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domingo, 1 de junio de 2014

INFIDELIDAD FINANCIERA: Otra forma de engañar, ocultar y traicionar a la pareja





La infidelidad es sinónimo de traición, deslealtad, engaño, ocultación….En una relación de pareja, cuando aparece la infidelidad, la mayoría de las veces implica pérdida de confianza, una demostración clara acerca de la falta de compromiso y de la ausencia de la responsabilidad hacia un convenio pactado, ya sea de forma legal o verbal, pero también hacia el vinculo emocional y sentimental que se adquirió con la persona afectada. Y más que todo, la persona infiel muestra una absoluta carencia de amor y de respeto hacia sí mismo, por lo que puede esperarse cualquier cosa de ella después de haber sido capaz de engañar y traicionar.

Antes de profundizar en el tema, debemos mencionar que existen estudios que indican que cada día hay más mujeres infieles, no obstante, cabe aclarar que en sociedades machistas, tales como México y otros países donde las culturas están marcadas por estereotipos muy estrictos y determinados, la infidelidad sigue tolerándose y justificándose en el caso de los hombres, NO siendo así cuando de las mujeres se trata. Sin embargo hay que enfatizar que sea del género que sea,  en ningún caso debe tolerarse y, mucho menos, justificarse una traición de ningún tipo.

Pero ¿acaso existen formas o tipos de infidelidad? Podría decirse que sí, aunque como ya dijimos anteriormente, la infidelidad es la falta de lealtad y de verdad, en cualquier sentido. Sin embargo, podría clasificarse de acuerdo al objetivo que el infiel persiga (esta breve clasificación es subjetiva y de acuerdo al criterio de esta servidora). :

INFIDELIDAD EMOCIONAL: Cuando el que engaña (el infiel) conscientemente o no, involucra los sentimientos y las emociones de forma integral: amor, pasión, ternura, amistad, comprensión y todo lo que implique el estado anímico de un ser humano.

INFIDELIDAD SEXUAL: No se involucran los sentimientos ni las emociones, solo es l aspecto sexual (pasional). El infiel engaña, ya sea de forma ocasional (como una noche sin importancia) o en una aventura de tiempo relativamente corto con el fin de satisfacer sus deseos carnales.


INFIDELIDAD POR ABURRIMIENTO: El infiel no involucra sus emociones, solo lo hace para distraerse o romper la rutina. No persigue involucrarse de manera integral. Tal vez ni siquiera tenga relaciones sexuales con la tercera en discordia, pero demuestra mayor atención, confianza y entusiasmo por salir y distraerse con alguien distinto a su pareja.


INFIDELIDAD FINANCIERA: A la pareja no solo se le es infiel cuando se sostiene una relación paralela con otra persona. El hecho de ocultar información financiera también se considera una grave traición, según opinan algunos expertos. Y este tipo de infidelidad es el tema que tocaremos el día de hoy


Hablemos de  INFIDELIDAD FINANCIERA...



Hace algunos meses, cuando comenzaba mi proceso de divorcio, recuerdo una de las primeras pláticas que tuve con mi abogado, con relación a mi (hoy) ex marido. El abogado recababa la información pertinente acerca de la situación económica que prevalecía dentro de lo que era el hogar conyugal, por lo que el dato de los ingresos, comprobantes, bienes adquiridos y todo lo relacionado en ese sentido, era importante. La conversación que a continuación plantearé fue, además de vergonzosa por mi incapacidad para responder con exactitud y certeza, el parteaguas para darme cuenta de que viví, durante casi 20 años, con un total desconocido.


ABOGADO: ¿A cuánto ascendían los ingresos de FULANO? (Llamemos así al sujeto en cuestión por razones obvias)

YO: Con exactitud… no lo sé. Puedo darle un aproximado, según lo que él me decía o lo que yo veía que pagaba mensualmente en gastos ordinarios y en los pagos que se realizaban, pero no sé cuánto ganaba con precisión.

