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jueves, 2 de febrero de 2017

Un maltratador no nace… se hace





¿Qué lleva a un hombre a someter a su pareja, ejercer violencia y, muchas veces, a cometer feminicidio? ¿Por qué muchos hombres tienden a agredir a las mujeres? ¿Qué sienten cuando golpean o cuando insultan? ¿Puede predecirse este comportamiento agresivo? ¿Cómo se ven a sí mismos?... ¿El maltratador nace o se hace? 

Un tipo que mata a su pareja no se levanta un día y dice: “Hoy la mato”. Un crimen así, generalmente, es la culminación de un largo proceso en el cual el criminal aprendió a ser abusivo con las mujeres; consciente o inconscientemente, se fue formando como un maltratador, un violento y, en su caso, terminó siendo asesino.

El maltrato NO es una enfermedad mental, no es una patología. 

Todas las personas hemos crecido influenciadas por una cultura machista y desigual. El que tiene a la mujer en la mira de sus abusos lo hace por un machismo aprendido, por la desigualdad naturalizada, por la persistente discriminación hacia las mujeres y por considerarlas inferiores, lo que en conjunto, conforma una enfermedad social,  no mental. 

Desde hace tiempo, los expertos han mencionado que existen ciertos condicionantes que determinan la conducta violenta de sujetos que atacan y subyugan a las mujeres, siendo el machismo el principal generador de violencia, el cual está naturalizado y legitimizado en la mayoría de los países del mundo. A través del machismo, los maltratadores se erigen como auténticos caldos de cultivo donde el germen del comportamiento violento hacia las mujeres florece ilimitada e impunemente. 

Los golpes en la mesa, los gritos, los insultos, los desprecios, las palizas y los asesinatos no vienen codificados en los genes. Tampoco dependen de su etnia, ni del nivel intelectual, ni de la posición económica, ni de sus adicciones... NO, un maltratador no nace, se hace. Y se hace desde muy pequeño, a través de lo que ve y aprende en cada entorno: en su hogar, con sus padres, con su familia, en la escuela, en la televisión, en el internet, en la comunidad y en la sociedad en general. Al crecer en ambientes carentes de respeto y de igualdad y donde el machismo y la discriminación prevalecen, muchos hombres tienden a  tornarse en  abusivos y/o violentos. 

El hombre maltratador tiene al miedo y la inseguridad como aliados y al sexismo como cómplice. En otras palabras, el perfil del hombre maltratador es el del hombre machista. Así de fácil, así de aterrador... La agresión, sea del tipo que sea (física, psicológica, sexual, económica), les es placentera y les reconforta en la medida en que reafirma su propia concepción de supremacía.

No podemos negar que las sociedades han otorgado una serie de derechos y privilegios al hombre, dentro y fuera de las relaciones de pareja, lo que ha legitimado históricamente un poder y una dominación sobre la mujer, de manera que el hombre utiliza la violencia hacia su pareja o ex pareja como forma de ejercer su autoridad y mantener el control de la relación.

La desvalorización de la mujer es un mal social que muchas veces se inicia en el hogar.

Cada persona tiene la libertad y la inteligencia de entender y aplicar las enseñanzas de nuestras propias vidas, o hacer los cambios que necesitemos, pero hay que reconocer que hay cosas que se absorben, conscientemente o no, y que replicamos.

Veamos, si un niño vive en un hogar donde la mujer solamente se dedica a las labores de la casa, actúa de una forma sumisa y el padre está ausente, solo es un proveedor y no colabora con las labores del hogar ni la educación de los hijos, ese niño va a observar estas conductas y son las que él va a adquirir. Por tanto, hay que cuestionarse si ese modelo es el que queremos repetir para nuestros hijos

Hoy los roles de las madres y padres están mucho más combinados que en el pasado. Hay cambios impulsados por las circunstancias económicas y el mismo desarrollo social, donde la esposa es la que sale a trabajar y el esposo es el que se hace cargo de la casa y de los niños. No es inusual ver a familias en las que los dos esposos estudian o trabajan. Allí se empieza a ver una necesidad de flexibilidad en los roles tradicionales para que entre los dos cónyuges compartan los deberes y responsabilidades del cuidado de los hijos, la casa y las finanzas.

