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MUJER SIN CADENAS: 2o. lugar Categoría Gráficos del Premio Mujer y Publicidad 2011

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Página Web Crisálida Perenne

martes, 5 de junio de 2012

CASO: Wendy



Wendy 

Durante varios meses Wendy vivió bajo el acoso de Jimmy Villatoro; un prolongado terror que hizo constar ante registros de la Procuraduría General del Justicia del Estado de Chiapas y que, al final de cuentas, le cobró la vida en uno de los asesinatos más escalofriantes de los que Chiapas tenga memoria. 

El pasado 02 de mayo, en un poblado de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, fueron descubiertas la cabeza y las extremidades de una persona. Días después la PGJE informó que se trataba de Wendy Lizzet, hija, estudiante, y madre de Braulio -un niño de tres años de edad-. Jimmy Virgilio Villatoro, maestro de 33 años con quien Wendy procreó a Braulio, y quien hoy es conocido como el "caníbal de Tuxtla", enfrenta un proceso acusado de cometer el delito de homicidio calificado. 



NOMBRE DE LA VÍCTIMA: 
Wendy Lizzet Ochoa Méndez 

VICTIMARIO: 
Jimmy Virgilio Villatoro 

LUGAR DE LOS HECHOS: 
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (México) 

HECHOS: 
De nada sirvió. Antes de que su expareja sentimental la matara y descuartizara, Wendy Lizzet Ochoa Méndez, de 19 años de edad, acudió a la Fiscalía Especializada para la Protección de los Derechos de las Mujeres de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). En una querella dejó sentado que temía por su vida y narró las brutales y constantes agresiones de las que había sido víctima a manos de Jimmy Virgilio Villatoro, su ex pareja, quien ejercía sistemáticamente todo tipo de violencia contra ella. 

La PGJE ha exhortado a las mujeres a denunciar la violencia familiar; lemas como “Si te pega no te quiere” han sido su bandera al tiempo que aseguran que tendrá mano dura para castigar a los agresores; pero, ¿si una mujer denuncia las vejaciones de las que fue víctima, y meses después es asesinada por su agresor, dónde está la falla? 

Documentos constan que el 12 de octubre de 2012, Wendy Lizzet Ochoa Méndez, a través de un despacho jurídico, presentó su querella en la Fiscalía Especializada en la Protección de los Derechos de las Mujeres, contra Virgilio Villatoro; lo acusó de lesiones, violencia familiar, amenazas e incumplimiento de los deberes alimentarios. 

En los hechos narró que durante cuatro años de concubinato, sufrió insultos y golpes de parte de Jimmy Virgilio. Relató que, incluso, cuando estaba embarazada le pegaba con el puño cerrado o con la hebilla de un cinturón, asimismo, que le hacía heridas con una navaja. 

La joven indicó a las autoridades que cuatro meses antes de presentar la querella Virgilio la bañó con gasolina para quemarla, “pero el cerillo no prendió porque al parecer la caja que los contenía estaba mojada”; Wendy explicó que ese día su expareja se enojó “porque no le gustó la comida”. 

Nada le gustaba de lo que yo le hacía, a todo le buscaba un problema, y en el momento que me quería quemar yo grité y él empezó a golpearme para que ya no gritara, amenazándome que si seguía gritando me iba a matar o iba a matar a mi bebé… algunas veces, cuando se enojaba me metía a un tanque de agua”, expuso quien hace días fue cremada por sus familiares. 

De acuerdo al documento, Jimmy era tan celoso que ella no podía saludar a sus amigos si se los topaba en la calle, porque de lo contrario la bajaba del carro con el niño en brazos, y sin dinero para que regresara a su casa. 

Al final de la querella, Wendy Lizzet Ochoa sostuvo que dejó de concurrir lugares públicos por temor a que su expareja atentara contra su vida y la del pequeño Braulio: “ya no tengo vida propia”, subrayó y pidió a las autoridades que establecieran las órdenes de protección precautorias y cautelares para protegerla a ella y a su familia. 

