madre para exprimir sus ya flacas carteras y sacudirse, de paso,incómodos sentimientos de culpa por ignorar su papel dentro de las familias – así, en plural pues hay muchos modelos de las mismas – el resto del año. 

Este día me recuerda a la canción de Joan Manuel Serrat “La Fiesta”, Vamos bajando la cuesta, que arriba en mi calle se acabó la fiesta, pues, al terminar ese día, todo vuelve a la normalidad de las madres (seres invisibles) los otros 364 días del año. De esos días “normales” de las madres es que quisiera hablar un poco. 

Para empezar, me gustaría comentar que en este país, ser mujer y madre son una y la misma cosa. Es la única condición que da a las mujeres cierto prestigio y estatus social con independencia de su condición socio-económica o estado civil. Es esta la razón que hace decir a muchas personas que en las casas hay un matriarcado pues tienen poder absoluto sobre sus hijas e hijos. ¿Has oído cómo dicen de mujeres absolutamente exitosas y plenas en sus profesiones cosas como: “sí, pero no será una mujer completa, feliz ni totalmente exitosa hasta que sea madre”? 

No tengo absolutamente nada en contra de la maternidad (de su celebración y de la concepción que de ella, la madre abnegada, se tiene en México, sí) pues yo misma soy una feliz madre de dos jóvenes y si volviera a nacer, volvería a elegir esta condición; sin embargo, puedo darme cuenta de que no todas las mujeres desean serlo y no por ello son menos mujeres ni son anormales o malvadas egoístas.

LA BRÚJULA DEL HOGAR
¿De dónde salió la celebración del 10 de mayo en México? Te cuento.

Esta se originó en 1922 como reacción (siempre La Reacción) política “para contrarrestar las iniciativas liberales que sobre educación y liberación de las mujeres, se desarrollaban desde Yucatán, en los años veinte. Parte de esta educación, incluía información para que ellas pudieran planificar sus embarazos”.

Esto provocó que, desde la capital, se alertara sobre los "peligros" que significaba la difusión de estas ideas a través del folleto "La Brújula del Hogar", escrito por Margarita Sanger y en el que orientaba a las mujeres sobre la forma de evitar embarazos no deseados. 

El gobernador en ese momento, Felipe Carrillo Puerto, Influenciado por su trabajo con Emiliano Zapata, acepta la lucha de clases e implanta la enseñanza del español a los mayas, funda diversas instituciones de educación, promulga la Ley del Divorcio, combate a la iglesia sectaria, impulsa las Ligas Feministas y se opone a la existencia de espacios denominados "sólo para hombres": cantinas, prostíbulos y palenques.

La difusión del folleto "La Brújula del Hogar", calificado como "folleto criminal" ocasionó inquietud entre los sectores conservadores, lo que provocó que, el entonces Secretario de Educación Pública – y admirador de Hitler – José Vasconcelos, apoyado siempre por el periódico Excélsior, promoviera la creación de una fecha conmemorativa de la madre, celebración que continúa fuerte y vigente. 

Para los sectores de la muy conservadora sociedad mexicana – hasta nuestros días – entre ellos “Los Caballeros de Colón”, el arzobispo primado de México, la Cruz Roja y las Cámaras de Comercio, era una afrenta permitir que las mujeres decidieran cuándo y con qué intervalos tener hijos, es decir, ser dueñas y señoras de sus cuerpos. Asimismo, la posibilidad de que las mujeres tomaran una parte activa tanto en la política como en el sector laboral, inquietaba a esta sociedad anacrónica y misógina

Así, este diario capitalino invirtió el papel que el socialismo del sureste propuso a las mujeres. De un papel activo de discusión y participación, a uno que consagraba su pasividad y sus "atributos congénitos".

Y para redondear, el mismo periódico, Excélsior, propuso la construcción del Monumento a la Madre en el D. F., cuya primera piedra fue puesta el 10 de mayo de 1944, durante el mandato de Manuel Ávila Camacho y se inauguró 5 años después.


LA MADRE EN EL IMAGINARIO COLECTIVO 
"Todos llevamos un altar para nuestra madre, iluminado con la llama votiva del amor y la admiración" Agustín Lara 

O las letras de canciones como “Cariño Verdad” popularizada por los Churumbeles de España, tan gustados en México. Parte de la letra de esta canción dice: 


“Ella me lleva en el alma, tú en la imaginación. 

Tú me miras con los ojos, ella con el corazón. 

Lo tuyo es capricho, pura vanidad. 

Lo de ella es cariño, cariño verdad” 

“Anda y vete de mi vera si te quieres comparar 

Con aquella vieja santa que está ciega de llorar” 

Como ya te había comentado más arriba, las mujeres –y en este caso, las madres – no son nunca algo estable: somos seres mutantes: ya ángeles del hogar, ya demonios concupiscentes, malvados y narcisistas. A este respecto, me gustaría compartir contigo un fragmento de un artículo escrito por Marcela Guijosa para la revista FEM, dice: 

“Como sirvienta, la mujer tiene derecho a las apoteosis más espléndidas. Y de aquí el culto a la madre buena, sonriente, pilar de los hogares, guardiana de la moral…La madre mala se escapa hacia el mito de la suegra, de la vieja, de la menopáusica. Y, por supuesto, la mujer mala, la que tiene cuerpo y sexualidad, es la puta” (revista FEM Año 23 N° 195 junio 1999. Pp. 17-18),pues la madre, en nuestras culturas, es un ser asexuado y cien por ciento al servicio de los demás. 

