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domingo, 15 de marzo de 2015

IMPOSIBLE OCULTAR LO EVIDENTE: En México se padece una misoginia cotidiana y normalizada





La misoginia, la discriminación y otras manifestaciones homofóbicas, no deben divulgarse ni bajo el pretexto de una broma. 

¿México es una sociedad de políticos machos y misóginos? 
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México hay 57 millones 481 mil 307 mujeres, y nueve de cada 10 creen que hay discriminación por parte de la sociedad mexicana hacia ellas. Asimismo, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) coincidieron –con base a la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) 2010– que las mujeres viven una discriminación por el simple hecho de ser mujeres, pero que ésta se multiplica cuando tienen alguna otra condición de vulnerabilidad como ser indígenas, migrantes o trabajadoras del hogar.

Cifras de la Fundación Thomsom Reuters ubican a México en el puesto 15 de 19 países con mayor violencia física y sexual contra las mujeres, debido al machismo. La fundación destacó que “las excepciones o avances no han logrado hasta ahora extirpar el machismo, enquistado en una sociedad en la que dos de cada cinco mujeres casadas tienen que pedir permiso a sus maridos para salir solas de día y en la que dos tercios ha sufrido algún tipo de violencia doméstica”.

El Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México destaca que el problema del machismo y la violencia contra las mujeres se debe a una misoginia social.




En la mayor parte de las sociedades modernas,  la mujer que trabaja por salario gana menos que el hombre por la misma actividad, tiene menos oportunidades para estudiar una profesión y, aunque esto está cambiando, cuando estudia una profesión ésta es subordinada y de menos autoridad, como por ejemplo enfermera-médico, mecanógrafa-jefe de departamento, historia del arte-arquitectura y decenas de casos más. No es así en todos lados, pero incluso entre la clase media con buenos ingresos ella tiene una camioneta y el un automóvil, la camioneta es para los niños y el perro (de preferencia un labrador) y el carro para el señor que va a trabajar (vieja con camioneta, dice la gente cuando las ve en la calle).

Históricamente, a la mujer se le ha asignado un papel subordinado en la sociedad y, desde luego, en la familia: es la que cocina, la que pare niños, la que los cuida y los lleva a la escuela, la que lava y plancha, la que hace las compras en el mercado y la que le lleva las pantuflas a su marido cuando éste regresa extenuado del trabajo. Para estos maridos la mujer, con todo lo que normalmente hace, no trabaja pero ellos sí, como en los tiempos primitivos: ella se encarga de las labores del hogar y él de proveer los alimentos. No ha cambiado mucho en miles de años, como se puede comprobar en la casa de muchos de nuestros conocidos. Éstos, por cierto, llaman mandilón al que ayuda a su mujer, especialmente cuando ambos trabajan fuera de su hogar para ganar su subsistencia con un salario.

La pareja debe ser complementaria y basada en el respeto mutuo. Hay cosas que el marido no puede hacer: tener hijos y amamantarlos, para poner los ejemplos más obvios, pero sí puede cambiar pañales, darles el biberón, llevarlos al médico y muchas más actividades. Si la pareja acepta una suerte de división del trabajo, porque así convenga, por ejemplo,  a la economía familiar, él va a la fábrica y ella se encarga de las labores domésticas. No es necesariamente denigrante, pero no es un destino de cada quien sino un acuerdo entre ambos, igual podría ser al revés como ocurre en otros países y en ciudades avanzadas culturalmente.

Pero una cosa son los acuerdos entre las parejas y otra que cada quien tenga asignado un papel determinado por el macho en el que la mujer no cuenta ni nadie le pide su opinión, porque así debe ser y no se discute.

Sin embargo, las imposiciones y agresiones no provienen sólo de las parejas, familiares o de la sociedad. En el caso de México, los políticos también han contribuido en esta problemática al hacer declaraciones misóginas o simplemente al no empoderar a las féminas en los partidos políticos a los que pertenecen. La ausencia de las mujeres en la dirigencia partidista constituye un emblema de la desequilibrada Equidad de Género en la Historia del sistema político mexicano, como ha afirmado el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Gustavo Leal Fernández.

Los tres partidos más importantes de México no sólo hacen a un lado estas consideraciones, sino que también han protagonizado escándalos por declaraciones de alguno de sus integrantes –incluso ejerciendo como presidentes de la República– que son ofensivos para las mujeres. 


Estas afirmaciones y actitudes, expresadas o llevadas a cabo específicamente  por  servidores públicos y supuestos representantes de la sociedad mexicana, son verdaderas calamidades, pues reflejan el peligro de hablar (solo por tener voz) desde una posición de "poder", y reafirman el verdadero sentimiento e idiosincrasia no solo de quienes ocupan puestos similares, sino de miles de hombres que piensan de forma similar en cualquier entorno, como en sus casas, trabajos o hasta en la misma calle con cualquier fémina que se les atraviese, ejerciendo todo tipo de atrocidades, abusos y todo tipo de violencia y discriminación por el hecho de ser mujeres.  En otras palabras, son hombres que no respetan a las mujeres  ni les permitan su realización como seres humanos. 

Ellos, los misóginos y machistas, son la regla, y la excepción son aquellos  hombres que nos tratan con respeto y como lo que somos:  mujeres en igualdad de condiciones con todo lo que esto implica en la vida familiar, laboral y también política.



ALGUNOS MISÓGINOS EN EL PODER

Francisco Vega, gobernador de Baja California
"Porque ustedes son lo mejor que nos ha pasado, están rebuenas todas para cuidar niños, para atender la casa, para cuando llega uno y ‘a ver mi hijito, las pantunflitas". Estas fueron las polémicas y brillantes declaraciones del Gobernador de Baja California, Francisco Vega de Lamadrid, en un barrio popular de Tijuana, Baja California, enmarcada en la conmemoración el Día Internacional de la Mujer.

Para tratar de aminorar la situación Vega de Lamadrid terminó diciendo: “No, no, ustedes de veras que son el pilar de la familia y ustedes perfectamente lo saben, muchas felicidades”.




Para diputados y activistas estas declaraciones son totalmente reprobables, por lo que ya están preparando quejas ante instancias internacionales.

Hilario Ramírez, alcalde de Nayarit
Hilario Ramírez Villanueva, mejor conocido como “Layín”, de nueva cuenta capta la atención de medios nacionales, después de que hiciera un magno evento que según conocedores, gastó más de 10 millones de pesos en la que presumió regalar a los asistentes más de 50 mil charolas de cerveza, abundante comida y la presentación de la Banda “El Recodo”.

Sin embargo, la atención mediática que recibió no fue tan solo por eso, sino por haber hecho un acto que la mayoría condenó como una humillación a una joven que bailaba con él en el escenario al tiempo en que levantaba su falda.


