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jueves, 21 de abril de 2011

ME PIDO PERDÓN... por haber sido una mujer maltratada

Estos días, dedicados a la meditación y a la reflexión espiritual, deseo hacer un espacio para...
 ¡pedir perdón! 
El motivo: haber permitido que se abusara, se denigrara y casi se destruyera a
la persona más importante de mi existencia:
¡YO MISMA!



Se dice que para lograr reconstruir la dignidad de una persona, es necesario, en primer lugar,  reconocer que se ha actuado mal, pues de ahí se originan los siguientes pasos hacia la  evolución. Son esenciales los ingredientes de la aceptación y la asimilación durante el proceso del perdón a uno mismo.

Una mujer maltratada requiere reconocer que vive una situación de abusos, y una vez que lo ha hecho, debe perdonarse a sí misma por haber permitido, poco a poco, la sumisión y la indiferencia, hasta llegar, tal vez,  a la violencia extrema.

Yo quiero comenzar mi resurgimiento, reconociendo mi condición de mujer maltratada, y perdonándome los actos que cometí, permití, consentí, y omití en contra de mi misma, dejando mi autoestima y mi dignidad en un estado denigrante:

Me pido perdón...
por no haberme querido y respetado como siempre debió ser:  como ser humano, como persona, pero sobre todas las cosas,  como mujer.

Me pido perdón...
por no haberme reconocido ni aceptado a tiempo, como una de tantas mujeres maltratadas que hay en el mundo, impidiendo mi autovalorización.

Me pido perdón...
por haber amado sobre mí misma. Ningún ser humano, y mucho menos un hombre, debe estar por encima de una mujer... No entendí que nadie debe estar antes que YO misma.

Me pido perdón...
por haberme cegado ante la serie de abusos  de todo tipo que padecí con sujetos agresores.

Me pido perdón...
por negarme a cualquier posibilidad de cambio para mejorar mi nivel personal, profesional y emocional, con tal de  permanecer al lado de un "amor" enfermizo y destructivo durante casi 20 años.

Me pido perdón...
por haber regalado todo mi ser, exponiendo mi absoluta integridad en todos los sentidos.

Me pido perdón...
por haber permitido, en nombre de un "amor", todo tipo de vejaciones, humillaciones y maltratos psicológicos, emocionales, económicos y físicos.

Me pido perdón...
por no haber sido selectiva y por involucrarme con sujetos que no valian la pena, entregando toda mi capacidad emocional a individuos  misóginos.

Me pido perdón...
por las señales de alerta que me indicaban: "¡PELIGRO: Relaciones Destructivas!", y que ignoré como un conductor lo hace ante un semáforo en rojo.

Me pido perdón...
por haber hecho a un lado mis propias aspiraciones, sueños, metas e ilusiones personales, ignorando mi superación y desarrollo personal y profesional.

Me pido perdón...
por haberme convertido en una mujer sumisa, dependiente, anulada e invisible. Por mantener un estado de indefensión y por acceder a las indicaciones de cómo vestir, qué comer, a dónde ir, con quién hablar y hasta qué pensar.

Me pido perdón...
por haber dado todo de forma incondicional: mi tiempo, mi espacio, mi independencia, mi salud, mis emociones y mis sentimientos a otros, ignorándome a mi misma... AMAR no significa regalarse ni sufrir.

Me pido perdón...
por no haber exigido mis derechos desde el inicio.

Me pido perdón...
por no imponer mi voluntad, por no valorar mi dignidad y por haber olvidado que mi autoestima es esencial para reconocer el valor que tengo ante mi y ante los demás.

Me pido perdón...
por haber sido presa de cadenas de sumisión, de sometimiento y de indignación.

Me pido perdón...
por confundir amor con dependencia y miedo.

Me pido perdón...
por preferir la comodidad y una aparente seguridad a cambio de mi valor como mujer.

Me pido perdón...
por maltratarme a mi misma y, como consecuencia, permitir el maltrato de los demás.

Me pido perdón...
por vivir como "perro amaestrado", siempre atenta ante la constante mirada de su "entrenador"; por  priorizar las necesidades, los deseos y los caprichos de tipos inseguros, egoístas, celosos, manipuladores y controladores.