El problema empieza cuando un esposo o la esposa se ha criado en un hogar machistas y no cuenta con la habilidad de entender las responsabilidades del hogar y de ayudar con los deberes de la casa. Por ejemplo: la esposa que ha trabajado fuera del hogar, al igual que su esposo, y regresa a la casa con la encomienda de que ella es la única encargada de limpiar y cuidar de sus hijos.

Machismo reflejado en los servidores públicos

Muchas mujeres sufren violencia verbal por parte de sus parejas, lo que deriva en violencia psicológica, amenazas de todo tipo, jaloneos, humillaciones y todo tipo de vejaciones, que cada vez se intensifican más. Pero cuando no hay marcas visibles de golpes, raramente estas conductas machistas se toman como violencia en una declaración, en una demanda o denuncia, máxime cuando es un hombre (y a veces hasta una mujer) quien toma la declaración; si no hay pruebas de golpes o huellas visibles de maltrato, simplemente ignoran y minimizan estas conductas, o bien, revictimizan a las mujeres cuestionando su versión: “Seguramente usted lo provocó”. 


La ideología machista de quienes hacen y ejercen las leyes influye sobre manera en el actuar de quienes las hacen valer, o al menos eso aparentan. Hemos sido testigos de diferentes comentarios por parte de quienes son servidores públicos al referirse a los derechos de las mujeres; suelen ser despectivos y se toman la atribución de juzgarlas por su comportamiento, por la forma de vestirse, por el trabajo en el que se desenvuelven o simplemente por el hecho de ser mujeres.

¿Y nosotras las mujeres... qué?

Tal vez deberíamos preguntarnos: Así como un maltratador no nace, sino que se hace a través de estereotipos, prejuicios, creencias y ejemplos que aprende en su entorno ¿las mujeres “sumisas”, dependientes emocionales (que no es lo mismo que dependientes económicas) y permisivas también se hacen de la misma forma? ¿Qué les estamos enseñando a nuestras hijas? ¿Será que en el hogar, en los medios y/o en la escuela les estamos enviando un mensaje de ser indefensas, complacientes y menos capaces que los hombres?  ¿Acaso no es importante fomentar desde la niñez la autoestima y el valor de las mujeres? ¿Qué aspiración tendrán muchas niñas, cuando ven en la televisión o en los medios las múltiples maneras de cosificar a las mujeres? ¿Qué hacemos, desde nuestros entornos, por construir una sociedad respetuosa e igualitaria? ¿Por qué muchas, muchísimas mujeres, al crecer creen que no tener pareja es sinónimo de fracaso o de soledad?  

Siendo honesta, considero que así como hemos podido criar futuros "machos", también hemos sido, de una u otra forma, culpables de formar mujeres temerosas, dependientes, anuladas, dispuestas a someterse a la voluntad de sus parejas. 

Debemos poner mucha atención en la educación que estamos dándole a nuestras hijas e hijos, especialmente, debemos inculcar el respeto y la igualdad en nuestros hijos varones, pues esta sociedad machista, no se cansará nunca de bombardearnos con estereotipos, prejuicios y toda clase de mensajes que solo fomentan la discriminación hacia las mujeres, y con ello, la preservación dominante del machismo. 

¿Qué podemos hacer madres y padres para evitar que nuestros hijos lleguen a ser hombres  maltratadores?

Algunas recomendaciones son:

- Potencia una actitud crítica sobre los mensajes que mandan el cine, la música, la literatura y la publicidad. 

- Habla con tu hijo sobre el amor y las relaciones afectivas. 

- Ayuda a tu hijo desde pequeño a cuestionarse los roles sociales establecidos para cada género. La mayoría son estereotipos asignados.

