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Página Web Crisálida Perenne

lunes, 28 de octubre de 2013

MUJER Y DINERO: El sutil poder de la cultura



“La gran victoria del patriarcado ha sido hacer a las mujeres transmisoras de su propia subordinación a través de la educación que inculcan a sus hijas e hijos” 
... Nuria Varela (Feminismo para principiantes)



Hola, espero hayas tenido una estupenda semana. 

Te cuento que, después de unos meses de participar con esta excelente página, Crisálida Perenne, a través de mi columna de Mujer y Dinero, empiezo a tener algunos comentarios y, más que comentarios, reacciones de personas que conozco. Por eso, hoy he decidido hablar no directamente del dinero sino de por qué no sólo los hombres sino las propias mujeres aceptan la situación de la mitad de la humanidad no sólo como natural, sino como nuestro merecido. 

A pesar de que con mucha frecuencia me topo con esas reacciones de molestia, incomodidad o franco enojo, no puede dejar de sorprenderme porque quienes las manifiestan son… ¡mujeres! 

Cuando, se habla de hombres violentos, no falta las avispadas que digan “también hay mujeres violentas”, lo cual, además de ser una perogrullada –pues al ser humanas, también las hay violentas – pasan por alto que lo que está a discusión aquí es la impunidad de los hombres debido a los pactos patriarcales que los arropan; por las creencias, mitos y “verdades científicas” que naturalizan la violencia hacia la gran mayoría de las mujeres. Pasan por alto que los hombres son violentos porque pueden; porque las leyes “feministamente correctas” encuentran siempre salidas para impedir que los hombres paguen por su delito. Pasan por alto que, según algunos estudios, cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo debido a que es mujer. 

Es impresionante el poder que tiene la cultura con sus sutiles mensajes a través de los más variados canales: anuncios en los diferentes medios de comunicación, los programas de todos los sistemas educativos del planeta. En un estudio que llevé a cabo mientras estudiaba la maestría en educación, hice notar, entre muchos otros indicadores de sexismo que pude observar en mi investigación, cómo, en todos los libros de texto, las niñas y mujeres aparecían en segundos planos en todas las ilustraciones mientras que niños y hombres se llevaban todos los primeros planos; hablé de cómo se apropian de los espacios escolares, por ejemplo, el patio de recreo que monopolizan con juegos bruscos mientras las niñas debían quedarse en la periferia, platicando, comiendo y esquivando pelotazos. Nadie dice nada porque lo ven como normal. 

Hay, aún, otra forma de naturalizar y justificar las diferencias con base en el sexo; lo cual, explica por qué las mismísimas mujeres no sólo las aceptan sino que, incluso, las defienden: las grandes mentes que, a través de la cultura “justifican” nuestro sometimiento con base en nuestra inferioridad constitutiva. En un magnífico libro de Jean Delumeau “El Miedo en Occidente”, leí que hay tres áreas del saber humano (aquí sí debería decir “del hombre”) que son especialmente misóginas: el derecho, la medicina y la religión. Yo agregaría la educación, pero el escritor menciona esas tres. (1989: 510). En todas ellas hay “razones” que explican por qué las mujeres son menos inteligentes, no deben ganar más dinero, deben permanecer en casa y hay que tener cuidado con ellas. Cuando leí esta parte, decidí escribir un artículo que titulé… 

“GALERÍA DE MISÓGINOS ILUSTRES” 

Empezaba yo diciendo que las mujeres - como otros grupos humanos expuestos a violencia e injusticia – no aceptan así, sin más la violencia que se les inflige: se necesita sustentar con “hechos” la inferioridad de dichos grupos para que la acepten, como dicen “flojitas y cooperando” 