ABOGADO: ¡¡¿Nunca viste un recibo?!!, ¿Acaso nunca viste algún documento como su declaración de impuestos, un comprobante de pago o algo similar?

YO (Visiblemente apenada y sintiéndome absurdamente fuera de lugar cuando noté su expresión de sorpresa e incredulidad): No, nunca me enseñó nada. Él tenía guardados sus documentos personales, incluyendo sus recibos de pago, en un portafolios negro que tenía bajo llave en la oficina de la empresa para la que trabaja…. En la casa no tenía ningún documento de él, ni siquiera copias de su acta de nacimiento.

ABOGADO: ¡Qué raro!, pero supongo que sí sabrás el nombre de la empresa donde labora.


... A lo que contesté muy segura:

YO: ¡Eso sí lo sé!. Se llama SERVICIOS ABC (nombre falso utilizado para este post), y lleva casi 10 años trabajando ahí. 


Bueno, en aquel momento eso era lo que yo pensaba, pero tampoco era cierto... Tiempo después, durante el juicio de divorcio, supe que la empresa que le pagaba a FULANO  por los servicios que prestaba, no tenía esa razón social, así se hacían llamar para algunos trámites, pero en realidad era otra empresa creada por ellos mismos la que pagaba su sueldo (por cierto, el único empleado en esa nómina), así como todas sus prestaciones. Es decir, FULANO trabajaba en una empresa llamada SERVICIOS ABC, pero aparecía en una nómina de una empresa denominada MULTISERVICIOS ABC, es decir, de nombres similares pero jurídicamente entidades distintas, lo que para efectos legales, fiscales y de cualquier otra índole (desconocidos para mí), ya no es lo mismo, y por tanto,  la empresa SERVICIOS ABC tenía la obligación de proporcionar información que  acreditaran a FULANO como “empleado” de la otra empresa. 


Cuando supe eso, mi primera reacción fue de asombro y confusión, pero no solo eso, también me sentía estúpida, traicionada, dolida y hasta burlada... ¿cómo era posible que durante el tiempo que estuve casada con ese tipo, nunca me haya enterado del nombre real de la expresa que le pagaba?. Según yo,  él trabajaba y cobraba en la misma empresa, y como nunca le pedí un comprobante de ingresos porque (erróneamente) asumí que era verdad todo lo que él decía, no se me ocurrió otra cosa.

Sí, fui engañada por la persona con la que conviví casi 20 años de forma cercana, íntima y, peor aún, era en quien confiaba plenamente. Pasé años viviendo así, desconociendo una realidad que tenía frente a mí, y de pronto todo se volvió un espejismo. Solo él sabe porqué escondió información que, supuestamente, en un matrimonio debe compartirse de forma espontánea, natural y honesta.  Ante eso, no me imagino en qué más pudo engañarme tan cínicamente. Nunca me di cuenta si alguna vez pudo haber sido infiel de otra forma, pero financieramente sí lo hizo siempre, y ahora sé que pudo (y puede) ser capaz de muchas cosas más.

Confieso que sí, que su comportamiento evasivo y en ratos sospechoso, me extrañaba un poco, pues no era lógico ni normal que guardara toda su documentación personal (y quién sabe qué otras cosas más) fuera de casa, pues al contrario de él, mi hija y yo teníamos un archivero localizado en el closet de la recámara donde dormíamos el FULANO y yo, el cual se encontraban al alcance de todos, y que contenía todos los documentos de ambas, tanto de mi hija como los míos, como son actas de nacimiento, registros, comprobantes de estudios, pasaportes, certificados, estudios médicos, claves de los correos, mi cédula profesional y toda la documentación e historial sobre nosotras. Y a todo eso, él tenía libre acceso. Pero lo suyo, lo mantuvo aparte...

Varias veces me atreví a preguntarle la razón por la cual no tenía ningún documento en casa, pues cada vez que era necesario un papel o un comprobante de su persona, había que ir a su oficina para que él (y solo él) lo recogiera. Y siempre respondía:

- Es por protección, mis papeles están más seguros  allá.  Fin de la discusión.