Entre las medidas que Wendy solicitó al agente del Ministerio Público están la de prohibir a Jimmy Villatoro que se acercara a su persona, domicilio, lugar de trabajo o de estudios, y otros lugares a los que acudiera con frecuencia. 

Incluso, fundamentó sus peticiones en la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia contra las Mujeres, la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, el Código Penal y de Procedimientos Penales del Estado de Chiapas y la Constitución local Siglo XXI. 

La querella dio lugar a la averiguación previa 832/UEDSYVF1/211; para integrarla, como consta en un oficio firmado el 12 de octubre de 2011, la fiscal del Ministerio Público Pahola Yasmín Borraz García, perteneciente a la Unidad Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Familiar de la PGJE, pidió se le practicara un estudio victimológico a Wendy Lizzet. 

No se sabe el rumbo que tomó la Fiscalía Especializada para la Protección de los Derechos de las Mujeres de la PGJE respecto a la investigación del caso durante los próximos tres meses; fue hasta el 27 de febrero de 2012, cuando -mediante un oficio- solicitó al juez del ramo penal de delitos no graves del Distrito Judicial de Chiapa de Corzo que emitiera una orden de aprehensión en contra del agresor. 

Cuestionada al respecto, el pasado 24 de mayo la titular de esta Fiscalía, Alma Rosa Cariño Pozo, dijo que Jimmy Virgilio Villatoro no fue castigado con cárcel a pesar de que Wendy Lizzet lo denunció, “porque el delito de violencia familiar no es un delito grave”, por lo que el homicida pudo haber obtenido su libertad con solo pagar una fianza. 

De esta forma, la fiscal dejo entrever que, las lesiones de una mujer pueden ser saldadas con dinero, y que las leyes no son suficientes para evitar que los agresores cometan nuevos actos de violencia hasta matar a sus víctimas. Incluso, destacó que en la mayoría de los casos –siete de cada nueve- son las mujeres las que desisten y otorgan el perdón a sus victimarios. 

Tres días antes del crimen, el homicida adquirió un par de cuchillos y los afiló frente a la videograbadora, mientras relataba a solas el destino que le depararía a su expareja, a quien le comería el corazón. 

Wendy Lizeth Ochoa Méndez, de 19 años de edad y madre de Braulio Andrés -de aproximadamente 3 años-, salió de su ciudad natal, Mapastepec, para continuar sus estudios de bachillerato en el Sistema Educativo Universitario Azteca (Seuat) de la capital; no obstante, su preparación se truncaría para siempre. 

Ya en Tuxtla Gutiérrez, la joven de ojos almendrados, cejas semipobladas y nariz aguileña, terminó la relación con su pareja, un hombre de 33 años, tiempo después inició un noviazgo. 

De pronto, sus familiares perdieron su rastro el sábado 28 de abril de este año y su padre, Ángel Ochoa Soto, llegó a la vivienda que la joven rentaba en la capital pero estaba vacía. 

Desesperado, se dirigió a las autoridades y notificó la desaparición de su hija, cuyos datos fueron ingresados al apartado de personas extraviadas en el portal de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). 

Las autoridades y don Ángel Ochoa implementaron la búsqueda durante dos semanas sin obtener resultados. 

Ficha de la PGJE al reportarla como desaparecida: 



Nombre:Wendy Lizzett Ochoa Méndez
Sexo:Femenino
Fecha Nacimiento:11/07/1992
Fecha Desaparición:sábado, 28 de abril de 2012
Nacionalidad:México
Originario de::Mapastepec, Chiapas
Escolaridad:BACHILLERATO
Estatura:1.70Peso:62Cara:PEQUEÑAComplexion:DELGADA
Color de Ojos:CAFÉS CLAROSColor de Piel:BLANCA
Color de Cabello:TEÑIDOFrente:MEDIANA
Tamaño de Ojos:REGULARESTamaño de Nariz:MEDIANA
Labios:MEDIANOSMentón:OVALADO
Boca:MEDIANACantidad de Cabello:REGULAR
Tipo de Nariz:AGUILEÑACejas:SEMIPOBLADAS


Las autoridades y don Ángel Ochoa implementaron la búsqueda durante dos semanas sin obtener resultados. 