México es, como dice la antropóloga Marta Lamas, en su texto “Madrecita Santa”, un país con “mucha madre y poco padre”, lo que da como resultado, el machismo; y menciona algunas de las ideas que alimentan, en el imaginario colectivo, los mitos que las madres de carne y hueso deben imitar: "Madre hay una sola", "El amor materno es eterno", "Mi madre es una santa", "El amor de una madre aguanta todo". Menciona también que, “Carlos Monsiváis señaló que la cifra de las películas mexicanas producidas entre los años cuarenta y los cincuenta que propositivamente tocan el tema de la madre rondó las mil. Estas producciones visuales, vistas por millones de mexicanos, siguen alimentando la idealización de la madrecita santa”. 

Continúa el texto de Marta Lamas: “Sibila Aleramo se pregunta: "¿Por qué adoramos en la maternidad el sacrificio? ¿De dónde ha llegado hasta nosotros esta inhumana idea de la inmolación materna? De madre a hija, durante siglos, se transmite la servidumbre." El sufrimiento aparece como indispensable del amor materno, como si los dolores de parto marearan la maternidad para siempre como una vivencia dolorosa. A pesar de los elementos que articulan la figura materna como omnipotente, el mito favorece una mentalidad victimista que homologa maternidad, amor, servicio, victimización. La valoración social de las mujeres como madres y el nivel de gratificación narcisista que las compensa profundamente, facilitan la aceptación de las propias madres del mito impregnado de sacrificio y victimización”. 


REVISANDO PORCENTAJES CON RELACIÓN A LAS MADRES DE CARNE Y HUESO (INEGI AÑO 2012) 
18.5% hogares monoparentales en México; de ese porcentaje, el 80% son hogares con jefatura femenina. 

Por cada 100 pesos que gana un hombre, la mujer gana 75 

Usos del tiempo 

Las mujeres trabajan más que los hombres: aproximadamente un 54% y los hombres un 45% 

(El terriblemente injusto papel de la Súper Mujer y, en este caso que nos ocupa, La Súper Mamá que está siempre Súper Exhausta).

63 de cada 100 mujeres que viven en unión libre sufren más violencia que las mujeres casadas. 

52% de la violencia se da en las mujeres casadas que trabajan, aparentemente, porque vulneran el poder del hombre como único proveedor de la familia. 

Violencia durante el embarazo
La violencia antes y durante el embarazo tiene graves consecuencias de salud, tanto para la madre como para el bebé. Conlleva a embarazos de alto riesgo y problemas relacionados con el embarazo, incluyendo el aborto espontáneo, parto antes de término y bajo peso al nacer. 

Hay estudios que muestran que el maltrato a la mujer es un hecho frecuente que puede empezar o empeorar durante el embarazo. En México el tema ha permanecido prácticamente inexplorado. El único estudio existente reporta una prevalencia de 33.5 por ciento (Valdez y Sanín, 1996). 

Resultados de una investigación realizada entre las usuarias del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Morelos, cuyo objetivo central fue determinar si la violencia se incrementa o disminuye durante el embarazo. Se aprecia ahí que, a nivel general, la prevalencia de violencia total (combinando los tres tipos) fue muy semejante antes y durante el embarazo. 


78,000 mujeres mueren por abortos mal realizados. 

Violencia Obstétrica 
Padecen violencia obstétrica cuatro de cada 5 indígenas: experta de la UNAM. México, DF. En México, cuatro de cada cinco indígenas son víctimas de violencia obstétrica, lo que se refleja en maltrato, humillación, ridiculización y agresiones sicológicas, físicas y verbales en el control del embarazo, el parto o al solicitar atención en los servicios de salud, advirtió Natividad Gutiérrez Chong, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). (10 de mayo, 2014 Periódico La Jornada)

Según datos oficiales, en México hay más de seis millones de mujeres indígenas, lo que significa que 4.8 millones de mujeres indígenas (el 80%) son víctimas de la violencia obstétrica.


La situación es grave debido a que, según los datos oficiales, seis de cada 10 mujeres indígenas están en etapa reproductiva. En promedio, comienzan su vida sexual a los 16 años, aunque se reportan casos en que la edad disminuyó a los 12.

Su tasa global de fecundidad es de 3.23 hijos, en comparación con las no indígenas que tienen 2.1. Además, el 45.8% de las mujeres indígenas debe pedir permiso para usar anticonceptivos, contra 34.9% de otros sectores de mujeres en la misma situación.

Chiapas y Oaxaca son las entidades con mayor número de habitantes de lenguas originarias y son donde se reporta el índice más elevado de desabasto de herramientas de control natal.

Prueba de ello, dijo Gutiérrez Chong, son los casos documentados en que mujeres indígenas han parido en la recepción, pasillos o en jardines de los hospitales al serles negada la atención médica.