¿Seguros de qué o de quién? ¿Por qué ocultarme todo lo relativo a sus ingresos, su lugar de trabajo y quién sabe qué más? Es un hecho, su objetivo al no proporcionar ningún tipo de información ni tener comprobantes o documentos personales a la mano, lo hacían tener el control de todo y así someterme y dominarme; fui dependiente 100% de él, de sus decisiones y de sus imposiciones. Fue así como pasé de manera  inadvertida  a padecer violencia emocional y económica. 

El relato anterior, fuera de lo absurdo que pueda resultar para muchas mujeres, es una triste realidad que les sucede a otras tantas (y a hombres también), sin embargo, como siempre pasa, ocurre más y en circunstancias más adversas al sexo femenino que al masculino, por eso me referiré, como casi siempre, al caso de las mujeres.

Es sabido que toda relación debe basarse, por convicción u obligación, en la confianza si quiere ser duradera. Y en especial cuando se trata de una relación sentimental que se planea llevar a otro nivel, como el matrimonio.

Cuando nos casamos, la mayoría de las parejas forman lo que se denomina legalmente como sociedad conyugal, la cual debe ser próspera para el beneficio de la pareja, por lo que todo aquello que atente contra este propósito defrauda la confianza y afecta la estabilidad de la relación.

Ocultar la verdadera situación financiera a la pareja antes y después del matrimonio es un claro caso de INFIDELIDAD FINANCIERA. Por ejemplo, cuando se desea adquirir una vivienda  junto con el esposo. Lo primero es acudir al banco, pero supongamos que es ahí cuando te enteras que el préstamo ha sido negado porque él debe mucho dinero en tarjetas de crédito y dejó de pagar algunas de ellas, por lo cual su crédito está arruinado. Esto sucedió antes del matrimonio, pero te lo ocultó, y eso atenta contra la confianza que depositaste en él. 

Este tipo de situaciones suelen presentarse porque en la etapa de enamoramiento las personas no reparan en el concepto y el manejo del dinero y porque se piensa: ‘lo mío es tuyo y lo tuyo es mío’, sin darse cuenta de que cada uno tiene necesidades distintas.

Pero las cosas pueden ser aún más serias. Otro ejemplo, cuando durante el matrimonio alguno de los dos, por sus malos hábitos de consumo, adquiere deudas mas allá de sus posibilidades, algo muy común en compradores compulsivos, y esto trae como consecuencia que para no dañar su crédito debe destinar la mayor parte de sus ingresos para pagar las deudas o, simplemente, son tan grandes que no se pueden pagar, arruinando así el crédito de ambos porque se usaron tarjetas de crédito de responsabilidad compartida.

Dentro de las infidelidades financieras más comunes están: ocultar efectivo, compras grandes y pequeñas, esconder facturas, mantener cuentas de ahorro o tarjetas de crédito secretas, mentir sobre el nivel de endeudamiento, el monto gastado en un regalo, comprarse una propiedad y ponerla a nombre de un familiar, incursionar en un negocio, recibir ingresos extras, servir de fiador o adquirir deudas, todo ello sin consultarlo con la pareja, entre otros.

En estos casos existe infidelidad porque, cuando se conforma una sociedad conyugal, los ingresos y bienes ganados durante el matrimonio se constituyen legalmente en un patrimonio común, y si alguno de los dos atenta contra este o comete un fraude, esto incide en el capital conjunto.

¿Y por qué se dan estas mentiras o se esconde el dinero? Normalmente, el tema del dinero es uno de los últimos hablados –si es que se llega a hablar- antes del matrimonio, pues la cultura nos ha enseñado que hablar de dinero con nuestra pareja es una señal de que falta amor. Así, ambas personas entran al matrimonio con su propio conjunto de creencias y hábitos sobre las finanzas, y dado que no se habla al respecto, cada quien actúa como mejor le parece. Con el tiempo se dan cuenta de que algo anda mal, y por vergüenza, culpa o un intento de evitar que el otro miembro de la relación se preocupe, el o la infiel decide callar y ocultar el problema.

