visita

MUJER SIN CADENAS es un blog de "Crisálida Perenne", que es una marca registrada de acuerdo a las leyes mexicanas.

México

México

Página Web Crisálida Perenne

Mostrando entradas con la etiqueta violencia económica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta violencia económica. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de noviembre de 2013

MUJER Y DINERO: ¿Por qué las mujeres tienen dos días para ellas? Parte 1



“La mujer es la última colonia que aún no ha conseguido su liberación”


“¿Por qué las mujeres tienen dos días para ellas, maestra?” me preguntó, hace pocos días, un chiquillo de primero de secundaria, como reclamándome algo que yo hubiese decretado. 


Esta pregunta hacía referencia tanto al ya cercano 25 de noviembre – día de la no violencia hacia las mujeres – como al 8 de marzo… por un par de segundos me quedé sin habla pues, tenía tanto qué decirle como respuesta que, me quedé muda, después de unos momentos, sólo atiné a decirle: “porque todos los demás días del año, son días de los hombres” y seguí con mi clase.


No obstante, la pregunta se me quedó dando vueltas en la mente, atosigándome y obligándome a ensayar una respuesta más atinada (“¿No dices que eres feminista, Mercedes?” “¿Por qué no supiste cómo contestarle certeramente?” “¿No defiendes la idea de que la educación debe tener un enfoque de género?” “¡La duda salió de un estudiante: era tu oportunidad!” “¿No que muy muy?”)


Por otro lado, con tristeza, me di cuenta que de muy poco han servido, hasta ahora, los promocionales y programas que aparecen cuando se acercan el 25 de noviembre o el 8 de marzo, pues son, en su mayoría, evocaciones vacuas, para salir en la foto, conmemoraciones de forma pero sin fondo, políticamente correctas que, tan pronto pasa la fecha, se echan al olvido…hasta nuevo aviso.


Mientras tanto, las mujeres de carne y hueso seguimos viviendo las consecuencias de nuestras sociedades misóginas y violentas (lo reconozcan o no); mientras tanto seguimos padeciendo la negligencia de un sistema de justicia que dice defendernos y fanfarronea con que ha ratificado su adhesión a la CEDAW que es la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y bla, bla, bla, en tanto que las mujeres reales, seguimos padeciendo todo tipo de violación a nuestros derechos y miles de mujeres siguen muriendo a manos de sus parejas, de proxenetas que las secuestran y las esclavizan y nadie dice nada, todo lo cual es un claro ejemplo de violencia institucional. 

Por todo eso me quedé con la espinita de cómo sembrar la semilla de la equidad de género en ese chiquillo que me hizo aquella pregunta, así que, en estas dos entregas, conmemoraré el día de la no violencia hacia las mujeres, tratando de dar una explicación mínimamente convincente de por qué las mujeres nos merecemos – por ahora – dos días enteritos no para conmemorar estáticamente, protocolariamente una fecha que a mucha, muchísima gente no le dice nada porque cree que no tiene nada que ver con ella, sino una fecha para pensar en y analizar nuestra situación, para buscar estrategias con el fin de cambiarla de fondo sin los constantes “un-paso-para-adelante-y-tres-para-atrás” porque el patriarcado no se va a dejar así como así y siempre inventa artimañas para echar abajo lo que se construye en nuestro beneficio. 


¿Cómo explicarle a un chavito de 13 años de cuántas formas las mujeres han – hemos – sido borradas, ignoradas, violentadas, olvidadas, robadas, defraudadas?…


¿Cómo hacerlo consciente de unas realidad que nos envuelve a tod@s y de tan presente, ya no la percibimos? 


¿Cómo enfrentarles, así, en frío, a lo que seguramente algún@s vivirán en sus casas pero que ni idea tienen de que es abuso: sólo saben que los asusta y les hace sufrir?


Cierto es que cada vez que hacen “bromas” entre chicos o, abiertamente se insultan llamándose “nena” yo lo hago notar y, en ocasiones, hasta les reprendo preguntándoles qué hay de ofensivo y humillante en comparar a un chico con una mujer. Se quedan, la mayoría de las veces, sin saber qué decir pues jamás se lo habían preguntado. Lo más llamativo es la cara de sorpresa de las niñas: la cara de ¡es verdad!


No voy a abundar en el relato de las causas del brutal asesinato de las tres hermanas Mirabal – las mariposas – un 25 de noviembre de 1960 como el origen del día de la no violencia hacia las mujeres; te dejo un enlace para que veas sus historias y el origen de esta conmemoración. http://www.youtube.com/watch?v=_NOKQy0ijQg


Tampoco voy definir, nuevamente, los varios tipos de violencia pues hay mucha información al respecto en esta importante página Crisálida Perenne, no obstante, dado que el título de esta columna es Mujer y Dinero, me concentraré en dos tipos de violencia: económica y patrimonial pues de ellas se derivan muchos otros tipos de violencia que dejan a las mujeres en un grave estado de indefensión. Debido a ellas, muchas, muchísimas mujeres no salen de relaciones de pareja que las mantienen viviendo en una situación de constante terror. 


LA VIOLENCIA ECONÓMICA
El abuso económico no es inofensivo, es una agresión que transgrede el derecho fundamental a la subsistencia, el cual, toda mujer debería gozar plena y dignamente.


La violencia económica es una forma de violencia doméstica, donde el abusador controla todo lo que ingresa sin importarle quién lo haya ganado, manipula el dinero, dirige, y es el dueño absoluto de todos los bienes. Es un delito que afecta a numerosas mujeres y a sus hijos, y es el segundo tipo de agresión que padecen las mujeres, después de la violencia emocional.


El agresor puede incidir de dos formas frente a su pareja:

1. Él es el proveedor por excelencia. En la casa no falta nada, el refrigerador lleno, todos los servicios pagados... pero TODO es de él. Controla cada peso, supervisa todo lo que gasta la mujer, no le da efectivo (todo es con tarjeta, pues así vigila y controla los gastos), y amenaza con quitarle todo, hasta con quedarse con los hijos.


2. Es aquel agresor que "vive de su mujer", pero a pesar de que ella mantiene el hogar, éste se atribuye la postura de manejar todo el patrimonio como si fuera el dueño absoluto, y de esa forma, fiscaliza y supervisa todos los gastos, ingresos y demás decisiones. El agresor actúa de una manera muy sutil: dice que no tiene dinero, que tiene que ayudar a su madre, que le robaron la cartera, que le bajaron el sueldo (nunca dice cuánto gana), algunos incluso tienen sus cuentas y bienes a nombre de otros.


