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domingo, 11 de marzo de 2012

CASO: Dubis Estela


Dubis Estela

Dubis Estela, de 27 años de edad, trabajaba como administradora de un almacén de ropa en el centro comercial Portal del Prado en Barranquilla (Colombia), mientras que su esposo, Jonathan de la Hoz, tenía un carro de comidas rápidas que sacaba todas las noches en el barrio, cerca de la casa donde residía junto a su esposa desde hace 10 años.

Jonathan, cegado por los celos, asestó a Dubis varias puñaladas en el cuello y la espalda, y la remató con varias más en el abdomen e incluso le dio un golpe en la cabeza con una piedra ‘china’ utilizada para aguantar la puerta del cuarto en las temporadas de brisa. Dubis quedó tendida en la cama. Jonathan había matado a la madre de sus dos hijos por una supuesta infidelidad.


NOMBRE DE LA VÍCTIMA:
Dubis Estela Doria Rivera

VICTIMARIO:

Jonathan de la Cruz

LUGAR DE LOS HECHOS:

Barranquilla, Colombia

HECHOS:

La macabra historia que causó conmoción en la ciudad empezó con el amanecer del domingo 4 de Septiembre de 2011. A eso de la 1:30 de la madrugada, Jonathan llegó hasta su domicilio ubicado en la carrera 19 No. 64C-40, del barrio El Valle, suroccidente de Barranquilla. En la calle, había bebido unas cervezas con un amigo.

Ya en su habitación, encontró a Dubis dormida, pero la despertó para tener sexo. Tras el breve encuentro, el hombre le preguntó a su esposa que cuál era el motivo de su insípida muestra de cariño ante lo que ella, al parecer, le reconoció que se portaba así porque desde hacía algún tiempo mantenía una relación con alguien muy cercano a ambos.

Tal revelación condujo al vendedor de comidas rápidas a la ira. De inmediato, tomó un cuchillo que estaba en un nochero y le asestó varias puñaladas en el cuello y la espalda a la madre de sus dos hijos. Dubis quedó tendida en la cama. Jonathan creyó que la había matado.

Al cabo de unos segundos, la joven loriquera tomó fuerzas y con la misma arma le propinó a él una herida en la pierna.

Jonathan, aún cegado por los celos, desarmó a Dubis y la remató con varias puñaladas en el abdomen, e incluso le dio un golpe en la cabeza con una piedra ‘china’ utilizada para aguantar la puerta del cuarto en las temporadas de brisa.

Desnuda, boca abajo, los glúteos cubiertos por una sabana de color verde, con sangre seca prácticamente en cada centímetro de su cuerpo y un cable alrededor del cuello, yacía Dubis Estela Doria Rivera, sin vida, sobre la sencilla cama marrón que compartía hacía 10 años con Jonathan De La Hoz Mejía.

Así fue el atentado criminal, según el recuento hecho por el propio homicida a los investigadores de la Sijín y la Fiscalía.

Se conoció que minutos después del crimen, Jonathan De La Hoz intentó quitarse la vida de tres formas distintas: una atándose una soga al cuello, la otra ingiriendo varias pastillas y por último tratando de cortarse las venas.

El uxoricida decidió entregarse a las autoridades alrededor de las 9:15 a.m. de aquel domingo, luego de que su padre José Del Carmen De La Hoz llamara al 123 de la Policía y solicitara la presencia de unos uniformados.

El asesino estaba sentado en la sala, por recomendación de José, su padre.

Las investigaciones revelaron que Dubis recibió 13 puñaladas, tenía un hematoma en el muslo derecho y un golpe en el área posterior de la cabeza. Su esposo sufrió laceraciones en las manos, lo mismo que lesiones leves en una rodilla y una muñeca, esta última producto de un intento de suicidio tras el crimen.

Las paredes y el piso del cuarto estaban empatados de sangre, la piedra ocre con la que la pareja evitaba que la puerta se cerrara, tenía restos de masa encefálica, y había una cuerda colgada del techo con la que, al parecer, el hombre también trató de autoeliminarse.

Jonathan entregó dos cuchillos a los policías, diciéndoles que los usó para matarla.