“Estas agresiones incluyen el uso de anticonceptivos, esterilización de las pacientes sin su consentimiento o negar a las madres la posibilidad de cargar y amamantar a sus bebés. Además, se les responsabiliza de recibir un trato deficiente por no hablar español”, apuntó la especialista.

Aunado a ello, la doctora en Sociología expuso que la mayoría de las indígenas son jefas de familia porque son abandonadas desde jóvenes o enfrentan agresiones o abandono por parte de los hombres. Esto fragmenta el tejido social e implica la ruptura emocional y afectiva familiar.

En marzo pasado, por primera vez diversas organizaciones de la sociedad civil denunciaron —a nivel mundial— casos de violencia obstétrica y muerte materna en una audiencia celebrada en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Las madres indígenas no sólo son el último eslabón de una cadena perversa de sometimiento machista, sino las guardianas de la tradición y la cultura originaria”, sostuvo la especialista.


En México, mujer = madre

¡¿EN QUÉ QUEDAMOS?!
Las mujeres no deben interrumpir un embarazo pues son consideradas asesinas pero, según lo que declaro la doctora en sociología Chong, los médicos sí pueden jugar a Dios y operar a las mujeres sin su consentimiento para que no tengan más hijos. Por otro lado, según el programa de Oportunidades para jefas de familia de SEDESOL, las familias con más de tres hijos no podrán beneficiarse del mismo.

Una vez más, lo que subyace a todas estas prohibiciones, nada tiene qué ver con el amor y el respeto por la vida y todo con el poder que se ejerce sobre las mujeres, sus cuerpos y sus hijos; veamos: 

El programa de SEDESOL para jefas de familia de 12 a 68 años de edad en condiciones de vulnerabilidad se hace efectivo para mujeres cuyo ingreso es inferior a la línea de bienestar. Menor a 2500 mensuales. Cuando la jefa no cuente con primaria terminada, que no tenga ISSSTE o IMSS, INFONAVIT, carencia de alimentación, vivienda. Seguro para las madres (1850 mensuales si muere la madre hasta los 26 años).

Según estas especificaciones, las personas que estén ligeramente por encima de estas cantidades y consideraciones no podrán beneficiarse de dicho programa ¿Quién vive con 2500 mensuales, ni siquiera con 5000 cuando hablamos de una familia de cuatro o más miembros: la madre y los hijos (que Dios quiera, como dice nuestra cultura)?

“Rosario Robles menciona en discurso que precisó que desde 2011 el programa Oportunidades ofrece becas hasta a 3 hijos por familia y aclaró que ésta no es una nueva medida del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ni trata de forzar a que las mujeres no tengan más de tres hijos”. 

“La secretaria de Desarrollo Social explicó que su preocupación fundamental al emitir ese discurso es que en sus giras de trabajo por la República, ve “a niñas de 12, 13, y 14 años con niños en los brazos”.

“Trataba de decir que busquemos medios y mecanismos para concientizarnos. Estas mujeres no decidieron libremente ser madres. Vamos a hacer una política pública. El crecimiento del embarazo adolescente es un problema real del país. Tenemos a nuestras niñas siendo madres”. Rosario Robles.


No más de 3 hijos, es decir, no es cuando tú quieras, es cuando el sistema decida y los que el sistema que decidan. 

Estos programas asistencialistas fomentan la eterna victimización de las mujeres lo que impide su proceso de empoderamiento. Educación e igualdad de oportunidades laborales y acceso a créditos bancarios, en vez de programas que las vuelven eternas mendicantes. 

Otro aspecto que pasa por alto, para el creciente número de madres adolescentes en México, es la combinación de falta de educación sexual formal, es decir, desde las escuelas (pero “las buenas consciencias” enseguida se escandalizan y se movilizan para impedirlo) y, por otro lado, la hipersexualización a la que se encuentran expuestas niñas y niños a través de la propaganda que usa los cuerpos de las mujeres para vender hasta refacciones. 

Por otro lado, se planea, hipócritamente “educar” a las mujeres para que puedan retrasar su primer embarazo y espaciar los subsiguientes - siempre hasta llegar a tres - pero nada se habla de programas educativos que concienticen a los varones para que, desde una edad muy temprana, sepan que violar – causa de muchos embarazos en adolescentes - no está bien. 

MADRES DEL MUNDO QUE HAY QUE RECORDAR Y HONRAR

Madres de Plaza de Mayo, Argentina. Es una asociación argentina formada durante la dictadura de Videla con el fin de recuperar con vida a los detenidos desaparecidos, inicialmente, y luego establecer quiénes fueron los responsables de los crímenes de lesa humanidad y promover su enjuiciamiento.

Madres de Ciudad Juárez, México. 

Madres (y padres) de los niños de la Guardería ABC 


Madres de jóvenes secuestradas para sostener el aberrante “negocio” de la Trata de personas 


Finalmente, no olvidemos a La Madre Tierra o Pacha Mama (esa que el capitalismo patriarcal y neoliberal ignora olímpicamente). 






Para terminar, comparto algunas de las frases tan mexicanas que incluyen a la madre pues, como ya hemos visto somos un país con una madre omnipresente, un poco como aquella película de Woody Allen, Historias de Nueva York: 


Sabe a madres = cuando algo no tiene buen sabor 

Desmadroso/a = dícese de la persona que es excesivamente alegre y juerguista 

Pocamadre =cuando algo nos pareció muy bueno. Ej. ¿Cómo estuvo la fiesta? 