Es un hecho que independientemente del nivel socio-económico, el dinero es quizás el principal factor de conflicto entre las parejas. Y cuando mentimos en un tema tan delicado como el manejo del presupuesto familiar, se pone en riesgo la estabilidad del matrimonio.

No son solo las manchas de labial en una camisa, ni las llamadas intrigantes a horas extrañas las que desatan más conflictos entre las parejas. Un psicólogo clínico, afirma que independientemente del nivel socioeconómico, el dinero es quizás el principal factor de conflicto entre las parejas. El dinero tiene varios significados: da seguridad, estatus, prestigio y acceso a diferentes privilegios, además de ser un vehículo de poder, explica el especialista.

Si existe un equilibrio entre los ingresos de ambos, y están de acuerdo en cómo manejar la economía del hogar, la situación se mantendrá equilibrada, pero si uno de los dos gana menos o uno se queda en casa y el que tiene ventaja económica la hace prevalecer sobre el otro… ahí empieza, posiblemente, la "traición" económica.

¿QUIÉNES SON LOS INFIELES FINANCIEROS?
Como ya hemos visto, se les conoce como infieles financieros a las personas que mienten a su pareja sobre el uso de su dinero, que realizan compras compulsivas a sus espaldas, sin revelar su situación financiera sea buena o mala.


Ocultan aspectos de sus finanzas a su pareja, no le dicen cuánto ganan realmente, son propensos a endeudarse, o no le comentan cuánto gastaron en una compra.


Ser un infiel financiero no solo implica ocultar información sobre los ingresos y su manejo, sino también las deudas y todos los egresos que puedan poner en riesgo el patrimonio familiar.


Los hábitos más comunes en la economía de una pareja son hacer un fondo común para cubrir los gastos o dividírselos de manera equitativa o proporcional al sueldo. Algunas parejas guardan parte de su sueldo, lo que no comparten, para hacer con ello lo que quieren y otros sacan de ese fondo común para sus gastos personales también. Y eso está bien, lo malo es cuando se oculta, cuando se engaña, porque si no está claro desde el principio cómo se va a hacer, al final, traerá problemas. 

A pesar de estar casados y aunque el matrimonio es una comunidad de vida y de bienes, hay quienes aún defienden que su sueldo es suyo y sus ahorros también. No entienden que los bienes matrimoniales pasan a ser compartidos. Cada vez que uno de los dos miente en algún aspecto del matrimonio, especialmente con compromisos previamente pactados, comete infidelidad. Y esa regla aplica por igual para la vida romántica, la sexual y la financiera.

Un estudio reciente realizado en Estados Unidos por la revista Forbes y The National Endowment for Financial Education encontró que en el 80 por ciento de las parejas, un cónyuge ocultó asuntos referentes a las finanzas. Esto quiere decir que ocho de cada diez personas engañan a su pareja en cuestiones de dinero. Según el estudio, mientras las mujeres esconden las facturas y ocultan compras por valores importantes,  los hombres callan sus ingresos y mienten sistemáticamente sobre sus deudas y cuentas bancarias.

En dicho estudio se destacan ciertos puntos:


58% esconde dinero. Esa es la mentira más común.

54% ha hecho alguna compra a escondidas de su pareja.
30% ha escondido una cuenta por pagar.
16% no le ha dicho a su pareja sobre alguna compra importante que ha hecho.
15% tiene una cuenta bancaria a espaldas de su pareja.
11% ha mentido sobre sus deudas.
11% no dice la verdad sobre sus ingresos.


El estudio también muestra que la infidelidad financiera tiene consecuencias muy graves, con un 11% de parejas separadas y un 16% de divorcios por ese motivo. 