Lo sorprendente para la familia de Dubis Doria es que nadie escuchó un solo grito o alguna señal de violencia, pese a que en la vivienda residen los padres de Jonathan y sus hermanos.

En sus testimonios, los habitantes de la casa indicaron que no oyeron nada. Ni siquiera uno de los jóvenes que se levantó temprano para ir al trabajo y quien solo se enteró horas después cuando lo llamaron.

Jonathan llegó a su residencia luego de tomar cervezas con un amigo, a eso de las 12:30 de la noche, y todo apunta a que una hora después, aproximadamente, mató a su compañera. Allí mismo trató de suicidarse tres veces hasta quedarse dormido.

Se despertó por los golpes en la puerta de sus dos hijos, a eso de las 7 de la mañana. Al no obtener respuesta, los pequeños corrieron hasta donde su abuelo, a quien Jonathan le alcanzó a advertir que se llevara a los niños pues algo grave había sucedido. El victimario develó el cuadro de horror a su padre. Éste último fue el autor de la llamada a la Policía.

Testimonio de la hermana de Dubis
Deisy Doria, hermana de Dubis y residente a cuatro cuadras de la casa, reprocha que la hayan enterado del hecho pasadas las 10 de la mañana, por lo que exige que toda la verdad quede al descubierto.

Ella, quien se había abierto paso primero en Barranquilla, se trajo a Dubis, la menor de cinco hermanos, de la vereda Los Morales, corregimiento El Carito (Córdoba), donde vive la familia, para que “tuviera un futuro mejor”.

Eso fue hace 11 años. Casi de inmediato la joven se relacionó con Jonathan y al año ya estaba embarazada de su primogénito, apenas con 17 años.

Durante el sepelio, tres de sus hermanos exigieron respeto por su ser querido a propósito de las declaraciones del confeso asesino Jonathan De La Hoz, quien dijo que le quitó la vida a su esposa porque ésta le reconoció que le era infiel.

Están dejando la imagen de mi hermana en el piso. Están hablando de alguien que no se puede defender porque ya está muerta, es mi hermana, me crié con ella, conocí sus principios y por eso digo que es mentira todo lo que están diciendo”.

No entiendo dónde estaban entonces los familiares del esposo de mi hermana, allí hubo complicidad de todos; un abogado está al frente del caso, porque las cosas no se van a quedar así. Mi hermana murió sola pero tiene aún quien la defienda, además hay unos niños de por medio a quienes tampoco se les ha respetado su dignidad por todo lo que se ha dicho de su mamá”, relató visiblemente angustiada la hermana de la víctima.

Deisy rogó a los familiares del homicida que digan la verdad de cómo sucedieron las cosas. “Ya él la mató, qué más quiere. Ya demostró sus celos y su ‘hombría’, es una persona enferma, porque después que asesinó a mi hermana publicó unas fotos en el Facebook, es decir, tenía todo premeditado. Él mismo fue quien se agredió en la pierna para tratar de decir que fue mi hermana, e hizo todo lo demás para aparecer como demente”, relató.

La mujer dijo que no conoció de algún conflicto que se hubiera agudizado entre la pareja, excepto los que son normales en los matrimonios y suelen ser pasajeros. Sin embargo, Dubis le había comentado su preocupación porque Jonathan llevaba dos semanas de no trabajar en el puesto de comidas rápidas.

Mi hermana alcanzó a decirme que él le había dicho que sin ella no podía vivir y que si alguna vez se separaban él se cortaba las venas. Eso es un indicio de que no pensó hacerlo con él mismo sino con ella. Quizás mi hermana en ningún momento se imaginó que ese hombre callado iba a hacer eso”, relató Deisy.

La última vez que Dubis se vio personalmente con su hermana Deisy fue el sábado anterior en el almacén donde trabajaba en el centro comercial Portal Del Prado. Después volvieron a dialogar por teléfono el jueves, en cuya conversación Dubis le comentó el extraño comportamiento de su esposo.

El diálogo fue suspendido por las ocupaciones de Dubis en el almacén, aunque quedaron en que se verían personalmente el domingo, que era su día descanso, cuando se conoció del homicidio de la joven loriquera.