Me pido perdón...
por no confiar en mi misma y por haber perdido la capacidad de aceptación

Me pido perdón...
por sentir culpas inexplicables solo  para justificar mi subordinación.

Me pido perdón...
por haber permitido silencios inexplicables, indiferencias injustificadas, así como agresiones verbales y emocionales, más que por amor, por necesidad y dependencia emocional y económica.

Me pido perdón...
por haberme rebajado al punto de tolerar agresiones físicas (denominadas dulcemente por el cobarde agresor como simples empujones, apretones y jalones), y por  no haber puesto límites al primer indicio de sus celos incontrolables y salvajes reacciones.

Me pido perdón...
por no haber tenido el cuidado de conocer a tiempo mis derechos y exigirlos de la forma que hoy lo hago.

Me pido perdón...
por haber soportado años  de maltrato, sin decir nada a nadie, fomentando el silencio y volviéndome cómplice de esa situación aberrante.

Me pido perdón...
por no haber cuidado mi salud emocional ni física, manifestando síntomas de depresión y angustia que, en ese entonces, parecían anormales y sin una lógica explicación médica.

Me pido perdón...
por doblegarme y humillarme las mil veces que me hinqué, suplicando perdón o una muestra de amor.
Nadie merece la doblegación ni la humillación... mucho menos un hombre.

Me pido perdón...
por haber convertido el maltrato en una forma natural y cotidiana de vida que, ante mi misma, parecía normal

Me pido perdón...
por haber cedido y aceptado las carencias, las indiferencias, las amenazas, las sugerencia sutiles, las órdenes, las imposiciones, los castigos disimulados...sin  razón y sin medida.

Me pido perdón...
por no razonar a tiempo y, en su lugar,  dejar salir a flote la desesperación, la impotencia y la resignación.

Me pido perdón...
por no haber puesto  límites a mi indolencia, pero sobre todo, a la violencia que padecí.

Me pido perdón...
por haber tomado una salida fácil y por haber utilizado medios inútiles y carentes de fuerza para salir de mis cadenas.

Me pido perdón...
por haberme hundido más, tratando de evadir mi realidad, aceptando una vida miserable, llena de mediocridad intelectual, emocional, económica y sentimental debido a mi inestable y dañado nivel emocional.

Me pido perdón...
por haber utilizado a determinada gente y por haber repetido patrones de los que huía.

Me pido perdón...
por creer más en otros que en mi misma.

Me pido perdón...
por haberme conformado con cualquiera, evitando así una aparente soledad (la cual,  gracias a la gente que realmente me quiere, y a la que he tenido la dicha de conocer a raíz de mi renacimiento,  no he sentido).

Me pido perdón...
por no haber salido antes de mi desatinada elección de vida.

Me pido perdón...
por haber callado, soportando un dolor emocional que carcomió mi identidad, con el pretexto de mantener una familia perfecta ante los demás.

Me pido perdón...
por no haber sido una mujer en toda la extensión de la palabra. Fui esposa y madre...pero  nunca fui una mujer para mi misma.

Me pido perdón...
por dejarme influenciar por ciertos estereotipos que solo limitaron mi capacidad intelectual,  personal, espiritual y profesional, los cuales frenaron mi percepción de una vida libre y sin violencia. 

Me pido perdón...
por no haber pensado nunca en que otras mujeres viven situaciones similares a la mía.

Me pido perdón...
por no recapacitar a tiempo ni en la forma adecuada.

Me pido perdón...
por haber traicionado mis principios, mis valores y mis ideas, accediendo a situaciones inverosímiles.

Me pido perdón...
por lastimar a terceros con las malas decisiones que tomé a destiempo

Me pido perdón...
por temerle a las palabras "soledad" y "desprotección", tratando de evitar los cambios que hoy tanto disfruto. 

Me pido perdón...
por pedir apoyo a quien no debí, y por no comprender que cada quien toma sus propias decisiones y sus caminos de vida.

Me pido perdón...
por dejar que pisotearan mi dignidad, mis derechos  y mi fuerza de mujer.