Hallazgos 
Durante la primera semana de búsqueda, trascendió el hallazgo de una cabeza a las 17:45 horas del miércoles 2 de mayo, debajo de uno de los puentes que cruzan el Libramiento Norte Poniente de la ciudad, a 100 metros del Mirador "Los Amorosos". 


Días después, las autoridades encontrarían partes de pies y brazos esparcidos metros más adelante. 

En esa ocasión, El Heraldo de Chiapas informó que las piezas humanas pertenecían a las de un hombre de aproximadamente 45 años de edad. Los datos eran imprecisos porque la cabeza, aunque tenía cabello, presentaba la piel acartonada y el rostro había sido rebanado, además, la PGJE manejó el caso con hermetismo. 

La policía creyó que los animales habían devorado la cara, hasta que la historia dio un vuelco inesperado. 

No era un hombre; el dictamen forense arrojó que los brazos, las piernas y la cabeza pertenecían a una mujer. No de 45, sino más joven. Y el rostro no fue devorado, sino mutilado con cortes finos y precisos, similares a las de un cirujano plástico, refirió una fuente confidencial de quien se omite el nombre por seguridad. 
Con los resultados de las primeras investigaciones, las autoridades se comunicaron con Ochoa Soto para que constatara si podría tratarse de su hija. El padre estaba incrédulo. 

Decidió averiguarlo por él mismo, solicitó un permiso para que un dentista de Mapastepec -quien atendía con frecuencia a su hija- le hiciera un estudio dental. 

El informante explicó que, de acuerdo con el odontólogo, los estudios confirmaron que era Wendy Lizeth pues la dentadura aún traía las amalgamas que, días antes de su desaparición, le había hecho. 

Confesión 
Con sospechas de la implicación de su expareja, familiares de la mujer dieron información a las autoridades y diversas corporaciones policiacas comenzaron un operativo de búsqueda para dar con su paradero. 

El 15 de mayo, el hombre presuntamente fue detenido en el restaurante "Zúñiga", ubicado en la calle Central y 13ª norte de la capital, donde festejaba el Día del Maestro. Tras su aprehensión -dijeron las fuentes consultadas- confesó todo. 

La confesión de Jimmy Virgilio Villatoro señaló que el sábado 28 de abril mató a Wendy Lizzet Ochoa Méndez, con quien sostuvo una relación durante cuatro años. El hombre sabía la hora en que salía de clases y la secuestró. 

Esa noche tuvo una discusión con la víctima a quien hirió en el cuello con un cuchillo que encontró en la cocina de su casa ubicada en la Calle Jazmín número 169, entre Calle Salvador y Violeta de la Colonia Colinas del Oriente en la capital del estado. La ató de las manos, le cubrió la boca y presuntamente la estranguló. Al verla desangrada decidió arrastrar el cuerpo sin vida hacia el baño, donde le quitó la ropa, para luego descuartizarla frente a la cámara. La cortó en diversas partes iniciando por los brazos y las piernas. 

Informó el homicida confesó, haber colocado las partes del cuerpo en diversas bolsas de plástico negro y antes de guardar en el tronco, le extirpó el corazón para comérselo. 

A la cabeza le cercenó el rostro para que la joven no fuera reconocida por las autoridades. 

En su relato, el criminal afirmó que para cortar el cuerpo utilizó un cuchillo y una segueta, toda vez que tenía conocimiento, ya que aprendió de niño en el rancho de unos familiares.

Enseguida, el asesino abordó su automóvil Platina 2005 y tiró los restos en los dos puentes ubicados antes y después del Mirador "Los Amorosos", aunque supuestamente -dijo- el tronco o "canal", como le denominan los peritos del Servicio Médico Forense, lo arrojó en el río Sabinal, atrás del edificio de la PGJE y hasta el momento las autoridades no dan con su paradero, ya que es probable que haya sido arrastrado por el afluente. 

La Procuraduría informó que esta confesión se fortaleció luego de la diligencia de cateo en el domicilio del agresor, donde fue aplicada la técnica de rastreo de sangre denominada Luminol, dando positivo en la sala, baño y cocina, en donde se encontraron las evidencias.