Es la peor forma de violencia que sufren ahora mismo las mujeres por dos razones:


1. Porque supone en sí una importante causa de muerte y de sufrimiento. Baste repasar la diferencia entre la esperanza media de vida de las mujeres de los países desarrollados--con Japón y España a la cabeza, por cierto--- y las de los países del Tercer Mundo. Un escalafón de 40 años, atravesado por esa terrible incertidumbre que rodea aún allí cada embarazo, cada parto, cada puerperio, la infancia de cada hijo que no se sabe si sobrevivirá. 


2. Porque es  la pobreza la que les impide escapar de otras formas de violencia, les hace vulnerables, les sujeta a ellas; al desgarro familiar y la sumisión forzada de la emigración económica; al peligro de convertirse en mano de obra barata, y con frecuencia despreciada, en las empresas de tráfico ilegal de droga; a la violencia extrema de la prostitución, del turismo sexual, de la migración ilegal y forzada como simple materia prima de los negocios pornográficos. (Fuente: http://mujerensulugar.blogspot.mx/2010/12/ejemplos-del-tipo-de-violencia.html)


Este tipo de violencia se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales de la mujer, a través de:


a) La perturbación de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes


b) La pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales


c) La limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de los medios indispensables para vivir una vida digna


d) La limitación o control de sus ingresos, así como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo.


VIOLENCIA PATRIMONIAL
Toda acción u omisión que con ilegitimidad manifiesta implique daño, pérdida, transformación, sustracción, destrucción, distracción, ocultamiento o retención de bienes, instrumentos de trabajo, documentos o recursos económicos, destinada a coaccionar la autodeterminación de otra persona. Si bien constituye típicamente una forma de violencia contra adultos, pueden verificarse situaciones de violencia patrimonial contra adolescentes, que coincidan con la definición de la Ley. En el caso de niños, la violencia patrimonial se verifica cuando existe apropiación o manejo inadecuado de bienes; prestaciones monetarias o en especie, pertenecientes al niño, susceptibles de estimación económica, por integrantes de la familia, otros legalmente asimilados a ella, u otros autorizados." Fuente: Informe SIPIAV 2007


Ejemplos cotidianos 


1. Se puede ejercer por medio del robo

2. Del fraude al hacerte firmar a la mujer documentos mediante engaños o al falsificar su firma.

3. Por la destrucción de objetos que pertenecen a la mujer.

4. Quitarle las herencias recibidas o su salario.

5. Robarle objetos personales o bienes inmuebles.

6. Vender sus objetos personales o bienes sin su consentimiento 

7. Esconderle su correspondencia o documentos personales.

8. Poner los bienes a nombre de terceros, etc. 

9. Cuando no es de común acuerdo a nombre de quién figuren impuestos, gas, luz, teléfono, tv por cable, internet, y cualquier tipo de servicio para la casa.

10. Cuando las tarjetas de crédito, cuentas bancarias, chequeras, hipotecas, etc., lo que fuera en el ámbito bancario, comercial, financiero o con cualquier otro, figures tú como responsable cuando no tienes un trabajo que avale dichos compromisos y él utiliza todos éstos servicios, y también tome decisiones sin consultarte o bien te induzca o se aproveche de ti porque lo quieres y crees en él, a realizar distintos movimientos financieros. Fíjate bien cada vez que hagas algo que tú estés segura y puedas hacerte cargo de ello.

11. Cuando no sabes exactamente de dónde viene el dinero que trae tu pareja y al preguntarle, se enoja, o te trata de forma despectiva haciéndote sentir menos que él porque no traes tú el dinero a la casa. Si te quedas en la comodidad de recibir su dinero sin prestar atención, hazte cargo más adelante

12. Cuando no puedes ver con claridad de qué trabaja y al momento de preguntarle, te responde con evasivas sin una explicación lógica o bien te dice que no te incumbe. Ponte en campaña de saberlo

13. Cuando no tienes idea de cuánto dinero gana por semana, quincena o mes. Y no le importa compartirlo contigo.

14. Cuando tiene el manejo absoluto del dinero y al pedirle te dice:
a) que no tiene (al margen de que puede ser cierto, no le creemos justamente porque nunca sabemos lo que hace y cuánto gana).
b) cuando siempre lo más importante son sus actividades, sus salidas, sus compras 


15. Cuando tiene tus documentos personales como, pasaporte, acta de nacimiento, en sus manos y se niega a entregártelos.


16. Cuando se apodera de: 
a) alguna herramienta de trabajo,
b) alguna mercadería (tu trabajo), 
c) algún proyecto o carpeta de trabajo,
d) Cuando tienes la necesidad de revisarle los bolsillos y la billetera…piensa, realmente por qué lo haces, no se muestra sincero contigo


17. Cuando el o los vehículos de la familia tampoco están a nombre de ambos.


18. Cuando el dinero que ingresa a la casa lo ganas tú y él decide.


19. Cuando "te sorprende" con la compra de "algo" sin haberte consultado y no te da explicaciones al respecto. Pues, si te cree incapaz de conocer o compartir sobre los movimientos del dinero de la pareja, no es tu compañero. 



En no pocas ocasiones, las personas dicen “no se va porque la mantienen y no tiene que trabajar ni hacer nada”, lo que muestra una gran ignorancia con respecto a esta terrible realidad que viven millones de mujeres y ni lo imaginamos; mujeres que aparentemente son parte de relaciones sólidas donde reina el respeto pero que, en realidad, lo que hay es un miedo que las atenaza y las paraliza. Son mujeres que, al haber sido violentadas de muchas maneras, no se creen capaces de salir adelante por sí mismas: el miedo al hambre y la pobreza extrema – no se equivocan – las mantiene quietas donde están. Es, por otro lado, una forma de proteger a sus hijos al asegurarles el sustento que ellas se creen incapaces de darles.



Efectos de la dependencia económica 
Por lo general el abuso económico es desconocido por la mujer, quien lo descubre cuando se expresa mediante actos de violencia física. Uno de sus efectos son las relaciones de dependencia que se establecen entre la mujer y su proveedor económico. Si además de la violencia económica, la mujer es víctima de otros tipos de violencia, puede ser más difícil tomar la decisión de denunciar o abandonar a su pareja. 


Tiene serias repercusiones sobre la autoestima y el empoderamiento de las mujeres. Muchas mujeres se convierten en mendigas en sus propios hogares, al tener que estar pidiendo dinero para cubrir las necesidades básicas de la familia y ni hablar de sus necesidades personales. Cuando las mujeres se ven obligadas a asumir solas el cuidado y mantenimiento de los hijos debido a la irresponsabilidad de los padres, se vuelven más vulnerables a caer en la pobreza extrema, pues la mayoría no tienen empleo ni cuentan con otra fuente de ingresos 


¿Qué hacer? 
1. Reconocer la situación. 