Me pido perdón...
por haberme defraudado al punto de desintegrar el concepto de mi misma.

Me pido perdón...
por haber sido débil y permitir que el miedo y la sumisión me dominaran.

Me pido perdón, una y mil veces...
¡¡por no haberme querido!!, y por pedir a gritos que me maltrataran con la actitud sumisa, débil y frágil que siempre reflejé.

Me pido perdón...
por dejarme influenciar por la sociedad, las costumbres, las ideas retrógradas...empujándome a una vida de abusos y controles innecesarios.

Me pido perdón...
por consentir que me hicieran a un lado;  permití hacerme invisible ante los seres que más amaba en la vida, quienes, ante su egoísmo y mi  silencio, optaron por ignorar mis necesidades afectivas y emocionales.

Me pido perdón...
por no exigir consideración, respeto, ayuda ni comprensión, los cuales, también eran derechos que yo poseía como parte de una relación.

Me pido perdón...
por implorar amor, atención, generosidad y respeto. Ahora sé que el verdadero amor se otorga de forma espontánea, pero el respeto...¡¡se exige!!.

Me pido perdón...
por haber juzgado a los demás, cuando en mi propia vida tenía todo un "expediente" con cargos pendientes en mi contra.

Me pido perdón...
por ignorarme y desplazarme en beneficio de los demás, transformándome, con mi propio consentimiento, en una mujer inexistente.

Me pido perdón...
por mi falta de honestidad ante mi misma. La inconciencia de mi situación me llevó a encontrar la salida más fácil y absurda para enfrentar mi triste realidad... empeorándola aún más.

Me pido perdón...
por pedir perdón las mil veces que lo hice, buscando inútilmente, una aceptación y una valoración que no se consigue através de la humillación.

Me pido perdón...
por no estar conmigo misma las veces que lo necesité, postergando un acto vital de auto reflexión, de meditación y de recapacitación.

Me pido perdón...
por no haber sabido luchar por mis derechos como mujer, por dejarlo todo al tiempo, a la vida o al "amor", propiciando  que otras personas decidieran por mí.

Me pido perdón...
por haber sido capaz de perder las esperanzas y por creer, en determinado momento, que la vida se cobraría los daños que los seres humanos cometen,  mostrando así, mi  indolencia e indiferencia ante mi propia seguridad emocional y económica.

Me pido perdón...
por haber dicho: "Eso no se hace", cuando mis acciones demostraban y permitían todo lo contrario.

Me pido perdón...
por haber vivido atrapada en un capullo, pasmada y sin transformación alguna, creyendo que nunca podría salir de él, y por suponer que mis alas estaban rotas, aún antes de abrirlas y probar que sí podía volar!!

Me pido perdón...
porque inconscientemente, fomenté el machismo y la misoginia, con mis actitudes sumisas, pasivas y permisivas.

Me pido perdón...
¡¡por haber sido víctima de violencia por el hecho de ser mujer...y no denunciar a tiempo!!

Me pido perdón...
por no estar lista todavía para perdonar a los demás.

Me pido perdón...
por resurgir tan tarde...pero al mismo tiempo, me agradezco el haber despertado con valor, con amor a mi esencia, con el respeto que siempre me debí y con los sueños que solo postergué...¡¡pero que nunca olvidé!!

Me pido perdón...
por haber entendido, demasiado tarde,  que podía convertirme en Crisálida Perenne,  una mujer como muchas otras, capaz de realizar un  proceso de metamorfosis y  de resurgimiento con mayor fuerza e ímpetu para construir una vida digna, tranquila y con respeto a mí misma.



Jamás pediré perdón por haber despertado, exigiendo  mis derechos fundamentales y legales; tampoco pediré perdón por el entusiasmo por los proyectos de  ayuda hacia otras mujeres que han vivido, o viven, en peores condiciones que yo. 

Mi  experiencia, mi solidaridad y mi compromiso, hoy están junto a esas mujeres
que aún no se dan cuenta que se tienen que pedir perdón para poder comenzar a rehacer su vida.

