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martes, 5 de junio de 2012

CASO: Wendy



Wendy 

Durante varios meses Wendy vivió bajo el acoso de Jimmy Villatoro; un prolongado terror que hizo constar ante registros de la Procuraduría General del Justicia del Estado de Chiapas y que, al final de cuentas, le cobró la vida en uno de los asesinatos más escalofriantes de los que Chiapas tenga memoria. 

El pasado 02 de mayo, en un poblado de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, fueron descubiertas la cabeza y las extremidades de una persona. Días después la PGJE informó que se trataba de Wendy Lizzet, hija, estudiante, y madre de Braulio -un niño de tres años de edad-. Jimmy Virgilio Villatoro, maestro de 33 años con quien Wendy procreó a Braulio, y quien hoy es conocido como el "caníbal de Tuxtla", enfrenta un proceso acusado de cometer el delito de homicidio calificado. 



NOMBRE DE LA VÍCTIMA: 
Wendy Lizzet Ochoa Méndez 

VICTIMARIO: 
Jimmy Virgilio Villatoro 

LUGAR DE LOS HECHOS: 
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (México) 

HECHOS: 
De nada sirvió. Antes de que su expareja sentimental la matara y descuartizara, Wendy Lizzet Ochoa Méndez, de 19 años de edad, acudió a la Fiscalía Especializada para la Protección de los Derechos de las Mujeres de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). En una querella dejó sentado que temía por su vida y narró las brutales y constantes agresiones de las que había sido víctima a manos de Jimmy Virgilio Villatoro, su ex pareja, quien ejercía sistemáticamente todo tipo de violencia contra ella. 

La PGJE ha exhortado a las mujeres a denunciar la violencia familiar; lemas como “Si te pega no te quiere” han sido su bandera al tiempo que aseguran que tendrá mano dura para castigar a los agresores; pero, ¿si una mujer denuncia las vejaciones de las que fue víctima, y meses después es asesinada por su agresor, dónde está la falla? 

Documentos constan que el 12 de octubre de 2012, Wendy Lizzet Ochoa Méndez, a través de un despacho jurídico, presentó su querella en la Fiscalía Especializada en la Protección de los Derechos de las Mujeres, contra Virgilio Villatoro; lo acusó de lesiones, violencia familiar, amenazas e incumplimiento de los deberes alimentarios. 

En los hechos narró que durante cuatro años de concubinato, sufrió insultos y golpes de parte de Jimmy Virgilio. Relató que, incluso, cuando estaba embarazada le pegaba con el puño cerrado o con la hebilla de un cinturón, asimismo, que le hacía heridas con una navaja. 

La joven indicó a las autoridades que cuatro meses antes de presentar la querella Virgilio la bañó con gasolina para quemarla, “pero el cerillo no prendió porque al parecer la caja que los contenía estaba mojada”; Wendy explicó que ese día su expareja se enojó “porque no le gustó la comida”. 

“Nada le gustaba de lo que yo le hacía, a todo le buscaba un problema, y en el momento que me quería quemar yo grité y él empezó a golpearme para que ya no gritara, amenazándome que si seguía gritando me iba a matar o iba a matar a mi bebé… algunas veces, cuando se enojaba me metía a un tanque de agua”, expuso quien hace días fue cremada por sus familiares. 

De acuerdo al documento, Jimmy era tan celoso que ella no podía saludar a sus amigos si se los topaba en la calle, porque de lo contrario la bajaba del carro con el niño en brazos, y sin dinero para que regresara a su casa. 

Al final de la querella, Wendy Lizzet Ochoa sostuvo que dejó de concurrir lugares públicos por temor a que su expareja atentara contra su vida y la del pequeño Braulio: “ya no tengo vida propia”, subrayó y pidió a las autoridades que establecieran las órdenes de protección precautorias y cautelares para protegerla a ella y a su familia. 

Entre las medidas que Wendy solicitó al agente del Ministerio Público están la de prohibir a Jimmy Villatoro que se acercara a su persona, domicilio, lugar de trabajo o de estudios, y otros lugares a los que acudiera con frecuencia. 

Incluso, fundamentó sus peticiones en la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia contra las Mujeres, la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, el Código Penal y de Procedimientos Penales del Estado de Chiapas y la Constitución local Siglo XXI. 

La querella dio lugar a la averiguación previa 832/UEDSYVF1/211; para integrarla, como consta en un oficio firmado el 12 de octubre de 2011, la fiscal del Ministerio Público Pahola Yasmín Borraz García, perteneciente a la Unidad Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Familiar de la PGJE, pidió se le practicara un estudio victimológico a Wendy Lizzet. 

No se sabe el rumbo que tomó la Fiscalía Especializada para la Protección de los Derechos de las Mujeres de la PGJE respecto a la investigación del caso durante los próximos tres meses; fue hasta el 27 de febrero de 2012, cuando -mediante un oficio- solicitó al juez del ramo penal de delitos no graves del Distrito Judicial de Chiapa de Corzo que emitiera una orden de aprehensión en contra del agresor. 

Cuestionada al respecto, el pasado 24 de mayo la titular de esta Fiscalía, Alma Rosa Cariño Pozo, dijo que Jimmy Virgilio Villatoro no fue castigado con cárcel a pesar de que Wendy Lizzet lo denunció, “porque el delito de violencia familiar no es un delito grave”, por lo que el homicida pudo haber obtenido su libertad con solo pagar una fianza. 

De esta forma, la fiscal dejo entrever que, las lesiones de una mujer pueden ser saldadas con dinero, y que las leyes no son suficientes para evitar que los agresores cometan nuevos actos de violencia hasta matar a sus víctimas. Incluso, destacó que en la mayoría de los casos –siete de cada nueve- son las mujeres las que desisten y otorgan el perdón a sus victimarios. 

Tres días antes del crimen, el homicida adquirió un par de cuchillos y los afiló frente a la videograbadora, mientras relataba a solas el destino que le depararía a su expareja, a quien le comería el corazón. 

Wendy Lizeth Ochoa Méndez, de 19 años de edad y madre de Braulio Andrés -de aproximadamente 3 años-, salió de su ciudad natal, Mapastepec, para continuar sus estudios de bachillerato en el Sistema Educativo Universitario Azteca (Seuat) de la capital; no obstante, su preparación se truncaría para siempre. 

Ya en Tuxtla Gutiérrez, la joven de ojos almendrados, cejas semipobladas y nariz aguileña, terminó la relación con su pareja, un hombre de 33 años, tiempo después inició un noviazgo. 

De pronto, sus familiares perdieron su rastro el sábado 28 de abril de este año y su padre, Ángel Ochoa Soto, llegó a la vivienda que la joven rentaba en la capital pero estaba vacía. 

Desesperado, se dirigió a las autoridades y notificó la desaparición de su hija, cuyos datos fueron ingresados al apartado de personas extraviadas en el portal de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). 

Las autoridades y don Ángel Ochoa implementaron la búsqueda durante dos semanas sin obtener resultados. 