El actual presidente municipal de San Blas, en un evidente estado de ebriedad, rebasó los límites de la cordura, descubriendo una vez más lo que puede llamarse como misoginia.

La acción del presidente municipal no solo ofendio a la joven, fue un acto frente a cientos de personas al igual que niñas y niños a los cuales no se les puede dar el mensaje que esas acciones son correctas o normales, la ofensa en sí es hacía las mujeres y no lo debemos permitir. ¡No nos callemos y luchemos contra la violencia de género y las actitudes que pretendan denigrar y humillar a las mujeres!.

Cuauhtémoc Gutiérrez, ex dirigente del PRI en el D.F
Gutiérrez de la Torre es acusado de cometer los delitos de trata de personas y de desvío de recursos públicos para financiar una red de prostitución en el Distrito Federal. El pasado 21 de abril, el ex dirigente del PRI en la capital, fue notificado por la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJDF) de su estatus como presunto responsable de actos constitutivos de delito

El modus operandi que denuncia Valentina es muy similar al que Noticias MVS documentó en el reportaje transmitido el 2 de abril del 2014, así como a los testimonios ofrecidos por cuatro mujeres que a principios del año pasado, acudieron al PRI-DF en busca de un empleo como edecanes, pero que se encontraron con una petición de Sandra Esther Vaca Cortés y Claudia Priscila Martínez para que le ofrecieran servicios sexuales al político priista.


Vicente Fox, ex presidente de México
En Febrero de 2006, cuando era mandatario, afirmó que: "El 75% de los hogares de México tienen una lavadora, y no de dos patas o de dos piernas, una lavadora metálica", haciendo referencia a las mujeres.




Diego Fernández de Cevallos, senador
Diego Fernández de Cevallos creó controversia cuando se refirió a las mujeres como "el viejerío".







Alejandro García Ruíz, ex diputado local del PRI, quien dijo: “las leyes como las mujeres, se hicieron para violarlas”






Francisco Moreno Merino, ex diputado federal del PRI
El martes 13 de marzo de 2012,  dijo durante una comparecencia que “no hay caballo fino que no tire a mula, ni mujer bonita que no llegue a ser meretriz y hombre bueno que no tire pelo”. Dos días después, Moreno Merino presentó su renuncia a la candidatura al Senado “para evitar daños a la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto”. Éste lo recompensó nombrándolo titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en diciembre de 2012, cargo al que renunció casi exactamente un año después para buscar la presidencia del PRI en Morelos.


Pregunto: ¿Realmente habrá diferencias  entre  unas "simples" frases disfrazadas de "bromas", las actitudes sexistas o la cosificación de las mujeres, con  la discriminación de género, la violencia verbal, psicológica, física, institucional, sexual y la feminicida?. La respuesta más honesta es NO, no hay diferencias. La situación de las mujeres mexicanas en general es lamentable, pues además de crímenes como feminicidios, violaciones y agresiones sexuales o maltrato intrafamiliar, padecemos una serie de actitudes y disposiciones vejatorias de manera sistemática. Cada incidente que se presenta, así como otros que se reiteran desde hace años, nos hacen pensar acerca de la efectividad de  las tácticas del machismo social, como por ejemplo, el de naturalizar todo tipo de agresiones y abusos a través de chistes, bromas, imágenes, y todo lo que esté a su alcance, con el objetivo de reforzar el poder masculino y minimizar el papel de las mujeres dentro de la sociedad, comenzando desde los hogares.

Los anteriores, son solo algunos vergonzosos ejemplos de la mentalidad machista y misógina que impera en este país, no solo manifestada por estos petulantes e ignorantes "servidores públicos", sino como el reflejo de una sociedad en decadencia. Lo ideal, tratándose de servidores públicos,  sería sancionar y destituir a tipos como estos que usan el poder para, entre otras cosas, seguir discriminando y vulnerando al género femenino, pero no ocurre así.... la impunidad es otro factor que alimenta el machismo, la misoginia y,  por ende, exacerba la violencia contra las mujeres. 

Es por eso que aunque las autoridades  alardeen y ofrezcan discursos en fechas como el Día Internacional de la Mujer, donde pretenden convencernos de los avances que hay en favor de las mujeres,  en realidad aún queda mucho camino por recorrer en la búsqueda del respeto por la mujeres y por una verdadera cultura de equidad.

Misoginia, la vida cotidiana en México
Ahora veamos algunos casos que ejemplifican la situación en la que viven la mayoría de las mujeres en este país:

Roxana, encarcelada por dejar a su pareja
El domingo 10 de marzo, Roxana Hernández Santiz fue encarcelada en San Juan Chamula por abandonar al hombre con el que vivía en unión libre. Indígena tzotzil de 14 años, Roxana fue entregada por su familia para que viviera en concubinato con Armando López, de 18 años, a cambio de 15 mil pesos que, “de acuerdo con la costumbre” recibió su abuelo. Cuando Roxana decidió dejar de vivir con él, Armando López exigió la devolución del dinero que había entregado, más los debidos intereses. Roxana fue encarcelada durante 29 horas y sólo se le liberó cuando su familia firmó un documento comprometiéndose a pagar. 


Selene, dos veces despedida por estar embarazada
El 14 de febrero pasado, la empresa siderúrgica Simec y su proveedora de outsourcing Serlimp despidieron a Selene Nalleli Ordóñez Aguirre argumentando un recorte de personal. Ella tenía seis meses de embarazo. Con el apoyo de la Red para Prevenir la Violencia Contra las Mujeres en Santo Domingo, Coyoacán, Selene Nalleli logró que las empresas la recontrataran, firmando un convenio en el que se estableció que “se reintegraría a su empleo, gozaría del mismo salario y se le respetaría su antigüedad, sin que existiera alguna represalia”. Sin embargo, el miércoles 5 de marzo las empresas volvieron a despedir a Selene, amenazándola con demandarla penalmente por la protesta realizada anteriormente e ignorando dicho convenio firmado entre Serlimp y la representante legal de Selene, Edith Ramírez Ramírez. La fracción XV del artículo 133 de la Ley Federal de Trabajo establece la prohibición de “despedir a una trabajadora o coaccionarla directa o indirectamente para que renuncie por estar embarazada, por cambio de estado civil o por tener el cuidado de hijos menores”.