Ha habido muchas instituciones culturales que se encargan de dar fundamento a esta realidad a través de mitos acerca de la maldad, la suciedad, la mala intención y la imbecilidad de las mujeres. Jean Delumeau – historiador francés, titular, durante 19 años de la cátedra Historia de las mentalidades religiosas en el Occidente Moderno – aborda, en el capítulo llamado “Los agentes de Satán: La mujer”, de su obra El Miedo en Occidente, todos los mitos, refranes, obras, literarias y creencias de un cáustico antifeminismo que forman la base de la aceptación de esas creencias acerca de las mujeres. Eso me llevó a, digamos, coleccionar todos los pensamientos contra las mujeres, cuya finalidad es que se acepte el lugar que culturalmente se les ha asignado pero buscan que sea percibido como algo natural, constitutivo de las mujeres y que, por lo tanto, se justifique todo tipo de aberrantes muestras de violencia hacia las mujeres por el hecho de serlo, nada más. …en fin, te invito a visitar esta peculiar galería. 

· Moebius organizó una suma de datos para probar “científica e irrefutablemente que la mujer es una débil mental fisiológica. Es, según él, algo que equidista entre la imbecilidad y el estado normal” Rosario Castellanos (Mujer que Sabe Latín. 1984:18) 

· San Agustín afirmaba que “la mujer es una bestia que no es ni firme ni estable” 

· Los judíos rezan en sus oraciones matinales: “Bendito sea Dios nuestro Señor por no haberme hecho mujer” 

· Aristóteles afirmaba: “La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades. Debemos considerar que el carácter de las mujeres padece de un defecto natural” 

· Santo Tomás decreta: “La mujer es un hombre frustrado, un ser ocasional” 

· Freud sostiene: “La mujer es un hombre mutilado que tiene envidia del pene”(Elisabeth Badinter en, “¿Existe el instinto maternal?”) 

· Rousseau en su obra “ El Emilio” (hablando de educación), dice: “Toda educación de la mujer debe ser relativa a los hombres…la mujer está hecha para ceder ante el hombre y soportar sus injusticias” 

· Tertuliano sostiene: “Mujer, eres la puerta del diablo. Has persuadido a aquél a quien el diablo no se atrevía a atacar de frente. Por tu culpa tuvo que morir el Hijo de Dios: deberías ir siempre vestida de duelo y harapos y abismarte en la penitencia, a fin de redimir la falta de haber sido la perdición del género humano. Fuiste tú quien tocó el árbol de Satán y la primera en violar la ley divina”. 

· San Juan Crisóstomo dice: “No hay ninguna bestia salvaje tan dañina como la mujer” 

· A partir de Gregorio VI, se impone el celibato a los sacerdotes, entre otras razones (también las hay de la más pragmática índole financiera), por considerar a las mujeres “abyectas y de carácter peligroso”. 

· El historiador LévyBruhl escribió que “En las sociedades primitivas, salvo pocas excepciones, no existe impureza más terrible que la de la mujer durante su indisposición periódica” 

· Plinio el viejo, ¡Padre de la cultura naturalista del Renacimiento, nada menos!, escribió: “El contacto con la sangre menstrual agria el vino, los cultivos quedan estériles, las semillas se secan en los huertos, los enjambres de abejas mueren, incluso el bronce y el hierro se oxidan y un olor horrible llena el aire, si lo prueban, los perros enloquecen y las perras quedan infectadas con un veneno incurable”. Revista FEM, Lydia Cacho. 

· Las instrucciones a los confesores de San Carlos (Siglo XVII) aconsejan un comportamiento del sacerdote respecto a la mujer asentando: “En un conflicto conyugal, el confesor nunca quitará la razón al marido delante de su esposa aunque éste sea la persona más culpable del mundo”. 

· En Namur, una ordenanza urbana de 1687 prohíbe a las maestras de escuela enseñar a los muchachos: “sería indecente”. 

