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MUJER SIN CADENAS: 2o. lugar Categoría Gráficos del Premio Mujer y Publicidad 2011

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jueves, 21 de abril de 2011

ME PIDO PERDÓN... por haber sido una mujer maltratada

Estos días, dedicados a la meditación y a la reflexión espiritual, deseo hacer un espacio para...
 ¡pedir perdón! 
El motivo: haber permitido que se abusara, se denigrara y casi se destruyera a
la persona más importante de mi existencia:
¡YO MISMA!



Se dice que para lograr reconstruir la dignidad de una persona, es necesario, en primer lugar,  reconocer que se ha actuado mal, pues de ahí se originan los siguientes pasos hacia la  evolución. Son esenciales los ingredientes de la aceptación y la asimilación durante el proceso del perdón a uno mismo.

Una mujer maltratada requiere reconocer que vive una situación de abusos, y una vez que lo ha hecho, debe perdonarse a sí misma por haber permitido, poco a poco, la sumisión y la indiferencia, hasta llegar, tal vez,  a la violencia extrema.

Yo quiero comenzar mi resurgimiento, reconociendo mi condición de mujer maltratada, y perdonándome los actos que cometí, permití, consentí, y omití en contra de mi misma, dejando mi autoestima y mi dignidad en un estado denigrante:

Me pido perdón...
por no haberme querido y respetado como siempre debió ser:  como ser humano, como persona, pero sobre todas las cosas,  como mujer.

Me pido perdón...
por no haberme reconocido ni aceptado a tiempo, como una de tantas mujeres maltratadas que hay en el mundo, impidiendo mi autovalorización.

Me pido perdón...
por haber amado sobre mí misma. Ningún ser humano, y mucho menos un hombre, debe estar por encima de una mujer... No entendí que nadie debe estar antes que YO misma.

Me pido perdón...
por haberme cegado ante la serie de abusos  de todo tipo que padecí con sujetos agresores.

Me pido perdón...
por negarme a cualquier posibilidad de cambio para mejorar mi nivel personal, profesional y emocional, con tal de  permanecer al lado de un "amor" enfermizo y destructivo durante casi 20 años.

Me pido perdón...
por haber regalado todo mi ser, exponiendo mi absoluta integridad en todos los sentidos.

Me pido perdón...
por haber permitido, en nombre de un "amor", todo tipo de vejaciones, humillaciones y maltratos psicológicos, emocionales, económicos y físicos.

Me pido perdón...
por no haber sido selectiva y por involucrarme con sujetos que no valian la pena, entregando toda mi capacidad emocional a individuos  misóginos.

Me pido perdón...
por las señales de alerta que me indicaban: "¡PELIGRO: Relaciones Destructivas!", y que ignoré como un conductor lo hace ante un semáforo en rojo.

Me pido perdón...
por haber hecho a un lado mis propias aspiraciones, sueños, metas e ilusiones personales, ignorando mi superación y desarrollo personal y profesional.

Me pido perdón...
por haberme convertido en una mujer sumisa, dependiente, anulada e invisible. Por mantener un estado de indefensión y por acceder a las indicaciones de cómo vestir, qué comer, a dónde ir, con quién hablar y hasta qué pensar.

Me pido perdón...
por haber dado todo de forma incondicional: mi tiempo, mi espacio, mi independencia, mi salud, mis emociones y mis sentimientos a otros, ignorándome a mi misma... AMAR no significa regalarse ni sufrir.

Me pido perdón...
por no haber exigido mis derechos desde el inicio.

Me pido perdón...
por no imponer mi voluntad, por no valorar mi dignidad y por haber olvidado que mi autoestima es esencial para reconocer el valor que tengo ante mi y ante los demás.

Me pido perdón...
por haber sido presa de cadenas de sumisión, de sometimiento y de indignación.

Me pido perdón...
por confundir amor con dependencia y miedo.

Me pido perdón...
por preferir la comodidad y una aparente seguridad a cambio de mi valor como mujer.

Me pido perdón...
por maltratarme a mi misma y, como consecuencia, permitir el maltrato de los demás.

Me pido perdón...
por vivir como "perro amaestrado", siempre atenta ante la constante mirada de su "entrenador"; por  priorizar las necesidades, los deseos y los caprichos de tipos inseguros, egoístas, celosos, manipuladores y controladores.