Leyes que culpan a las mujeres por acoso y violaciones
En al menos diez estados de la República, alguna dependencia de gobierno ha establecido códigos de vestimenta para sus empleadas en los que se prohíbe el uso de minifaldas, escotes u otros atuendos “provocativos”. Pero en algunos casos se ha llegado más lejos, extendiendo ese tipo de prohibiciones a toda la comunidad. Estos reglamentos responsabilizan a la vestimenta de las mujeres por las agresiones sexuales que puedan padecer.
  • En agosto de 2008, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuen Ojeda, prohibió las minifaldas en 56 planteles de Bachillerato con el argumento de que “la vestimenta de las alumnas es una invitación a ser agredidas o acosadas”.
  • En enero de 2009, el gobierno panista del municipio de Guanajuato aprueba un Bando de Policía y Buen Gobierno en el que se establecen sanciones de prisión a quienes se besen en la vía pública.
  • En mayo de 2011, Evelio Plata Insulza, alcalde priista de Navolato, Sinaloa, propuso prohibir a mujeres adolescentes el uso de minifaldas “como una medida de prevención para bajar los índices de embarazos no deseados”. Según el político, el uso de minifaldas es una conducta de “jovencitas que confunden la libertad con el libertinaje”.
  • Igualmente basado en un Bando de Policía y Buen Gobierno, el gobierno municipal de Acuña, Coahuila, comenzó en febrero de 2013 una campaña contra el uso de minifaldas en defensa del “respeto a la moral, el pudor, la decencia y las buenas costumbres”. Javier Aguayo y Camargo, director de Seguridad Pública del municipio, invitó a “salvaguardar la integridad de la comunidad” denunciando a quienes porten esas prendas.
Mujeres dando a luz en patios, baños o banquetas de hospitales
En octubre de 2013 se conoció el caso de una indígena mazateca que dio a luz en el patio del Centro de Salud de Jalapa de Díaz, Oaxaca. Ella llegó al centro de salud con dolores de parto, pero no hubo quien la atendiera. Su caso alcanzó resonancia nacional y gracias a él se conoció que ya antes se habían presentado otros similares.


Tras conocerse que en los últimos seis meses se han dado al menos 8 casos de ese tipo sólo en el estado de Oaxaca, la Comisión Nacional de los derechos Humanos emitió una recomendación al gobernador Gabino Cué Monteagudo por “inadecuada atención médica”. Debido a la presión social y mediática que ha suscitado esta crisis humanitaria, el gobernador respondió con la firma del Convenio para la Atención Integral en los Servicios Obstétricos con Cero Rechazo a mujeres embarazadas, con el cual se busca coordinar esfuerzos de las instancias de salud para solventar la situación.


MUJER:

Evidentemente, faltan años luz para que el tema de una cultura de respeto a las mujeres en general, se establezca en este país. Por tanto, la lucha de nosotras  las mujeres debe continuar y prosperar en temas de equidad de género y por la igualdad. 

Tenemos la misma capacidad, la misma inteligencia. Somos jefas de familia que hemos luchado brazo con brazo con los hombres. No somos enemigas, somos iguales.

Debemos trabajar desde la base de la sociedad, que es la familia, ya que es ahí donde se inculca el respeto hacia las mujeres durante la infancia y la adolescencia. Ese respeto se fortalece en las aulas, para evitar que los niños y jóvenes actúen por imitación y agredan a sus maestras y compañeras de clase por una simple razón de género y que posteriormente repitan esas conductas en el matrimonio, en el entorno social, laboral o en cualquier otro donde haya mujeres. 

¡DEBEMOS REVENIR, EVITAR Y ELIMINAR TODAS LAS CONDUCTAS MACHISTAS Y MISÓGINAS!

Existen numerosas organizaciones de la sociedad civil especializadas en temas de violencia de género, que brindan asesoría a mujeres maltratadas, discriminadas o violentadas ya sea en ámbitos públicos o privados. Además, pueden ser  canalizadas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en caso de que hayan sido violentados sus derechos fundamentales por algún servidor público.

DEBEMOS DENUNCIAR Y EXIGIR QUE SEAN GARANTIZADOS NUESTROS DERECHOS PARA SALVAGUARDAR NUESTRA DIGNIDAD E INTEGRIDAD.


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FUENTES:




lunes, 15 de diciembre de 2014

México se convulsiona en medio de la violencia y la condición de las mujeres empeora ante la indolencia del Estado




Lo que sucede hoy en México es la acumulación de muchas cosas de años atrás, entre ellas, los miles de desaparecidos -las cifras oficiales son de 20 mil- en los últimos 8 años en el país, así como el incontable número de asesinados, la mayoría sin nombres pero todos con una historia y con familias que quedan a la espera de respuestas.

A todo lo largo y ancho de México vemos con preocupación muertos y a ciento y cientos de víctimas de la delincuencia, en la que incluso se ven involucradas algunas autoridades.

El caso más emblemático de lo que ocurre, son los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa y los muertos de Tlatlaya. Dichos sucesos han destapado una cloaca que desde hace algún tiempo ya destilaba un olor pestilente,  pero que muchos se han negado a reconocer y, por ende, a dar solucionar efectivas. Por el contrario,  luchan por distorsionar y por dar una imagen irreal del país a través de frases hechas, mentiras y falsos alardes. 

Para quienes vivimos y quienes no viven en México (y reciben noticias a través de los medios de comunicación, familiares o amigos) sabemos que la realidad es otra: Fosas, quemados, descuartizados, asesinados a quemarropa, secuestrados, desaparecidos, disturbios, homicidios, asaltos, violaciones a derechos humanos, asesinatos de periodistas, desapariciones forzadas, feminicidios, tortura, abuso de autoridad, criminalización de la protesta, persecución, hostigamiento a defensores de derechos humanos, trata de personas, ejecuciones extrajudiciales y una gama de delitos que laceran la sociedad, son algunas de las aberrantes cosas que se han vuelto el pan de cada día y que, aunque muchos grupos de poder se esfuerzan por hacer parecer como casos aislados, en realidad son motivo de atención urgente, incluyendo la atención de organismos de defensa de derechos humanos internacionales. 

Sí, tristemente la violencia nos ha puesto ante los ojos del mundo, pero no para bien. Hace unos días, el representante del Alto Comisionado de la ONU en México, Javier Hernández Valencia, ha denunciado que el país vive "formas inauditas de violencia" ante la "falta de implementación de leyes y de rendición de cuentas de las autoridades" y los "escasos avances en la lucha contra la impunidad". Esta situación genera las condiciones para que se produzcan violaciones a los Derechos Humanos y hechos violentos en México. Asimismo, ha explicado que el crimen organizado "no se limita y se construye únicamente sobre el comercio de drogas", sino que se fundamenta "sobre una serie de procesos de corrupción de autoridades, de infiltración y control territorial". Advierte de que las fuerzas del orden también cometen "excesos" y denuncia su responsabilidad en una parte de las 22.000 personas desaparecidas en los últimos años en México, aunque indica que no podría precisar el porcentaje con exactitud.