Estuvo de Pocamadre o estuvo Pocamadre. 

A toda madre = igual que la anterior 

Madrazo = un golpe de gran intensidad que nos damos por accidente o que alguien nos da por una pelea. Ej.: ¡Me caí y me di un madrazo! 

¡Ya valiste madres! =Amenaza de alguien que te advierte que te va a perjudicar. 

¡Ya no me madrees! = ¡Ya no me golpees! 

¡Te dieron en la madre! = 1) te golpearon, 2) te perjudicaron (te golpearon metafóricamente). 

Desmadre = desorden 

Madriza = golpiza 

¡Por mi madre! = Te lo juro 

Hija/o de tu madre = Se usa cuando nos enojamos con alguien por algo que hizo y que nos perjudicó 

No tienes madre = no tienes vergüenza, ética, moral, palabra. 

Qué poca madre (abuela) = igual que la anterior 

Nos/me salió a toda madre = Nos/me salió muy bien 

Ni madres = no acepto. Ejemplo. ¿Me ayudas/me prestas dinero? 

Respuesta: ¡Ni madres! 

Que tengas una semana “a toda madre”, 
Mercedes

((()))

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tratamiento psicológico para maltratadores: Incierto pero alentador




El tratamiento psicológico a los agresores domésticos es, junto con otras actuaciones judiciales y sociales, una medida necesaria.

-"Era un 24 de Diciembre. Ambos tomábamos, comenzamos a discutir, ella gritó y yo, lógico, me enojé y le pegué. Fue la primera vez que le propiné una cachetada a mi esposa. Después me sentí mal, pero había que someterla".

Es el relato de Simitrio, quien así recuerda el momento en que inició la violencia física en su matrimonio. Antes de eso, solo eran insultos, "teníamos problemas normales, como  cualquier pareja"; pero los conflictos iban en aumento y derivaron en una denuncia penal que su esposa interpuso."Nunca le pegué fuerte, solo algunos empujones y las cachetadas; no quise lastimarla. Es mi esposa desde hace 25 años. Es parte de mi vida".

Simitrio forma parte  de los hombres denunciados por violencia, pero de los pocos que acuden a terapia (por orden judicial, en su caso). Él, como muchos otros, pensaba que era su esposa quien provocaba las agresiones físicas. Sin embargo, hoy sabe que él es el responsable de ejercer la violencia.

En entradas anteriores, hemos hablado mucho sobre la violencia que ejrcen los hombres sobre sus parejas, exparejas o mujeres en general: sus características, las consecuencias, la ayuda, y algunos tratamientos que las mujeres, víctimas de maltrato y violencia, requieren. Sin embargo, ¿qué hay con los maltratadores, con los agresores y victimarios?. Ellos, también necesitan con urgencia, un tratamiento psicológico que los ayude a entender que la violencia que ejercen es un acto denigrante (para ellos mismos, para sus mujeres, para sus hijos y para quienes lo rodean) afectando los ámbitos de salud, social, cultural y legal, principalmente. Dichos hombres, deben ser rehabilitados y enseñados a manejar sus impulsos, a reconocer las características de su personalidad violenta, a controlar sus reacciones agresivas y respetar a las mujeres de su entorno.

Es necesario que se reeduquen, pues a pesar de las consecuencias legales o penales que deberían aplicárseles por su comportamiento salvaje e irracional, continúan viviendo en una sociedad cada vez más incapaz de controlar a ese tipo de sujetos. 

Así lo manifiestan varios estudiosos del tema: al margen de las diversas funciones que se atribuyen a las medidas penales (retributiva, ejemplarizante y protectora de la sociedad), no se puede prescindir de su función prioritaria de reeducación y reinserción social del infractor.

El factor socio-cultural, que hasta hace algunos años era claramente tolerante frente a esto, tiene un papel muy importante, y es lo que se intenta revertir. Pero hay otros factores también muy serios.

Un hombre tiende a descargar su ira específicamente en aquella persona que percibe como más vulnerable (por lo general, la mujer y/o los hijos) y en un entorno como la familia, donde es más fácil ocultar lo ocurrido. Además, los logros obtenidos con las conductas violentas previas desempeñan un papel muy importante. Muy frecuentemente el hombre maltratador ha conseguido los objetivos deseados con los comportamientos agresivos anteriores. Es decir, la violencia puede ser un método sumamente efectivo y rápido para salirse con la suya.

A su vez, la sumisión de la mujer puede quedar también consolidada porque, con un comportamiento sumiso, consigue evitar las consecuencias negativas derivadas de una conducta violenta por parte de la pareja. Todo ello explica, junto con otras variables (la dependencia emocional y económica, la presencia de los hijos, la presión social, los estereotipos, el miedo al futuro, etcétera), la perpetuación en el tiempo de tipos de relación claramente insanos.