2. En la mayoría de los casos, las mujeres piensan que son incapaces de salir adelante solas y terminan supeditadas a la autoridad masculina. 


3. Deben valorizarse, creer en ellas mismas y convencerse de que pueden obtener sus propios ingresos. 


Prevención. Seguir creyendo que el dinero lo gana y lo administra el marido, y que la mujer debe acatar las decisiones impuestas por el varón, equivale a fomentar violencia, dependencia y abuso. 


1. Animar a las mujeres jóvenes a ser económicamente independientes, es darles herramientas para evitar que sean víctimas de violencia de género. Es el mejor regalo que puede hacerse a una mujer. 


2. Educar a los varones para entender que una pareja sana comparte la administración de los recursos con equidad y equilibrio. 


3. Se necesita generar una cultura donde se valore el trabajo de la mujer – tanto el productivo como el reproductivo - como digno y con igualdad. 



Una mujer que no tiene independencia económica está a merced de su verdugo, quien logra manipularla para ejercer sobre ella el poder que el dinero le otorga.


La violencia económica debe ser denunciada como los otros tipos de violencia que afectan la integridad de las mujeres y esto lo harán más y más las mujeres que entiendan que el dinero dentro de una relación de pareja es un asunto de dos; que el dinero generado dentro de la relación les pertenece por derecho a ellas también tanto como a ellos; que la riqueza que se genere dentro de la relación es también de ellas pues, aunque no tengan un trabajo remunerado, su trabajo dentro de casa – ya lo hemos visto bastante – ayuda a crear riqueza. 


Que no deben dejar que otras personas manejen sus recursos pues son estos la llave que les abrirá la puerta en caso de que la relación sea destructiva; de otro modo, se quedarán atrapadas en ella.


Las leyes tipifican la violencia económica y patrimonial como un tipo de agresión intrafamiliar... es un maltrato igual que los demás. Infórmate y defiéndete: no defender tus recursos y no aprender a generarlos y manejarlos como adulta te traerá grandes sufrimientos a ti y a tus hij@s. 


Fuente: revistasoymujer.eu


“Lo que se consigue con violencia, sólo se puede mantener con violencia” 
Mahatma Gandhi


La semana siguiente continuaremos con este tema para conmemorar este importante día. 






Te dejo un enlace de una canción relacionada con la violencia hacia las mujeres, cantada por Bebe. 


Un abrazo,

Mercedes



((()))

lunes, 23 de septiembre de 2013

MUJER Y DINERO: El Equinoccio de Otoño, época de cosecha



Cien días para que termine el año

Hola, hoy me siento particularmente contenta y llena de energía porque asistí, por tercera ocasión a una celebración y ceremonia chamánica para celebrar el equinoccio y con él, la entrada del otoño; época de recoger lo sembrado, tanto literal como metafóricamente hablando. 



Por esta ocasión, permíteme hablar del tema que ocupa a esta columna de manera indirecta pues hablar del otoño, de cosecha de lo sembrado es, sin duda, hablar de la riqueza que se ha creado a lo largo del año. Esta estación es, además, mi favorita: los colores naranjas, rojos, cafés, amarillos, el ambiente algo más fresco que hace que nos apetezcan bebidas más templadas y otro tipo de alimentos. En general, experimentamos un talante que se prepara ya para despedir al año: el final de un ciclo más que dará inicio a otro.



Los ciclos de la naturaleza son una realidad que honro y me dan paz pues es vivir la certeza de algo que se repite siempre en medio de una realidad humana tan convulsa e impredecible. La Naturaleza, la Pacha Mama nutricia, siempre; amante de sus hij@s siempre, confiable siempre, rica y abundante siempre(mujer tenía que ser).



El otoño es la época de cosechar todo lo que hicimos en el año; después de eso, la Madre Tierra se dispone a descansar y se prepara para dar vida y riqueza el año que viene. De hecho, a partir de mañana, 23 de septiembre, nos quedarán exactamente 100 días para despedir este año.



¿Cómo puedes aprovechar este tiempo para cerrar el año generando y aumentando abundancia en tu vida: abundancia en todos los sentidos, como La Madre Tierra? ¿Qué planes puedes diseñar, qué estrategias puedes crear para aprovechar estos valiosos 100 días y crear momentum para iniciar el año que viene con todo un plan de doce meses que te ayude a tener unas finanzas más sólidas? ¿Cómo puedes aprovechar estos cien días para informarte, educarte, aprender, y ordenar tus ideas, tus finanzas, tus documentos, tus prioridades, tu hoja de ruta y empezar el siguiente año con un para qué bien definido financieramente hablando?



¿Qué tal hacer algo más que los típicos rituales de cada fin de año – serenar monedas, dar, no sé cuántas vueltas a la manzana con una maleta en la mano para atraer viajes y demás?- ¿Qué tal aplicar sistemáticamente lo que ya has aprendido, aprovechando estos últimos cien días, para iniciar un nuevo ciclo enfocada en volverte experta en crear riqueza: tu riqueza? 



En todo eso pensé cuando llegué a la ceremonia acompañada de mis dos hijos, feliz pues deseaba dar las gracias porque estoy en la época de cosecha de todo el esfuerzo, el enfoque, el aprendizaje, la disciplina y el compromiso que sembré este año; sin importar los errores que cometí. Déjame contarte cómo fue mi celebración del equinoccio de otoño hace apenas unas horas.



En esta ocasión, la chamana, que comienza cada ceremonia dando gracias a los cuatro puntos cardinales, a animales ancestrales, árboles vetustos, ríos y mares, hoy nos llevó en un viaje a través de nuestro tallo para llegar a nuestras raíces – nuestros ancestros, aún aquéllos a quienes no pudimos haber conocido – y agradecerles lo que somos: el resultado de generaciones que han vivido, han cometido errores, han tenido aciertos y todo eso lo transmitieron a las generaciones que les siguieron. Déjame contarte que este viaje al que nos acompañó, lo marcó con su tambor que usa en todas las ceremonias y al tocarlo nos va guiando hacia las raíces de nuestros ancestros. También usó un caracol que al escucharlo, sentí cómo se erizaba mi piel de emoción. Después, cuando agradecimos a nuestros ancestros, a nuestras raíces, regresamos – a través del tallo - a nuestros frutos: los frutos son, no sólo nuestros hij@s, sino todo lo que hemos hecho y creado. Es lo que, a nuestra vez, heredaremos a quienes nos siguen en nuestros respectivos linajes. 


Al terminar el viaje chamánico, nos tomamos tod@s de las manos y llegó el momento de agradecer por un acontecimiento que hayamos vivido este año (por supuesto, hay más, pero debimos elegir sólo uno). El agradecimiento al Universo, a la Madre Tierra, a Dios-Diosa, a la Pacha Mama, es un paso importante para poder recibir más.