Ficha de la PGJE al reportarla como desaparecida: 



Nombre:Wendy Lizzett Ochoa Méndez
Sexo:Femenino
Fecha Nacimiento:11/07/1992
Fecha Desaparición:sábado, 28 de abril de 2012
Nacionalidad:México
Originario de::Mapastepec, Chiapas
Escolaridad:BACHILLERATO
Estatura:1.70Peso:62Cara:PEQUEÑAComplexion:DELGADA
Color de Ojos:CAFÉS CLAROSColor de Piel:BLANCA
Color de Cabello:TEÑIDOFrente:MEDIANA
Tamaño de Ojos:REGULARESTamaño de Nariz:MEDIANA
Labios:MEDIANOSMentón:OVALADO
Boca:MEDIANACantidad de Cabello:REGULAR
Tipo de Nariz:AGUILEÑACejas:SEMIPOBLADAS


Las autoridades y don Ángel Ochoa implementaron la búsqueda durante dos semanas sin obtener resultados. 

Hallazgos 
Durante la primera semana de búsqueda, trascendió el hallazgo de una cabeza a las 17:45 horas del miércoles 2 de mayo, debajo de uno de los puentes que cruzan el Libramiento Norte Poniente de la ciudad, a 100 metros del Mirador "Los Amorosos". 


Días después, las autoridades encontrarían partes de pies y brazos esparcidos metros más adelante. 

En esa ocasión, El Heraldo de Chiapas informó que las piezas humanas pertenecían a las de un hombre de aproximadamente 45 años de edad. Los datos eran imprecisos porque la cabeza, aunque tenía cabello, presentaba la piel acartonada y el rostro había sido rebanado, además, la PGJE manejó el caso con hermetismo. 

La policía creyó que los animales habían devorado la cara, hasta que la historia dio un vuelco inesperado. 

No era un hombre; el dictamen forense arrojó que los brazos, las piernas y la cabeza pertenecían a una mujer. No de 45, sino más joven. Y el rostro no fue devorado, sino mutilado con cortes finos y precisos, similares a las de un cirujano plástico, refirió una fuente confidencial de quien se omite el nombre por seguridad. 
Con los resultados de las primeras investigaciones, las autoridades se comunicaron con Ochoa Soto para que constatara si podría tratarse de su hija. El padre estaba incrédulo. 

Decidió averiguarlo por él mismo, solicitó un permiso para que un dentista de Mapastepec -quien atendía con frecuencia a su hija- le hiciera un estudio dental. 

El informante explicó que, de acuerdo con el odontólogo, los estudios confirmaron que era Wendy Lizeth pues la dentadura aún traía las amalgamas que, días antes de su desaparición, le había hecho. 

Confesión 
Con sospechas de la implicación de su expareja, familiares de la mujer dieron información a las autoridades y diversas corporaciones policiacas comenzaron un operativo de búsqueda para dar con su paradero. 

El 15 de mayo, el hombre presuntamente fue detenido en el restaurante "Zúñiga", ubicado en la calle Central y 13ª norte de la capital, donde festejaba el Día del Maestro. Tras su aprehensión -dijeron las fuentes consultadas- confesó todo. 

La confesión de Jimmy Virgilio Villatoro señaló que el sábado 28 de abril mató a Wendy Lizzet Ochoa Méndez, con quien sostuvo una relación durante cuatro años. El hombre sabía la hora en que salía de clases y la secuestró. 

Esa noche tuvo una discusión con la víctima a quien hirió en el cuello con un cuchillo que encontró en la cocina de su casa ubicada en la Calle Jazmín número 169, entre Calle Salvador y Violeta de la Colonia Colinas del Oriente en la capital del estado. La ató de las manos, le cubrió la boca y presuntamente la estranguló. Al verla desangrada decidió arrastrar el cuerpo sin vida hacia el baño, donde le quitó la ropa, para luego descuartizarla frente a la cámara. La cortó en diversas partes iniciando por los brazos y las piernas. 

Informó el homicida confesó, haber colocado las partes del cuerpo en diversas bolsas de plástico negro y antes de guardar en el tronco, le extirpó el corazón para comérselo. 

A la cabeza le cercenó el rostro para que la joven no fuera reconocida por las autoridades. 

En su relato, el criminal afirmó que para cortar el cuerpo utilizó un cuchillo y una segueta, toda vez que tenía conocimiento, ya que aprendió de niño en el rancho de unos familiares.

Enseguida, el asesino abordó su automóvil Platina 2005 y tiró los restos en los dos puentes ubicados antes y después del Mirador "Los Amorosos", aunque supuestamente -dijo- el tronco o "canal", como le denominan los peritos del Servicio Médico Forense, lo arrojó en el río Sabinal, atrás del edificio de la PGJE y hasta el momento las autoridades no dan con su paradero, ya que es probable que haya sido arrastrado por el afluente. 

La Procuraduría informó que esta confesión se fortaleció luego de la diligencia de cateo en el domicilio del agresor, donde fue aplicada la técnica de rastreo de sangre denominada Luminol, dando positivo en la sala, baño y cocina, en donde se encontraron las evidencias.

Tras identificar el cadáver, la cabeza fue puesta en un pequeño frigorífico y las demás partes del cuerpo en varias hieleras, pues fueron llevados al crematorio "La Piedad", ubicado en la colonia Los Pájaros. 

Asimismo, comparecieron ante el Ministerio Público diversos testigos, quienes tuvieron contacto con el homicida durante las horas posteriores al crimen, a quien reconocieron a través de la Cámara de Geisell.

Es de resaltar que, según su propia declaración, Virgilio Villatoro Argüello ya había atentado contra la vida de su entonces concubina a quien habría rociado gasolina.

Wendy Lizeth Ochoa Méndez regresó al barrio El Malucal, del municipio de Mapastepec, lugar que la vio nacer y que ahora le da la despedida. 

El Asesino 
Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, el presunto homicida de su ex pareja Wendy Lizzet Ochoa Méndez cuyos restos fueron localizados sobre el Libramiento Norte Poniente de Tuxtla Gutiérrez, sorprendió a compañeros de trabajo y amigos. 

Por su formación académica “Jimmy”, como a él le gusta que le llamen, posee un perfil intelectual-abstracto, con facilidad para el cálculo, álgebra, programación, algoritmos y gestión de bases de datos MYSQL y desarrollo de software en PHP, en otras palabras, tiene la mente de un genio. 

Nació el 14 de octubre de 1977, es ingeniero y maestro en Sistemas Computacionales, ha laborado para institutos educativos de Chiapas y la región Sur-Sureste de México, aquí en Tuxtla Gutiérrez creó su propia empresa “Espiral” y trabajó como webmaster para el Sistema Educativo Universitario Azteca, aunque no como parte del plantel, indicaron allegados. 

Además de ofrecer sus servicios como webmaster, ha laborado como docente y desarrollador de software para varias empresas y escuelas. 

En su perfil expuesto en las redes sociales se identificó como Director de Academia y Coordinador de Antologías en el Seuat, pero siempre ofertando sus servicios a escuelas encaminadas a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). 

En conocida universidad privada del suroriente de Tuxtla obtuvo el grado master en Ciencias de la Computación con formación en Base de Datos, pero egresó con mención honorífica en Desarrollo de Proyectos. 

Según sus amigos, tiene mucho interés en la investigación y desarrollo de software, incluso durante su formación académica obtuvo el primer lugar en Programación. 

Asiduo a las redes sociales, Jimmy dice en Facebook –donde se nombra como Jimmy Villatoro– que nació el 14 de octubre de 1977, le gustan las mujeres, es católico y que habla inglés, idioma sustancial para el desarrollo de software. 