· La legislación veneciana y la de Oriente aseguran que “como testigos, las mujeres son menos creíbles que los hombres” 

· El juez Jean Wier declara: “Es la fuerza de la codicia bestial la que ha reducido a la mujer a esos extremos, para gozar de esos apetitos o para vengarse”.(la brujería: en realidad eran curanderas y médicas antes de que el patriarcado las difamara para quitarles poder) 

· Platón duda en colocar a la mujer entre los humanos o entre las bestias. 

· En la época de Petrarca, el miedo a la mujer aumenta, dice Jean Delumeau: “Los cristianos toman consciencia de los peligros que amenazan a la Iglesia y ordenan una libido más refrenada que nunca, la cual se transformó en agresividad. Seres sexualmente frustrados que no podían dejar de conocer las tentaciones, proyectaron sobre otras lo que no querían identificar en ellos mismos. Pusieron delante de ellos chivos expiatorios a quienes podían despreciar y acusar en su lugar. La mujer: un ser predestinado al mal” Jean Delumean (1989: 486) 

· San Crisóstomo y Lactancio: “Toda la malicia no es nada junto a una malicia de mujer” “…la mujer, ¿qué otra cosa es sino la enemiga de la amistad, la pena ineluctable, el mal necesario, la tentación natural, la calamidad deseable, el peligro doméstico, la plaga deleitable, el mal de la naturaleza pintado en colores claros?...Una mujer que llora es una mentira. Una mujer que piensa, sólo piensa en el mal”. 

· El Malleus Maleficarum(El martillo de los brujos)fue escrito en 1486 por dos monjes dominicos. Es un libro que demoniza a la mujer y, por lo tanto, justifica la caza de brujas. La Inquisición, la hoguera, la tortura, mental y física, de la cruzada contra la brujería: detrás de cada uno de los actos sanguinarios se encontraba este libro:justificación y manual de instrucción. En algunos de sus pasajes se lee: “Si no existiera la malicia de las mujeres, incluso sin hablar para nada de las brujas, el mundo se libraría de innumerables peligros” “La mujer es una quimera…su aspecto es hermoso; su contacto, fétido, su compañía, mortal”… “Es más amarga que la muerte”. Fue un libro consentido por bula Papal de Inocencio VIII Summis Decerantes. Otras “verdades” acerca de las mujeres de las que da fe este libro es: “La razón por que la mujer es más susceptible a las manos del demonio, es porque es más carnal que el hombre”.... “como claro resulta de sus varias abominaciones”...”Debe señalarse que hubo un defecto en la formación de la mujer, ya que esta fue hecha de la costilla del hombre, curva. Por ello la mujer es un animal imperfecto...y siempre engaña”…Según ellos… “Femenina, por etimología, significa de fe menor. (Fe y Minus.)” Los tres vicios de la mujer: la infidelidad, la ambición y la brujería. .... por ello es un animal insaciable... de temperamento ardoroso, para saciar sus abominables apetitos…por ello es casi siempre adúltera y concubina de demonios...” Este libro atacaba, también, a judíos, gitanos, paganos, y otros grupos... que ponían el peligro – según ellos “la fe verdadera” (en realidad, su enorme poder sociopolítico). 

· DePlanctuEcclesiae. Escrito por Álvaro Pelayo de la orden de los Franciscanos. Es, según Delumeau, el documento de mayor hostilidad eclesial contra las mujeres. El libro II, según Delumeau, es “Una larga queja, una letanía de reproches dirigidos a las hijas de Eva”… “Un sexo peligroso, une a sus encantos naturales los recursos de su arte diabólico, ataca sin pudor, trafica con su virtud y se disputa la humillante ventaja de ablandar a nuestro héroe y corromper su corazón” En el libro “Sexo y Razón”, escrito por Francisco Vázquez García, traduce y describe este libro y comenta que la visión de las mujeres como una amenaza, como un peligro “Fue una tendencia de opinión oficial en la Iglesia medieval” que se ve reflejada en el libro de Álvaro Pelayo al cual describe como “un furibundo catálogo de cientos de vicios de las mujeres, agentes del mal y de la perversión de las costumbres. Para tal catálogo, dice Vázquez, “(Pelayo) no tuvo más que recurrir a los textos del Viejo Testamento, a San Pablo o a Los Padres de la Iglesia. 