Me pido perdón...
por no confiar en mi misma y por haber perdido la capacidad de aceptación

Me pido perdón...
por sentir culpas inexplicables solo  para justificar mi subordinación.

Me pido perdón...
por haber permitido silencios inexplicables, indiferencias injustificadas, así como agresiones verbales y emocionales, más que por amor, por necesidad y dependencia emocional y económica.

Me pido perdón...
por haberme rebajado al punto de tolerar agresiones físicas (denominadas dulcemente por el cobarde agresor como simples empujones, apretones y jalones), y por  no haber puesto límites al primer indicio de sus celos incontrolables y salvajes reacciones.

Me pido perdón...
por no haber tenido el cuidado de conocer a tiempo mis derechos y exigirlos de la forma que hoy lo hago.

Me pido perdón...
por haber soportado años  de maltrato, sin decir nada a nadie, fomentando el silencio y volviéndome cómplice de esa situación aberrante.

Me pido perdón...
por no haber cuidado mi salud emocional ni física, manifestando síntomas de depresión y angustia que, en ese entonces, parecían anormales y sin una lógica explicación médica.

Me pido perdón...
por doblegarme y humillarme las mil veces que me hinqué, suplicando perdón o una muestra de amor.
Nadie merece la doblegación ni la humillación... mucho menos un hombre.

Me pido perdón...
por haber convertido el maltrato en una forma natural y cotidiana de vida que, ante mi misma, parecía normal

Me pido perdón...
por haber cedido y aceptado las carencias, las indiferencias, las amenazas, las sugerencia sutiles, las órdenes, las imposiciones, los castigos disimulados...sin  razón y sin medida.

Me pido perdón...
por no razonar a tiempo y, en su lugar,  dejar salir a flote la desesperación, la impotencia y la resignación.

Me pido perdón...
por no haber puesto  límites a mi indolencia, pero sobre todo, a la violencia que padecí.

Me pido perdón...
por haber tomado una salida fácil y por haber utilizado medios inútiles y carentes de fuerza para salir de mis cadenas.

Me pido perdón...
por haberme hundido más, tratando de evadir mi realidad, aceptando una vida miserable, llena de mediocridad intelectual, emocional, económica y sentimental debido a mi inestable y dañado nivel emocional.

Me pido perdón...
por haber utilizado a determinada gente y por haber repetido patrones de los que huía.

Me pido perdón...
por creer más en otros que en mi misma.

Me pido perdón...
por haberme conformado con cualquiera, evitando así una aparente soledad (la cual,  gracias a la gente que realmente me quiere, y a la que he tenido la dicha de conocer a raíz de mi renacimiento,  no he sentido).

Me pido perdón...
por no haber salido antes de mi desatinada elección de vida.

Me pido perdón...
por haber callado, soportando un dolor emocional que carcomió mi identidad, con el pretexto de mantener una familia perfecta ante los demás.

Me pido perdón...
por no haber sido una mujer en toda la extensión de la palabra. Fui esposa y madre...pero  nunca fui una mujer para mi misma.

Me pido perdón...
por dejarme influenciar por ciertos estereotipos que solo limitaron mi capacidad intelectual,  personal, espiritual y profesional, los cuales frenaron mi percepción de una vida libre y sin violencia. 

Me pido perdón...
por no haber pensado nunca en que otras mujeres viven situaciones similares a la mía.

Me pido perdón...
por no recapacitar a tiempo ni en la forma adecuada.

Me pido perdón...
por haber traicionado mis principios, mis valores y mis ideas, accediendo a situaciones inverosímiles.

Me pido perdón...
por lastimar a terceros con las malas decisiones que tomé a destiempo

Me pido perdón...
por temerle a las palabras "soledad" y "desprotección", tratando de evitar los cambios que hoy tanto disfruto. 

Me pido perdón...
por pedir apoyo a quien no debí, y por no comprender que cada quien toma sus propias decisiones y sus caminos de vida.

Me pido perdón...
por dejar que pisotearan mi dignidad, mis derechos  y mi fuerza de mujer.

Me pido perdón...
por haberme defraudado al punto de desintegrar el concepto de mi misma.

Me pido perdón...
por haber sido débil y permitir que el miedo y la sumisión me dominaran.

Me pido perdón, una y mil veces...
¡¡por no haberme querido!!, y por pedir a gritos que me maltrataran con la actitud sumisa, débil y frágil que siempre reflejé.