En su parte biográfica con estas frases se identifica: “M4T4M3 51 N0 T3 51RV0 P3R0 4NT35 PRU3B4M3” (que podría traducirse como “Mátame si no te sirvo pero antes pruébame”), “Si en estos momentos me llega la muerte estoy listo... ya he terminado mi tarea aquí”; y “No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa”. 

Además, menciona que su frase célebre es “No hay mal que por bien no venga”. 

El 14 de mayo a través de BlackBerry Smartphones App escribió: “Por fin paz en mi corazón”. 

El 13 de mayo, por la misma vía, dijo: “Tengo algunas cuestiones importantes que realizar y después vamos a quien me llama”. 

El 10 de mayo, redactó: “Megan Fox te amo sólo tú podrás detener este suicidio, apúrate”. 

“No sabemos cómo pasó todo eso, sólo él lo sabe, si es que resulta responsable. Posee una mente muy ingeniosa, estamos sorprendidos”, finalizaron ex compañeros de trabajo. 

Jimmy Villatoro, nacido el 14 de octubre de 1977, es padre de dos niños pequeños procreados en relaciones distintas.

Sus vecinos lo conocían como un hombre amable, aunque algunos otros habían presenciado muchas discusiones con Wendy, tanto dentro como fuera de su casa.

- ¿Tenía actitudes sospechas?

-No, para nada; se veía buena onda y amigable, sin problemas con nadie- aseguró un compañero suyo, quien prefirió el anonimato.

A él, como a varios de sus conocidos, la noticia les cayó como "balde de agua fría", seguían sorprendidos de que Jimmy descuartizara a Wendy y esparciera sus restos por los puentes cercanos al Mirador. 

Wendy no sería la única.
Por otra parte, según los archivos policiacos, Jimmy Virgilio Villatoro Argüello fue detenido por la Policía capitalina en febrero pasado presuntamente por golpear a su ex pareja, Isabel Posadas Cruz, de 28 años de edad, en una casa ubicada en la 9ª Norte y 5ª Poniente, en el barrio Niño de Atocha. 

De acuerdo con un comunicado emitido por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), Jimmy fue detenido por la Policía Municipal el miércoles 8 de febrero de este año, por golpear a quien fuera su pareja sentimental, Isabel Posadas Cruz, de 28 años de edad.

La mujer denunció a los agentes que Jimmy llegó a su vivienda -en la 9ª Norte y 5ª Poniente cerca del parque "Niño de Atocha"- e intentó arrebatarle a su menor hijo, pero al oponerse la golpeó causándole lesiones en el cuerpo. El hombre quedó a disposición del Ministerio Público como presunto responsable en el delito de violencia familiar, dos meses después fue aprehendido por el homicidio de la joven Wendy Lizzet Ochoa Méndez. 

Según constan averiguaciones previas de la Procuraduría General del Justicia del Estado de Chiapas, desde a finales del año pasado existía ya un proceso penal contra Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, mejor conocido como el “Caníbal de Tuxtla”, por violencia familiar, lesiones y amenazas en contra de Wendy Lizeth Ochoa Méndez quien, pese de persistentes denuncias previas, fue asesinada brutalmente.

Con fecha del 12 de octubre del 2011, Wendy Lizet interpuso la denuncia penal bajo la averiguación previa 832/UEDSYVF1/2011 ante la Fiscalía Especializada en Protección a los Derechos de la Mujer por los presuntos delitos de violencia familiar, lesiones y amenazas, dando así a un proceso contra quien más tarde se convertiría en su victimario.

La denuncia narraba la forma brutal en que su entonces pareja, Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, abusaba física y emocionalmente de ella con prácticas inimaginables. La narración de Wendy describe cómo en múltiples ocasiones su pareja la lesionaba con navajas en diversas partes de su cuerpo, además de contar episodios como cuando fue rociada de gasolina o sumergida en el tranque de agua para intentar ser ahogada. 

Ante estos hechos, la Procuraduría ordenó la asignación de una trabajadora social adscrita a la Fiscalía de Distrito a fin de aplicar un “Estudio Victimológico” a debido a la denuncia presentada por la mujer que apenas rebasaba la mayoría de edad.

Pese a la gravedad de caso, a más de dos meses del anterior proceso, fue hasta el 27 de febrero del año cuando la Unidad Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Familiar, perteneciente a la misma Fiscalía, solicitó girar orden de aprehensión en contra de Jimmy Virgilio Villatoro Argüello por el delito de violencia familiar y ser probable responsable de incumplimiento de los deberes alimenticios en contra de Wendy Ochoa y su hijo, respectivamente.

No obstante, pese a la orden de aprensión y el proceso de Wendy seguía ante las autoridades correspondientes por el temor que le causaba la violencia y amenazas de hoy denominado “Caníbal de Tuxtla”, tres meses después de este documento judicial su cuerpo fue encontrado en partes en diferentes lugares de la capital chiapaneca.

Y es que, de acuerdo a una carta escrita a mano por Jimmy Villatoro, los problemas con Wendy parecían tener mucho más tiempo de que consta en las actas ministeriales. El documento dirigido a Wendy Lizeth y su hijo deja en claro que el propio victimario ya reconocía la violencia que ejercía sobre su la madre de su hijo.
“Hola Wendy, sé que lo nuestro está muy complicado… de ti depende que volvamos a ser una familia, así como también de mis cambios… no podremos volver y estaremos bien cuando nuestros rencores se acaben”, expresan fragmentos textuales de esta carta.
Según se constata, durante varios meses Wendy vivió bajo el acoso de Jimmy Villatoro; un prolongado terror que hizo constar ante registros de la Procuraduría General del Justicia del Estado de Chiapas y que, al final de cuentas, le cobró la vida en uno de los asesinatos más escalofriantes de los que Chiapas tenga memoria. 

"Por fin paz en mi corazón" fue el último mensaje que el asesino de "Los Amorosos" escribió en su cuenta de Facebook, un día antes de su aprehensión. Sus allegados estaban incrédulos: Jimmy había mutilado a su expareja.

Para quienes lo trataron, parecía un tipo servicial, amigable, sin problemas y nada violento, o al menos eso demostraba con sus compañeros de trabajo, refirió una fuente confidencial; sin embargo, le antecedían un par de delitos, que fueron como la mecha que encendió su destino.

Una amiga de Wendy Lizzet -su víctima- informó que la hoy occisa interpuso una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Mujer, por violencia familiar en contra de su entonces pareja, Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, pero la Fiscalía nunca llamó al agresor para comparecer respecto al caso.

SEGUIMIENTO: 
La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) prestó a Jimmy Virgilio Villatoro Argüello asesino de Lizzet Ochoa Méndez de 19 años, de quien fueran encontrados sus restos el pasado primero de mayo a la altura del mirador "Los Amorosos". 

De acuerdo al trabajo de inteligencia encabezado por la Fiscalía Especial del Delito de Homicidio de la PGJE, Villatoro Argüello era concubino y padre de su hijo de dos años quién será procesado por el delito de Feminicidio por el que podría ser sentenciado a una pena de hasta 60 años de prisión. 

¡ÚLTIMA HORA!!!