· El predicador alsaciano Thomas Murner: “La mujer es un diablo doméstico, es el cebo de que Satán se sirve para atraer al otro sexo al infierno” 

· San Pablo: “Las mujeres, sométanse a sus propios maridos, como al Señor; pues el varón es cabeza de la mujer, como también Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo” (Efesios, V, 22-24) 

· San Pablo. Cor. XIV, 34-35 “Las mujeres en las iglesias callen, pues no les está permitido hablar; antes muestren sumisión, como también la ley lo dice”. En Tim. II, 11-14, “La mujer, escuchando en silencio, aprenda con toda sumisión; a la mujer no le consiento enseñar ni arrogarse autoridad sobre el varón, sino que ha de estarse tranquila en su casa”. 

En aquel entonces no se contaba con la televisión, noticieros que nos “informan” con Internet, con revistas, libros, espectaculares y demás parafernalia de nuestros tiempos para domesticar las mentes y llevar a todo un pueblo a “pensar” de una misma forma. ¿De qué se valían entonces? Pues, según Jean Delumeau, del sermón: “medio eficaz de cristianización a partir del siglo XIII, difundió sin descanso y trató de hacer penetrar en las mentalidades el miedo a la mujer. Los sermones expresaron de mil formas el temor duradero que los clérigos comprometidos a la castidad experimentaban ante el otro sexo. Para no sucumbir a sus encantos lo declararon incansablemente peligroso y diabólico. Este diagnóstico conducía a extraordinarias contraverdades y a una indulgencia singular respecto a los hombres”. (1989: 486-510) 

Y todos esos vejestorios de hace cientos y cientos de años siguen influyendo en el ánimo de mujeres y hombres por igual porque todos los mediatizadores de la cultura (escuela, familia, medios de comunicación, iglesia, ciencias – duras y no – que “demuestran” lo defectuosas que somos las mujeres, que sataniza, psicologiza, patologiza todo lo que con nosotras tiene que ver) siguen echándole leña al fuego de su discurso misógino ¿Es de extrañar, entonces, que toda esta mentalidad misógina siga vivita y coleando? ¿Será suficiente “evidencia” para justificar todos los tipos de violencia? ¿Se entenderá por qué hoy por hoy seguimos las mujeres ganando menos haciendo trabajo igual al de los hombres y habiendo estudiado lo mismo que ellos? ¿Tiene más sentido ahora que el trabajo reproductivo siga siendo gratuito? ¿A la luz de esta visión del mundo y de las mujeres, es descabellado pensar en los cuerpos de las mujeres como propiedad de la cultura toda, excepto de ellas mismas? ¿Puede entenderse por qué las mismas mujeres dan crédito a esas “verdades” pasando por alto su experiencia de primera mano en esto de ser mujeres? 