Y es que los asesinatos son tantos ya, que las cifras se pierden entre conteos ciudadanos, registros públicos, denuncias civiles, estadísticas gubernamentales y demás contadores de muertes y desapariciones en México. Pero aún dentro de este abismo de violencia cotidiana, no debemos olvidar la condición de uno de los grupos más vulnerados y excluídos a través de la historia (en este caso, de México):  las mujeres...

Hay que resaltar que ni un muerto vale más que otro, ni uno borra la memoria del otro. Sin embargo, los FEMINICIDIOS se encuentran entre las muertes olvidadas. Hay quienes aún creen que la masacre de mujeres es asunto pasional o que son causa de la misma violencia que se vive en el país. Y no es así. Este problema social se ha recrudecido por ignorar que la violencia de género es un fenómeno terrible que implica la denigración de ser mujer. Las muertas por feminicidios son mutiladas en sus genitales, violadas, y humilladas en su condición de féminas. Por tanto, se trata de la mayor manifestación de odio hacia el nuestro género.

Violencia contra las mujeres a todo lo que da
La violencia de género es una práctica social ampliamente extendida en México, ya que 63 por ciento de mujeres de 15 años y más ha experimentado al menos un acto de este tipo y en la mayoría de los casos el agresor es la pareja de la víctima.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDRH) 2011, los agresores, en la mayoría de los casos, se encuentran en el entorno y relaciones cercanas de las víctimas. Además, los resultados de un estudio de Gabinete y Comunicación Estratégica (GCE) muestran que 41.7 por ciento de los mexicanos percibe a los hombres como los principales responsables de la violencia de género. 

Las Naciones Unidas ha reconocido que la violencia contra las mujeres o de género es un problema de salud pública; una práctica aprendida, consciente y orientada, producto de una organización social, estructurada sobre la base de la desigualdad de género.

El tipo de violencia que más comúnmente se denunciaba era la física y sexual. Hoy en día se incluyen otras modalidades y otros tipos de violencia que, en conjunto, expresan la situación de vulnerabilidad de las mujeres.

En México se cuenta con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia desde diciembre de 2006, la cual obliga al Estado a mexicano a intervenir de forma directa para evitar la violencia contra las mujeres conforme a los principios de igualdad y no discriminación, sin embargo, aunque se establecen leyes y reglamentos, ninguno se ha aplicado de forma radical, lo que ha permitido que la violencia contra las mujeres (en todos sus tipos) aumente de forma alarmante.

Feminicidios sin control y sin justicia
El “Estudio mundial sobre el homicidio 2013”, hecho por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), señala que la tasa de feminicidios en el mundo es de 2.7 por cada 100 mil mujeres.


México supera por casi dos puntos esta tasa. Esto representa un grave problema de violencia contra la mujer si se le compara con otros países del mundo. Entre 2007 y 2013 la tasa de feminicidios en México se disparó a 14 mil 955 víctimas, un promedio de 1.9 a 4.4 casos por cada 100 mil mujeres... ¡seis víctimas cada día!.


Guerrero, Chihuahua y el Estado de México concentran la mayor parte de las víctimas (35%), la mitad adolescentes, y una de cada cuatro murió asesinada en la vía pública por arma de fuego.


Los municipios que concentraron la mayor cantidad de homicidios de mujeres en el país en los últimos siete años fueron: Juárez (mil 42), Tijuana (405), Acapulco (404), Chihuahua (360), Ecatepec (310), Monterrey (293), Torreón (230), Culiacán (204), Nezahualcóyotl (166) y la delegación Iztapalapa (161). Juntas, estas 10 poblaciones suman la cuarta parte de las agresiones cometidas contra el género femenino en el país.


Según datos facilitados por el OCNF, entre 2010 y 2013, fueron asesinadas en México 3892 mujeres, y solo 613 casos fueron investigados como feminicidio. Solamente se sentenció al 1.6 % de los encausados. Es decir, otro factor que no abona para erradicar, o por lo menos controlar el feminicidio en México, es la impunidad, un lastre que arrastra todo el sistema judicial del país.

Múltiples asociaciones se han dado a la tarea de pedir a los tres niveles de gobierno que todas las muertes violentas de mujeres sean investigadas como feminicidios, sin embargo muchos estados no cuentan aun con este protocolo o se han negado a tipificar este hecho.

El Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios (OCNF) acompañado de otras asociaciones, ha solicitado al Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (SNPASEV), que se declare Alerta de Género en por lo menos ocho Estados de México. La SNPASEV y los gobiernos locales han impedido que se apruebe este procedimiento en reiteradas ocasiones.


El OCNF ha declarado que los feminicidios son “delitos de estado” (no asuntos pasionales) pues, hasta la fecha, las autoridades se han negado a reconocer este trágico fenómeno. Además de  negarse a implementar los protocolos para investigar estos casos especiales, aun con las claras muestras de odio hacia el género y las cifras alarmantes; los feminicidios siguen considerándose (en muchos casos) como “homicidios calificados”.

Casi la mitad de los feminicidios que se registraron en México del 2012 al 2013, se han ejercido con una violencia brutal. De ellos el 46 por ciento de las mujeres fueron asesinadas por actos brutales, que implican el uso excesivo de la fuerza física, tales como golpes, estrangulamiento, heridas punzocortantes, quemaduras, asfixias; 16 por ciento de estas mujeres fueron asesinadas por armas de fuego. De 2012 a 2013 un total de 3 mil 892 mujeres fueron asesinadas, pero sólo se abrieron 613 averiguaciones por feminicidio, es decir, el 15.7 por ciento del total de casos registrados. De estas, apenas un 1.6 por ciento derivó en sentencias.

Casos como el de Erika Kassandra, Edith, o Anayeli y que en los últimos días han tomado la atención de la sociedad gracias a las redes sociales, son emblemáticos para demostrar la inseguridad y la vulnerabilidad con la que las mujeres, sobre todo, las jóvenes, deben vivir día con día en este país. Solo esperamos que no queden en la impunidad como la mayoría de los casos.


Y es que de acuerdo con información obtenida, 31 entidades federativas han tipificado al feminicidio como delito. De éstas, 17 han aprobado tipos penales difíciles o imposibles de acreditar, mientras que otras 10 cuentan con tipos penales que podrían facilitar la acreditación del feminicidio, sin embargo, hasta el momento, no lo han hecho de manera efectiva por causas como la dificultad de los operadores de procuración y administración de justicia para comprender las características del feminicidio y prejuicios en contra de las mujeres.

Pero,  ¿qué ha hecho el Estado para prevenir, atender y sancionar estos delitos? En realidad nada, pues si fuera de otra manera, se vería reflejado en una disminución de los casos y, además, en la aplicación de la justicia. No obstante, dentro de los avances que se han hecho en esta histórica cadena de ineptitud e impunidad, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) avaló la creación de los Protocolos de Investigación Ministerial, Policial y Pericial con Perspectiva de Género para el Delito de Feminicidio y para la Violencia Sexual, ya que la misma CIDH señaló como responsable al gobierno mexicano de violar los derechos humanos de las mujeres al no prevenir las agresiones y las muertes de tantas mujeres.