“Esto es un infierno”, enunció don Ángel Ochoa Soto, minutos después de marchar por la Avenida Central para exigir a las autoridades justicia en los casos de feminicidios ocurridos recientemente en Chiapas; especialmente, pidió la pena máxima para el asesino de su hija Wendy Lizzet, quien -recluido en el penal El Amate- argumenta que sufre una enfermedad mental para obtener su libertad. 



El 3 de Junio pasado,  alrededor de las 11:30 horas, hombres y mujeres pertenecientes a organizaciones civiles y alumnos de diferentes centros escolares iniciaron una movilización desde el monumento de la Diana Cazadora hasta el Parque Central; con gritos y cánticos pedían un alto a los feminicidios en la entidad: 



—¡A aplaudir, a aplaudir, que el pinche machismo se acabe al fin! 



—¡Ni una muerta más, ni una muerta más! 



—¡Medios de comunicación queremos la verdad! 



Al frente del contingente iba don Ángel y su esposa Guadalupe Méndez, quienes viajaron desde Mapastepec, su municipio natal, para acudir a la marcha. Como estandarte llevaban pancartas que mostraban las fotografías de su hija y la de Jimmy Villatoro junto con la leyenda: “Pena máxima para el asesino de Wendy Lizzet” 



De acuerdo a un informe de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), la vida de Wendy Lizzet terminó el pasado -sábado- 28 de abril. Después de matarla y descuartizarla, Villatoro esparció sus restos, incluida la cabeza, en diferentes puntos de la ciudad. 



Guadalupe Méndez recordó la última vez que vio a su hija con vida: Ese mismo sábado en Mapastepec, Wendy se despidió amorosamente de ella y de su hijo Braulio, de tres años de edad, y partió en el camión de las 07:50 horas a Tuxtla Gutiérrez, donde cada domingo cursaba sus estudios universitarios. 



La madre, de unos 45 años de edad, dijo que Wendy tenía ocho meses de haber regresado a vivir con su familia a Mapastepec, luego de cuatro años en unión libre con Jimmy Villatoro, padre del pequeño Braulio, y de quién decidió separarse porque la violentaba física, económica y sicológicamente. 



“En Mapastepec, con nosotros Wendy vivía en paz. Tenía tranquilidad luego de pasar unos años tormentosos… se le notaba tranquila y feliz: casi no salía, en las mañanas me ayudaba en la limpieza de la casa, y por la tarde jugaba con el niño, con quien era muy cariñosa… mi hija era una buena madre.” 



—¿Qué le dicen al niño, ahora que ya no está? 



—El niño la quiere mucho; siempre pregunta por ella. Nosotros le decimos que fue a la escuela, pues no entiende mucho porque sólo tiene tres años. Lo que le vamos a decir es que su mamá es una estrellita que lo está cuidando en el cielo. 



IMPOTENCIA 

Don Ángel, un hombre delgado y de, quizá, 1.60 metros de estatura, aseguró que sobre su espalda pesa la impotencia, por la negligencia con que actuó la Fiscalía Especializada en la Protección de los Derechos de las Mujeres ante la denuncia que hace siete meses interpuso Wendy Lizzet en contra de su expareja, por los delitos de lesiones, amenazas, violencia familiar e incumplimiento de los deberes alimentarios. 


Desde el 12 de octubre de 2011, cuando Wendy acudió a la Fiscalía Especializada a querellarse, hasta que la fiscal del Ministerio Público, Irma Alicia Bautista Márquez, solicitó la orden de aprehensión de Jimmy Villatoro al juez del ramo penal de delitos no graves, pasaron cuatro meses, a pesar de que la joven expuso que su vida y la de su hijo corrían peligro; esto de acuerdo al abogado que la asesoró, Alejandro de Jesús Molina Aguilar. 



El abogado dijo que en su querella Wendy narró a la fiscal que Jimmy Villatoro la golpeaba y torturaba constantemente, incluso, sostuvo que la sumergía en un tambo de agua, y un día la bañó de gasolina para quemarla; pese a ello, Bautista Márquez sólo integró a la Averiguación Previa 832/UEDSYVF1/211 los delitos de violencia familiar e incumplimiento de los deberes alimentarios, “porque no tenía tiempo para investigar los demás”. 



El abogado dijo que el 27 de febrero de 2012 el juez tuvo conocimiento del caso, pero sólo tomó en cuenta el delito de violencia familiar, todavía considerado en la legislación de Chiapas como “no grave”, por tanto, quien lo cometa puede obtener su libertad pagando una fianza. Y fue casi dos meses después, el 16 de abril, cuando emitió una orden de aprehensión en contra de Villatoro, que no fue ejecutada, no mientras Wendy Lizzet estuvo viva. 



JIMMY SE HACE EL LOCO 

Don Ángel dijo que desde que le avisaron de la muerte de su hija, para su esposa y para él la vida se ha convertido en un infierno que amenaza con arder aún más porque, ahora que enfrenta un proceso judicial en el penal El Amate -acusado por el delito de feminicidio-, Jimmy Villatoro se hace pasar por demente, “grita que está loco y se ha puesto un suero” para acreditar un estado de inimputabilidad, es decir, si se demuestra que sus capacidades mentales están disminuidas, el juez que conoce de caso podría dejarlo en libertad. 


El padre dijo que es fácil demostrar que el asesino de su hija no sufre una enfermedad mental, como declaran los abogados que lo asisten, pues “de estar demente no lo hubieran contratado en la universidad donde trabajaba dando clases, ni sería reconocido por sus colegas como creador de programas tecnológicos… incluso también destacan que es muy habilidoso con las matemáticas y la informática”. 



“¡¡QUE NO SALGA!!” 

Don Ángel es mecánico y doña Guadalupe se dedica a las labores del hogar. Ambos pidieron a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) “la pena máxima” para Jimmy Virgilio Villatoro, que de acuerdo al Código Penal de Chiapas es de 60 años para quien cometa el delito de feminicidio. 


Jimmy todavía no ha recibido sentencia. “Que no salga de El Amate, que nos hagan justicia. Ahora, por lo menos ahora, queremos todo el apoyo de las autoridades… de todo corazón se lo pedimos a la procuradora”, pidió la señora. 



Los padres de Wendy Lizzet y los otros activistas caminaron hasta llegar a las puertas del Congreso del Estado, donde gritaron consignas, y dibujaron siluetas de mujeres en nombre de las mujeres asesinadas. Finalmente caminaron hacia el Parque Central y terminaron su desfile frente al palacio de gobierno.




Fuentes: 

((()))

miércoles, 21 de marzo de 2012

CASO: Hilda


Hilda 


TODAS las personas, sin excepción, tenemos derecho 
al pleno  disfrute y ejercicio de todos los derechos humanos 
y al efectivo goce de nuestras libertades fundamentales.  

Hoy, 21 de marzo se conmemoran dos fechas importantes: 
* Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial 
* Día Mundial del Síndrome de Down 
El caso de Hilda refleja todo un catálogo de abusos, discriminación, impunidad, injusticia, indolencia y  violaciones sistemáticas a los derechos fundamentales que, supuestamente,   TODOS, sin excepción de sexo, raza, edad,  grupo social, económico, intelectual o físico, deberíamos gozar plenamente, y los cuales,  deben estar garantizados por el Estado.