-Educa en igualdad. Esto implica que el proceso de crianza esté libre de estereotipos y expectativas relacionadas con el sexo.

- No toleres frases hechas, refranes, comentarios o chistes sexistas o que naturalicen la violencia. 

- Enseña a tu hijo que los conflictos siempre se solucionan a través del diálogo, sin gritos, insultos, faltas de respeto, intimidaciones o cualquier otro tipo de agresión. 

- Es esencial predicar con el ejemplo y que los conflictos que surjan entre los miembros de la familia se solucionen a través de la comunicación. 

- La familia debe ser considerada por el menor un espacio seguro en el que pueda expresar temores y donde encuentre apoyo para afrontarlos.

- Evita los favoritismos y las comparaciones con hermanas/os o compañeras/ os o aprenderá a medir su valía en función de las virtudes y defectos de los demás.

- Trata de facilitarle actividades que le ayuden a ir practicando en aquellas áreas en las que se siente más inseguro en vez de evitarlas. Este proceso de auto-superación puede ser una importante fuente de motivación y autoestima. 

- Es necesario que revises constantemente tu propio comportamiento y sistema de creencias, ya que modificar los esquemas mentales y eliminar los prejuicios aprendidos a lo largo de toda una vida es un proceso complejo.

Enseñar tanto a los hijos como a las hijas las diferentes tareas del hogar, como cocinar, lavar los platos y el automóvil; cortar el césped, barrer y trapear, etcétera. 

- Rotar las asignaciones de las tareas del hogar entre todos los integrantes de la familia. 

- Mantener una actitud positiva y de aliento al hacer los deberes del hogar. 

- Elaborar una serie de reglas al interior de la casa que todos deban cumplir. 

- Proyectar con justicia y equidad lo que se espera de los hijos de ambos sexos. 

- Apoyar a los hijos e hijas en sus estudios y animarlos a que obtengan un título y a que desarrollen sus talentos. 




Algunos psicólogos especializados en violencia de género están convencidos de que la conducta de los maltratadores se puede revertir. Sin embargo, es imposible reeducar a aquellos que no tienen voluntad para ello y lo más conveniente es actuar a edades tempranas, promoviendo la educación con respeto y en igualdad.

La solución está en nuestras manos, y aunque cada uno aplicará los valores con los que fue creado y educado, la elección o no de practicar los valores donde el respeto sea prioridad no depende de la clase social o económica. Depende de cada uno de nosotrxs.

La clave está que desde la infancia se establezca una educación en valores, en derechos humanos y en igualdad entre hombres y mujeres, que no haya diferenciación de roles y estereotipos entre niños y niñas. La clave para erradicar la violencia de género es iniciar la prevención desde la infancia. A estas alturas donde la violencia contra las mujeres es interminable, y cada vez más extendida, es imprescindible enseñar a los más pequeños que los hombres deben respetar a las mujeres.


MUJERES:

Es importante que desde la niñez hasta que son mayores de edad, los hijos e hijas aprendan y desarrollen las habilidades necesarias para cuando llegue el momento de ser adultxs, de que sean responsables en lo tocante al funcionamiento de su propia casa y, al mismo tiempo, al mantener una relación equitativa y de solidaridad con los miembros de la familia que está formando.

Al combatir el machismo en el seno de la familia se contribuye a erradicarlo de la sociedad para hacer de éste un lugar en el que todas las personas, mujeres y hombres, puedan desarrollarse en un clima de respeto y equidad.