La Declaración de Alerta de Género es una necesidad imperante en el país, ya que se cuenta entre cinco a seis muertas por día con  características de feminicidio, siendo los Estados de Veracruz, Chiapas, Sinaloa, Coahuila,  Chihuahua, Guerrero, Oaxaca  los de mayor incidencia, aunque el Estado de México encabeza la lista con más de 12 muertas cada 24 horas.

Las niñas y las adolescentes no se salvan
México es un país en el que los derechos humanos son violentados sistemáticamente, incluyendo los de las niñas y los niños. Ellos constituyen el grupo de población en mayores condiciones de pobreza y vulnerabilidad; pero también es el grupo que en mayor medida y mayor intensidad sufre de violencia.

Las niñas viven una violencia homicida proporcionalmente mucho mayor que las mujeres adultas;  de acuerdo con las estadísticas sobre defunciones por homicidio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), entre las niñas menores de un año, los homicidios representan 46.30% del total de los casos registrados en ese grupo de edad. De acuerdo con el INEGI, el incremento de la violencia homicida contra las niñas aumenta conforme va aumentando su edad.  Un factor adicional al de los homicidios que debe tenerse en cuenta como síntesis de las condiciones de violencia y desigualdad que enfrentan las adolescentes es el relativo al incumplimiento de sus derechos sexuales y reproductivos.

Y para rematar, uno de los temas que comienza a abrirse a la investigación en los estudios relativos a la violencia contra las mujeres es el del suicidio; el argumento que han dado diversas especialistas es que muchos de estos eventos tienen como origen la reiterada y sistemática violencia que ejercen los familiares (fundamentalmente padres y hermanos), o la pareja, en contra de las mujeres, principalmente, las adolescentes.




Mujeres y sociedad en general:

La discriminación y la violencia contra las mujeres y las niñas en el país continúa siendo una de las grandes violaciones en materia de derechos humanos.

Delincuentes liberados, crímenes sin castigar... familiares y víctimas que claman justicia y piedad ante su dolor. La impunidad está pudriendo por dentro a México a raíz de la cual se han reiterado los casos de feminicidios, las masacres de inmigrantes, las desapariciones forzadas, entre otras formas de violencia.

La impunidad y el silencio siguen siendo la última respuesta a este tipo de delitos, lo que constituye una ofensa a la humanidad y a la dignidad. . 


La violencia contra las mujeres no es sólo problema de las mujeres, es un problema de la sociedad. Es el problema de derechos humanos más extendido, e impide el camino al desarrollo y a la paz

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Fuentes:



martes, 16 de agosto de 2011

¡ALARMANTE!: El siniestro rostro de un potencial feminicida


“El crimen pasional no existe; lo que existen son feminicidios que se escudan detrás de ‘sentimientos’ que tienen valor para la justicia sólo cuando son esgrimidos por un hombre”
...Francesca Gargallo
(Feminista y profesora de filosofía en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México)


RELATO DE UN CASO EN NICARAGUA
(Un ejemplo de lo que ocurre, de forma cotidiana,  en miles de hogares al rededor del mundo)

Eva María Morales siente el sabor salitre de las lágrimas que se abren paso a través de sus mejillas. Está en la esquina del solar de su casa en el municipio de San Andrés de Bocay (Nicaragua).

Levanta los ojos hacia el cielo soleado, como si la naturaleza hiciera caso omiso a las sombras que invaden su corazón. La mente de Eva retrocede muchos años atrás, a esa terrible noche en que su vida cambió para siempre.

Todo sucedió en la noche del primero de noviembre de 2003. Eva dormía plácidamente en su cama. De pronto escuchó los gritos de su esposo, Víctor Severo Gutiérrez, quien comenzó a llamarla a voz en cuello. Ella comenzó a temblar. Víctor se acercó a la cama y ella pudo sentir el olor a licor que lo impregnaba. Otra vez estaba borracho, y ella sabía lo que eso significaba.

Víctor observó su larga y abundante cabellera esparcida sobre la almohada, y sus manos ásperas y toscas se ciñeron a ella con crueldad. Eva cayó al piso por la fuerza descomunal de su agresor, quien la arrastró escaleras abajo gritándole insultos y palabras soeces.

Todo su cuerpo sufrió los golpes de la estampida colina abajo, hasta que llegó al piso inferior. El hombre que juró amarla y protegerla, comenzó a golpearla salvajemente. Eva oyó el sonido de un zipper que se abría y sintió que un chorro caliente le mojaba la cara. De pronto los golpes navegaron de su cara a su vientre, y mil puntapiés se estrellaron sobre ella.

Ella comenzó a gritar: ¡No por favor, no! Pero era demasiado tarde. Eva se sintió sobre un suelo pegajoso y húmedo, y vio como un líquido rojo se escurría por todas partes. Un dolor agudo le oprimió el vientre, y le desgarró las entrañas. Comenzó a gritar pidiendo ayuda y tratando de proteger su vientre de los golpes, mientras Víctor seguía dándole hasta que perdió la conciencia.

Despertó en el hospital, ante el rostro complaciente de una doctora que la miró con tristeza mientras Eva  llevaba las manos a su vientre. Trató de sentir al ser que gestaba dentro de sí, pero fue en vano; no hubo ningún movimiento. En ese instante lo supo... Su hija estaba muerta.

Eva tuvo que ser sometida a una cesárea de emergencia para sacar el cuerpo muerto de su segunda hija. Su primer embarazo también se había malogrado a las 15 semanas, producto de los golpes de su marido. Esta vez la historia se repetía, cobrando una segunda víctima.

Eva y su hija están entre las muchas mujeres y niñas, en todo el mundo, que sufren y mueren debido a la violencia de género.

“En 2010 recibimos un total de 33,718 casos, 2 mil 238 denuncias más que las del año pasado. Creemos que eso se debe a que las mujeres están más conscientes de que deben romper el círculo de la violencia. Del total de denuncias, un 42% fue provocado por abusos por parte de la pareja, correspondiente a 14,278 denuncias, y un 23% fue causado por una ex pareja, correspondiente a 7,841 denuncias. La mayoría de las mujeres asesinadas tenían entre 26 y 45 años”, señaló Mercedes Ampié, Jefa de la Comisaría de la Mujer en Nicaragua.



LACRA SOCIAL
En México uno de cada 4 hogares vive situaciones violentas y en muchos casos, las mujeres son asesinadas.