Me pido perdón...
por dejarme influenciar por la sociedad, las costumbres, las ideas retrógradas...empujándome a una vida de abusos y controles innecesarios.

Me pido perdón...
por consentir que me hicieran a un lado;  permití hacerme invisible ante los seres que más amaba en la vida, quienes, ante su egoísmo y mi  silencio, optaron por ignorar mis necesidades afectivas y emocionales.

Me pido perdón...
por no exigir consideración, respeto, ayuda ni comprensión, los cuales, también eran derechos que yo poseía como parte de una relación.

Me pido perdón...
por implorar amor, atención, generosidad y respeto. Ahora sé que el verdadero amor se otorga de forma espontánea, pero el respeto...¡¡se exige!!.

Me pido perdón...
por haber juzgado a los demás, cuando en mi propia vida tenía todo un "expediente" con cargos pendientes en mi contra.

Me pido perdón...
por ignorarme y desplazarme en beneficio de los demás, transformándome, con mi propio consentimiento, en una mujer inexistente.

Me pido perdón...
por mi falta de honestidad ante mi misma. La inconciencia de mi situación me llevó a encontrar la salida más fácil y absurda para enfrentar mi triste realidad... empeorándola aún más.

Me pido perdón...
por pedir perdón las mil veces que lo hice, buscando inútilmente, una aceptación y una valoración que no se consigue através de la humillación.

Me pido perdón...
por no estar conmigo misma las veces que lo necesité, postergando un acto vital de auto reflexión, de meditación y de recapacitación.

Me pido perdón...
por no haber sabido luchar por mis derechos como mujer, por dejarlo todo al tiempo, a la vida o al "amor", propiciando  que otras personas decidieran por mí.

Me pido perdón...
por haber sido capaz de perder las esperanzas y por creer, en determinado momento, que la vida se cobraría los daños que los seres humanos cometen,  mostrando así, mi  indolencia e indiferencia ante mi propia seguridad emocional y económica.

Me pido perdón...
por haber dicho: "Eso no se hace", cuando mis acciones demostraban y permitían todo lo contrario.

Me pido perdón...
por haber vivido atrapada en un capullo, pasmada y sin transformación alguna, creyendo que nunca podría salir de él, y por suponer que mis alas estaban rotas, aún antes de abrirlas y probar que sí podía volar!!

Me pido perdón...
porque inconscientemente, fomenté el machismo y la misoginia, con mis actitudes sumisas, pasivas y permisivas.

Me pido perdón...
¡¡por haber sido víctima de violencia por el hecho de ser mujer...y no denunciar a tiempo!!

Me pido perdón...
por no estar lista todavía para perdonar a los demás.

Me pido perdón...
por resurgir tan tarde...pero al mismo tiempo, me agradezco el haber despertado con valor, con amor a mi esencia, con el respeto que siempre me debí y con los sueños que solo postergué...¡¡pero que nunca olvidé!!

Me pido perdón...
por haber entendido, demasiado tarde,  que podía convertirme en Crisálida Perenne,  una mujer como muchas otras, capaz de realizar un  proceso de metamorfosis y  de resurgimiento con mayor fuerza e ímpetu para construir una vida digna, tranquila y con respeto a mí misma.



Jamás pediré perdón por haber despertado, exigiendo  mis derechos fundamentales y legales; tampoco pediré perdón por el entusiasmo por los proyectos de  ayuda hacia otras mujeres que han vivido, o viven, en peores condiciones que yo. 

Mi  experiencia, mi solidaridad y mi compromiso, hoy están junto a esas mujeres
que aún no se dan cuenta que se tienen que pedir perdón para poder comenzar a rehacer su vida.

Me pido perdón... por la  forma en que tuve que darme cuenta sobre la  primordial y urgente necesidad de emprender y apoyar la lucha contra la violencia de género. Sin embargo,  agradezco todo lo que viví, padecí y sufrí para poder integrarme en esta incansable batalla.

Agradezco a la vida haberme dado la maravillosa oportunidad de reencontrarme a mi misma y conocerme realmente tal como soy:  con mis virtudes, mis carencias, mis capacidades, mis defectos y mis cualidades...

¡¡MUJER, pídete perdón a tí misma, y comienza tu nueva vida...
con dignidad, con respeto, sin abusos ni violencia!!

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