((()))

FUENTES:







miércoles, 26 de enero de 2011

Crisálida: La cobardía de golpear a una mujer

Bien, "lo prometido es deuda". A pesar de que hoy tuve múltiples actividades fuera de mi rutina, hago un espacio para relatar una lamentable experiencia personal, perteneciente a uno de tantos  casos tan comunes que hoy en día existen:





Reconozco abiertamente que dudé, durante varios minutos, acerca del título que le pondría a esta entrada. Se me ocurrieron muchos, tales como:
  • "El inicidente de violencia"
  • "¿Se golpea por "amor"?"
  • "La violencia física como último recurso para someter a las mujeres"
  • "Los fuertes empujones que un hombre obeso y de 1.80 de estatura propinaba a una mujer de 1.50 mt y de escasos 45 kilos, haciéndola caer y golpearse en cualquier lugar, ¿se consideran violencia... o solo son el resultado del "caracter explosivo" del agresor que "tuvo un mal día"?
  • "¿Son los celos  (enfermizos) una causa real para que un "hombre" justifique su violencia?"
 Finalmente, pensé que cuando un hombre (cualquiera que sea su edad, su status social, su constitución física, su nivel intelectual, su coeficiente mental o cualquier otra característica), agrede de la forma más vil a una mujer....no es por que esté loco o haya tenido un "mal día", simplemente...¡¡es  un cobarde!!


¿Cuáles son las causas o "pretextos" de la violencia física?. Ellos, los agresores,  pueden inventar muchos, los que sean, desde que "el piso está sucio", "la comida está fría"...o el más ridículo de todos (y el que tuve que escuchar muchas veces en boca de ese salvaje):

  "Es que eres muy bonita y no puedo controlar mis celos cuando alguien te mira".

 Bueno, ¡¡hasta pena me dio escribir esa ridiculez!!...pero así fue. Así comencé a vivir el maltrato  físico a manos de   un sujeto que solo exhala violencia por todos los poros de su piel.

 Analizaré la frase que cité renglones arriba, y que él utilizaba solo para justificar su cobardía y los actos violentos que ejercía:



1) En primer lugar debo aclarar que el sujeto en cuestión es violento porque así lo aprendió desde pequeño. Y no solo lo digo yo, que tengo conocimientos sobre el tema respaldados por mis estudios, los cuales me permiten confirmarlo, sino que cualquier profesional en la materia lo sabe : La violencia se aprende.






2) Un sujeto violento siempre tiende a minimizar, mentir, negar y ocultar su conducta agresiva. Generalmente tienden a culpar a...¿quién creen?...claro!!, a la mujer que es la víctima de sus agresiones. (¿no es sinónimo de tener "poco valor civil"?)




3) En esa frase que él solía repetir  casi día y noche, podemos notar que desde la primera palabra, él anula su responsabilidad, pues dice: "Es que eres muy bonita....", lo cual de entrada ya indica que YO tenía la culpa del cruel momento  que estaba a punto de suceder.


 Proseguía con "...no puedo controlar mis celos....", es decir, por ser portadora de una "belleza", él se alteraba al grado de volverse incontrolable (¡y no es mentira!!, así lo aseguraba ese pusilánime),


 ...y culmina culpando a terceros, diciendo: "...cuando alguien te mira."....!!Qué cinismo, su solución era trasladar su resposabilidad a otros!! . Hay una frase que él debió saber:


"La violencia es responsabilidad de quien la ejerce"


 Resultaba que YO y/o  la gente externa teníamos la culpa de que él fuera poseedor de un "caracter explosivo" (convenientemente, así llamaba él a sus impulsos violentos), generando que  me agrediera en varias ocasiones de forma física, lastimando mi cuerpo y sobre todo, vulnerando mi autoestima, mi dignidad y mi integridad en todos los sentidos....¡¡Él nunca era el culpable de su agresividad!!...eran sus celos.


 Así mismo, ahora analicemos, brevemente,  el perfil psicológico de este "tipo" cuando se ponía "celoso" (creo que ese era su estado natural, al menos conmigo). No, corrijo, cuando se ponía frenético, basándonos en uno de sus múltiples ataques de violencia:


 1) Su estado anímico comenzaba siendo similar al de un depredador, acechando a la pobre víctima (en este caso, Crisálida). Observaba detenidamente la forma de vestir, de hablar, de moverse....¡¡y hasta la manera en que, la víctima de sus impulsos salvajes, miraba!!