Después llegó otra parte muy rica del ritual: la cena con productos de maíz: yo llevé pozole cocinado por mi hijo mayor, hubo muchos guisos de maíz y una conversación animada y agradable. 



Celebrar y agradecer la época de cosecha - tanto literal como metafórica - nos prepara para recibir abundancia del Universo, abundancia y riqueza de la Madre Tierra.



Feliz Equinoccio de Otoño. Feliz cosecha: tu cosecha.  





Un abrazo, 

Mercedes


((()))

lunes, 16 de septiembre de 2013

MUJER Y DINERO: Las mujeres y las muñecas para recortar




“El orden de las cosas no es un orden natural contra el que nada puede hacerse, sino que es una construcción mental, una visión del mundo con la que el hombre satisface su sed de dominio” 

Pierre Bourdieu


¿Que si las mujeres creamos riqueza? ¡Ya lo creo que sí y hasta sin proponérnoslo! Veamos varias maneras en que esto sucede.


Ya hemos hablado de cómo el trabajo reproductivo de las mujeres genera gran cantidad de riqueza a sus hogares y a sus naciones como amas de casa. Ya compartí contigo antes, cómo las mujeres generamos un porcentaje nada despreciable del producto interno bruto de nuestros países; también hemos analizado cómo, las mujeres, generan riqueza al tener dos y hasta tres empleos en un día (pues cada vez hay más hogares monoparentales liderados por mujeres), todavía ganando salarios más bajos que sus compañeros varones en virtud de su sexo.


Por cierto, aquí comparto contigo este vídeo, cuyo enlace te dejo al final de este párrafo. En él se resume, en poco más de 6 minutos, lo que te he venido diciendo a lo largo de 10 artículos. Es muy interesante pues corroborarás cómo las mujeres le dan a ganar dinero al patriarcado (cuyo sistema más acabado es el corporativismo neoliberal) consumiendo una gran variedad de productos y servicios, resultado de necesidades creadas por el mismo sistema que fomenta en todas las personas, pero más específicamente en las mujeres, toda una colección de temores, inseguridades, patologías y psicopatologías muy rentables. Las mujeres creemos que “libremente” decidimos consumir tal o cual artículo cuando ya antes nos han manipulado de muchas maneras para que creamos que necesitamos esos objetos o servicios. 



En ocasiones, cuando pienso en mujeres y la infinidad de roles que nos toca jugar, vienen a mi mente las muñequitas de papel para recortar ¿te acuerdas? Sí, de esas que comprábamos en la papelería, bueno, al menos, las niñas de mi generación (soy, orgullosamente, cosecha 59). Unas muñequitas que venían en traje de baño; sin asomo de lo que, en las clases de biología, llaman “caracteres sexuales secundarios” - no fuera a ser que tuviéramos malos pensamientos - y algunos vestidos para que las pudiéramos cambiar de acuerdo con el juego que estuviéramos inventando en ese momento (por cierto, nada muy lejano a los roles “naturales” de las mujeres: mamá, hija, hermana, esposa... cuidadora, como siempre). 

El mundo patriarcal también ve en las mujeres a unas divertidas y muy lucrativas muñequitas de recortar que modifica, viste, desviste, viola, embaraza y mata a su antojo. Los cuerpos de las mujeres siempre han sido un apetitoso botín; cuerpos manipulados, creados, recreados, reformados, deformados, destruidos por la mente masculina para saciar sus fantasías de poder: el meollo del patriarcado es eso, el poder que logra a través del dinero y de algunos mecanismos: matrimonio, trata de blancas y prostitución, comercio, tratamientos psicológicos, tratamientos físicos para “curar” procesos perfectamente normales (embarazo, menstruación, climaterio), tratamientos anti envejecimiento (proceso que, hoy en día, se maneja incluso como una enfermedad), para adelgazar, para alaciar el cabello, para rizar el cabello, para oscurecer, para aclarar, para cortar, para llevar largo, para depilar permanentemente, cuerpos rellenos, esbeltos o de plano famélicos y un largo y doloroso etcétera porque, como las pobres hermanastras de la Cenicienta, jamás cabremos en el patriarcal zapato de la mujer perfecta pues está diseñado precisamente para que jamás quepamos. Se trata de vivir presas de la inseguridad y de pasarnos de quincena en quincena gaste y gaste nuestro dinero para lograr alcanzar el ideal, como el burrito que persigue la zanahoria. 


En esos diversos papeles sociales, obedecidos por las mujeres creemos que tenemos ganancias y privilegios pues el sistema nos retrata como beneficiarias o, de plano, manipuladoras e interesadas en el dinero; no obstante, no nos damos cuenta de que sólo estamos jugando alguno de los roles que nos asigna el patriarcado. Puedo mencionar algunos: está la que llamo, la mujer aparador o mujer maniquí pues muestra – a veces puesta – las riquezas de su marido. Con ella, el marido presume de su poder adquisitivo: joyas, autos, ropa, casas, viajes, escuelas de l@s hijos. Con todo ello se pretende dar, de puertas afuera, la impresión de poder y control por parte del hombre, un hombre pudiente, pero también de estable felicidad y protección de la mujer y los hijos por parte de su pareja; aunque lamentablemente para muchas de ellas, al cerrarse las puertas de sus casas, empieza el dolor.

También está la mujer incubadora: la madre buena y paridora que dedica su vida entera a procrear y cuidad eternamente de los demás. No hay nada de malo en parir y criar hijos – yo tengo dos, fueron deseados y han sido amados desde entonces – el problema es que a ellas se les asigna ese papel en exclusividad y deben olvidarse de sus propias vidas para siempre. Me tocó convivir con este tipo de mujeres mientras mis hijos estudiaron en una escuela ultra conservadora. Yo podía ver madres de 5, 7, 8 hijos que iban desde preescolar hasta preparatoria o universidad.



La mujer maravilla, de la que ya te hablé en entregas anteriores, vive en el injusto sueño de ser Doña Perfecta; la que hace malabares con su vida y su tiempo para cumplir con múltiples ocupaciones relacionadas siempre con los demás, acabando por ser presa de fatiga crónica y otras tantas enfermedades, resultado de esa abusiva construcción de la wonder woman que muchas de ellas, lamentablemente presumen pues han comprado la idea sin ser conscientes del derroche de energía vital y del atropello que tal arquetipo supone.


Muy relacionada con la anterior está el Ama de Casa, de la que no diré más pues ya le dediqué un artículo completo. 



La mujer maltratada que…bueno, a estas alturas, ya sabes cuáles son sus características y, lo peor del caso, es que la sociedad la culpa a ella (¡Y ella se lo cree!) por el dolor que sufre. En este caso, le cuesta a la sociedad este tipo de realidad por el precio que supone a los sistemas de salud y de “justicia”.