Una vez que ha surgido el primer episodio de maltrato, y a pesar de las muestras de arrepentimiento del agresor, la probabilidad de nuevos episodios (cada vez por motivos más insignificantes) es mucho mayor. Rotas las inhibiciones relacionadas con el respeto a la otra persona, la utilización de la violencia como estrategia de control de la conducta se hace cada vez más frecuente. El sufrimiento de la mujer, lejos de constituirse en un revulsivo de la violencia y en suscitar una empatía afectiva, se constituye en un disparador de la agresión.

En la mayor parte de los casos los episodios de malos tratos comienzan en los inicios del matrimonio, e incluso durante el noviazgo. En este sentido, la presencia de algún tipo de agresión psicológica en los primeros meses de relación es un claro predictor de futuros episodios de maltrato físico

Una característica del maltrato es la negación de esta conducta por parte del maltratador.


Cuando una conducta genera malestar al pensar fríamente en ella o es rechazada socialmente, se utilizan estrategias de afrontamiento para eludir la responsabilidad, como buscar excusas, alegar que se trata de un problema estrictamente familiar, hacer atribuciones externas, considerar lo que ocurre como normal en todas las familias, quitar importancia a las consecuencias negativas de esas conductas o, simplemente, culpar a la propia víctima

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO DE LOS MALTRATADORES:

Tratar a un agresor no significa considerarle no responsable de sus actos  ni tampoco significa un remedio milagroso  para que su relación de pareja continúe. Es una falsa creencia considerar al hombre violento como enfermo. No lo es; en general no padecen de enfermedades mentales ni necesariamente tienen adicciones…simplemente deciden ejercer la violencia como un medio de sometimiento y control. El alcohol o las drogas pueden exacerbar su estado agresivo, pero la violencia no debe achacarse a su uso. Muchos hombres violentos son abstemios a cualquier enervante; en cambio, muchos alcohólicos o drogadictos no son violentos.


Debemos entender que los hombres violentos son responsables de sus conductas, aunque presentan limitaciones psicológicas importantes en el control de los impulsos, en su sistema de creencias, en las habilidades de comunicación y de solución de problemas, en el control de los celos, etcétera.

Un tratamiento psicológico puede ser de utilidad para hacer frente a las limitaciones de estos agresores que, aun siendo responsables de sus actos, no cuentan con las habilidades necesarias para resolver los problemas de pareja en la vida cotidiana. De lo que se trata es de controlar la conducta actual para que no se repita en el futuro. De este modo, se protege a la víctima y se mejora la autoestima del agresor.

Tratar psicológicamente a un maltratador es hoy posible, sobre todo si el sujeto asume la responsabilidad de sus conductas y cuenta con una mínima motivación para el cambio. Tratar al agresor es una forma de impedir que la violencia, más allá de la víctima, se extienda a los otros miembros del hogar (niños y ancianos), lo que ocurre en un 30% o 40% de los casos.

Si se aboga sólo por las medidas coercitivas con el agresor, se comete otro error. La experiencia dice que el maltratador, por lo general, o bien no entra en prisión o, si resulta encarcelado, lo es por un corto periodo. En uno y otro caso el agresor se muestra irritado y aumenta el riesgo de repetición de las conductas violentas contra la pareja.

Además, si se produce una separación o divorcio y el agresor se vuelve a emparejar, se puede predecir que va a haber, más allá del enamoramiento transitorio, una repetición de las conductas de maltrato con la nueva pareja. Por ello, la prevención de futuras víctimas también hace aconsejable el tratamiento psicológico del agresor.

Hay todavía una razón más a favor de la terapia. Los tratamientos psicológicos de hombres violentos contra la pareja ofrecen unos resultados aceptables. Se admite cierto nivel alto de rechazos y abandonos prematuros, sin embargo hay países donde los resultados obtenidos hasta la fecha son satisfactorios: se ha conseguido reducir las conductas de maltrato y evitar la reincidencia, así como lograr un mayor bienestar para el agresor y para la víctima.



Por último, desde una perspectiva preventiva, en la medida en que disminuya el número de hombres violentos contra la pareja, también lo hará la violencia futura. Se trata, en definitiva, de interrumpir la cadena de transmisión intergeneracional y el aprendizaje observacional por parte de los hijos.

MOTIVACIÓN PARA EL TRATAMIENTO
La falta de reconocimiento del problema o la adopción de una actitud soberbia de autosuficiencia, con un aparente dominio de la situación, dificultan la búsqueda de ayuda terapéutica. Es preciso evaluar en el primer contacto con el agresor el nivel de motivación para el cambio, así como su grado de peligrosidad actual, porque la protección de la víctima resulta prioritaria en este contexto.

En términos generales, la motivación inicial para el tratamiento en el maltratador suele ser débil e inestable, sobre todo en aquellos pacientes que acuden al tratamiento por vía judicial.

La decisión genuina de acudir a un programa terapéutico se adopta sólo cuando se dan varios requisitos previos:

* Reconocer que existe un problema;
* Darse cuenta de que el sujeto no lo puede resolver por sí solo;
* Valorar que el posible cambio va a mejorar el nivel de bienestar actual.

El hombre violento va a estar realmente motivado cuando llega a percatarse de que los inconvenientes de seguir maltratando superan a las ventajas de hacerlo. El terapeuta debe ayudar al agresor a lograr esa atribución correcta de la situación actual y a descubrirle las soluciones a su alcance.