Hilda Álvarez Hernández, indígena de 26 años y con síndrome de Down, fue violada por vez primera cuando tenía 16 en el municipio de Huixtán, de mayoría indígena y lengua tzotzil. En un caso de flagrante impunidad, Celestino López Hernández, la violó en diversas ocasiones, no obstante, sigue en libertad a pesar de que el hecho fue denunciado ante las autoridades judiciales del estado y hubo orden de aprehensión. 

Desde hace 10 años, su madre, Celia Hernández, clama justicia y de manera constante viaja a San Cristóbal de las Casas, la tercera ciudad del estado, distante 35 kilómetros, para preguntar si ya fue detenido el agresor de su hija. 


Además de la impunidad judicial, Hernández y su hija padecieron la negligencia de las autoridades sanitarias, las cuales impidieron la interrupción legal del embarazo de la menor de edad, producto de la violación sexual. 



NOMBRE DE LA VÍCTIMA: 
Hilda Álvarez Hernández

VICTIMARIO: 
Celestino López Hernández 

LUGAR DE LOS HECHOS: 
Chiapas, México. 


HECHOS: 

"Yo no me di cuenta que a mi hija la violaban, hasta que ella dejó de reglar; me di cuenta que estaba embarazada y supe de la violación", relató Hernández, quien tiene 70 años. 


Pese a cumplir con las tres causales por las que se permite el aborto en Chiapas (violación, peligro de muerte para la madre y malformaciones congénitas graves), las instituciones de justicia y de salud en el estado le negaron la práctica del aborto. 



"El trabajo en el campo es duro, el día no te alcanza para desgranar maíz, molerlo, hacer las tortillas (tortas de maíz), hacer la comida, cuidar a los hijos, ayudar en la milpa (labranza), lavar la ropa, y apenas sale para comer, no hay para doctores, ni medicina", desgranó la madre. 



"Ya estoy vieja, yo no quería que Hilda tuviera un hijo, a duras penas puedo cuidarla a ella, que en realidad es una niña de cuatro años, hay que cambiarla, bañarla, darle de comer. ¿Quién los va a cuidar cuando yo me muera?", se preguntó. 



En 2003, Hernández acudió a diferentes instituciones de salud –entre ellas el Centro "Los Pinos" de la Secretaría de Salud estadal– para que le ayudaran a interrumpir el embarazo de su hija. 



Las respuestas fueron desde "no la podemos atender", hasta "aquí no tenemos orden para matar sino para dar vida, aquí no matamos gente". "Yo les expliqué que me interesaba la vida de mi hija de 16 años, pero por las respuestas que nos dieron parece que para ellos primero muerta antes que abortar", lamentó la indígena. 



Siguiendo los procedimientos legales, Hernández levantó la denuncia ante la Subprocuraduría indígena en enero de 2003, reporta el Colectivo Feminista Mercedes Olivera (Cofemo) de San Cristóbal de las Casas, que lleva el caso de Hilda Álvarez. 



"Cuando Celia habló del embarazo y la posibilidad de interrumpirlo la licenciada que levantó la denuncia le dijo: ‘No se puede interrumpir. ¿Acaso quieres irte a la cárcel? Además si lo hacen no van a haber pruebas de la violación", informa Cofemo. 



A los tres meses de puesta la denuncia, en marzo de 2003 las autoridades giraron la orden de aprehensión contra López, el violador. Para ese entonces Álvarez tenía ya cinco meses de embarazo. 



Al sexto mes de gestación la indígena tuvo un sangrado mientras era trasladada a San Cristóbal de las Casas. El producto nació muerto. Álvarez fue atendida en el Hospital Regional, donde le realizaron una limpieza uterina. 



El médico que la trató le dijo a su madre que era necesario realizarle una salpingoplastia (ligadura de trompas) para que –de acuerdo con sus palabras– "si le vuelve a pasar lo mismo (la violación) ya no quede embarazada". 



Hernández se indignó por el comentario del médico. "Mi hija no tiene porque volver a ser violada; si realmente hay justicia para las mujeres, ella no tiene porque pasar por lo mismo nunca más", afirmó. 



El calvario interminable...

Aunque se giró la orden de aprehensión, esta nunca se ejecutó pues la policía puso de pretexto que no quería entrar a Huixtán por la existencia de grupos armados, en uno de los municipios en que irrumpió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994. 


Así, el expediente penal 79/2003 del Juzgado del Ramo Penal, Distrito Judicial Las Casas, quedó archivado con todo y la orden de aprehensión contra López. 



En un principio el violador se refugió en la comunidad, después huyó, desapareció un par de años, luego regresó a Huixtán totalmente impune, en uno de sus constantes “apariciones” volvió a violar a Hilda, embarazándola por segunda ocasión, en el 2007 Hilda parió a una niña con síndrome de down. 


Además de todas sus actividades, doña Celia a sus 70 años, debe trabajar, cuidar a su nieta de 5 años con síndrome de down y a su hija de 26 años con sindrome de down y retraso mental, a ambas tiene que bañarlas, cambiarlas, darles de comer; todo esto lo hace, esclavizada a un garrote, que a veces le sirve de bastón, asegura que esta historia no se repetirá. 

SEGUIMIENTO:
¿Podrá haber algún seguimiento en este caso atroz, descaradamente impune, lleno de inconsistencias y de total abandono e indiferencia a las verdaderas víctimas? 

Chiapas: Violaciones sexuales e impunidad al alza
En Chiapas, las violaciones sexuales denunciadas ante el Ministerio Público (fiscalía) se han más que duplicado, al pasar de una tasa de 14,8 por cada 100 mil mujeres en 2005 a 34 en 2009. 


Como resultado, el estado pasó del lugar 25 al décimo en la escala nacional en incidencia de este delito, entre las 32 entidades del país, según la Comisión Especial de Feminicidio de la Cámara de Diputados. 


En diciembre de 2009 el parlamento regional reformó el artículo cuarto de la Constitución del estado, para "proteger la vida desde el momento de la concepción". 



Datos:
En 10 años, las violaciones sexuales contra las mexicanas aumentaron a pesar de la implementación de políticas públicas y reformas legales para abatir ese flagelo.

Es imposible conocer el número exacto de violaciones que ocurren anualmente en el país, pues existe un gran número de ellas que no son denunciadas, es decir, hay una “cifra negra”. No obstante, con datos del 2009 del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se estima que al año se registran casi 15 mil denuncias de violaciones sexuales ante el Ministerio Público.


La incidencia de las violaciones sexuales tiene “niveles extremadamente altos”, y lo que es “peor”, creciente. En la última década hubo un aumento de las denuncias por ese delito: en 1999 el promedio de denuncias era de 23 por cada 100 mil mujeres, y en 2009 llegaron a 27 por cada 100 mil.



Otras fuentes, como la Secretaría de Salud (SS), estiman que en el país una mujer es violada cada cuatro minutos, es decir, que se cometen alrededor de 120 mil violaciones al año. De estos delitos, 65% se cometen contra mujeres de entre 10 y 20 años de edad, cuyos agresores pertenecen –en 70% de los casos– a su entorno social y familiar.


Fuente: 

viernes, 10 de febrero de 2012

CASO: Margarita L.



Margarita L.