2) "Sugería amablemente" lo que no le parecía, forzándola a cambiar el atuendo, su forma de ser, de expresarse, de mirar, y en un descuido... hasta de pensar. (Violencia emocional)


 3) La víctima, cediendo a los caprichos del inestable "tipo", accedía a sus peticiones. Aún así, al salir a la calle, ver la televisión, una simple película o sencillamente comentando algo....era el pretexto ideal para que él "explotara", derrochando así su ira acumulada.  ("ciclo de violencia")


 Para demostrar que ya se había enojado, utilizaba el método infalible de la INDIFERENCIA, los gestos duros, agresivos, alzar la voz....hasta estallar en la agresión física. Siempre culpando a la víctima y justificando su rabia por sus "celos incontrolables"


 4) Aquí debo hacer un breve paréntesis....¿Qué es la violencia física en contra de las mujeres?. Según la Organización de las Naciones Unidas, la define como:


 "...todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”



Cualquier ser humano que sepa leer entiende la definición anterior (supongo que hasta el "tipo" violento del que hablo).



Mi siguiente pregunta es:


¿Qué tipos de contacto físico, explícitamente, son considerados como violencia física?


Según varios documentos oficiales de caracter internacional, la violencia física es aquella que puede ser percibida objetivamente por otros, y la que deja huellas externas. Se refiere a empujones, mordiscos, patadas, puñetazos, sacudidas, azotes y cualquier contacto físico  causados con las manos o algún objeto o arma.  (fuente: http://www.psicoterapeutas.com/paginaspersonales/concha/violenciadegenero.htm)




Como podemos observar, enfaticé intencionalmente la palabra empujones, los cuales  son considerados como  VIOLENCIA FÍSICA. Eso cualquier persona con un mínimo de criterio lo sabe, pero tuve que documentarlo, pues el susodicho sujeto agresor solía decir, en otra de sus ridículas frases:

"Yo solo te empujé. Tú te caíste  y te golpeaste. ¡Fuíste tú, no yo!"...


 ¡Qué vergonzosa  muestra de ignorancia!!.


 Muy bien, una vez definidos los puntos anteriores, daré paso a la narración que subtitularé como:

 "Uno de esos tantos días en que el "tipo agresor" se puso celoso"
(NOTA: Sólo  narraré de forma general esta experiencia, pues  recuerden que la  verdadera historia, completa, viene descrita en el famoso libro):


 PERSONAJES:
Agresor: Lo llamaré en este espacio "tipo o sujeto"
Víctima: Crisálida
Forma de violencia: Física y ???
Motivo (pretexto) de violencia: Los eternos celos de el "tipo"


 ACCIÓN:
Realmente los pormenores y detalles que dieron origen al ataque de violencia salen sobrando ahora, lo que importa es la forma en que una mujer puede llegar a ser violentada en todas sus formas, en tan solo  breves instantes.


En este caso, el "tipo" ya llevaba demostrando durante varias semanas su "caracter explosivo", sus "celos incontrolables" (que solo reflejaban su enorme inseguridad) y ciertas actitudes machistas: controlador, manipulador, amenazas "sutiles",  "berrinches" innecesarios, entre otros. (Fase 1 del "ciclo de violencia")


 El motivo pudo ser cualquiera, pero la rabia, la ira, el coraje y la fuerza que ese "sujeto"  utilizó para descargar sus frustraciones, su mediocridad y su irracional furia contra mí, fueron más que suficientes para salir despavorida de aquel lugar.




 Comenzó con un descontrol emocional, el cual  lo llevó a empujarme "levemente"  sobre la cama varias veces (fase 2 del "ciclo de violencia"), aumentando desproporcionalmente la fuerza que utilizaba en cada sucesivo empujón.