Me permito reproducir fragmentos de un delicioso –por mordaz - texto de la escritora mexicana, Marcela Guijosa, quien habla de lo que es ser mujer y de sus múltiples roles según las demandas, necesidades y fantasías masculinas: “… (El hombre) la domina, la intenta domesticar. Sobre todo domesticar su carne. Pies vendados, uñas larguísimas, corsés, miriñaques, tacones y crinolinas destinados a inmovilizarla, a impedir su actividad. Tiene que ser bella pasiva, inerte, como de cosa. Como de objeto y posesión…como el varón la desea, ella se vuelve poderosa: y entonces es maga, hechicera, bruja, sirena, Circe, arpía que priva a los hombres de su voluntad y les da toloache y sabe de los filtros que hay en el amor…vampira, pecado, carne, concupiscencia, cloaca, suciedad…en el matrimonio, se le domestica, encerrándola dentro de la familia patriarcal. Se le “angelifica”. Ya no tiene cuerpo ni sexualidad. Virgen y pura, es la Madre. Como sirvienta, la mujer tiene derecho a las apoteosis más espléndidas. Y de aquí el culto a la madre buena, sonriente, pilar de los hogares, guardiana de la moral. La esposa es un bien. Es una bonita posesión. Su destino es representar, lucir. Es el signo del poder del marido… La madre mala se escapa hacia el mito de la suegra, la vieja, de la menopáusica. Y, por supuesto, la mujer mala, la que tiene cuerpo y sexualidad, es la puta…”Marcela Guijosa (revista FEM Año 23 N°195 junio 1999, PP. 17-18)

Mujeres plenamente objeto: prostitutas, “escorts” o como desees llamarles. Son usadas, también, para servir en restaurantes caros donde van los machos a comer, fumar, beber y, ¿por qué no? Meterle mano a las chicas que se ganan la vida tolerando patanes. Son el gancho, la carnada para que ellos asistan, gasten más dinero en esos sitios. 





Diseñadores de muebles, ropa, zapatos, espacios que usan a la mujer-objeto como tema de sus “creaciones”




Ya no se diga cómo retratan a las mujeres en los medios de comunicación..




Las mujeres maniquí con las que juegan l@s diseñador@s (porque también hay mujeres misóginas), quienes quieren borrar para siempre nuestros cuerpos de mujeres, con sus curvas, olores y procesos naturales, ordenándonos – amablemente, claro –tener esa figura andrógina tan poco agraciada.

Disfrutan haciéndonos sentir culpables y aprendemos a vivir con ese sordo, tenue pero persistente sentimiento de inadecuación (¿Me veo gorda? ¡Qué vieja me veo!, ¿¿ ¡Cómo me veo con este vestido?! “Debo comprar ese desodorante íntimo” - ¿te has fijado que no hay desodorantes íntimos ni duchas para hombres?). Muy convenientemente “olvidan” que la naturaleza nos hizo con curvas para algo: como reza el título de aquella película norteamericana que habla de una familia chicana: “Real Women Have Curves” (“Las mujeres de verdad tienen curvas”), y cuerpo y sexo que el patriarcado conculca… 



Mujeres carnada, que son usadas en un sinnúmero de artículos para hombres y que son presentadas en situaciones muy graves como violaciones tumultuarias y aparecen como algo deseable: se erotiza la más vil de las violencias contra las mujeres. O, algo más común, las mujeres como carnada en, vinos, cigarrillos, refacciones o coches. Como las ventas se dan por razones inconsciente, la comercialización de tales productos se van a las nubes: dinero, dinero, dinero a costa de las mujeres, quienes siguen sin tener acceso a él más que prostituyéndose o cosificándose. 


Con todo esto, echan a andar una multimillonaria industria de la esbeltez y la eterna juventud en esta cultura horrorizada con la vejez que fomenta el síndrome de Peter Pan lo que, a su vez, engrasa la nada despreciable industria de la “Salud Mental y Emocional” con sus terapias largas y costosas que NO nos curan (¡Ni lo mande Dios!), sólo nos adecuan como en un Huxleyano Mundo Feliz para que podamos funcionar en esta sociedad que se mueve con el dinero de personas atemorizadas, enajenadas de sus cuerpos, de sus funciones, de sus olores y procesos naturales, de su paz mental… de su ser . El jugo$o resultado son: gimnasios, masajes, cremas, pastillas, cirugías, consultorios de terapeutas, tratamientos para manejar procesos naturales que se patologizan para hacerlos rentables (¿qué dirían nuestras bisabuelas de los tratamientos de sustitución hormonal tan “necesarios” hoy en día?)

¿Que si las mujeres producimos riqueza? ¡Mucha! Y a expensas de nuestra salud y calidad de vida.

Mujeres objeto, mujeres retazo, mujeres ganancia, mujeres pedazo de carne, mujeres vitrina, mujeres vagina, mujeres comercio, mujeres incubadora, mujeres fetiche, mujeres fragmentadas….






Mujeres cansadas… como dice la gran Mafalda ¡Basta!

Aquí va el enlace de otro vídeo un poco más largo que trata de los cuerpos de las mujeres, cómo son tratados y cómo son productos que se compran y se venden, un objeto que crea riqueza a los hombres: una cosa.






Todo lo anterior me recuerda un “chiste” odioso que leí hace tiempo: “Pregunta: ¿Cómo se llama el pedazo de carne que rodea la vagina? Respuesta: Mujer”


Un abrazo,

Mercedes



((()))

lunes, 9 de septiembre de 2013

MUJER Y DINERO: ¿Estás interesada o estás comprometida en lograr cambios en tu vida?




Como todas, en algún momento seguramente te habrás sentido frustrada por no haber logrado tus metas. En ocasiones, tenemos que lidiar con nuestros miedos o con nuestras dudas, con problemas de auto confianza, de incertidumbre, tan comunes en la mayoría de las mujeres, en especial, en aquéllas que han sufrido algún tipo de violencia.

Solemos decir que queremos alcanzar esto o aquello, terminar tales estudios, ganar tanto en un año, comprar nuestra propia casa, ser contratadas en tal o cual empresa, casarnos – o divorciarnos - , bajar de peso, tener una buena salud, lograr tener la relación de pareja que nos haría sentir respetadas y felices, ser millonaria, escribir ese libro que te anda rondando por la cabeza desde hace años, hacer ese viaje de ensueño, tener ese hijo, aprender a cocinar, entre otros ejemplos; sin embargo, mi pregunta es la siguiente ¿Estás interesada en lograr que esos sueños se conviertan en realidad o estás comprometida con la realización de esos sueños? 