La historia de Margarita López Gómez, es una de tantas que hay en México, en donde se aprecia una violación sistemática de derechos humanos por el hecho de ser mujer. Aunado a los obstáculos y barreras que ha tenido que enfrentar por ser indígena, pobre, monolingüe y analfabeta. Originaria del Municipio de Mitontic, uno de los más pobres del Estado de Chiapas, la vida de Margarita se encuentra llena de violencia e injusticia.



NOMBRE DE LA VÍCTIMA:
Margarita López Gomez

VICTIMARIO:
Juan Velasco López

LUGAR DE LOS HECHOS:
Chiapas, México

HECHOS:
En octubre del 2004 Margarita López Gómez se presentó ante el Ministerio Público de Chiapa de Corzo para denunciar a su esposo Juan Velasco López por violencia intrafamiliar, las autoridades se limitaron a tomarle su declaración con ayuda de un traductor, como era monolingüe con señas le dijeron que ya habían levantado el acta y que si “pasaba cualquier cosa quedaría un antecedente”.

Margarita fue “apartada” para Juan a los once años de edad por diez botellas de alcohol que éste entregó a su padre, para obligarla a casarse con él, un año después en el paraje Tojchuctik, municipio de Mitontic, uno de los municipios más pobres y marginados de Chiapas.

Como Juan no tenía tierra en Mitontic, la pareja se fue a buscar trabajo al municipio de Venustiano Carranza, ahí rentan un cuarto, a los dos meses de vivir con su pareja, Margarita acudió a sus autoridades tradicionales en Mitontic para denunciar los maltratos de Juan, quien la golpeaba a diario.

Sin obtener el apoyo de las autoridades y de su familia que le dice “que es su marido y se debe aguantar” la niña de doce años regresa a vivir con su “marido”, éste al poco tiempo consigue trabajo de capataz en el rancho Chincuyal en la colonia Montecristo.

Juan consigue otra “esposa”
A pesar de la precariedad del trabajo de Juan y de su adicción al alcohol, éste consigue otra mujer, Juana Santiz Méndez, originaria de Betania, municipio de Teopisca, a quien lleva a vivir al mismo domicilio de Margarita, en el rancho Chincuyal, con cada una Juan procrea 6 hijos.


Margarita y Juana viven aisladas en el rancho, monolingües, pobres y violentadas diariamente sin tener mayor relación con otras personas del lugar. Margarita vuelve a acudir al juez de paz de su comunidad en Mitontic para denunciar los golpes de Juan un par de veces más, sin tener mayor respuesta, pese a la responsabilidad de estas autoridades locales para intervenir y evitar la violencia de género sufrida por Margarita y Juana, toda vez, que los jueces de paz están reconocidos dentro del Código de Procedimientos Civiles como parte del sistema judicial.

Margarita y Juana no serían las únicas olvidadas por el sistema de justicia mexicano y torturadas por Juan, Sonia, la hija mayor de Margarita, fue violada a los 8 años de edad y a los doce años tuvo una hija derivado de las constantes violaciones sexuales de su padre.

“Yo le preguntaba a mi hija, de quién es ese hijo, y ella me dijo es que un hombre me agarró en el monte cuando iba al río, pero yo no estaba contenta con esa respuesta, porque Juan no la dejaba salir a ninguna parte, empecé a sospechar, hasta que un día con mi poquito español, me puse a platicar con una vecina  que llegó a preguntar algo al rancho, y yo le dije que si sabía de algún hombre violador y ella me dijo aquí no tenemos esas costumbres, ¿no será que a su hija la agarro su marido?” platicó Margarita.

“Desde ahí me entró la duda y una vez obligué a mi hija que me confesara de quién era el hijo, y salió cierto que el hijo era de Juan, pero cuando intenté reclamarle casi me mata. Ese día nos pegó a puras patadas a las tres” dijo Margarita.

Cuando llegaba borracho, Juan obligaba a Margarita y a Juana a tomar con él. Margarita confiesa que se hizo alcohólica, “yo ya no quería vivir, no podía hacer nada por mí, ni por mi hija, ni por mis nietas, yo no era nadie, no sabía hablar el español, la gente no me entendía, la justicia no me hizo caso, ahí fue que agarré vicio de trago”.

A pesar de los reclamos, Juan siguió violando a Sonia, al año y medio de haber tenido a su primera hija, Sonia volvió a quedar embarazada de su padre.

La justicia por propia mano
A los quince años, Sonia llevaba 7 años de violación constante de parte de su padre, 2 hijos indeseados, vivía aislada y era golpeada con peor salvajismo, sobre todo cuando se resistía a tener relaciones sexuales.


“Un día yo bajé a lavar ropa al río, y vi a lo lejos como mi papá le quitaba la ropa a mi hermanita de 5 años y como la empezaba a manosear, yo sentí una cosa tan fea, tan fea en todo el cuerpo, una impotencia, una rabia, un enojo, que me jure que mi hermanita no pasaría lo mismo que yo” contó Sonia.

Ese mismo día por la noche, Juan llegó directamente a golpear a Margarita, quien se encontraba alcoholizada. Juan golpeaba de manera alternada a Margarita y a Juana.



Sin embargo, se entretenía más con Margarita que ya estaba inconsciente. Esa noche del 23 de enero de 2005, a sus 15 años de edad, Sonia no tuvo duda, fue al fogón, tomó un leño y acabo a golpes a su violador y al torturador de su madre.

A los pocos minutos, Margarita, Juana y Sonia sabrían que el hombre que las había violentado por años estaba muerto.

Lo dejaron tal como había quedado en el último instante de su vida. Las tres se fueron con los 14 niños, Juana se fue a la cabecera municipal de Carranza con sus 6 hijos, Margarita y Sonia regresaron a Mitontic.

Huyendo de la violencia
Margarita dijo a los familiares y a las autoridades que habían regresado huyendo de la violencia de Juan, así vivieron 2 meses, sin embargo, pasado este tiempo a Mitontic se presentó Juana, quien no encontró medios de sobrevivencia en Carranza para ella y sus 6 hijos, monolingüe y sin recurso alguno.


Juana llegó con la familia de Juan para ver si éste tenía alguna herencia, así fue que los familiares se enteraron que Juan había muerto; hasta ese momento Juana no había dicho cómo murió, pero al presentar a Juana con las autoridades locales, ésta termino confesando la historia.

La “justicia” en su contra
El juez de paz manda a llamar a Margarita y a Sonia quienes aceptan los hechos, las tres mujeres fueron apresadas. Al ser juzgadas, el Magistrado de la Sala Regional Colegiada en materia penal zona 01, Tuxtla del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chiapas, señala que la declaración de Margarita es absurda, porque no tiene como comprobar que estaba borracha, por lo que la sentencia a ella como culpable del delito de homicidio calificado.


Juana es encarcelada por encubrimiento y Sonia es trasladada al Centro de Readaptación para Menores Villa Crisol; la menor pasa dos años y medio de su vida en este lugar y luego queda libre.

Margarita fue enviada a la cárcel preventiva de Carranza con una sentencia de 15 años, ahí permaneció literalmente enjaulada por ser la única mujer. En esta condición que violentó sus derechos humanos más básicos, permaneció casi 4 años; en el 2008 Margarita fue trasladada al penal 5 de San Cristóbal de las Casas.