Llegó un punto en que aquella "ligereza" se convertía en azotones, ya no sobre la cama nada más, sino sobre las sillas, contra el piso, impulsándome en varias ocasiones sobre las paredes, la puerta de la entrada, sobre un descolorido sillón y regresando al lugar del inicio del ataque: la recámara.


No solo se conformó con las caídas que yo (sola, sin su ayuda)  me llevaba en cada uno de sus empujones, pues al caer sobre cualquier objeto, mi frágil ( y lo digo seriamente) cuerpo se levantaba cada vez más lastimado.


Las costillas, la cabeza, los brazos y el coxis fueron las partes más afectadas. No, no salieron marcas, lo cual solo significa que el "tipo" en cuestión es un experto en "empujones", pues sabía por adelantado la forma y el lugar  donde llevaría a cabo su agresión.




 Debo confesar que en uno de sus azotes, mi cabeza cayó sobre un sillón, golpéandome fuertemente en el respaldo, y como consecuencia de ello, me brotó un gran "chipote", que duró varias semanas en desaparecer. Aunque sus "empujones" no dejaban marcas, créanme que los dolores corporales fueron muy fuertes (sin mencionar la gran herida que  causó en mi dignidad).


 Al regresar a la recámara, volvió a empujarme sobre la cama. Mientras él me agredía, yo gritaba, lloraba, le pedía y le exigía que me dejara en paz, que se alejara de mí. Pero el "sujeto", demente y utilizando el llamado "ciclo de violencia", de pronto "reaccionaba", acercándose a mi para pedirme perdón (Fase 3 del "ciclo de violencia"), llorando y usando frases como:


 "...es que te amo tanto", "no quería lastimarte", "perdóname, te juro que no volverá a pasar", "yo te quiero como a nadie, y me da rabia que otros te miren"....¿Cómo podía decir "te amo sobre todas las cosas" y al mismo tiempo golpear, o mejor dicho, empujar y azotar vilmente??...¡¡¿Así o más enfermo?!!. 


 En fin, hasta flojera me da escribir tanta estupidez. Como mi histeria seguía a flor de piel, además de que yo nunca había sido atacada de esa forma, jamás lo iba a perdonar y mucho menos en esos momentos. Así que al ver mi renuencia para caer en "su trampa de reconciliación inmediata", el "sujeto" agresor volvía a llenarse de rabia y volvía a atacarme con mayor furia.




 Llena de miedo y de impotencia (digo,  al ver que un tipo que  triplica mi tamaño y pesa 20 veces más que yo se abalanzaba sobre mí, es para paralizar a cualquiera), solo atinaba a gritar y llorar.


Acto seguido, él me tomó de las muñecas, apretándolas con todas sus fuerzas con el único fin de inmovilizarme, logrando dejar marcas visibles en ambos brazos. Me tomó del cabello, jalándolo fuertemente. Después, tomó mi cuello entre sus manos y lo apretó, intentando asustarme como una forma de ahorcamiento  Al sujetarme de esa forma, y  encima de mí.....NO!! ya no continuaré, eso está narrado en el siguiente enlace:

¡Nadie me va a creer...fui violada por mi pareja!


 No voy a terminar de contar esa parte de la historia ahora, pues es muy dolorosa, humillante  y complicada. Solo puedo decir que esto solo fue el comienzo de un ciclo de violencia, pues la historia no terminó ese día. Pero en el enlace anterior se encuentra narrada la continuación de este episodio de agresión , así como información relevante sobre el tema de Violación Sexual en una relación de pareja.


Reflexión: La experiencia que yo tenía respecto al maltrato contra las mujeres, se limitaba a la violencia emocional, psicológica y hasta económica....JAMÁS había padecido la violencia  física y sexual.


Si me tardé 20 años en darme cuenta de que vivía sometida a través de controles emocionales (y no lo soporté), mucho menos iba a quedarme con un tirano cobarde que además utiliza la violencia física como forma de dominación....Reconozco que a veces  mi estupidez es enorme, pero cualquier mujer que soporte ese tipo de vejaciones y malos tratos de forma consciente es una enferma, y  ¡¡también necesitará ayuda psicológica!!.