Me pido perdón... por la  forma en que tuve que darme cuenta sobre la  primordial y urgente necesidad de emprender y apoyar la lucha contra la violencia de género. Sin embargo,  agradezco todo lo que viví, padecí y sufrí para poder integrarme en esta incansable batalla.

Agradezco a la vida haberme dado la maravillosa oportunidad de reencontrarme a mi misma y conocerme realmente tal como soy:  con mis virtudes, mis carencias, mis capacidades, mis defectos y mis cualidades...

¡¡MUJER, pídete perdón a tí misma, y comienza tu nueva vida...
con dignidad, con respeto, sin abusos ni violencia!!

miércoles, 26 de enero de 2011

Crisálida: La cobardía de golpear a una mujer

Bien, "lo prometido es deuda". A pesar de que hoy tuve múltiples actividades fuera de mi rutina, hago un espacio para relatar una lamentable experiencia personal, perteneciente a uno de tantos  casos tan comunes que hoy en día existen:





Reconozco abiertamente que dudé, durante varios minutos, acerca del título que le pondría a esta entrada. Se me ocurrieron muchos, tales como:
  • "El inicidente de violencia"
  • "¿Se golpea por "amor"?"
  • "La violencia física como último recurso para someter a las mujeres"
  • "Los fuertes empujones que un hombre obeso y de 1.80 de estatura propinaba a una mujer de 1.50 mt y de escasos 45 kilos, haciéndola caer y golpearse en cualquier lugar, ¿se consideran violencia... o solo son el resultado del "caracter explosivo" del agresor que "tuvo un mal día"?
  • "¿Son los celos  (enfermizos) una causa real para que un "hombre" justifique su violencia?"
 Finalmente, pensé que cuando un hombre (cualquiera que sea su edad, su status social, su constitución física, su nivel intelectual, su coeficiente mental o cualquier otra característica), agrede de la forma más vil a una mujer....no es por que esté loco o haya tenido un "mal día", simplemente...¡¡es  un cobarde!!


¿Cuáles son las causas o "pretextos" de la violencia física?. Ellos, los agresores,  pueden inventar muchos, los que sean, desde que "el piso está sucio", "la comida está fría"...o el más ridículo de todos (y el que tuve que escuchar muchas veces en boca de ese salvaje):

  "Es que eres muy bonita y no puedo controlar mis celos cuando alguien te mira".

 Bueno, ¡¡hasta pena me dio escribir esa ridiculez!!...pero así fue. Así comencé a vivir el maltrato  físico a manos de   un sujeto que solo exhala violencia por todos los poros de su piel.

 Analizaré la frase que cité renglones arriba, y que él utilizaba solo para justificar su cobardía y los actos violentos que ejercía:



1) En primer lugar debo aclarar que el sujeto en cuestión es violento porque así lo aprendió desde pequeño. Y no solo lo digo yo, que tengo conocimientos sobre el tema respaldados por mis estudios, los cuales me permiten confirmarlo, sino que cualquier profesional en la materia lo sabe : La violencia se aprende.






2) Un sujeto violento siempre tiende a minimizar, mentir, negar y ocultar su conducta agresiva. Generalmente tienden a culpar a...¿quién creen?...claro!!, a la mujer que es la víctima de sus agresiones. (¿no es sinónimo de tener "poco valor civil"?)




3) En esa frase que él solía repetir  casi día y noche, podemos notar que desde la primera palabra, él anula su responsabilidad, pues dice: "Es que eres muy bonita....", lo cual de entrada ya indica que YO tenía la culpa del cruel momento  que estaba a punto de suceder.


 Proseguía con "...no puedo controlar mis celos....", es decir, por ser portadora de una "belleza", él se alteraba al grado de volverse incontrolable (¡y no es mentira!!, así lo aseguraba ese pusilánime),


 ...y culmina culpando a terceros, diciendo: "...cuando alguien te mira."....!!Qué cinismo, su solución era trasladar su resposabilidad a otros!! . Hay una frase que él debió saber:


"La violencia es responsabilidad de quien la ejerce"


 Resultaba que YO y/o  la gente externa teníamos la culpa de que él fuera poseedor de un "caracter explosivo" (convenientemente, así llamaba él a sus impulsos violentos), generando que  me agrediera en varias ocasiones de forma física, lastimando mi cuerpo y sobre todo, vulnerando mi autoestima, mi dignidad y mi integridad en todos los sentidos....¡¡Él nunca era el culpable de su agresividad!!...eran sus celos.