Una vez que el sujeto ha acudido a la consulta por vez primera (habitualmente por presión de su pareja o por mandato judicial), el objetivo es mantenerlo en el tratamiento, porque las consultas iniciales no garantizan la continuidad en la terapia. Se trata, en primer lugar, de establecer una relación terapéutica basada en la confianza, en la confidencialidad y en el deseo sincero de ayuda por parte del terapeuta, lo que implica advertir al sujeto, en un clima exento de juicios moralizantes, sobre su situación real y sobre los riesgos de su conducta.

Asimismo hay que persuadir al sujeto de las ventajas de un cambio de comportamiento: sentirse mejor, aprender a controlar sus emociones, establecer relaciones de pareja adecuadas, mejorar su autoestima y valoración social, etcétera. Y, por último, hay que generar unas expectativas de cambio realistas en el sujeto. Eliminar la ira o los celos por completo no es un objetivo alcanzable, pero sí lo es, en cambio, mantenerlos bajo control y canalizarlos de una forma adecuada.

  IMPORTANTE:
-Cuando hay problemas de alcoholismo, riesgo de suicido o psicopatología, es prioritario tratar antes esto, que llevar a cabo la intervención.

– Cuando una agresor es psicópata empeora el diagnóstico de mejora.

– Se plantea la polémica pregunta: ¿estudiar o no el perfil de la maltratada? Esto es distinto a culpabilizar a la víctima, y podría tener la utilidad de identificar factores de riesgo para aumentar la prevención. Aunque no se ha conseguido un predictor de riesgo, una primera victimización provocará una victimización posterior; donde intervendrán factores como: déficit de asertividad, distorsión del amor romántico o distorsión cognitiva de la falsa esperanza de cambiar al maltratador.

INTERVENCIÓN CLÍNICA:
Desde una perspectiva psicológica, el objetivo del tratamiento con agresores debe orientarse al control de la violencia, al margen de la posible reconciliación conyugal, y no puede limitarse a la detención de la agresión física con alguna técnica de control de la ira. Lo que es más difícil de controlar es el maltrato psicológico, que puede continuar aun después de haber cesado la violencia física.

El tratamiento resulta un instrumento útil en aquellos casos en los que el agresor es consciente de su problema, asume su responsabilidad en los episodios de violencia y se muestra motivado para modificar su comportamiento agresivo.

La intervención clínica puede llevarse a cabo en un entorno comunitario, especialmente cuando la pareja sigue unida y cuando la violencia no es excesivamente grave, o en un medio penitenciario, cuando el agresor está recluido en prisión y, especialmente, cuando está próximo a la excarcelación.

Los hombres violentos contra la pareja deben cumplir con unos requisitos previos antes de comenzar propiamente con la intervención clínica: reconocer la existencia del maltrato y asumir la responsabilidad de la violencia ejercida, así como del daño producido a la mujer; mostrar una motivación mínima para el cambio; y, por último, aceptar los principios básicos del tratamiento, a nivel formal (asistencia a las sesiones, realización de las tareas prescritas, etcétera) y de contenido (compromiso de interrupción total de la violencia).

Por otra parte, está contraindicada la terapia de pareja, al menos en las primeras fases del tratamiento. La presencia de la violencia distorsiona la relación de tal forma que no es posible este tipo de terapia. La mujer estaría tan inhibida o rabiosa en presencia de su pareja que no se obtendría beneficio de este contexto terapéutico. Además, cuando un maltratador exige desde el primer momento una terapia de pareja, no se responsabiliza de la violencia ejercida ni muestra signos de tener conciencia de su problema o disposición para cambiar.

El programa, generalmente,  está compuesto por varias sesiones y por diversas técnicas encaminadas al desarrollo de la empatía, al control de los impulsos violentos y al aprendizaje de las estrategias de actuación adecuadas ante los conflictos. En concreto, se pone el énfasis en la educación sobre el proceso de la violencia, el afrontamiento adecuado de la ira y de las emociones negativas, el control de los celos y del consumo excesivo de alcohol (si es el caso), la reestructuración cognitiva de las ideas irracionales respecto a los roles sexuales y a la utilización de la violencia como forma adecuada de resolver los conflictos, el entrenamiento en habilidades de comunicación y de solución de problemas, la educación sexual, entre otros temas.

Los resultados obtenidos, sin ser concluyentes, son, cuando menos, alentadores. Si bien no está resuelto el problema del alto grado de abandonos (cercano a la mitad), sobre todo al comienzo del tratamiento, lo que exige ahondar más en las estrategias motivacionales, los beneficios terapéuticos mantenidos con el transcurso del tiempo afectan a los dos tercios de los que han concluido el tratamiento.


Los programas de tratamiento para hombres violentos contra la pareja, bien en un régimen comunitario, bien en prisión o bajo control judicial son cada vez más frecuentes. Se trata de ayudarles a superar sus dificultades, cuando es posible. Los maltratadores suelen presentar carencias psicológicas significativas, como distorsiones cognitivas, dificultades de comunicación, irritabilidad y una falta de control de los impulsos, así como dificultades específicas (abuso de alcohol y celos patológicos).