CAUSAS DE LA INFIDELIDAD FINANCIERA:
Las razones para la infidelidad económica son muy diversas: La principal es el miedo al conflicto. Otra es el miedo a que la pareja no maneje bien las finanzas y con esa falsa justificación se le miente. También influye la cultura: si en su familia fue bien visto que el padre manejara la economía familiar sin contar con la opinión de la madre, la persona tenderá a repetir este patrón. 


Otras veces, hay que admitirlo, prima el simple deseo de tener el control, de dominar, de someter, anota Gloria Cecilia Ramírez, psicóloga y directora de Escuela de Vida.


Según Viviam Unás, coordinadora del Grupo de Estudios de Género de la Universidad Icesi, hay quienes no se han dado cuenta de que los tiempos cambiaron y las relaciones amorosas también. Antes el hombre asumía en su totalidad el tema económico y él, en su rol de proveedor, era quien tomaba las decisiones. En cambio, hoy tenemos a dos sujetos en condiciones de mayor igualdad porque ambos trabajan, hay capitales por fuera del matrimonio y, además, hay mayor conciencia de la fragilidad de la relación matrimonial y una menor confianza en que el matrimonio sea para toda la vida, explica.


Si alguien es capaz de tener una cuenta en el banco sin decirle a su pareja o hacer una compra que involucre una gran cantidad de dinero y tampoco decirlo, hay dos cosas que yacen detrás: 

1) La falta de confianza de uno en el otro. 
2) Querer sobreponer los propios intereses a los de la pareja. Si ambos han decidido que ahorrar para comprar una casa o para la educación de los hijos es prioridad pero uno de los dos piensa que no pasará nada si se compra un tremendo reloj nuevo o la última cartera de moda, las prioridades no han sido bien establecidas. 

Por tanto, es  recomendable hacer acuerdos claros en pareja, pues cuando dos personas se unen constituyen una sociedad en la que debe haber planeación. Además de realizar un presupuesto, las parejas también deben hacer, en lo posible, un fondo común al que ambos aporten. Cada uno puede tener sus propios gastos, pero debe hablar de ellos, no esconderlos. Igual que en una empresa, cada socio aporta pero también puede tener inversiones fuera. Y como en toda empresa o sociedad, el manejo debe ser transparente y claro porque si uno de los socios se endeuda con el capital de la empresa, y no tiene cómo responder, puede llevar a la compañía a la quiebra y la sociedad entraría a responder por la deuda.


“Tener que cubrir las deudas del otro siempre va generar resentimiento. Descubrir que se ha mentido genera un rompimiento”, recalca  un docente del Politécnico Grancolombiano.


En pocas palabras, cuando se miente al otro en un tema tan delicado como el manejo del presupuesto familiar, se está poniendo en riesgo la estabilidad del matrimonio. Si la persona sistemáticamente oculta información o sustrae dinero del presupuesto familiar para gastos inoficiosos (como compras innecesarias o vicios como el juego, las drogas o el alcohol), podría motivar una inminente separación.


Siempre será más seguro contarle a la pareja cuál es su situación real de ingresos, gastos, deudas o inversiones, para que en caso de dificultades, de manera conjunta, se pueda enfrentar la situación. Además, en caso de muerte o enfermedad del cónyuge, la familia debe saber bien con qué cuenta para seguir su vida y a qué acreedores debe responder. Así se evita que terceros quieran sacar provecho de la situación.


Hay algo claro: que cada miembro de la pareja llega con una información o concepción distinta del dinero y su manejo, pero el éxito está en que cada lo uno ponga en conocimiento del otro, para establecer reglas y blindarse ante una crisis generada por infidelidad financiera


¿PUEDE SER LA INFIDELIDAD FINANCIERA CAUSA LEGAL DE DIVORCIO? 
La infidelidad financiera es una falta a la confianza como la que se comete en cualquier circunstancia, pero solo puede llegar a ser causal de divorcio cuando los actos implican un incumplimiento de las responsabilidades económicas con la pareja o un detrimento del patrimonio no consentido. Por ejemplo, cuando uno de los dos miembros se convierte en deudor solidario sin consultar y luego embargan la vivienda familiar, o cuando incurre en deudas de las cuales la pareja no tiene idea y que terminan en embargos y líos jurídicos.