Tras identificar el cadáver, la cabeza fue puesta en un pequeño frigorífico y las demás partes del cuerpo en varias hieleras, pues fueron llevados al crematorio "La Piedad", ubicado en la colonia Los Pájaros. 

Asimismo, comparecieron ante el Ministerio Público diversos testigos, quienes tuvieron contacto con el homicida durante las horas posteriores al crimen, a quien reconocieron a través de la Cámara de Geisell.

Es de resaltar que, según su propia declaración, Virgilio Villatoro Argüello ya había atentado contra la vida de su entonces concubina a quien habría rociado gasolina.

Wendy Lizeth Ochoa Méndez regresó al barrio El Malucal, del municipio de Mapastepec, lugar que la vio nacer y que ahora le da la despedida. 

El Asesino 
Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, el presunto homicida de su ex pareja Wendy Lizzet Ochoa Méndez cuyos restos fueron localizados sobre el Libramiento Norte Poniente de Tuxtla Gutiérrez, sorprendió a compañeros de trabajo y amigos. 

Por su formación académica “Jimmy”, como a él le gusta que le llamen, posee un perfil intelectual-abstracto, con facilidad para el cálculo, álgebra, programación, algoritmos y gestión de bases de datos MYSQL y desarrollo de software en PHP, en otras palabras, tiene la mente de un genio. 

Nació el 14 de octubre de 1977, es ingeniero y maestro en Sistemas Computacionales, ha laborado para institutos educativos de Chiapas y la región Sur-Sureste de México, aquí en Tuxtla Gutiérrez creó su propia empresa “Espiral” y trabajó como webmaster para el Sistema Educativo Universitario Azteca, aunque no como parte del plantel, indicaron allegados. 

Además de ofrecer sus servicios como webmaster, ha laborado como docente y desarrollador de software para varias empresas y escuelas. 

En su perfil expuesto en las redes sociales se identificó como Director de Academia y Coordinador de Antologías en el Seuat, pero siempre ofertando sus servicios a escuelas encaminadas a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). 

En conocida universidad privada del suroriente de Tuxtla obtuvo el grado master en Ciencias de la Computación con formación en Base de Datos, pero egresó con mención honorífica en Desarrollo de Proyectos. 

Según sus amigos, tiene mucho interés en la investigación y desarrollo de software, incluso durante su formación académica obtuvo el primer lugar en Programación. 

Asiduo a las redes sociales, Jimmy dice en Facebook –donde se nombra como Jimmy Villatoro– que nació el 14 de octubre de 1977, le gustan las mujeres, es católico y que habla inglés, idioma sustancial para el desarrollo de software. 

En su parte biográfica con estas frases se identifica: “M4T4M3 51 N0 T3 51RV0 P3R0 4NT35 PRU3B4M3” (que podría traducirse como “Mátame si no te sirvo pero antes pruébame”), “Si en estos momentos me llega la muerte estoy listo... ya he terminado mi tarea aquí”; y “No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampa”. 

Además, menciona que su frase célebre es “No hay mal que por bien no venga”. 

El 14 de mayo a través de BlackBerry Smartphones App escribió: “Por fin paz en mi corazón”. 

El 13 de mayo, por la misma vía, dijo: “Tengo algunas cuestiones importantes que realizar y después vamos a quien me llama”. 

El 10 de mayo, redactó: “Megan Fox te amo sólo tú podrás detener este suicidio, apúrate”. 

No sabemos cómo pasó todo eso, sólo él lo sabe, si es que resulta responsable. Posee una mente muy ingeniosa, estamos sorprendidos”, finalizaron ex compañeros de trabajo. 

Jimmy Villatoro, nacido el 14 de octubre de 1977, es padre de dos niños pequeños procreados en relaciones distintas.

Sus vecinos lo conocían como un hombre amable, aunque algunos otros habían presenciado muchas discusiones con Wendy, tanto dentro como fuera de su casa.

- ¿Tenía actitudes sospechas?

-No, para nada; se veía buena onda y amigable, sin problemas con nadie- aseguró un compañero suyo, quien prefirió el anonimato.