 Así mismo, ahora analicemos, brevemente,  el perfil psicológico de este "tipo" cuando se ponía "celoso" (creo que ese era su estado natural, al menos conmigo). No, corrijo, cuando se ponía frenético, basándonos en uno de sus múltiples ataques de violencia:


 1) Su estado anímico comenzaba siendo similar al de un depredador, acechando a la pobre víctima (en este caso, Crisálida). Observaba detenidamente la forma de vestir, de hablar, de moverse....¡¡y hasta la manera en que, la víctima de sus impulsos salvajes, miraba!!


2) "Sugería amablemente" lo que no le parecía, forzándola a cambiar el atuendo, su forma de ser, de expresarse, de mirar, y en un descuido... hasta de pensar. (Violencia emocional)


 3) La víctima, cediendo a los caprichos del inestable "tipo", accedía a sus peticiones. Aún así, al salir a la calle, ver la televisión, una simple película o sencillamente comentando algo....era el pretexto ideal para que él "explotara", derrochando así su ira acumulada.  ("ciclo de violencia")


 Para demostrar que ya se había enojado, utilizaba el método infalible de la INDIFERENCIA, los gestos duros, agresivos, alzar la voz....hasta estallar en la agresión física. Siempre culpando a la víctima y justificando su rabia por sus "celos incontrolables"


 4) Aquí debo hacer un breve paréntesis....¿Qué es la violencia física en contra de las mujeres?. Según la Organización de las Naciones Unidas, la define como:


 "...todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”



Cualquier ser humano que sepa leer entiende la definición anterior (supongo que hasta el "tipo" violento del que hablo).



Mi siguiente pregunta es:


¿Qué tipos de contacto físico, explícitamente, son considerados como violencia física?


Según varios documentos oficiales de caracter internacional, la violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, y la que deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos, patadas, puñetazos, sacudidas, azotes y cualquier contacto físico  causados con las manos o algún objeto o arma.  (fuente: http://www.psicoterapeutas.com/paginaspersonales/concha/violenciadegenero.htm)




Como podemos observar, enfaticé intencionalmente la palabra empujones, los cuales  son considerados como  VIOLENCIA FÍSICA. Eso cualquier persona con un mínimo de criterio lo sabe, pero tuve que documentarlo, pues el susodicho sujeto agresor solía decir, en otra de sus ridículas frases:

"Yo solo te empujé. Tú te caíste  y te golpeaste. ¡Fuíste tú, no yo!"...


 ¡Qué vergonzosa  muestra de ignorancia!!.


 Muy bien, una vez definidos los puntos anteriores, daré paso a la narración que subtitularé como:

 "Uno de esos tantos días en que el "tipo agresor" se puso celoso"
(NOTA: Sólo  narraré de forma general esta experiencia, pues  recuerden que la  verdadera historia, completa, viene descrita en el famoso libro):


 PERSONAJES:
Agresor: Lo llamaré en este espacio "tipo o sujeto"
Víctima: Crisálida
Forma de violencia: Física y ???
Motivo (pretexto) de violencia: Los eternos celos de el "tipo"


 ACCIÓN:
Realmente los pormenores y detalles que dieron origen al ataque de violencia salen sobrando ahora, lo que importa es la forma en que una mujer puede llegar a ser violentada en todas sus formas, en tan solo  breves instantes.


En este caso, el "tipo" ya llevaba demostrando durante varias semanas su "caracter explosivo", sus "celos incontrolables" (que solo reflejaban su enorme inseguridad) y ciertas actitudes machistas: controlador, manipulador, amenazas "sutiles",  "berrinches" innecesarios, entre otros. (Fase 1 del "ciclo de violencia")


 El motivo pudo ser cualquiera, pero la rabia, la ira, el coraje y la fuerza que ese "sujeto"  utilizó para descargar sus frustraciones, su mediocridad y su irracional furia contra mí, fueron más que suficientes para salir despavorida de aquel lugar.