Las fotos en Facebook
El viernes –dos días antes del crimen– Jonathan estuvo en casa de Deisy, hermana de Dubis, solicitando el número de teléfono de un técnico en sistemas para que le arreglara su computador, lo que hace creer a la mujer que ya tenía el hecho pensado: colgar fotos en la red social Facebook después del asesinato. “De acuerdo con el dictamen de Medicina Legal mi hermana falleció a la 1:30 de la madrugada y las fotos fueron montadas por él a las 2 a.m., incluso, había huellas de sangre desde el cuarto de ellos (donde sucedió el crimen) por un pasillo hasta llegar al cuarto donde estaba el computador. Cuando yo llegué al día siguiente el computador todavía estaba encendido. En el Facebook dijo a esa hora que mi hermana era el amor de su vida y el sábado había colocado: juntos hasta el final”.

Ella Quería independizarse
Otro hermano de la asesinada, Samir, recuerda que en julio de este año Dubis y sus dos hijos lo visitaron en Montería -donde él reside-. En esa época ella le manifestó que tenía la intención de dar por terminada la relación con su marido porque, como sucedió siempre, este no respondía por las necesidades del hogar. De hecho, dice que fue ella quien le montó el puesto de perros calientes que él manejaba. Samir piensa que De La Hoz la mató para impedir que lo dejara.

Supuesta infidelidad
Versiones de vecinos indican que la supuesta infidelidad de Dubis fue conocida por miembros de la familia De La Hoz días antes del suceso. En la imputación de cargos Jonathan contó que tuvo sexo con su mujer y, al notarla fría, la cuestionó, ante lo que ella le respondió que le era infiel con un amigo de la casa y, según él, por esa razón empezó el forcejeo que terminó en crimen. La familia asegura que no es verdad.

Los hijos de la pareja, las principales víctimas de la historia, ya están en El Carito, donde los parientes maternos esperan hacerles más llevadera la tragedia de haberse quedado sin madre y de tener a su padre tras las rejas

SEGUIMIENTO:
Después del minucioso informe judicial entregado por el Fiscal 11 delegado de la Unidad de Reacción Inmediata, Jonathan tomó la palabra en el estrado y volvió a reconocer la autoría material del crimen, pero no aceptó el cargo de homicidio agravado, impuesto por el ente acusador, aduciendo que actuó con ira e intenso dolor, tras la revelación de infidelidad. Por tratarse de un acto que producía un alto impacto emocional entre la comunidad, la Jueza no titubeó en la reclusión del homicida.

La juez Séptima Penal Municipal, Yadira Giraldo, ordenó que el esposo de la cordobesa fuera recluido en la cárcel El Bosque de Barranquilla.

En la audiencia el vendedor de comidas rápidas dijo que había matado a su esposa porque esta le había asegurado que le era infiel.

El padre del asesino, José del Carmen de la Hoz de oficio carpintero, dijo que había escuchado la pelea en la madrugada pero que luego hubo un silencio y pensó que todo se había arreglado pues era normal que la pareja discutiera.

Cuando golpeó la puerta del cuarto de su hijo, éste la entreabrió y le dijo que se llevara a los niños del lugar porque había ocurrido una tragedia.

Le confesó el crimen y le dijo que llamara a la Policía para entregarse. A las 9:30 de la mañana del lunes fue conducido por una patrulla y el martes se realizó la audiencia de legalización de captura e imputación de los cargos.

El informe fue entregado por el Fiscal 11 delegado de la Unidad de Reacción Inmediata pero Jonathan no aceptó el cargo de homicidio agravado, señalando que asesinó a su esposa en un momento de ira e intenso dolor tras reconocerle que le era infiel.

Como si tratara de justificar el comportamiento de su hijo, el carpintero dijo que toda esta situación se había desencadenado “por una metida de patas de Dubis”.

Enseguida, informó que ella le había sido infiel a Jonathan con un joven mucho menor, amigo de Josué, otro de sus hijos. Éste, al parecer, iba constantemente a su casa y comía en el negocio propiedad del homicida.

Por su parte, los familiares de la mujer niegan esta versión e indican que se trata de una justificación de Jonathan para evitar el peso de la ley pero que la mujer era dedicada a su hogar y que jamás le sería infiel.

Los dos hijos de la pareja, de 10 y 7 años, fueron dejados bajo custodia de los familiares de la mujer.


Fuentes:

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