Lo importante de todo esto, es el descaro, cinismo, ineptitud y manipulación que el "agresor" en cuestión ejercía arbitrariamente. Su único objetivo: someter a las mujeres (en este caso a mí), pero él además de la violencia emocional y psicológica, creyó que le sería fácil utilizar la física para lograr subordinarme a su antojo. Puedo adelantarles que ¡¡NO lo consiguió!!.


  Afortunadamente yo pude darme cuenta de que mi autoestima no estaba tan destruída como me lo había imaginado. De ser así, hubiera aguantado eso y más abusos por parte de ese "tipo", pero no fue así. Mi subconsciente me hizo reaccionar de una forma positiva y racional: ¡Tenía que huir y alejarme de ese "sujeto" lo más pronto posible!!




 Mi preparación, educación y mis valores morales y de autoestima son superiores, por mucho, a los que ese "sujeto" posee, así que pude salir de esa relación a tiempo....¡¡sana y salva!! Sí, fue una amarga experiencia que hoy me sirve para compartirla con miles de mujeres que viven en una relación sumamente destructiva. Debo recordarles que... ¡¡sus vidas corren peligro!!.

Él no tenía absolutamente ninguna razón, y mucho menos ningún derecho, de agredirme físicamente... ¡¡ni a mi ni a ninguna otra mujer!!. Si mi criterio fuera tan reducido como el que él tiene, le diría: "Búscate a una mujer fea, que no te ponga celoso y que aguante tus agresiones". Pero eso es una falacia, razonando así, con esa absurda respuesta solo lograría verme tan estúpida como él.

No me golpeaba por "ser bonita" o porque él fuera celoso. Lo hacía porque él era, o mejor dicho, ES violento, y eso lo aprendió desde su infancia (¿qué culpa tenía yo?). Cualquier psicólogo con algo de conocimientos y ética lo sabe, y seguramente le  recomendaría tomar una larga terapia psicológica....¡¡con urgencia!!, antes de que lastime verdaderamente a alguien o acabe con la vida de una pobre e inocente mujer,  víctima de su "explosivo caracter".


Pero realmente la solución la tienen las mujeres, las víctimas de esta clase de sujetos detestables, que comienzan navegando con aparente "facha" de encantadores y terminan siendo criminales. Cada mujer debe evaluar su situación personal, y  decidir si está dispuesta a que un ser despreciable destruya su autoestima...¡¡y exponiendo sus propias vidas!!



¿Cómo llegué con este "tipo"? Bueno, toda la historia está descrita en el libro. Solo puedo comentar que mi lamentable historia con este "sujeto" se remonta a 24 años atrás (desde entonces él ya había dado muestras de violencia por celos). El destino, siempre  incierto, tuvo la "mala pata" de volver a ponérmelo en mi camino, solo  para experimentar en carne propia los alcances destructivos de este ser, igual de lacra que cualquier otro golpeador de mujeres.


 Por último, debo aclarar que él siempre se preocupó por la forma en que lo llamaría después de los eventos violentos a los que me sometió. Creo que me he visto bastante decente al llamarlo solamente "tipo", "sujeto agresor" y, tal vez, lo  más "ofensivo" que he utilizado en este espacio haya sido...."cobarde". ¿Cómo podría llamársele a un hombre que abusa así de una mujer? ¡¡De mil formas!!, pero el adjetivo correcto lo dejo al libre albedrío de cada uno de ustedes.


Antes de terminar con esta narración, me encantaría compartir una canción que habla sobre el maltrato a las mujeres, con especial dedicación a esos rufianes, denominados: GOLPEADORES DE MUJERES:






¿Qué hacer con "tipos" agresivos, maltratadores, controladores y golpeadores de esta clase?...¡¡DENUNCIARLOS!!... pero esa historia, ya lo saben...¡¡ también viene en el libro!!.








































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