A pesar de que Margarita no podía convivir con los reclusos, en este lugar quedó embarazada; en el 2009 por intervención del Centro de Derechos Humanos de la Mujer de Chiapas (CDMCH), se apela su sentencia y ésta queda por 11 años y 8 meses, pese a que nunca se acreditó su participación en la muerte de Juan.

La libertad vale más de 34 mil pesos
Margarita ya cumplió más del 60 por ciento de su sentencia, lleva 7 años privada de su libertad, sin poder ver a sus hijos que están bajo el cuidado de su anciana madre que también vive violencia.


“Me preocupan mis hijitos, me preocupa que ya no puedo recordar bien sus caritas, me preocupa que no tenemos tierras, que mis papás son viejos y pobres y no sé que vaya a ser de mis hijos” dice Margarita en un español que le empieza a ser fluido.

Sonia vive en otro municipio y cuida de sus hijas, producto de la violación, de un hijo que tiene con su actual pareja y de la niña que tuvo su mamá en la cárcel.

Rosa López Santis, indígena tsotsil trilingüe, defensora popular de derechos humanos del CDMCH, lleva el caso de Margarita asentado en la causa penal 30 del 2005, radicada en el Juzgado Mixto de la primera Instancia de Venustiano Carranza.

Por su gestión a Margarita ya le concedieron la suspensión de la sentencia, pero para poder salir libre necesita pagar una multa de reparación de daños por 34 mil 799 pesos, dinero que evidentemente no juntaría en años.

El caso de Margarita está en la mesa de reconciliación y revisión de expedientes del gobierno de Chiapas con el número 379/MR/2010 y la defensa a cargo de la defensora indígena, apela a que el gobierno del estado asuma el pago de esta multa por reparación de daños.

“Este caso ilustra el nivel de discriminación y violencia hacia las mujeres de parte del Estado, hay una discriminación por ser indígenas, pobres, monolingües y analfabetas; existe un racismo de las autoridades, deficiencias en la impartición de justicia, la historia de estas tres mujeres no debe volverse a repetir nunca” concluye la defensora. 




Consideraciones: 

- Matrimonio forzado, siendo una niña de 12 años.

- Violencia de todo tipo —física, sexual, psicológica, económica, patrimonial y contra los derechos reproductivos— en el ámbito familiar.

- Desprotección de las autoridades tradicionales de su comunidad; quienes por costumbre y tradición disculparon y justificaron los actos de violencia de los que fue victima. 

- Discriminación por parte de las autoridades del Estado de Chiapas, lo que se tradujo en una falta a la obligación de dar una respuesta eficaz y oportuna, conforme al principio debida diligencia, para proteger a las victimas de violencia, mas tratándose de mujeres en condiciones de vulnerabilidad. 

- Violencia para su familia, en especial para su hija Sonia, también víctima de violencia de género. Sonia fue violada sistemáticamente por su propio padre, Juan Velasco López, desde los 8 años de edad, quedó embarazada por primera vez a los 12 años y por segunda ocasión al año y medio de haber dado a luz a la primera hija. 

- Negación del acceso a la justicia en condiciones de igualdad, derivado de un proceso judicial injusto, lleno de irregularidades y criterios discriminatorios por razones de género, etnicidad y condición social.
- Condiciones de prisión contrarias a los derechos humanos de las personas en reclusión, estando reducida a una sola celda durante 4 años por ser la única mujer de centro de reclusión y resultando embarazada, a pesar de estar separada de lo reos de sexo masculino. 


MARGARITA HA SIDO VÍCTIMA DE MÚLTIPLES AGRESIONES, INCLUYENDO LAS INCURRIDAS POR LAS MISMAS AUTORIDADES AL NO HABER GARANTIZADO SUS DERECHOS A LA NO DISCRIMINACIÓN Y A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA. 




¡¡ÚLTIMA HORA!!


La presión de grupos civiles y activistas de redes sociales lograron que la tarde del 10 de Febrero de 2012, obtuviera su libertad la indígena tzotzil Margarita López Gómez, quien estuvo siete años en prisión sentenciada por la muerte de su esposo.

Tras darse a conocer su caso en las redes sociales y por la periodista Patricia Chandomí, de la agencia de noticias de la mujer Cimac, el tema fue retomado por la Secretaría para el Desarrollo y el Empoderamiento de la Mujer (Sedem) de Chiapas, que pidió al Poder Judicial estatal intervenir y decretar la liberación de Margarita.

Finalmente, el día 10 de Febrero de 2012, quedó libre la indígena tzotzil, quien fue recibida a las afueras del penal por activistas y representantes del CDMCH.

Mientras, el gobierno de Chiapas dijo hoy que le ha ofrecido a Margarita atención psicológica y apoyo económico para que pueda reiniciar su vida en libertad.
Fuente: 
http://cencos.org/node/28423
http://www.proceso.com.mx/?p=297951

sábado, 4 de febrero de 2012

CASO: Kathya



Kathya 


“…pido justicia porque me arrebataron a mi hija de forma brutal y violenta”


Kathya Monserrat Lopez Banda, víctima de violencia intrafamliar solicitó la intervención de las autoridades competentes para recuperar a su menor hija, Giovanna Lineth Diestel Lopez, quien fue arrebatada de sus brazos por Eric Diestel Reyes, padre de la menor, quien ejerció todo tipo de violencia en complicidad con su familia.

NOMBRE DE LAS VÍCTIMAS: 
Kathya Monserrat Lopez Banda y su hija Giovanna Lineth Diestel Lopez 

VICTIMARIO: 
Eric Diestel Reyes, sus hermanos, su actual pareja y su padre

LUGAR DE LOS HECHOS: 
Chiapas, México 

HECHOS: 
Una mujer denunció que una familia ligada a políticos panistas de San Cristóbal de Las Casas, la golpeó, la encarceló, le quitó a su hija y fue amenazada de muerte.


Kathya Monserrat López Banda, quien contrajo matrimonio con Erich Diestel Reyes en enero de 2007 en esa ciudad, acudió a los medios de comunicación para denunciar el caso y solicitar le devuelvan a su hija Giovana Lineth Diestel López.

La pesadilla de Kathya inició a los dos meses de su embarazo cuando Erich, después de mostrarse amoroso, empezó a insultarla y a agredirla con frases como “nadie puede amarte, mírate en un espejo, eres una vil huérfana”.

En su narración, Kathya comenta que al poco tiempo de estar embarazada llegaron los golpes. "Empezó a agredirme físicamente, golpearme con sus puños, darme de patadas aun embarazada, a difamarme, insultarme diciendo cosas horribles, humillarme ante su familia". 


"Mi nena está secuestrada por quien la pateó cuando todavía no salía del vientre", sostuvo en conferencia para la prensa la joven originaria del Estado de México.

En octubre del 2009, sin mayor explicación, Erich corrió a Kathya y a su hija, que hoy dice querer mucho.  Sin embargo, posteriormente las busca y después de una negociación "amigable" en Monterrey, Kathya decide darle a la niña por un período de 10 días. Pasado este tiempo, Erich no regresó a la niña, por lo que Kathya tuvo que viajar, pidiendo dinero prestado, para ir por ella y juntas volver a su hogar.