Sin embargo, la infidelidad financiera afecta a muchas parejas de forma tal que pueden terminar en la disolución del matrimonio por el hecho de haber traicionado la confianza de la parte afectada.

Entonces ¿ocultar información financiera o mentir a la pareja sobre las finanzas se puede considerar infidelidad? Según los expertos, no cabe ninguna duda. Y la razón es que ser infiel es faltar a la lealtad y a la confianza, valores que exigen las leyes de la fidelidad y el honor en toda relación de pareja. Y en ese sentido, la lealtad y la confianza no solo implican los ámbitos del afecto, la sexualidad y el respeto, sino también la billetera. No obstante, el asunto trasciende la moral y tiene implicaciones legales, sobre todo en sociedades como la nuestra, donde una de las principales causas de divorcio es la situación financiera.

RECOMENDACIONES PARA EVITAR LA INFIDELIDAD FINANCIERA

¿Cuál sería la solución? Una posibilidad es hacer un presupuesto de gastos de acuerdo al ingreso familiar, que incluya los gastos fijos de la pareja (vivienda, servicios, transporte, alimentación, etcétera), otra parte destinado al ahorro y a gastos no previstos (alguna enfermedad o algo que surgió de repente) y otra parte dedicada a gastos personales que sea de libre disposición. Si cada uno trabaja, se sentirá cómodo gastando ese dinero en lo quiera sin necesidad de rendir cuentas al otro.

En estos tiempos así como se acostumbra pedir a tu nueva pareja que se practiquen exámenes médicos para asegurarse que ambos estén libres de enfermedades de transmisión sexual, es muy importante también hablar sobre el dinero, sobre  la situación económica personal que ambos mantienen antes de llegar al matrimonio, así como de las expectativas y fornas que ambos desean establecer con respecto a la economía familiar.  

Aqui enumeramos algunas especificaciones. Recuerda, lo ideal es prevenir cualquier situación pero lamentablemente nada es seguro ni definitivo:


1. Conversar. El dinero es un recurso valioso para la vida en pareja. El dinero es un tema de disputa y generador de peleas, sin embargo, es fundamental que sea un tópico más para hablar entre dos naturalmente y para consensuar. De cómo se utilice dependen en gran medida su desarrollo y proyección. Encuentra espacios para conversar sobre cómo manejar el dinero. Hay que tomar de común acuerdo las decisiones que involucren la estabilidad patrimonial.



2. Establecer reglas. Tómate el tiempo necesario para negociar con tu pareja la distribución de los gastos. Es importante acordar qué parte será destinada a los ahorros, y cuál al tiempo libre, a las salidas, los viajes y las compras. Sin importar quién gane más, o si los dos lo hacen, se deben priorizar los intereses en común para la pareja.


3. Ninguno debe sentirse en desventaja.


4. Presupuesto compartido. Los infieles financieros se rehúsan a establecer una ruta financiera con su pareja y evitan hablar sobre sus planes a futuro. Para evitar esto, lo principal es comunicar los objetivos que se desean alcanzar en conjunto y la mejor ruta para lograrlos. Determinen cuáles son sus gastos fijos y establezcan un presupuesto para dos, esto les dará la oportunidad de cumplir las metas compartidas que dejaron postergadas.

5. En el banco. Lo ideal es tener cuentas separadas y una cuenta más, conjunta, para gastos familiares y viajes.

6. La prueba de amor: el estado de cuenta. Mensualmente revisen los estados de cuenta, esto además de brindarles tiempo a solas les ayudará a asegurarse que el presupuesto que determinaron se está cumpliendo correctamente.