La violencia contra las mujeres se ha instalado en un espacio de preocupación social y política. Desentrañar sus causas y las dificultades para erradicarla, contenerla, reglamentarla y atenderla, en el marco de los derechos humanos de todas las personas, ha permitido reconocer que se trata de un asunto de interés de Estado.

En la actualidad se reconoce a la violencia contra las mujeres como un delito, como una de las lacras de la sociedad, que se funda en la desigualdad entre hombres y mujeres y que, apenas, comienza a ser reconocido como un crimen a las mujeres. Hoy existen agencias especializadas en delitos sexuales, fiscalías, centros o unidades de atención y prevención de la violencia de género y de la violencia familiar.


No obstante todavía se piensa que la violencia contra las mujeres es natural, que quien domina o manda “naturalmente” tiene derecho a corregir, a humillar, a disciplinar y puede, porque es autoridad, usar su fuerza para golpear, para herir con sus manos, con instrumentos punzo cortantes e incluso usar su cuerpo para lastimar. Se cree, que quien manda tiene derechos indiscutibles sobre quien está en posición subordinada. Esta creencia es consentida y justificada por la sociedad, las instituciones y el Estado. A esto se le conoce como redes de complicidad.

FEMINICIDIO
La violencia feminicida es un nuevo concepto que engloba a todas las formas de violencia contra las mujeres. Su definición y difusión es reciente. Se trata de un crimen de Estado, porque la vida y seguridad de las mujeres no está garantizada.

El concepto feminicidio fue utilizado por primera vez por Diana Russel y Hill Radford en un texto llamado Feminicide. The politic of woman killing ( Nueva York 1992). Russel y Radford lo consideraron como el crimen de odio contra las mujeres.

Su traducción textual al español fue: femicidio. Se reconoce como la culminación de una situación caracterizada por la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de las mujeres. Es el concepto abarcador y amplio de una situación social en que vivimos las mujeres, en aquéllas circunstancias donde esa situación está rodeada de violencia, física, psicológica, religiosa, laboral, económica o política.


Es decir, el feminicidio está conformado por el conjunto de hechos violentos misóginos contra las mujeres que implican la violación de sus derechos humanos, atentan contra su seguridad y ponen en riesgo su vida. Culmina en la muerte violenta de algunas mujeres. Hay infinidad de sobrevivientes. Se consuma porque las autoridades omisas, negligentes, o coludidas con agresores ejercen sobre las mujeres violencia institucional al obstaculizar su acceso a la justicia y con ello contribuyen a la impunidad.


El feminicidio conlleva la ruptura del estado de derecho ya que el Estado es incapaz de garantizar la vida de las mujeres, de actuar con legalidad y hacerla respetar, de procurar justicia, prevenir y erradicar la violencia que lo ocasiona. El feminicidio es un crimen de Estado.

La violencia contra las mujeres y la violencia feminicida, en particular, todavía no ha conseguido el lugar que merece en el pensamiento y en la acción, no está colocado debidamente en las preocupaciones nacionales. La negación de su existencia impide vislumbrar mecanismos para su prevención, atención y erradicación. Considerar que la violencia contra las mujeres es algo “natural” y justificable, hace que en la sociedad no existan suficientes motivaciones para reconocerla y enfrentarla.

Pero, ¿cuál es el perfil de un feminicida?. Antes de ver las "características" que varios estudios han recopilado en cuanto al perfil de un potencial feminicida y conocer algunas "señales de alerta", veamos algunas cifras alarmantes, aunque inexactas, debido a la informalidad e indolencia con que las autoridades mexicanas han manejado los feminicidios desde años atrás.

PANORAMA DEL FEMINICIDIO EN MÉXICO:
El criterio y los informes de distintas instancias gubernamentales y de organizaciones sociales, como de la Cámara de Diputados indican que en México el feminicidio existe y que algunas cifras muestran el problema a nivel nacional (son cifras aproximadas):


* En el año 2002 la violencia contra las mujeres originó 5 mil 200 muertes de mujeres, es decir 14 cada día. Según la entonces secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, una de cada tres muertes violentas de mujeres ocurrieron en el hogar y la mayoría de las agresiones permanecen impunes.

* En la Frontera Sur sólo entre enero y mayo de 2004 habían sido asesinadas 154 mujeres, según datos de la Fundación Colosio, según denunció ante la Secretaría de Gobernación de Beatriz Paredes Ángel (La Jornada 7 de octubre 2004).

* En Quintana Roo 94 mujeres fueron asesinadas en los entre 1999 y 2002 según informó el Grupo Plural de Mujeres y la senadora Leticia Burgos, mientras que las autoridades sólo hablan de 39, (cimac noticias, noviembre 2004)

* Un número de hasta 53 mujeres asesinadas en Guanajuato, reportó la red Milenio Feminista, según declaró la diputada Martha Lucía Micher Camarena en Diario de México el 26 de julio de 2004. La Procuraduría de Justicia del Estado reportó que hubo 2 asesinatos de mujeres en 2001; 18 en 2002; 21 en 2003; 7 hasta agosto de 2004. Dando un total de 48 homicidios de mujeres de 2001 a agosto de 2004. Los homicidios en 2001 fueron cometidos por los cónyuges. De los 18 homicidios de mujeres cometidos en 2002, nueve fueron cometidos por el cónyuge.


* La Procuraduría de Justicia del Estado de Michoacán señala que de 2002 a 2004 ocurrieron 30 homicidios de mujeres, uno en 2001, cinco en 2002, nueve en 2003, y 15 en 2004.  En el año de 2002 los homicidios fueron cometidos principalmente por el cónyuge.  En el año de 2003 se cometieron 9 homicidios. En 2004, ocurrieron 15 homicidios, en cuatro fueron los cónyuges y en los dos restantes fueron un conocido y un desconocido.

Como vemos, la información revela que, en la mayoría de los casos,  los posibles responsables tenían un vínculo con la víctima, eran esposos, ex maridos, novios o conocidos. Así mismo, gran número de estos crímenes, continúan en la impunidad hasta el día de hoy.

CASO: Ciudad Juárez, Chihuahua:
Estado emblemático y muy lastimado por el asesinato impune de miles de mujeres.

 
Hasta la fecha no existe un dato confiable, en cuanto al número y clasificación de los asesinatos en esta entidad. A pesar de la creación de instituciones para su investigación, seguimiento y resolución, se mantiene la sensación fundada que en Ciudad Juárez, hay impunidad.

A partir de 1994 los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, traspasaron la frontera. Muy ponto se iniciaron varios conteos realizados por organismos no gubernamentales e instancias dedicadas a los derechos humanos.

El grupo NHRC (de los Estados Unidos) apunta que 430 mujeres fueron asesinadas y 600 están desaparecidas en Ciudad Juárez, entre 1993 al 2005, cifras que rebasan la estadística oficial.