Las perspectivas de futuro se centran en la aplicación de un tratamiento individual, ajustado a las necesidades específicas de cada persona, intercalado con sesiones grupales de hombres violentos, en el marco global de un programa de violencia familiar, en un contexto preciso (en la comunidad, en prisión o bajo vigilancia judicial, según los casos) y con un tratamiento psicofarmacológico de control de la conducta violenta, a modo de apoyo complementario, en algunos casos de sujetos especialmente impulsivos o con trastornos del estado de ánimo.

Por último, la motivación para el tratamiento es el motor del cambio y la piedra angular del éxito en un programa terapéutico con maltratadores. No se trata tan sólo de la motivación inicial para acudir a la consulta, sino de la motivación necesaria para mantenerse en el tratamiento y cumplir adecuadamente con las prescripciones terapéuticas. Conseguir una mejora en la motivación es el principal reto de futuro.

 OTRAS PROPUESTAS:

Enrique Echeburúa es doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Psicología Clínica, materia de la que es catedrático en la Universidad del País Vasco. Es miembro fundador del Instituto Vasco de Criminología. Echeburúa ha hecho múltiples investigaciones a lo largo de su carrera, entre las que se encuentran el trastorno de estrés postraumático, la violencia familiar y el juego patológico, los trastornos de personalidad y la clínica forense.

Así mismo, ha realizado diversos estudios sobre los tratamientos efectivos que deben recibir los hombres maltratadores.

Con respecto a la violencia que ejercen muchos hombres contra sus parejas, Echeburúa puntualiza que después de muchos estudios y experiencias adquiridas por profesionales con respecto al tema de violencia contra las mujeres ejercidas por sus parejas, donde en un principio sólo se trataba a las víctimas, pero se dieron cuenta de que esto era insuficiente porque una vez que el maltratador quedara en libertad, volvería a incurrir en la conducta violenta, por ser está una conducta sobre aprendida y sobre reforzada que permite al agresor imponer valores, someter, subordinar, discriminar y controlar a la mujer, haciéndole sentir que se sale con la suya.

Por lo tanto, se deduce que un maltratador necesita tratamiento psicológico.

Tratamiento (propuesto por el catedrático):
- Asumir la responsabilidad propia.
- Firmar el consentimiento informado para que, si el psicólogo percibe que la víctima está en peligro, pueda vulnerar el secreto profesional e informar a las autoridades para salvaguardar la seguridad de la víctima.
- Aceptar principios básicos del tratamiento: tareas, periodicidad de las sesiones etc.
- Mostrar una motivación mínima para el cambio, es decir: aceptar que uno tiene un problema, que no puede solucionar por si mismo y que a largo plazo se tendrán más beneficios (como una relación de equilibrio, un mejor modelo de conducta para los hijos y mayor autocontrol)

Objetivos terapéuticos:
- Generar el nivel de empatía, sobre todo en el maltratador, haciendo que se ponga en el lugar de la víctima, tanto imaginativamente como emocionalmente. Para esto se puede recurrir a videos o películas (“Te doy mis ojos”).

- Ira descontrolada e ideas distorsionadas. Hay que diferenciar entre problemas de celos, y problemas de posesividad cuando no es tanto que el maltratador piensa que su pareja le está siendo infiel, sino que necesita tenerla constantemente cerca, para que sea una parte más de él, anulando su entorno.
Sobre las ideas distorsionadas, se trabaja con reestructuración cognitiva, para cambiar los valores y creencias sobre los roles de género del maltratador. Hacerle entender que la mujer no tiene por que desempeñar ciertas actividades sólo por ser mujer (estereotipos); o cambiar el pensamiento de que la violencia es una solución.

- Déficit de autoestima. Reforzar tanto la de la víctima como la del maltratador, ya que esto repercutirá positivamente sobre el problema de posesividad (quererla tener como su propio cuerpo). También trabajar con el problema de consumo abusivo de alcohol. Echeburúa puntualiza que no es lo mismo consumo abusivo de alcohol que alcoholismo, ya al alcohólico se le tiene que tratar como alcohólico, y después como maltratador, y  al que consume abusivamente alcohol sólo se trata de una reacción para desinhibirse, hacerse el fuerte e interactuar con desprecio a la mujer.

- Déficit de comunicación. No saber comunicar un desacuerdo hasta que estalla fisiológicamente disparando una conducta violenta. Aprender a contrarrestar el “calentón”, llamando a alguien, saliendo a correr, etc.

- Déficit de resolución de problemas: dar nuevas opciones, generar ambivalencias.

- Prevención de recaídas.

Resultados: 
Dos terceras partes se benefician del tratamiento en los 3 primeros meses ( o en 15 sesiones). La aceptación del tratamiento llega al 43%, y de este el 55% finalizaba el tratamiento, y de este el 88% tenía éxito.

A partir de la cuarta sesión se consolida la relación terapéutica y a se ven resultados. Al año después del tratamiento el 50% se mantiene.

Retos:
Desarrollar un programa consolidado, que se adapte a los diversos contextos.

LIBRO:
Hombres Maltratadores. Tratamiento psicológico de agresores

Autores: Andrés Quintero Turinetto y Pablo Carbajosa Vicente.
Madrid: Grupo 5, 2008.