¿Por qué será necesario difamar así a las mujeres? ¿No es suficiente con violentarlas físicamente para someterlas? Todo lo anterior tiene como objetivo deshumanizar a las mujeres pues es la única manera en la que se puede ejercer violencia contra ellas. Nadie veja a otra persona que considere como su igual; por lo tanto, digna, respetable y humana. Al degradar a las mujeres, al deshumanizarlas (tal como se entrena a los soldados para que aprendan a ver a los soldados enemigos y a la población civil como menos humanos), el hombre deja de sentir culpa o remordimiento y puede, entonces, humillarla y lastimarla sin escrúpulo alguno. Lo más triste de todo esto es que las mujeres que crecen escuchando esos mensajes desde mucho antes de que hagan uso de su juicio crítico, también aceptan su naturaleza inferior; también sienten desprecio por otras mujeres – y por sí mismas - ; también justifican la violencia infligida a otras mujeres; también se suscriben a la creencia de que las mujeres son traicioneras, sucias, malas y chismosas porque son mujeres; también desconfían de otras mujeres; también ejercen violencia secundaria al culparlas a ellas – las víctimas de cualquier tipo de violencia – de provocarla; también piensan que “mujeres juntas, ni difuntas”.
¿Pero qué pasó con toda esa energía de vida de las diversas olas del feminismo? ¿Por qué hoy tenemos esta especie de feminismo edulcorado, feminismo light, feminismo políticamente correcto, feminismo institucional – qué contrasentido - feminismo aquiescente y complaciente que desprotege a todas – en especial a las más vulnerables entre las vulnerables: las niñas y las jóvenes (aunque las viejas también contamos ¿eh?). No estoy diciendo que salgamos a las calles a manifestar inconformidades – aunque no tendría nada de malo en sociedades que se asumen democráticas – sino que no abandonemos la visión crítica de nuestra condición en tanto mujeres en un mundo androcéntrico. ¿Por qué se han recrudecido la violencia estructural e ideológica y, por lo tanto, física, psicológica, económica, sexual, laboral hacia todos los grupos vulnerables pero, especialmente, hacia las mujeres? El país está lleno de cruces rosas y nadie se inmuta por esas desapariciones, violaciones y matanzas de mujeres sólo porque son mujeres: nos hemos desensibilizado.

El neoliberalismo, que pertenece a la visión de la ultraderecha conservadora y mercantilista a través de la cual todo es una mercancía: TODO, tiene mucho qué ver con esta indiferencia. Las personas, en general, no cuentan como seres humanos, cuentan en tanto clientes y cuentan en tanto fuerza de trabajo: nada más. Como exponeBethan Emmett, autora del informe de Oxfam (en inglés): “Las mujeres de los países pobres constituyen el motor del desarrollo y el progreso, asumiendo riesgos y trabajando duro para ofrecer todo lo posible a sus familias. Ahora, tanto sus vidas como las de sus hijos, son muy precarias”. Para que lo anterior sea posible, debe arrebatárseles todo lo que, con tanto trabajo habían ganado en derechos y visibilidad social, política, económica, sexual – en el más amplio de los sentidos. 

Las investigaciones preliminares realizadas en 10 países de Asia y América Latina sugieren que las trabajadoras de las empresas productoras para la exportación, como las del sector textil o de la electrónica, son las primeras en ser despedidas, sin finiquito ni indemnizaciones. En Asia, hay informes que muestran cómo los tratantes de blancas se acercan a estas mujeres que han sido despedidas de las fábricas y les ofrecen trabajar para ellos en países occidentales.

La Sra. Emmett también comenta: “Sin coberturas como el seguro de desempleo, las mujeres que se quedan sin trabajo se convierten rápidamente en indigentes. Si fallamos en nuestras acciones presentes para proteger los derechos de las mujeres que viven en la pobreza, esto repercutirá negativamente en el desarrollo en general, además de en las vidas de estas mujeres y de sus familias en concreto”. 

“Ahora una persona tiene que realizar el trabajo de 3 por el mismo sueldo, y con los empresarios presionando, de forma que cualquier fallo es susceptible de provocar su despido. De esta forma se eximen de pagar indemnizaciones por despido”Bethan Emmett.

Todo lo anterior me consta y no trabajo en sweatshops – maquilas - precisamente. Se aseguran de que tengas el suficiente miedo como para aceptar cualquier atropello y si saben que eres cabeza de familia y que si tú no trabajas tú y tu familia no comen, abusan más aún (lamentablemente, algunos jefes son jefas).

En cuanto a las mujeres que tienen una situación laboral un poco más holgada, se les distrae con la moda, con el consumo, con la apariencia: ahora que ya tienen recursos propios y que podrían usarlos para su desarrollo y protección, el sistema neoliberal, patriarcal y mercantilista que vivimos, las distrae con productos que no necesitan, con dimensiones corporales imposibles que las mantienen ocupadas y en vilo otra vez para ser aceptadas por el mundo patriarcal. 