Verás, la gran mayoría de las personas tenemos metas y sueños. Tod@s tenemos en mente cosas que queremos alcanzar; no obstante, hay una diferencia entre estar interesadas en cambiar nuestra realidad por otra más satisfactoria y estar comprometidas con el logro de esos cambios.

Cuando sólo estamos interesadas, encontraremos excusas, dudas, miedos, historias y hechos de tu pasado que se convertirán en razones por las cuales eso que tanto te interesa no puede lograrse y llevarte al siguiente nivel de éxito. 

¿Cuántas veces te has sorprendido pensando que, porque sufriste varios años de violencia o porque no fuiste a la universidad o porque ya eres mayor no podrías hacer esto o aquello, que no tienes la suficiente inteligencia, no sabrías qué hacer o nadie te creería que sabes lo que hay que hacer para lograr planear y manejar tu vida?

O Tal vez has pensado que como tu familia nunca pudo lograr un nivel de riqueza familiar, tú tampoco podrías pues esa habilidad casi se debe traer en los genes. Que como debes volver a empezar tu vida en plena mediana edad, ya no podrás lograr muchas de esas metas porque “a esta edad…” Nos la vivimos batallando con un montón de historias que nos contamos y juegos que jugamos para impedirnos cumplir nuestros sueños y lograr empoderarnos y ser dueñas de nuestras vidas. 

En cambio, si estás comprometida con el logro de esas metas, harás lo que sea necesario para deshacerte de los traumas, las historias que te cuentas, los miedos, las excusas, las creencias y paradigmas que te estorban y te alejan de la materialización de tus metas y sueños y te pondrás en marcha para obtener los conocimientos que te hacen falta, desarrollarás las capacidades necesarias y empezarás a tomar acción, así sea un poco cada día, para acercarte a lo que quieres alcanzar.

¿Cuáles son tus metas? Toma una pluma y papel y escríbelas. Cierra los ojos y escribe cómo te gustaría verte en dos años, ¿y en cinco? Después, pregúntate ¿Qué necesitas para empezar a creer en ti misma y en que puedes lograr esos sueños en ese tiempo? Tal vez necesites, para empezar, creer que mereces de veras lograr esos sueños; o quizá te haga falta creer que eres capaz de lograrlos, que eres lo suficientemente inteligente, tendrías que creer que tu sueño es posible, realizable. 

Entonces, la primera parte sería ayudarte a creer lo que necesitas creer para que tu sueño deje de serlo y se convierta en realidad.

La segunda parte, es pensar cuáles serían las tres conductas – con eso es suficiente – que podrías llevar a cabo TODOS los días que te ayudarían a acercarte a esas metas. Escríbelas. Por ejemplo, si tu deseo es convertirte en bailarina, una acción sería practicar dos o tres horas diarias, comer sanamente, intentar algún paso nuevo cada día. Si lo que quieres es tener una vida financieramente holgada, deberás creer que lo mereces, que lo puedes lograr y, enseguida, podrás llevar a cabo acciones concretas para mejorar tus finanzas; por ejemplo, podrás eliminar las tarjetas de crédito y quedarte sólo con una o dos; podrás hacer tus pagos diarios en efectivo solamente, podrás hacer una lista de TODOS tus gastos por un mes.

Lo que quiero decirte es que al seguir esos pequeños pasos concretos cada día, podrás ver cambios en tu vida y, lo más importante, lograrás sentirte empoderada y en control de tu vida si estás dispuesta a pagar el precio: enfoque y disciplina. 

¿Por qué tendrías que conformarte con menos de lo que quieres de veras? Si te comprometes en vez de sólo desear que se logren tus sueños, si cierras tus ojos y te imaginas a ti misma dentro de cinco o diez años y te preguntas, ¿qué metas, realmente, te gustaría haber conseguido? ¿Por qué no te comprometes con esas metas que quieres de verdad? Después haces lo que tengas que hacer, te enfrentas a los miedos que debas enfrentar, a los obstáculos que haya que salvar para lograrlas, es decir, una vez que sabes lo que quieres más que nada, lo que debas hacer para conseguirlo, lo harás y no te costará ningún trabajo (bueno, no mucho) y puedes posponer muchas gratificaciones porque tienes fijo en tu mente lo que quieres alcanzar y eso es lo que te mueve. En mi caso, mi meta es ser una señora financieramente libre y hacia allá dirijo todas las acciones de mi día a día, aunque sean actos insignificantes en sí mismos. 

En conclusión, si quieres realmente lograr el o los sueños de tu vida, comprométete en vez de sólo estar interesada en lograrlos.

Bendiciones,

Mercedes

((()))

martes, 3 de septiembre de 2013

MUJER Y DINERO: El dinero sí es cosa de mujeres



Cuando se trata de dinero, nuestros problemas son diferentes. Cuanto más envejecemos, más enfrentamos la posibilidad de morir en la pobreza: un divorcio, la muerte de un cónyuge, una enfermedad– y el clásico ¿ahora qué hago? Para muchas, es la primera vez que enfrentan el tema monetario. Escucho: ‘No soy mala para las finanzas, soy, lo que sigue’, ¡Y lo dicen con orgullo!, como diciendo “¿Ves?, yo soy una buena mujer: desinteresada de lo material". 

Bueno, hoy pretendo estremecerte para que, por fin, tomes la decisión de hacerte cargo de tu educación financiera. Compartiré contigo algunos hechos que vivimos muchas mujeres cuando no tenemos control sobre nuestro dinero.

· Las mujeres, en especial, las latinas, tendemos a enfocarnos más en la familia, sacrificando nuestra educación formal y nuestra experiencia laboral por cuidar a los hijos o a los miembros ancianos de la familia (¡Qué van a decir los demás si nos ocupamos de nosotras, primero!). Solemos dedicarnos al cónyuge y muchas veces este nos mantiene al margen de las cuestiones financieras de la familia.

· Al momento de divorciarnos, las mujeres latinas nos encontramos, por lo general, solas, con la custodia de los hijos, con poca experiencia laboral y con más preocupación por el futuro que cualquier otra cosa (y muuuy poca experiencia en el manejo del dinero).

· Las mujeres divorciadas pierden desde un 30% hasta un 73% de su situación económica un año después de su divorcio (en tanto que los hombres suelen aumentarla en un 42% pues, muy pronto, dejan de cumplir con el pago de pensión). 

· Las mujeres sobreviven al marido un promedio de 7 años.

· Las mujeres dejan de trabajar algunos años para criar a sus hijos, situación que afecta su situación laboral, académica, de actualizaciones, cotización ante el IMSS, ante el Infonavit, su situación para el retiro.

