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lunes, 23 de septiembre de 2013

MUJER Y DINERO: El Equinoccio de Otoño, época de cosecha



Cien días para que termine el año

Hola, hoy me siento particularmente contenta y llena de energía porque asistí, por tercera ocasión a una celebración y ceremonia chamánica para celebrar el equinoccio y con él, la entrada del otoño; época de recoger lo sembrado, tanto literal como metafóricamente hablando. 



Por esta ocasión, permíteme hablar del tema que ocupa a esta columna de manera indirecta pues hablar del otoño, de cosecha de lo sembrado es, sin duda, hablar de la riqueza que se ha creado a lo largo del año. Esta estación es, además, mi favorita: los colores naranjas, rojos, cafés, amarillos, el ambiente algo más fresco que hace que nos apetezcan bebidas más templadas y otro tipo de alimentos. En general, experimentamos un talante que se prepara ya para despedir al año: el final de un ciclo más que dará inicio a otro.



Los ciclos de la naturaleza son una realidad que honro y me dan paz pues es vivir la certeza de algo que se repite siempre en medio de una realidad humana tan convulsa e impredecible. La Naturaleza, la Pacha Mama nutricia, siempre; amante de sus hij@s siempre, confiable siempre, rica y abundante siempre(mujer tenía que ser).



El otoño es la época de cosechar todo lo que hicimos en el año; después de eso, la Madre Tierra se dispone a descansar y se prepara para dar vida y riqueza el año que viene. De hecho, a partir de mañana, 23 de septiembre, nos quedarán exactamente 100 días para despedir este año.



¿Cómo puedes aprovechar este tiempo para cerrar el año generando y aumentando abundancia en tu vida: abundancia en todos los sentidos, como La Madre Tierra? ¿Qué planes puedes diseñar, qué estrategias puedes crear para aprovechar estos valiosos 100 días y crear momentum para iniciar el año que viene con todo un plan de doce meses que te ayude a tener unas finanzas más sólidas? ¿Cómo puedes aprovechar estos cien días para informarte, educarte, aprender, y ordenar tus ideas, tus finanzas, tus documentos, tus prioridades, tu hoja de ruta y empezar el siguiente año con un para qué bien definido financieramente hablando?



¿Qué tal hacer algo más que los típicos rituales de cada fin de año – serenar monedas, dar, no sé cuántas vueltas a la manzana con una maleta en la mano para atraer viajes y demás?- ¿Qué tal aplicar sistemáticamente lo que ya has aprendido, aprovechando estos últimos cien días, para iniciar un nuevo ciclo enfocada en volverte experta en crear riqueza: tu riqueza? 



En todo eso pensé cuando llegué a la ceremonia acompañada de mis dos hijos, feliz pues deseaba dar las gracias porque estoy en la época de cosecha de todo el esfuerzo, el enfoque, el aprendizaje, la disciplina y el compromiso que sembré este año; sin importar los errores que cometí. Déjame contarte cómo fue mi celebración del equinoccio de otoño hace apenas unas horas.



En esta ocasión, la chamana, que comienza cada ceremonia dando gracias a los cuatro puntos cardinales, a animales ancestrales, árboles vetustos, ríos y mares, hoy nos llevó en un viaje a través de nuestro tallo para llegar a nuestras raíces – nuestros ancestros, aún aquéllos a quienes no pudimos haber conocido – y agradecerles lo que somos: el resultado de generaciones que han vivido, han cometido errores, han tenido aciertos y todo eso lo transmitieron a las generaciones que les siguieron. Déjame contarte que este viaje al que nos acompañó, lo marcó con su tambor que usa en todas las ceremonias y al tocarlo nos va guiando hacia las raíces de nuestros ancestros. También usó un caracol que al escucharlo, sentí cómo se erizaba mi piel de emoción. Después, cuando agradecimos a nuestros ancestros, a nuestras raíces, regresamos – a través del tallo - a nuestros frutos: los frutos son, no sólo nuestros hij@s, sino todo lo que hemos hecho y creado. Es lo que, a nuestra vez, heredaremos a quienes nos siguen en nuestros respectivos linajes. 


Al terminar el viaje chamánico, nos tomamos tod@s de las manos y llegó el momento de agradecer por un acontecimiento que hayamos vivido este año (por supuesto, hay más, pero debimos elegir sólo uno). El agradecimiento al Universo, a la Madre Tierra, a Dios-Diosa, a la Pacha Mama, es un paso importante para poder recibir más.


Después llegó otra parte muy rica del ritual: la cena con productos de maíz: yo llevé pozole cocinado por mi hijo mayor, hubo muchos guisos de maíz y una conversación animada y agradable. 



Celebrar y agradecer la época de cosecha - tanto literal como metafórica - nos prepara para recibir abundancia del Universo, abundancia y riqueza de la Madre Tierra.



Feliz Equinoccio de Otoño. Feliz cosecha: tu cosecha.  





Un abrazo, 

Mercedes


((()))

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