A él, como a varios de sus conocidos, la noticia les cayó como "balde de agua fría", seguían sorprendidos de que Jimmy descuartizara a Wendy y esparciera sus restos por los puentes cercanos al Mirador. 

Wendy no sería la única.
Por otra parte, según los archivos policiacos, Jimmy Virgilio Villatoro Argüello fue detenido por la Policía capitalina en febrero pasado presuntamente por golpear a su ex pareja, Isabel Posadas Cruz, de 28 años de edad, en una casa ubicada en la 9ª Norte y 5ª Poniente, en el barrio Niño de Atocha. 

De acuerdo con un comunicado emitido por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM), Jimmy fue detenido por la Policía Municipal el miércoles 8 de febrero de este año, por golpear a quien fuera su pareja sentimental, Isabel Posadas Cruz, de 28 años de edad.

La mujer denunció a los agentes que Jimmy llegó a su vivienda -en la 9ª Norte y 5ª Poniente cerca del parque "Niño de Atocha"- e intentó arrebatarle a su menor hijo, pero al oponerse la golpeó causándole lesiones en el cuerpo. El hombre quedó a disposición del Ministerio Público como presunto responsable en el delito de violencia familiar, dos meses después fue aprehendido por el homicidio de la joven Wendy Lizzet Ochoa Méndez. 

Según constan averiguaciones previas de la Procuraduría General del Justicia del Estado de Chiapas, desde a finales del año pasado existía ya un proceso penal contra Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, mejor conocido como el “Caníbal de Tuxtla”, por violencia familiar, lesiones y amenazas en contra de Wendy Lizeth Ochoa Méndez quien, pese de persistentes denuncias previas, fue asesinada brutalmente.

Con fecha del 12 de octubre del 2011, Wendy Lizet interpuso la denuncia penal bajo la averiguación previa 832/UEDSYVF1/2011 ante la Fiscalía Especializada en Protección a los Derechos de la Mujer por los presuntos delitos de violencia familiar, lesiones y amenazas, dando así a un proceso contra quien más tarde se convertiría en su victimario.

La denuncia narraba la forma brutal en que su entonces pareja, Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, abusaba física y emocionalmente de ella con prácticas inimaginables. La narración de Wendy describe cómo en múltiples ocasiones su pareja la lesionaba con navajas en diversas partes de su cuerpo, además de contar episodios como cuando fue rociada de gasolina o sumergida en el tranque de agua para intentar ser ahogada. 

Ante estos hechos, la Procuraduría ordenó la asignación de una trabajadora social adscrita a la Fiscalía de Distrito a fin de aplicar un “Estudio Victimológico” a debido a la denuncia presentada por la mujer que apenas rebasaba la mayoría de edad.

Pese a la gravedad de caso, a más de dos meses del anterior proceso, fue hasta el 27 de febrero del año cuando la Unidad Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Familiar, perteneciente a la misma Fiscalía, solicitó girar orden de aprehensión en contra de Jimmy Virgilio Villatoro Argüello por el delito de violencia familiar y ser probable responsable de incumplimiento de los deberes alimenticios en contra de Wendy Ochoa y su hijo, respectivamente.

No obstante, pese a la orden de aprensión y el proceso de Wendy seguía ante las autoridades correspondientes por el temor que le causaba la violencia y amenazas de hoy denominado “Caníbal de Tuxtla”, tres meses después de este documento judicial su cuerpo fue encontrado en partes en diferentes lugares de la capital chiapaneca.

Y es que, de acuerdo a una carta escrita a mano por Jimmy Villatoro, los problemas con Wendy parecían tener mucho más tiempo de que consta en las actas ministeriales. El documento dirigido a Wendy Lizeth y su hijo deja en claro que el propio victimario ya reconocía la violencia que ejercía sobre su la madre de su hijo.
Hola Wendy, sé que lo nuestro está muy complicado… de ti depende que volvamos a ser una familia, así como también de mis cambios… no podremos volver y estaremos bien cuando nuestros rencores se acaben”, expresan fragmentos textuales de esta carta.
Según se constata, durante varios meses Wendy vivió bajo el acoso de Jimmy Villatoro; un prolongado terror que hizo constar ante registros de la Procuraduría General del Justicia del Estado de Chiapas y que, al final de cuentas, le cobró la vida en uno de los asesinatos más escalofriantes de los que Chiapas tenga memoria. 