Después de una serie de disputas por la menor, Kathya regresa al Estado de México con su hija. Pero en noviembre pasado la operaron del apéndice en dicha entidad, lugar donde vivía con su familia, lo que fue del conocimiento de su cónyuge, quien "sabiendo mi estado de convalecencia, viajó con su novia y me pidió ver a mi menor hija". 

Erich se presenta oportunamente en Amecameca para “suplicar” a Kathya que le diera a la niña un par de horas, porque la quería llevar a un torneo deportivo.


“Como yo desconfiaba de él, porque ya una vez me había intentado quitar a la niña, le dije está bien, pero llévate a mi primo; ni bien transcurrieron unas horas, cuando regresó mi primo llorando y me dijo: Erich se llevó otra vez a la niña, y tuve que aguantarme mientras me recuperaba de la operación para venir a buscar a mi hijita”, señala Kathya.


De esa forma, con engaños y de la manera más cobarde, el 18 de noviembre de 2011 el padre sustrajo a la niña de tres años, y hasta la fecha no la ha recuperado.

Kathya mencionó: "esperé casi un mes para levantarme y viajar a Chiapas, donde llegué el 5 de enero. He acudido a varias autoridades, incluyendo a la directora del Centro de Justicia para las Mujeres, Ana Elisa López Coello. En un principio me recibieron muy bien, conocí hasta la casa de la señora, me prometieron ayuda, pero en cuanto supieron quién era el agresor, el cambio fue notorio y para mí inexplicable".


Luego se enteró que la funcionaria "es amiga de la familia Diestel y no me apoyaron como en un inicio se planteó, incluso con la recuperación rápida de mi hija y mi protección. Me enviaron al DIF Municipal para que atendieran mi caso, como si no fuera grave y un delito lo que me habían hecho; ahí la 'ayuda' consistió en darme un citatorio para llamar a mi agresor, que la misma licenciada me pidió llevara personalmente a Erich Diestel".

El 11 de enero de este año, después de una serie de súplicas, la familia Distel permite a Kathya ver a la niña un par de horas, bajo una estricta vigilancia, ahí le exponen a la joven que sería mejor que dejara a la niña en sus manos, la chantajean para que firme un papel donde prácticamente cede a su hija.


“Es como si yo no quisiera a mi hija, si no la quisiera no la vendría a buscar; es mi vida, la razón de mi existencia y me duele no poder verla, abrazarla, no pude entregarle sus regalitos de navidad, de reyes, nada”, sostiene Kathya.

Golpes, amenazas y cárcel para la víctima
A partir de entonces, los enfrentamiento se agudizan hasta llegar al día viernes 13 del mismo mes, día en que toda la familia la golpea; “ese día eran como las seis de la tarde, toqué la puerta y salió Erich y le dije vine a dejarte este citatorio, es para el lunes, por lo de la niña; y me retiré de prisa, entonces él me gritó y me dijo ‘hey Kathya, ¿quieres ver a la niña?’ y yo le dije sí, entonces él aprovechó para aventarme a la casa y cerró por fuera”.

"Mi nena estaba ahí, ella al verme me abrazó y no quería soltarme, ni yo tampoco."

“Adentro, la novia de Erich, Liseth Solís, empezó a insultarme, estaba enojada porque yo en mi desesperación por saber del paradero de mi hija, hablé a su celular y me contestó su hermano. Le expliqué al hermano que sólo hablaba para saber de mi hija, y el hermano de Liseth me dijo muy sorprendido: ¿pero cómo Erich tiene una hija y es casado?, y eso le trajo problemas a Liseth, y fue por eso que ese día la primera en golpearme fue ella”.

Enseguida se incorporaron a la golpiza los hermanos Distel, por la parte trasera de la casa, sin entrar por la puerta principal, el ex suegro de Kathya y Erich, ambos le empezaron a dar de puñetazos en la cara y en todo el cuerpo, a tan sólo dos meses de su operación y delante de su pequeña hija de tres años, la cual vive bajo llave. 


Erich, sus hermanos Karen, Iván y Ángel de apellidos Diestel Reyes, y su padre, Ángel Prisiliano Diestel Alfaro, "me encerraron, me golpearon brutalmente". Eran más de cuatro personas, aparte de la novia, Liseth Solís.

Dentro de la casa, Kathya pidió auxilio, y un joven que pasaba llamó a la Policía, con su celular tomó video de la agresión pero "me arrebataron a mi nena y todos me golpearon, incluyendo en la herida quirúrgica que aún no está completamente cicatrizada".


"Llegó la Policía, oyendo mis gritos de auxilio abrieron la puerta. Pero en lugar de ayudarme, me esposaron". Kathya fue a parar tres días a la cárcel (uno de ellos en la Cárcel Preventiva). "El padre de Erich dijo a los policías que yo era una delincuente, que él era familiar de una Regidora del PAN, y que me detuvieran." 

Una organización cristiana ayudó a Kathya a pagar una fianza (siete mil pesos) para quedar en libertad, "hoy enfrento una denuncia de allanamiento de morada y lesiones, cuando la agredida fui yo".


Dijo que "siempre me amenazó y me decía que es muy poderoso en San Cristóbal, porque tiene dinero, familia en la política y amistades influyentes, lo que he comprobado de la manera más dolorosa. Ha logrado que el Juez le dé (la custodia) a mi hija y no a mí". 

“Él me ha dicho que estoy en su territorio y que aquí tiene muchas influencias y que él tiene un ejército apoyándolo”, sostuvo Kathya.

"Solicito su ayuda desde mi ser de madre que ama a su hija más que a nada en el mundo y que está aquí, pese al miedo y terribles experiencias que he padecido a manos de mi agresor, mi esposo, el padre de mi hija y de su familia. Se los pido rogándoles que consideren que mi hija está sufriendo más que nadie y su dolor se suma al mío. De la manera más atenta y urgente, pido justicia porque me arrebataron a mi hija de forma brutal y violenta", imploró. 

Erich ya demandó a su aún esposa para pedirle el divorcio necesario con la patria potestad de la menor, “tengo miedo, de que esa familia se quede con mi hija, son unos perversos violentos, Erich es absolutamente violento, tengo miedo que pueda golpear y chantajear a mi nena por eso pido que se me haga justicia”, señaló la joven. 



Marta Figueroa, coordinadora de COLEM (Grupo de Mujeres de San Cristóbal de las Casas), y quien acompañó a Kathya en la conferencia de prensa donde realizó la denuncia pública de su caso, denunció la violencia contra las mujeres de manera más general, enfatizando que existen múltiples testimonios similares al de Kathya. En el boletín de prensa afirmó: 


“Nos permitimos expresar nuestra preocupación por los derechos de las mujeres ante la falta políticas y/o acciones concertadas, certeras y contundentes ante la multitud de casos con y sin denuncia de violencia a las mujeres. Por ello observamos que mientras se gastan millones en publicidad en Chiapas la violencia a las mujeres incluido el feminicidio, la impunidad, la falta de debida diligencia, las omisiones evidentes y la falta de atención a los problemas derivados de la violencia a las mujeres persiste“. 


ACCIÓN URGENTE:

Si deseas solidarizarte con el caso de Kathya, envia tu nombre a la cuenta de correo electrónico


colem_chiapas@hotmail.com


Para más información: 




¡¡DIFUNDE!!



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