· 47% de las mujeres con más de 50 años son solteras

· 50% de los matrimonios terminan en divorcio

· De los ancianos que viven en la pobreza 3 de cada 4 son mujeres, y 80% de ellas no eran pobres mientras vivían sus esposos

· 7 de cada 10 mujeres vivirá en algún momento de su vida en la pobreza

· Hasta hace un par de décadas, las remesas que llegaban a las familias de los emigrantes, eran envidas por los hombres; hoy, casi la mitad de estos envíos los realizan mujeres – en algunos países latinoamericanos, la aportación femenina llega al 80%. 

· En España, durante 2003, las mujeres fueron el 45% del total de inmigrantes (Nuria Varela. Feminismo Para Principiantes, p. 241)

· Cuando existen crisis económicas – cada vez con mayor frecuencia - quienes sufren primero y en mayor número las consecuencias de recortes, laborales son mujeres (todavía flota en el ambiente la idea de que los empleos le corresponden, por derecho, a un hombre pues el lugar de una mujer es su casa; por lo tanto, si hay escasez de plazas laborales, éstas le pertenecen a los hombres que son quienes mantienen a las familias. Hoy en día ese ya no es el caso; no obstante, la creencia que está detrás de esa injusticia sigue gozando de cabal salud). 

· Después del divorcio, las madres sin pareja asumen ambos papeles al responsabilizarse totalmente, en muchos casos, de la manutención y educación de sus hijos. Son las mujeres quienes trabajan más cuando ocurre el divorcio, y su participación en la generación de recursos se realiza con esfuerzos extraordinarios y carencias lamentables, de los cuales las principales víctimas son ellas mismas y sus hijos (Burin y Meler, 2001).

· Criar hijos sin el apoyo de un cónyuge es física y emocionalmente agotador. Casi 90% de los hijos permanecen bajo la tutela de su madre después del divorcio, y generalmente la carga económica aparejada recae sobre ambos. En un estudio realizado en California, las mujeres con hijos menores de edad experimentaban una reducción de 75% en su nivel de vida durante el primer año posterior al divorcio; los maridos, en cambio, conseguían 42% de aumento en ese mismo nivel (Wallerstein y Blakeslee, 1990. Estudio: Percepciones de mujeres divorciadas acerca del divorcio. Enero-junio 2009)

Como puedes darte cuenta, según las escalofriante estadísticas que he compartido contigo – y que, lamentablemente, he constatado personalmente - es tu deber protegerte y responsabilizarte de tu dinero tanto si eres soltera como si te casaste: no se te ocurra pasar la responsabilidad al “jefe” de familia pues podrías salir trasquilada. 

. Toma un papel y anota cuánto dinero tienes. Especialmente si estás casada, tienes que saber dónde está para que no te tomen por sorpresa si algo sale mal.

Aprende a invertir

Profundiza tus conocimientos en materia de finanzas personales. El manejo del dinero siempre fue un tema de los hombres, pero las mujeres, si estamos capacitadas y buscamos conocimiento, podemos hacerlo muy bien (ya te contaré en futuros artículos)

Comienza ahorrando y, cuando tengas una cantidad razonable, empieza a invertir.

¡Por favor! - Que los ahorros pensados para tu retiro sean prioridad. No los postergues por otras cosas. Sé realista: las tendencias señalan que la mayoría va a tener que auto-mantenerse en su vejez (viudas, divorciadas, separadas).

Si tú crees que alguien se ocupará de tu dinero y que tú no debes preocuparte por esas cosas ni te ocupas en aprender del tema, pueden pasar muchas cosas malas. Si te toca una mala experiencia, el daño es real y te tomará años, y mucho dolor, reponerte. 



((()))

lunes, 29 de julio de 2013

MUJER Y DINERO: Madonna, mi matrimonio, Chava Flores y mi sueldo a fin de mes




De manera tradicional, “tod@s sabemos” que el dinero lo maneja el hombre porque “es mejor administrador”.


Esto, si bien ha provocado problemas siempre, no era tan grave en generaciones anteriores debido a que mujeres y hombres estaban, por igual, socializados para aceptar como “natural” que fuera el hombre y NUNCA la mujer, quien manejase el dinero “¡Faltaba más, para eso soy el hombre!”: ni se cuestionaba…¿por qué?, bueno, ..dinero es poder, ¡recuérdalo!



Tiempos aquellos cuando las mujeres, generalmente, tenían un trabajo remunerado MMC (mientas me caso) y, al casarse, se dedicaban al trabajo no remunerado de ama de casa. Trabajaban todo el día por y para el resto de la familia, pero no cobraban ni un peso porque como “el amor no tiene precio”… recibir remuneración por ese tipo trabajo, lograría que la sociedad entere la calificara de - como dice la canción de Chava Flores - “…eres una interesada”. 



Al no contar con dinero propio, el ama de casa debía consultar cualquier tipo de gasto que saliera de la cantidad estipulada (por el esposo, generalmente) para solventar las necesidades de la familia. Lamentablemente, las necesidades y gastos personales de la esposa no solían estar contemplados (como si al casarse se volvieran espíritus) lo que provocaba no pocas discusiones, humillantes negociaciones y estiras-y-aflojas porque “¡es que necesito medias!”; sin embargo, como el ama de casa no ganaba dinero, creía – cree - que no tenía derecho a exigir cierta cantidad para sus gastos personales, ya no digamos para ahorrar e invertir de manera personal.



El esposo, por el contrario, no se consideraba – ni se considera, actualmente - obligado a dar explicaciones acerca de los gastos que realizaba con el dinero de la sociedad conyugal: “el que paga, manda”, dice el refrán y, como en aquellos ayeres los hombres solían ser los únicos que tenían un trabajo remunerado, no suponían que tuvieran que dar explicaciones a nadie acerca del uso que hacían de SU dinero (y cuidadito conque la susodicha quisiera trabajar para comprarse sus chuchulucos porque el señor se ofendía: “¿¡Te falta algo?! ¿Qué van a decir los demás, que no te puedo mantener?” “El deber de toda buena esposa es avenirse a lo que su marido puede darle y conformarse con eso”…y así, conculcaban olímpicamente el derecho de las mujeres a tener recursos propios – y, por ende, cierta libertad de decisión y movimiento…lo que a nuestro personaje no le gustaba nadita).



La situación se agrava hoy en día, pues a pesar de que tanto mujeres como hombres suelen trabajan fuera de casa y las condiciones sociales, laborales y económicas han cambiado radicalmente, el viejo modelo sigue aplicándose, en muchos casos, a pie juntillas (la esposa, al regresar cansada de la oficina, sigue cumpliendo con las actividades “para las que fue creada…”, después de entregar, por supuesto, su cheque al Señor de la Casa que es quien sabe administrarlo mejor y como seguimos sintiendo culpa por trabajar y descuidar “nuestras obligaciones”…pues ahí seguimos, con la doble jornada y, encima, regalando nuestros recursos y…perpetuando injusticias).