Justicia para Nuestras Hijas, una de las más de 10 organizaciones surgidas por la denuncia de homicidios en Ciudad Juárez, anota en su conteo 433 ocurridos en Juárez y el municipio de Chihuahua una cifra similar. Asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez.

Nuestras Hijas de Regreso a Casa, señala que de 1993-2005, habrían ocurrido 430 asesinatos.

Por su parte la Fiscalía Especial para la Investigación de Homicidios de Mujeres en Ciudad Juárez, señala de enero 1993 al 30 de abril 2002, 279 y 44 desapariciones.

La Comisión Especial para dar Seguimiento al Avance de las Investigaciones en torno al caso de los Homicidios de Mujeres en Ciudad Juárez (Información de los Tribunales) registra 205 homicidios.

La Procuraduría General de Justicia del Estado de Chihuahua informó que entre 1993 y 2005, tuvo conocimiento de 364 homicidios.

Un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos señala que de enero de 1993 a julio de 2003, tuvo conocimiento de 232 homicidios.

Amnistía Internacional informó de 370 casos de 1993 a 2003. La evidente desproporción de datos se debe, tal vez, a una situación de desinformación.

Estas cifras son sólo un ejemplo del abuso de uso de cifras y muestra cómo este es un punto focal de la difusión pública, sin profundizar en el conocimiento de las relaciones sociales y políticas en la zona.

En términos generales, de 2007 a la fecha se han cometido, al menos, 2 mil 15 “homicidios dolosos contra mujeres y niñas” en 18 entidades del país, señala el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.



Estos breves ejemplos muestran cómo se interpretan los homicidios de mujeres;  puede verse enseguida cuál es el panorama a nivel nacional, a pesar de cuantificar cifras aproximadas.

CASO ALÍ CASTREJÓN CUEVAS (EN MÉXICO):

Solo por ilustrar con uno de tantos casos de asesinatos de mujeres que se cometen en el país, ante la atroz indiferencia de las autoridades.


Alí Castrejón Cuevas, joven feminista de 24 años estudiante de la FFyL de la UNAM fue asesinada brutalmente por su ex pareja Osvaldo Morgan el 20 de septiembre de 2009 al amanecer de la fiesta de cumpleaños de Alí. Morgan le asestó 26 puñaladas el dia después de que Alí cumpliera 24 años.

Dato importante: este feminicida confesó su delito.

A continuación publicaré una dolorosa carta que refleja la impotencia y ansias de justicia que Conrado Cuevas, padre de Alí, envió a varios medos de comunicación en Abril de este año, días despúes de que el juez de la 4ª Sala en Materia Penal del Distrito Federal emitiera el fallo que disminuye la pena privativa de libertad a Osvaldo Morgan Colón, responsable de haber cometido el delito de homicidio calificado en contra de Alí Cuevas:


Estimadas (os), compañeros y compañeras:

Soy el ING. Conrado Cuevas, de Panamá, internacionalista en Nicaragua y El salvador durante los años 80s, y padre de la estudiante mexicana-panameña ALI DESSIRÉ CUEVAS CASTREJÓN, asesinada en México DF en el 2009, por un individuo machista, cobarde y mentiroso, familiar de un exdiputado de esa hermana nación.

Les escribo para solicitarles su solidaridad en el caso de mi hija, una intelectual revolucionaria, feminista, quién fué víctima de la intolerancia que reina en la mente de ciertos hombres enfermos, y que en estos momentos en medio de la lucha de las mujeres de México por un mundo sin violencia, es bandera de igualdad y respeto a los derechos humanos. Un juez en primera instancia condenó al asesino (un ex-novio que mi hija había desechado por antecedentes violentos, meses atrás, y que preparó una fiesta para emboscarla y asesinarla) a 42 años y seis meses; pero que otro juez con argumentos machistas y sexistas irracionales, eliminó 7 años a su condena, en la primera de las apelaciones, ya que faltan otras.

Les solicito, junto a toda nuestra familia, que firmen la petición que les adjuntamos abajo de este e-mail, por favor léanla, firmenla digitalmente en el vínculo de i-petitions, anotando al lado de su firma el país de donde son, y enviándola a sus amigos y divulgándola por las distintas redes de apoyo sociales.

Pueden sumarse como fans en la página WEB de FACEBOOK de las hermanas feministas de mi hija en MÉXICO, QUE ENFRENTAN UNA DESCOMUNAL LUCHA CONTRA LA INTOLERANCIA Y LA DISCRIMINACIÓN, llamada ALISOMOSTODAS, donde podrán enterarse de los detalles de esta lucha desigual de los que no tenemos el poder ni el dinero, contra un sistema de cientos de años de desigualdad y de violación de los derechos humanos de la mitad de la poblacióon, las mujeres.

Disculpen si en algo les molesto, solo comprendan lo que es para un padre semejante situación de injusticia y dolor.

Agradezco su atención y solidaridad.

Luchemos contra la injusticia donde quiera que se manifieste

Un saludo afectuoso.
Ing. Conrado Cuevas
 

Ante la grave situación de violencia contra las mujeres que diariamente somos testigos de presenciar , gran parte de la sociedad y, principalmente  las autoridades, continúan analizando las formas de "resolver" el problema...¡¡ES URGENTE  TOMAR ACCIONES!!

A continuación se exhiben algunas de las características psicológicas y de comportamiento que presentan, de forma general, los agresores y potenciales feminicidas. Recordemos que cada caso es distinto, que no todo es una regla, pero son aspectos comunes que se han determinado en varios estudios con respecto a esos sujetos.

...No hay otro remedio:  ¡¡mantenerse siempre en estado de alerta!!.


PERFIL DEL POTENCIAL FEMINICIDA:
A la mujer se le ha enseñado una forma de "amar" muy diferente a la del hombre; es la que se entrega toda sin esperar nada a cambio, y confía en él ciegamente, pero existen algunos indicios que pueden alertar a la mujer sobre la presencia de un posible agresor.


* En la mayoría de los casos de mujeres asesinadas, los agresores tuvieron una relación de pareja con la víctima. El hogar es el sitio que ocupa el primer lugar donde se produce la violencia.

* El abusador o asesino de mujeres regularmente muestra alteraciones psicopatológicas, celos infundados, conductas controladoras extremas, dependencia emocional, depresión, tienen una historia de conductas violentas, bien con parejas anteriores o con otras personas, puede carecer de preparación académica (no es una regla)  y provenir de un hogar violento

* Los agresores se ubican, generalmente, entre los 26 y los 45 años.

* Según expertos en el tema, mucha gente piensa que los abusadores son personas del campo, pero los datos arrojados en varios estudios indican lo contrario. La mayoría son personas de la ciudad.