"Por fin paz en mi corazón" fue el último mensaje que el asesino de "Los Amorosos" escribió en su cuenta de Facebook, un día antes de su aprehensión. Sus allegados estaban incrédulos: Jimmy había mutilado a su expareja.

Para quienes lo trataron, parecía un tipo servicial, amigable, sin problemas y nada violento, o al menos eso demostraba con sus compañeros de trabajo, refirió una fuente confidencial; sin embargo, le antecedían un par de delitos, que fueron como la mecha que encendió su destino.

Una amiga de Wendy Lizzet -su víctima- informó que la hoy occisa interpuso una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos contra la Mujer, por violencia familiar en contra de su entonces pareja, Jimmy Virgilio Villatoro Argüello, pero la Fiscalía nunca llamó al agresor para comparecer respecto al caso.

SEGUIMIENTO: 
La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) prestó a Jimmy Virgilio Villatoro Argüello asesino de Lizzet Ochoa Méndez de 19 años, de quien fueran encontrados sus restos el pasado primero de mayo a la altura del mirador "Los Amorosos". 

De acuerdo al trabajo de inteligencia encabezado por la Fiscalía Especial del Delito de Homicidio de la PGJE, Villatoro Argüello era concubino y padre de su hijo de dos años quién será procesado por el delito de Feminicidio por el que podría ser sentenciado a una pena de hasta 60 años de prisión. 

¡ÚLTIMA HORA!!!

Esto es un infierno”, enunció don Ángel Ochoa Soto, minutos después de marchar por la Avenida Central para exigir a las autoridades justicia en los casos de feminicidios ocurridos recientemente en Chiapas; especialmente, pidió la pena máxima para el asesino de su hija Wendy Lizzet, quien -recluido en el penal El Amate- argumenta que sufre una enfermedad mental para obtener su libertad. 



El 3 de Junio pasado,  alrededor de las 11:30 horas, hombres y mujeres pertenecientes a organizaciones civiles y alumnos de diferentes centros escolares iniciaron una movilización desde el monumento de la Diana Cazadora hasta el Parque Central; con gritos y cánticos pedían un alto a los feminicidios en la entidad: 



¡A aplaudir, a aplaudir, que el pinche machismo se acabe al fin! 



¡Ni una muerta más, ni una muerta más! 



¡Medios de comunicación queremos la verdad! 



Al frente del contingente iba don Ángel y su esposa Guadalupe Méndez, quienes viajaron desde Mapastepec, su municipio natal, para acudir a la marcha. Como estandarte llevaban pancartas que mostraban las fotografías de su hija y la de Jimmy Villatoro junto con la leyenda: “Pena máxima para el asesino de Wendy Lizzet” 



De acuerdo a un informe de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), la vida de Wendy Lizzet terminó el pasado -sábado- 28 de abril. Después de matarla y descuartizarla, Villatoro esparció sus restos, incluida la cabeza, en diferentes puntos de la ciudad. 



Guadalupe Méndez recordó la última vez que vio a su hija con vida: Ese mismo sábado en Mapastepec, Wendy se despidió amorosamente de ella y de su hijo Braulio, de tres años de edad, y partió en el camión de las 07:50 horas a Tuxtla Gutiérrez, donde cada domingo cursaba sus estudios universitarios. 



La madre, de unos 45 años de edad, dijo que Wendy tenía ocho meses de haber regresado a vivir con su familia a Mapastepec, luego de cuatro años en unión libre con Jimmy Villatoro, padre del pequeño Braulio, y de quién decidió separarse porque la violentaba física, económica y sicológicamente. 



En Mapastepec, con nosotros Wendy vivía en paz. Tenía tranquilidad luego de pasar unos años tormentosos… se le notaba tranquila y feliz: casi no salía, en las mañanas me ayudaba en la limpieza de la casa, y por la tarde jugaba con el niño, con quien era muy cariñosa… mi hija era una buena madre.” 