No ha habido muchos cambios para las mujeres: los hay más de forma que de fondo; ahora el mundo entero es feministamente correcto: tenemos el día contra el cáncer de mama, el día en contra de la violencia hacia las mujeres; el día del cáncer cérvico-uterino… y da la impresión de que ya estamos mejor pero no es así. Hay muchas mujeres que mueren contagiadas por sus maridos pues no se supone que tengamos derecho de exigir el uso del condón a la pareja. Las mujeres son violadas y embarazadas y si abortan, deben hacerlo en condiciones peligrosas para ellas: ellos, jamás asumen responsabilidad alguna. Y, para colmo, muchas mujeres no quieren ser asociadas con el feminismo ¡Ni lo mande Dios! Aún piensan que feminismo es odio hacia los hombres; aún piensan que feminismo es equiparable al machismo; aún piensan que el feminismo es el causante de la desintegración de la armonía familiar. ¡De cuál armonía familiar estarán hablando! si se sabe que el lugar más peligroso para las mujeres y las niñas no son las calles oscuras sino sus propias casas. Así, más de 5.000 mujeres mueren cada año, asesinadas por su padre, hermano o marido, por desobediencia o conducta considerada vergonzosa, particularmente y nadie se inmuta; en cambio, cuando es una mujer la que incurre en esos delitos, se crean mitos espeluznantes. No digo que sea correcto, sólo hago notar cómo interpretan las conductas según si quien las lleva a cabo es un hombre o una mujer. En Francia, según ciertas estimaciones, 6 mujeres mueren cada mes asesinadas por sus compañeros. En Europa, las mujeres de 15 a 44 años tienen más probabilidades de morir a causa de la violencia conyugal que de los accidentes de coches, los cánceres, la guerra y la malaria juntos. De todos los crímenes cometidos anualmente allá, el 25% son productos de la agresión de un hombre sobre su esposa o compañera. El 70 % de los asesinatos de mujeres son perpetrados por sus compañeros. Fuente: Otramerica.

¿Y en México? Tan sólo en el Estado de Oaxaca, del año 2010 hasta la fecha, han sido asesinadas más de 200 mujeres, adolescentes y niñas, lo cual equivale a una cifra promedio de 6,7 muertas al mes.La dinámica no es muy distinta a nivel nacional ya que, según el Estudio Nacional Sobre las Fuentes, Orígenes y Factores que Producen y Reproducen la Violencia Contra las Mujeres, nueve entidades del país registran una tendencia creciente de asesinatos de mujeres: Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Durango, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Sinaloa y Sonora.(Fuente: Otramérica de sur a norte) 

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio reportó que entre 2005 y 2010 hubo 1.003 presuntos casos de Feminicidios sin registro de responsables detenidos.“La violencia tiene muchas caras, la violencia está en nuestras casas, en nuestras instituciones, en las escuelas. Todas las formas de violencia se practican a la luz del día, con el permiso de autoridades, y con el permiso de la propia ley”, dice un grupo de mujeres que protestaba en el Estado de Oaxaca el 15 de octubre de 2013. (Fuente: Otramérica de sur a norte). 

Ante todo esto, ser feminista y reportar, hacer visibles todos los atropellos de que somos objeto por ser mujeres (y más aún cuando se es mujer, pobre, vieja e indígena ¡todos los agravantes de representar a la otredad!) no es ir en contra del orden, de la familia y las buenas costumbres: es luchar por la vida y el derecho a la paz, la seguridad y la felicidad de las mujeres de todas las edades y grupos étnicos; es no volver la cara para otro lado cuando vemos que hay mujeres que están muriendo por golpes pero también por hambre porque entonces nosotras, mujeres, somos cómplices de violencia contra las mujeres.


Un abrazo y que tengas una maravillosa semana, 

Mercedes



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