 Comenzó con un descontrol emocional, el cual  lo llevó a empujarme "levemente"  sobre la cama varias veces (fase 2 del "ciclo de violencia"), aumentando desproporcionalmente la fuerza que utilizaba en cada sucesivo empujón.


Llegó un punto en que aquella "ligereza" se convertía en azotones, ya no sobre la cama nada más, sino sobre las sillas, contra el piso, impulsándome en varias ocasiones sobre las paredes, la puerta de la entrada, sobre un descolorido sillón y regresando al lugar del inicio del ataque: la recámara.


No solo se conformó con las caídas que yo (sola, sin su ayuda)  me llevaba en cada uno de sus empujones, pues al caer sobre cualquier objeto, mi frágil ( y lo digo seriamente) cuerpo se levantaba cada vez más lastimado.


Las costillas, la cabeza, los brazos y el coxis fueron las partes más afectadas. No, no salieron marcas, lo cual solo significa que el "tipo" en cuestión es un experto en "empujones", pues sabía por adelantado la forma y el lugar  donde llevaría a cabo su agresión.




 Debo confesar que en uno de sus azotes, mi cabeza cayó sobre un sillón, golpéandome fuertemente en el respaldo, y como consecuencia de ello, me brotó un gran "chipote", que duró varias semanas en desaparecer. Aunque sus "empujones" no dejaban marcas, créanme que los dolores corporales fueron muy fuertes (sin mencionar la gran herida que  causó en mi dignidad).


 Al regresar a la recámara, volvió a empujarme sobre la cama. Mientras él me agredía, yo gritaba, lloraba, le pedía y le exigía que me dejara en paz, que se alejara de mí. Pero el "sujeto", demente y utilizando el llamado "ciclo de violencia", de pronto "reaccionaba", acercándose a mi para pedirme perdón (Fase 3 del "ciclo de violencia"), llorando y usando frases como:


 "...es que te amo tanto", "no quería lastimarte", "perdóname, te juro que no volverá a pasar", "yo te quiero como a nadie, y me da rabia que otros te miren"....¿Cómo podía decir "te amo sobre todas las cosas" y al mismo tiempo golpear, o mejor dicho, empujar y azotar vilmente??...¡¡¿Así o más enfermo?!!. 


 En fin, hasta flojera me da escribir tanta estupidez. Como mi histeria seguía a flor de piel, además de que yo nunca había sido atacada de esa forma, jamás lo iba a perdonar y mucho menos en esos momentos. Así que al ver mi renuencia para caer en "su trampa de reconciliación inmediata", el "sujeto" agresor volvía a llenarse de rabia y volvía a atacarme con mayor furia.




 Llena de miedo y de impotencia (digo,  al ver que un tipo que  triplica mi tamaño y pesa 20 veces más que yo se abalanzaba sobre mí, es para paralizar a cualquiera), solo atinaba a gritar y llorar.


Acto seguido, él me tomó de las muñecas, apretándolas con todas sus fuerzas con el único fin de inmovilizarme, logrando dejar marcas visibles en ambos brazos. Me tomó del cabello, jalándolo fuertemente. Después, tomó mi cuello entre sus manos y lo apretó, intentando asustarme como una forma de ahorcamiento  Al sujetarme de esa forma, y  encima de mí.....NO!! ya no continuaré, eso está narrado en el siguiente enlace:

¡Nadie me va a creer...fui violada por mi pareja!


 No voy a terminar de contar esa parte de la historia ahora, pues es muy dolorosa, humillante  y complicada. Solo puedo decir que esto solo fue el comienzo de un ciclo de violencia, pues la historia no terminó ese día. Pero en el enlace anterior se encuentra narrada la continuación de este episodio de agresión , así como información relevante sobre el tema de Violación Sexual en una relación de pareja.


Reflexión: La experiencia que yo tenía respecto al maltrato contra las mujeres, se limitaba a la violencia emocional, psicológica y hasta económica....JAMÁS había padecido la violencia  física y sexual.