—¿Qué le dicen al niño, ahora que ya no está? 



El niño la quiere mucho; siempre pregunta por ella. Nosotros le decimos que fue a la escuela, pues no entiende mucho porque sólo tiene tres años. Lo que le vamos a decir es que su mamá es una estrellita que lo está cuidando en el cielo. 



IMPOTENCIA 

Don Ángel, un hombre delgado y de, quizá, 1.60 metros de estatura, aseguró que sobre su espalda pesa la impotencia, por la negligencia con que actuó la Fiscalía Especializada en la Protección de los Derechos de las Mujeres ante la denuncia que hace siete meses interpuso Wendy Lizzet en contra de su expareja, por los delitos de lesiones, amenazas, violencia familiar e incumplimiento de los deberes alimentarios. 


Desde el 12 de octubre de 2011, cuando Wendy acudió a la Fiscalía Especializada a querellarse, hasta que la fiscal del Ministerio Público, Irma Alicia Bautista Márquez, solicitó la orden de aprehensión de Jimmy Villatoro al juez del ramo penal de delitos no graves, pasaron cuatro meses, a pesar de que la joven expuso que su vida y la de su hijo corrían peligro; esto de acuerdo al abogado que la asesoró, Alejandro de Jesús Molina Aguilar. 



El abogado dijo que en su querella Wendy narró a la fiscal que Jimmy Villatoro la golpeaba y torturaba constantemente, incluso, sostuvo que la sumergía en un tambo de agua, y un día la bañó de gasolina para quemarla; pese a ello, Bautista Márquez sólo integró a la Averiguación Previa 832/UEDSYVF1/211 los delitos de violencia familiar e incumplimiento de los deberes alimentarios, “porque no tenía tiempo para investigar los demás”. 



El abogado dijo que el 27 de febrero de 2012 el juez tuvo conocimiento del caso, pero sólo tomó en cuenta el delito de violencia familiar, todavía considerado en la legislación de Chiapas como “no grave”, por tanto, quien lo cometa puede obtener su libertad pagando una fianza. Y fue casi dos meses después, el 16 de abril, cuando emitió una orden de aprehensión en contra de Villatoro, que no fue ejecutada, no mientras Wendy Lizzet estuvo viva. 



JIMMY SE HACE EL LOCO 

Don Ángel dijo que desde que le avisaron de la muerte de su hija, para su esposa y para él la vida se ha convertido en un infierno que amenaza con arder aún más porque, ahora que enfrenta un proceso judicial en el penal El Amate -acusado por el delito de feminicidio-, Jimmy Villatoro se hace pasar por demente, “grita que está loco y se ha puesto un suero” para acreditar un estado de inimputabilidad, es decir, si se demuestra que sus capacidades mentales están disminuidas, el juez que conoce de caso podría dejarlo en libertad. 


El padre dijo que es fácil demostrar que el asesino de su hija no sufre una enfermedad mental, como declaran los abogados que lo asisten, pues “de estar demente no lo hubieran contratado en la universidad donde trabajaba dando clases, ni sería reconocido por sus colegas como creador de programas tecnológicos… incluso también destacan que es muy habilidoso con las matemáticas y la informática”. 



“¡¡QUE NO SALGA!!” 

Don Ángel es mecánico y doña Guadalupe se dedica a las labores del hogar. Ambos pidieron a la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) “la pena máxima” para Jimmy Virgilio Villatoro, que de acuerdo al Código Penal de Chiapas es de 60 años para quien cometa el delito de feminicidio. 


Jimmy todavía no ha recibido sentencia. “Que no salga de El Amate, que nos hagan justicia. Ahora, por lo menos ahora, queremos todo el apoyo de las autoridades… de todo corazón se lo pedimos a la procuradora”, pidió la señora. 



Los padres de Wendy Lizzet y los otros activistas caminaron hasta llegar a las puertas del Congreso del Estado, donde gritaron consignas, y dibujaron siluetas de mujeres en nombre de las mujeres asesinadas. Finalmente caminaron hacia el Parque Central y terminaron su desfile frente al palacio de gobierno.




Fuentes: 

((()))

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