7. Cuentas claras, relaciones largas. Las cuentas claras. Ambos deben estar informados cuando se comparten espacios, obligaciones y pagos en común que impliquen ingresos, gastos, manejo de deudas e inversiones. En conjunto registren las deudas que tienen por pagar y desarrollen un plan para eliminar estos pendientes. El secreto está en platicar en pareja cómo aumentar sus ingresos y recortar a aquellos gastos innecesarios.


8. La forma en que cada miembro de la pareja maneja el dinero depende del lugar de poder que ocupa dentro de la relación. Hoy en muchas familias, es la mujer quien tiene esa posición y, si bien muchos hombres lo toleran sin problema, hay otros que se sienten heridos y avergonzados. Fíjate cuál es la reacción y actitud de tu pareja y háblalo si es un problema.

9. Planear el futuro y preveer imprevistos en la medida de lo posible. Diseñe un proyecto financiero en pareja para realizar sueños, viajes y actividades que fortalezcan la relación. Es una excelente idea reservar una cantidad de dinero para proyectos juntos como un viaje. Otra buena idea es armar acuerdos previos a cambios posibles como el nacimiento de un hijo o un cambio de trabajo.

10. Consultar a un experto. Cuando hay un patrimonio en común, es importante contar con asesoría financiera y tributaria

Lo importante es que la economía de la casa funcione y que cada uno de los miembros de la pareja se sienta cómoda con los acuerdos que se tomen juntos. El dinero no puede ser un tabú que agriete una relación, sino el cimiento sobre el que acomoda la seguridad de la vida diaria.

IMPORTANTE: Si eres víctima de este tipo de infidelidad… busca una solución que beneficie a la pareja SIN que tú tengas que salir perjudicada en ningún sentido. 


Por el contrario, si tú eres el infiel financiero, analiza las razones y, según lo requiera el caso, pide ayuda. 


NOTA: En lo personal, NO es infidelidad financiera en el caso de aquellas mujeres maltratadas que viven en sociedades machistas con maridos irresponsables, que las obligan a buscar soluciones para poder subsistir, principalmente, por sus hijos. Muchas mujeres tienen la necesidad de "guardar" dinero del gasto o de algún trabajo que realicen, temerosas y evitando ser sorprendidas por sus parejas, pues si llegan a darse cuenta que ellas tienen "algo" de dinero para la comida o para cubrir alguna necesidad básica,  les quitan el dinero, además de golpearlas.... Digan lo que digan, las mujeres son siempre más vulnerables, y la mayoría busca formas  de sobrevivencia, por tanto, debería denunciarse y sancionarse a los irresponsables causantes de todo  tipo de situaciones adversas y desesperadas. 

MUJER: 



Mi humilde testimonio siempre es con el único afán de compartir algunas de mis experiencias y transmitir el mensaje de ALERTA. Tal vez  muchas mujeres  también padezcan situaciones similares  y, posiblemente,  no se han dado cuenta, tal y como yo viví:  en la ignorancia más absoluta.  Siempre hay señales que nos alertan de algún riesgo, pero muchas veces no queremos verlas, pero si permitimos que nuestra pareja tome el control total de los gastos y las facturas – y creemos en él  ciegamente – no nos daremos cuenta de que algo va mal hasta que nos estalle en la cara.

Por eso, nunca me cansaré de sugerir que lo más importante es informarse, y solo así tomar las medidas pertinentes, según sea el caso.  


Recuerda que es imprescindible que las mujeres trabajemos, que tengamos nuestros propios ingresos y luchemos por ser autosuficientes en todos los sentidos, así, pase lo que pase, no quedarás en una situación económica adversa, o a la deriva. Si estás casada, no permitas que abusen de ti, mantente alerta y prevén los engaños y las ocultaciones del tipo que sean. No lo permitas, pues no solo dañan tu integridad emocional, sino que también, como ya vimos,  pueden dañar otros aspectos importantes de tu vida. 


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FUENTES:








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