Descripción: La violencia de género es una lacra social que necesita múltiples acciones efectivas para erradicarla. Intervenir con los hombres maltratadores es una de ellas. En este libro los autores definen este tipo de violencia como un abuso de poder e indican las particularidades que la caracterizan, al presentar una radiografía del maltrato y del agresor. Reflexionan y analizan aquellos aspectos que necesitan abordarse para lograr el cese de la violencia, preguntándose en ese recorrido: ¿Qué hace que un hombre maltrate a su pareja?. A partir de ese interrogante, los autores describen los desarrollos de diversos investigadores sobre las características de los agresores, definen su propia perspectiva en este tema y concluyen con otro cuestionamiento: ¿Cómo se interviene terapéuticamente con estas personas? Sus respuestas surgen de la reflexión sobre su experiencia clínica con hombres maltratadores, desarrollada en los últimos años en servicios.

PREVENCIÓN (Reeducar a los hombres):

La prevención y la información, siempre serán los mejores caminos antes que vivir una situación, irremediable, de violencia.
La participación de los hombres en el cambio de su posición social y personal, es indispensable, así deberán renunciar a los "privilegios" que el actual paradigma les brinda por ser varones, y reconocer que solo una relación igualitaria, respetuosa y cooperativa entre mujeres y hombres permitirá garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

Estrategias:
* Impulsar la promoción de cambios conductuales relacionados con la condición masculina y el machismo, sus diferentes expresiones, sus problemáticas y efectos sobre el estilo y la calidad de vida de las personas.

* Promover redes de enlaces entre personas que trabajan acerca de los nuevos estilos de vida de los varones en el marco de la igualdad con las mujeres.

Acciones:
1. Difundir mensajes dirigidos a los hombres que expliquen el concepto de violencia familiar, sus diferentes tipos, los efectos sobre las mujeres que la sufren, así como las formas de prevenirla.

2. Fomentar la participación de los hombres en la prevención de la violencia familiar, transmitiendo los siguientes mensajes:

La violencia no es normal ni aceptable, es incompatible con la dinámica familiar y constituye un delito.

Ninguna persona merece ser objeto de violencia, nadie debe vivir con miedo, lastimado, insultado o amenazado en su propia familia.

El generador de violencia es el único responsable de su actuación.


Las campañas deber ser segmentadas por edades: adolescentes, adultos y adultos mayores, atendiendo las diferencias culturales, de idioma y educación en el diseño de contenidos.

3. Realizar talleres dirigidos a hombres que promuevan la igualdad sustantiva, la libertad, la responsabilidad y el respeto a las mujeres.

4. Impartir cursos, seminarios, programas y talleres dirigidos a hombres que promuevan la resolución pacífica de conflictos a través de mecanismos.


HOMBRE:

Las relaciones de pareja no son sencillas si:
* Siempre estás enojado
* Peleas muy seguido, hasta  por cosas insignificantes

Pregúntate a tí mismo: ¿Qué tan frecuente actúo así?:
* Dirigirme a ella con groserías
* Mirarla de forma amenazante
* Decirle que no es indispensable
* Ignorarla cuando está hablando
* Tratarla con frialdad
* Humillarla y pisotearla (en público y/o en privado)
* Mentirle
* Negarle o controlarle el dinero y los gastos
* Acusarla de infiel
* Espiarla e invadir su privacidad
* Prohibirle trabajar, ver a sus amistades o familiares

¿Alguna vez la has...?
* Amenazado
* Empujado
* Abofeteado
* Golpeado
* Lastimado con tu cuerpo o con algún objeto

Recuerda estas frases:
* "No tengo que controlar a mi pareja"
* "Todos tenemos problemas y preocupaciones; no solo yo"
* "No todo gira al rededor de mí"
* "Un verdadero hombre debe calmar y controlar sus impulsos. No soy un animal salvaje irracional"
* "Ella también tiene derechos: a su opinión, a su espacio, a su tiempo, para sus amigos, en su trabajo"
* "Si siempre estoy enojado, solo logro alejar a mi familia"
* "Puedo escuchar y dialogar"
* "No dejaré que el orgullo y el coraje me dominen"
* "No quiero que me teman, quiero que me quieran"
* "No debo ser un ejemplo para mis hijos de violencia"

Si en una discusión, las cosas se acaloran...Respira profundo y aléjate:
* Haz todo lo posible por tranquilizarte
* Sal a caminar un rato
* Llama a un amigo o familiar responsable
* Haz ejercicio
* Busca consejos
* Cuida lo que hagas con tus manos
* Piensa en tus cualidades
* Reflexiona y medita
* Haz todo lo posible por contenerte; no explotes


MUJER:

La violencia afecta a  la familia y a la sociedad en general,  no es tu culpa, pero sí está en tus manos detenerla y no permitirla.

La violencia, en cualquiera de sus formas y modalidades, es un delito y ¡debe denunciarse!.

Un tratamiento psicológico al maltratador puede ayudar, pero no es garantía absoluta de cambio. 
NO es tu obligación quedarte a esperar a que surja un "nuevo ser"...¡¡CUÍDATE PRIMERO A TÍ MISMA!!



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