Muchas esposas, no obstante ser algunas de ellas, mujeres con puestos ejecutivos, chicas sofisticadas y aparentemente liberadas, no cuestionan los viejos modelos de manejo del dinero dentro del matrimonio del siglo XXI y siguen obedeciendo aquella máxima machista nunca explicitada pero siempre obedecida de que “Lo tuyo, es mío y lo mío, es mío”… hasta que la situación llega a un punto en que el desequilibrio y los abusos de confianza pueden provocar la ruptura temporal o definitiva de la unión (dejando a la mujer, casi siempre, en una muy precaria situación financiera y con la desventaja de que no sabe manejar el dinero)



“Gastar el dinero de manera irresponsable aumenta de forma clara las posibilidades de divorcio o separación”, señalan diversos estudios, y dan consejos acerca de cómo deben ponerse de acuerdo los miembros de la pareja para manejar las finanzas de manera equitativa y justa. El problema es que, a los expertos, se les escapa un detallito: hablan de las negociaciones para manejar el dinero conyugal como si se tratase de dos miembros en igualdad de condiciones y poder dentro del matrimonio, cuando, en los hechos, y por el sutil influjo de la cultura, sabemos quién detenta el poder dentro de la pareja y, por ende, los resultados de “las pláticas” no suelen ser muy equilibrados que digamos. Y los expertos en finanzas no lo dicen porque no tienen consciencia de esas sutiles diferencias de género: ni en cuenta las toman. Es por ello que desconocen que,en muchos casos, esas discusiones “civilizadas” logran bien poco a la larga pues son las creencias y paradigmas de lo que es y hace un hombre y una mujer en relación con el dinero, lo que impide que haya cambios de fondo y duraderos. 



Bueno, y ahora ¿Qué hago? Te preguntarás. “Me quiero casar con mi novio que es, en general, un buen chico” “¿Tendré que hablar de dinero con él? ¡Horror! ¡Me da vergüenza!” “¡Va a decir que no le tengo confianza!”, “¡Va a pensar que soy una interesada, manipuladora!”. ¿Tendré que hacer como Madonna y otras divas y redactar un acuerdo prenupcial aunque apenas salve el mes?”



¡Pues, sí!Debes abordar y negociar este delicadísimo tema de las finanzas de la misma manera como hablan, de si a ti te gusta el color morado y a él el anaranjado, y de si a ti te gusta la música clásica y a él el jazz, de los bocadillos que se servirán el día de la boda… y de tantas cosas que hablamos durante el noviazgo.



No puedes dejar de hablar de este tema: es esencial discutir ANTES DE QUE TE CASES cómo se van a manejar las finanzas y cerciorarte de que tú tendrás una participación activa y equitativa en ese delicado rubro. 



Los acuerdos prenupciales se encuentran legalmente definidos en el Código Civil Federal en México.



Pero “¿Y si ya estoy casada (y con algunos problemillas por el manejo del dinero)?” 



Amiga mía, ármate de valor e invítalo a tomar un café. Háblale de cómo te hace sentir el hecho de no poder disponer de recursos propios y acuerden dividir los ingresos de ambos en algunos rubros. Te sugiero los siguientes:



1. Primero que nada, tienes derecho a saber cuánto gana, así como él debe tener la misma información de ti y, una vez teniendo esa importante información a mano, deberán dividir sus recursos para satisfacer diversas necesidades del hogar.



2. Debe haber un fondo común para solventar los gastos de la casa: agua, luz, colegiaturas si ya hay hij@s y están en escuelas particulares, el súper, etc.



3. Considerar un porcentaje para el ahorro (sugiero, si las finanzas de los dos se los permiten, que sea un 10% del dinero común para proyectos familiares y matrimoniales a futuro: una casa, un auto, un viaje largo)



4. Invertir los ahorros pues estos van perdiendo valor. Acudan juntos a visitar a un especialista.



5. Empiecen a cuidar a los viejitos que serán y busquen un plan de jubilación



6. Guarden una parte del dinero para que cada uno lo gaste – o lo ahorre o lo invierta – como mejor le parezca y del cual no tengan que dar explicaciones. Esto evita la dependencia económica; permite que sigan viéndose como individuos adultos. No importa si sólo son 100 pesos al mes, pero que sean de cada uno y de nadie más. Da igual si te lo gastas en “trapos”, chicles o lo ahorras (para ti). Este es el concepto que, quienes saben cómo manejar el dinero, llaman “pagarse a sí mism@”. 



Déjame que te cuente que este tipo de acuerdos – como los prenupciales – también pueden celebrarse si ya estás casada. Ante un notario se puede estipular cómo quieres que se manejen los bienes, en especial si tu esposo no es muy buen administrador que digamos y puede hacer peligrar las finanzas del matrimonio y dejarte embarcada con sinfín de deudas.



También puedes solicitarlo cuando tu esposo administra sin tu consentimiento expreso; cuando hace cesión de bienes pertenecientes a la sociedad conyugal, a sus acreedores… créeme, te puede salvar de gravísimos y dolorosísimos problemas.


No es que seas interesada o desconfiada ni que quieras imitar a esas divas “desalmadas y calculadoras”: quiérelo, consiéntelo, confía en él, pero la primera persona a quien tienes el deber de amar, consentir, cuidar y proteger es a la que está leyendo este artículo. 


Y, si durante la convivencia te das cuenta que “mejor no le bajas el sol ni la luna ni la estrella” porque el interesado es él, al menos habrás puesto a salvo lo que te permitirá levantar el vuelo sin los peligros de pasar hambres y desprotección por un buen tiempo. 



Un abrazo,


Mercedes


((()))

¡No te pierdas esta historia!

¡No te pierdas esta historia!
PRÓXIMAMENTE

¿DIVORCIO A LA VISTA? ¡PREPÁRATE!

Nuestro perfil en Facebook

Nuestro perfil en Facebook
Noticias y Actualizaciones diariamente

Dale LIKE y ÚNETE

Dale LIKE y ÚNETE
Fan Page

Visita el blog Crisálida, una esperanza perenne...

Visita el blog Crisálida, una esperanza perenne...
Con más artículos informativos

GUATEMALA: ¡DENUNCIA!

ARGENTINA

CHILE

URUGUAY

ESPAÑA

No lo maquilles!

Cristina Siekavizza (Reportaje sobre su desaparición)

Mindy Rodas: ejemplo brutal de violencia contra la mujer

TWITTER

Artículo en Mujeres Publimetro

Mi colaboración en Mujer Af

Powered By Blogger