Si me tardé 20 años en darme cuenta de que vivía sometida a través de controles emocionales (y no lo soporté), mucho menos iba a quedarme con un tirano cobarde que además utiliza la violencia física como forma de dominación....Reconozco que a veces  mi estupidez es enorme, pero cualquier mujer que soporte ese tipo de vejaciones y malos tratos de forma consciente es una enferma, y  ¡¡también necesitará ayuda psicológica!!.


Lo importante de todo esto, es el descaro, cinismo, ineptitud y manipulación que el "agresor" en cuestión ejercía arbitrariamente. Su único objetivo: someter a las mujeres (en este caso a mí), pero él además de la violencia emocional y psicológica, creyó que le sería fácil utilizar la física para lograr subordinarme a su antojo. Puedo adelantarles que ¡¡NO lo consiguió!!.


  Afortunadamente yo pude darme cuenta de que mi autoestima no estaba tan destruída como me lo había imaginado. De ser así, hubiera aguantado eso y más abusos por parte de ese "tipo", pero no fue así. Mi subconsciente me hizo reaccionar de una forma positiva y racional: ¡Tenía que huir y alejarme de ese "sujeto" lo más pronto posible!!




 Mi preparación, educación y mis valores morales y de autoestima son superiores, por mucho, a los que ese "sujeto" posee, así que pude salir de esa relación a tiempo....¡¡sana y salva!! Sí, fue una amarga experiencia que hoy me sirve para compartirla con miles de mujeres que viven en una relación sumamente destructiva. Debo recordarles que... ¡¡sus vidas corren peligro!!.

Él no tenía absolutamente ninguna razón, y mucho menos ningún derecho, de agredirme físicamente... ¡¡ni a mi ni a ninguna otra mujer!!. Si mi criterio fuera tan reducido como el que él tiene, le diría: "Búscate a una mujer fea, que no te ponga celoso y que aguante tus agresiones". Pero eso es una falacia, razonando así, con esa absurda respuesta solo lograría verme tan estúpida como él.

No me golpeaba por "ser bonita" o porque él fuera celoso. Lo hacía porque él era, o mejor dicho, ES violento, y eso lo aprendió desde su infancia (¿qué culpa tenía yo?). Cualquier psicólogo con algo de conocimientos y ética lo sabe, y seguramente le  recomendaría tomar una larga terapia psicológica....¡¡con urgencia!!, antes de que lastime verdaderamente a alguien o acabe con la vida de una pobre e inocente mujer,  víctima de su "explosivo caracter".


Pero realmente la solución la tienen las mujeres, las víctimas de esta clase de sujetos detestables, que comienzan navegando con aparente "facha" de encantadores y terminan siendo criminales. Cada mujer debe evaluar su situación personal, y  decidir si está dispuesta a que un ser despreciable destruya su autoestima...¡¡y exponiendo sus propias vidas!!



¿Cómo llegué con este "tipo"? Bueno, toda la historia está descrita en el libro. Solo puedo comentar que mi lamentable historia con este "sujeto" se remonta a 24 años atrás (desde entonces él ya había dado muestras de violencia por celos). El destino, siempre  incierto, tuvo la "mala pata" de volver a ponérmelo en mi camino, solo  para experimentar en carne propia los alcances destructivos de este ser, igual de lacra que cualquier otro golpeador de mujeres.


 Por último, debo aclarar que él siempre se preocupó por la forma en que lo llamaría después de los eventos violentos a los que me sometió. Creo que me he visto bastante decente al llamarlo solamente "tipo", "sujeto agresor" y, tal vez, lo  más "ofensivo" que he utilizado en este espacio haya sido...."cobarde". ¿Cómo podría llamársele a un hombre que abusa así de una mujer? ¡¡De mil formas!!, pero el adjetivo correcto lo dejo al libre albedrío de cada uno de ustedes.


Antes de terminar con esta narración, me encantaría compartir una canción que habla sobre el maltrato a las mujeres, con especial dedicación a esos rufianes, denominados: GOLPEADORES DE MUJERES:






¿Qué hacer con "tipos" agresivos, maltratadores, controladores y golpeadores de esta clase?...¡¡DENUNCIARLOS!!... pero esa historia, ya lo saben...¡¡ también viene en el libro!!.








































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