¿Cómo reconocer al agresor?
La probabilidad de un feminicidio es mayor cuando el agresor presenta un estilo de conducta violento o trastornos de personalidad graves, consumo de alcohol y drogas, cuando la víctima es vulnerable y cuando la interacción entre ambos está sujeta a un nivel alto de estrés por causa de una situación económica precaria, problemas de vivienda e hijos difíciles, entre otras situaciones.

Todos los casos son distintos y la edad de los agresores de mujeres puede ser variable, este tipo de conductas puede ser más comunes en una persona adulta de entre los 30 y los 40 años, que quizá ya han experimentado una relación de pareja, que han llevado una vida difícil, precaria, con nivel educativo bajo, baja autoestima y sobre todo que viene de un hogar en el que la violencia era constante, ya sea contra el mismo o contra la madre o hermanos.


Daniel Efraín Ruiz:
Consignado
como el primer feminicida en el D.F

La señal más evidente es la forma de control que el hombre intenta ejercer sobre la mujer en todos los ámbitos de su vida; desde su forma de vestir, de arreglarse y relacionarse con los demás. Nada se escapa de su supervisión y registro. Desde preguntas tan sutiles como: ¿quién te está llamando?, ¿por qué te saluda ese hombre?, ¿por qué te vistes así?, o ¿por qué te retrasaste 15 minutos en llegar?.


Son hombres que controlan el lugar donde están las mujeres, las horas de entrada y de salida de su trabajo, les revisan el teléfono y la cartera, y las llevan y recogen en todos lados con el pretexto de que quieren protegerlas. Además, quieren tener hijos lo más rápido posible para crear un vínculo que sea más difícil de romper en el futuro.
Por lo general, los agresores intentan alejar a la mujer de su familia y de sus amigos para que no tenga redes de apoyo que le permitan salir del círculo de la violencia.

Estos potenciales agresores hacen uso de la descalificación para mermar la autoestima de la víctima. Humillan y ofenden a la mujer. Le dicen que no sirven para nada, que son una carga económica, que nadie las va a querer como ellos, que no valen nada. Y poco a poco las víctimas se lo creen, hasta que sienten que no pueden vivir sin él.


Lo ideal es que la mujer se mantenga alerta y cuando se de cuenta de una  mínima señal, debe alejarse de inmediato del alcance de su agresor y denunciar los malos tratos y violencia que padece. Debemos obligar a las autoridades a  proteger nuestra integridad  y a velar por nuestros derechos fundamentales, principalmente, el de la vida.

Como ya  hemos mencionado,  todos los casos son distintos, sin embargo un agresor y potencial feminicida posee  dos probables caminos en su vida como abusador:

A) EL FEMINICIDIO O ASESINATO:

Los futuros homicidas empiezan a desarrollar ideas obsesivas de una visión catastrofista de su situación:
  • “Mi vida no tiene ningún sentido”
  • “Mi mujer es culpable de todo lo malo que me ocurre” (atribución de culpa a la mujer)
  • “Me mira con malos ojos y me desprecia”
  • “Quiere abandonarme”
  • “Me engaña con otro”
  • Pierde la esperanza (“haga lo que haga, todo va a ir de mal en peor”).
  • La situación puede llevarlo a cometer un homicidio, por odio hacia la sociedad y la mujer, aunque hay personas que pueden llegar a experimentar placer en el acto homicida que al final lo satisface.
B) EL SUICIDIO:

Los asesinos de mujeres pueden también experimentar intencionalidad suicida y concretarla en algunos casos.

El suicidio se da por temor a las repercusiones negativas de la conducta realizada. Se trata en estos casos de un suicidio evitativo, cuyo objetivo es evitar las consecuencias posteriores del homicidio como el rechazo social y castigo penal.

Cuando se detectan estas señales de alerta debe buscarse la atención y seguimiento médico y aunque son procedimientos que no se resuelven tan fácilmente pueden llevar un procedimiento de mediano o largo alcance satisfactorio, tendientes a elevar su autoestima, estimular su amor propio y hacia los demás y cortar los lazos traumáticos, de alguna manera lo que se busca es reestructurar y componer toda su existencia para darle un estilo de vida diferente.

PERFIL DE LA VÍCTIMA:

La víctima es una mujer sumisa y dependiente. Las mujeres que llegan a poner la denuncia a las agencias especializadas de la mujer, muestran que  son personas dependientes económica y sicológicamente, con autoestima baja. Lloran con facilidad y tienen poca confianza en sus capacidades y decisiones.


Una mujer independiente de su esposo, monetariamente, no tiene por qué soportar golpes ni humillaciones. Es por eso que entre la ayuda que se les debe destinar está la inclusión en programas que las conviertan en mujeres autosuficientes; reinsertarlas en el sistema educativo, en actividades laborales y técnicas, y en cooperativas de mujeres empoderadas que han sufrido lo mismo que ellas.

LEYES QUE CASTIGUEN
Las leyes necesitan tipificar el feminicidio, mejorar las medidas preventivas y de protección hacia la mujer, la atención sicológica a los hombres, garantizar la seguridad de los hijos, fortalecer los refugios y los albergues, incluir la violencia de género dentro del curriculum educativo, para que los niños aprenden a identificarla y la corrijan, e impulsar campañas de sensibilización.

Mientras los gobiernos se deciden a actuar, muchas mujeres siguen dentro del círculo de la violencia, sin ser capaces de romper el silencio. Hasta que el gobierno y las instituciones no tomen las medidas necesarias para que se vean como personas valiosas e integrales, seguirán bajo la sombra siniestra de sus verdugos.




MUJER:

Recuerda que:

  • Toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado.
  • Toda mujer tiene derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y de las libertades consagradas por las leyes y acuerdos regionales, nacionales e internacionales sobre derechos humanos.
  • El feminicidio está conformado por el conjunto de hechos violentos misóginos contra las mujeres que implican la violación de sus derechos humanos, atentan contra su seguridad y ponen en riesgo su vida. Culmina con la muerte violenta.
  • La señal más evidente de un potencial feminicida es un control total que el hombre intenta ejercer sobre la mujer en todos los ámbitos de su vida; desde su forma de vestir, de arreglarse, hasta relacionarse con los demás
  • La descalificación y el maltrato sicológico, son las armas más comunes que mantienen a la mujer dentro del círculo de la violencia
  • Mantente alerta ante cualquier signo de amenaza, control, malos tratos o violencia
  • NO PERMITAS ni justifiques ningún tipo de violencia
  • ROMPE  el círculo de violencia
  • La violencia se incrementa...podría culminar con  fatales e irremediables consecuencias para tí.
  • DENUNCIA, solo así podremos ejercer nuestro derecho a la protección y seguridad...debemos exigir a las autoridades a que realicen su trabajo. Sus obligaciones están contempladas en leyes y tratados nacionales e internacionales.

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